La fortaleza de la libertad

Como ciudadanos de un país moderno que se rige por los principios de laicidad emanados de la Revolución Francesa, no puedemos por menos que felicitarnos. Y es que resulta extremadamente inquietante ver como algunos de estos sujetos se sirven de las libertades de nuestros países para campar a sus anchas diciendo cualquier barbaridad que se les venga en gana.
Desde el profundo convencimiento de que Islám no es igual a terrorismo, me gustaría también recalcar que el principal camino hacia una sociedad justa es el desvincularse de criterios religiosos como guías de una civilización. En plena polémica sobre si es lícito incluir una referencia a los orígenes cristianos de Europa, el ejemplo de lo que significa mezclar el estado con la religión es más que evidente. Los extremistas de cualquier índole no tienen lugar en el estado de derecho. Los que elijan como camino la apología del terror tienen que tener muy en cuenta que todo el peso de la ley caerá sobre ellos. Es extremadamente importante dejar claro que una sociedad libre no es una sociedad débil. Abu Hamsa contemplará desde ahora las andanzas de Bin Laden desde una celda de aislamiento.
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