librodearena |
![]() "No puede ser, pero es. El número de páginas de este libro es exactamente infinito. Ninguna es la primera; ninguna, la última. [...] Si el espacio es infinito estamos en cualquier punto del espacio. Si el tiempo es infinito estamos en cualquier punto del tiempo"
"No me gusta nada que haga postrarse a un hombre" "La libertad no hace felices a los hombres; los hace, sencillamente, hombres" |
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No soy muy dado a mirar anuncios, más que nada, podría decirse que me deslizo sobre ellos entre actos de alguna película. Pero con este me pasa algo curioso; una lejana nostalgia que no sé muy bien de dónde narices sale me hace extrañar un tiempo en el que no viví. El anuncio en cuestión es de una tarjeta de crédito, hasta ahí nada más prosaico. Una familia disfruta de un día de playa, el niño, en compañía del padre, construye en la arena lo que parece ser la Sagrada Familia de Barcelona. Una notas de piano, con ese sonido ajado que sólo tienen los discos antiguos, preceden a una voz profunda, a un “ay” largo y profundo que sólo puede venir del sur. Adivino una copla de las de antes, cantada magistralmente por Estrellita Castro, Imperio Argentina o alguna folklórica de la época del blanco y negro. Un largo lamento nacido del sufrimiento de una gente que es la mía, criada entre olivares al son de la música de guitarra. Lo siguiente que se ve es la silueta de un hombre alto y delgado, una sombrilla bajo el brazo hace la vez de lanza y un compañero regordete sigue sus pasos. El eterno caballero manchego y su amigo, me digo. Por último, con la familia ya reunida, el niño observa el rostro cubista de su madre a través de un vaso. Es esto, pienso. En apenas veinte segundos alguien ha capturado el alma de esta piel de toro que tanto amo y tanto odio. Es esto, sí. Son todas esas pequeñas cosas que hacen que se me ponga la piel de gallina y que me diga que no todo está perdido.
Fecha: 29/06/2008 19:31. |