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librodearena

Un año después

Desde que aviones alemanes e italianos bombardearan las principales ciudades españolas durante la Guerra Civil, este país no había vivido una masacre tan indiscriminada como la del 11M. En los últimos años, primero ETA y luego este nebuloso enemigo islamista, han segado la vida de cientos de españoles en nombre del integrismo étnico o del religioso. En nombre de la patria o en nombre de Dios, da igual, nada justifica el asesinato a sangre fría de un puñado de ciudadanos que, para más inri, eran trabajadores, estudiantes e inmigrantes, gente alejada de los círculos de poder donde se toman las decisiones irresponsables y se juega con las personas como si fueran peones de una gran partida de ajedrez.
Ayer, mientras se guardaban 5 minutos de silencio en honor a las víctimas del 11M, un periodista le preguntaba al señor Aznar en México que por qué no estaba en España. Su respuesta fue lacónica: “porque tengo que trabajar y me han contratado aquí”. No les voy a ocultar el profundo asco que me produjo el personaje en sí y las ganas de que se quede por esos mundo de Dios para siempre. Pero esa es otra historia. Aquí todavía muchos siguen creyendo en teorías conspirativas con tufillo copeino. Ya lo dice el refrán, cuando alguien señala a la luna el tonto se fija en el dedo.
Un año después de aquello todavía me siento orgulloso de lo que mi pueblo hizo entonces con los que se empeñaron en seguir mandando a toda costa. También me siento orugolloso de un país que no se dejó llevar por la xenofobia ni el odio. En vista de lo que pasa por esos lares, a nosotros no nos hace falta—le pese a quien le pese—invadir ningún país del Tercer Mundo en nombre de la democracia (la de las multinacionales, claro está). Y me llamarán demagogo, pero no hay más cera que la que arde.
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1 comentario

I Fought The Law -

Aun recuerdo cuando comentabamos la jugada por msn, cada uno en su clase, esa mañana... y la urgencia y la convicción de parar clases y ir a St Jaume a las 12. Y ese silencio al mediodía.
Ya ha pasado un año. Vuela el tiempo.
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