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![]() "No puede ser, pero es. El número de páginas de este libro es exactamente infinito. Ninguna es la primera; ninguna, la última. [...] Si el espacio es infinito estamos en cualquier punto del espacio. Si el tiempo es infinito estamos en cualquier punto del tiempo"
"No me gusta nada que haga postrarse a un hombre" "La libertad no hace felices a los hombres; los hace, sencillamente, hombres" |
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Me pone literalmente de los nervios la enconada defensa de la libertad de expresión de muchos de mis antiguos compañeros de viaje. No por la defensa en sí, que me parece encomiable en gente que se pasa la vida alabando las maravillas de la Dictadura del Proletariado. No. Lo que me irrita sobremanera es que se acuerden de la libertad de expresión cuando les interesa. Ahora les ha dado con De Juana Chaos. Pero que nadie olvide que éstos son los mismos que no abren la boca cuando quien está en la cárcel es un disidente cubano que en su vida le ha puesto la mano encima a nadie. El consabido doble rasero que siempre he mencionado. Es lo mismo que le pasó al pobre Solzhenitsyn cuando visitó España durante los últimos estertores del franquismo. Imaginen ustedes, en un país donde las libertades políticas brillaban por su ausencia, donde el Partido Comunista gozaba de un aura beatífica y de resistencia ante el statu quo, el disidente soviético se atrevió a declarar lo siguiente: ¿Saben ustedes lo que es una dictadura? (...) Los españoles son absolutamente libres para residir en cualquier parte y de trasladarse a cualquier lugar de España. Nosotros, los soviéticos, no podemos hacerlo en nuestro país. Estamos amarrados a nuestro lugar de residencia por la propiska (registro policial). Las autoridades deciden si tengo derecho a marcharme a tal o cual población (...) Las reacciones de la izquierda no tardaron en llegar. Al bueno de Solzhenitsyn lo pusieron a caer de un burro. Incluso un autor de la innegable talla de Juan Benet declaró que “mientras existan gentes como Alexandr Solzhenitsyn, perdurarán y deben perdurar los campos de concentración. Tal vez deberían estar un poco mejor custodiados”. Esta es la libertad de expresión que defienden los revolucionarios de salón. Yo les preguntaría, si en tan alta estima tienen este precepto ¿por qué callaron como putas en 1956 cuando los soviéticos se pasaron por el arco del triunfo la libertad de expresión de los húngaros? O ¿por qué no han dicho esta boquita es mía cuando el que estaba enchironado era Norberto Fuentes por pedir el libre acceso a Internet en Cuba? País, por cierto, en el que se sson moneda de cambio las prácticas que denunciaba, hace más de 30 años, Solzhenitsyn (imaginen ustedes un kiosko con sólo 2 periódicos). Irremediablemente esta gente se pondrá de lado de todo aquel que pretenda llevarse por delante todo lo que no comulgue con sus principios totalitarios y huela a liberalismo. Se trata de un problema que llevan inscrito en su ADN todos los movimientos totalitarios: la libertad individual queda siempre supeditada a la del grupo, entendido éste como el Estado (nacional, socialista o ambos). Los fascismos de toda índole niegan la posibilidad de la búsqueda individual de la felicidad, ya que el individuo tiene que estar sometido a un principio rector superior a él mismo. Es lo que pasa con De Juana y sus amigos; no entienden la vida sin un objetivo último, llámese éste revolución o Estado racista. Por todo ello me parece grotesco que ahora se pongan a defender una libertad de expresión que han pisado sistemáticamente siempre que han tenido ocasión.
Fecha: 10/08/2008 20:42. |