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Proceso de Paz

 

Les confieso que no he adoptado una postura definida en cuanto a lo que se ha venido en llamar “el proceso de paz” de ETA. Después de oír a unos y a otros no he conseguido sacar nada en claro, cosa habitual si uno lee más de un periódico o ve más de un canal de televisión. Los hechos los conocemos todos más que de sobras. ETA lleva cuatro décadas cepillándose a todo el que no comulgue con sus ideas fascistas. Curiosamente, ahora, en sus momentos más bajos, les ha dado por lanzar globos sonda. A lo mejor es casualidad, pero es muy extraño que precisamente en estos momentos se pongan en plan dialogantes.

Bajo mi modesto punto de vista se han obviado ciertas premisas que permitirían conocer mejor el fenómeno en su conjunto. Primero, ETA está en un callejón político sin salida. Después del 11 M no se puede permitir el lujo de perpetrar atentados a gran escala ni tampoco llevar a cabo una campaña de atentados selectivos -que tan malos resultados les dio-. Tanto los atentados de Madrid como el asesinato de Miguel Angel Blanco representaron dos puntos de inflexión en la trayectoria de ETA. En estos momentos, sus actuaciones se ven limitadas a atentados contra bienes materiales y sobre los que avisan previamente. Incluso dejan un cartelito avisando de dónde está la bomba.

A esto se suma que su infraestructura está más debilitada que nunca. Su cúpula dirigente ha sido desarticulada una y otra vez y en estos momentos apenas cuentan con militantes entrenados y fogueados. Su entorno político cada vez es menos partidario de seguir con la lucha armada, incluso se han producido escisiones en el seno de Batasuna como la que protagonizó Aralar.

Su referente más inmediato, el IRA, dejó las armas hace tiempo y en Irlanda del Norte se camina hacia la normalidad política. Ello con unas concesiones por parte del gobierno británico -autonomía limitada- que aquí ya hace tiempo que se dieron por parte del Estado. Por si todo esto fuera poco, militantes históricos de la organización se han postulado abiertamente desde la cárcel por el cese de la violencia. Y por último, ETA y su entorno han sido estigamatizados por la UE y han sido incluidos en la lista de organizaciones terroristas, con lo que pierden un considerable apoyo en el exterior.

ETA está débil, cosa que ya sabía el gobierno Aznar y que conoce perfectamente el gabinete de Zapatero. Las actuaciones de PP y PSOE divergen por motivos diferentes. El Partido Popular cree que se puede llegar a una solución policial del asunto al estilo alemán. El PSOE cree, por su parte, que una solución dialogada sería la mejor alternativa. El problema viene cuando uno se pregunta si no es mejor acabar con ETA sin concesiones. Si no es mejor destruir a ETA y que el Estado, aunque muchos no quieran hablar de vencedores ni vencidos, se erija como vencedor final. Sin duda, en un Estado de Derecho esta sería la mejor alternativa. El mensaje lanzado a los terroristas sería claro: con el Estado no se juega, no hay réditos por el uso de la violencia y quien mata, paga. Claro está que una solución dialogada evitaría sufrimientos innecesarios y nuevas víctimas. Pero, como ya he dicho anteriormente, no creo que ETA se pueda permitir el lujo de seguir matando.

Tal y como yo lo veo, ETA sabe que, ante un eventual cambio de gobierno, el PP dedicaría todos sus esfuerzos a acabar con ella. Y tal y como están las cosas no parece muy descabellado que lo consiguiera. El PSOE también lo sabe y, en una situación tan precaria en intención de voto como en la que se encuentra, necesita un balón de oxígeno. Este salvavidas político le vendría de la mano de un cese de las hostilidades. El PSOE se eregiría como el partido que acabó con ETA y sus réditos electorales serían considerables. ETA sólo puede tener -a su modo de ver- una salida “digna” a través de un proceso de paz dialogado. También podría obtener algunos beneficios como la excarcelación de sus presos. De todas formas, la organización terrorista está acabada.

Se echa en falta un acuerdo entre los dos grandes partidos para finiquitar el asunto. El PSOE prefiere sacar un beneficio político y el PP espera llegar al poder para acabar con ETA a través de medidas policiales. Personalmente me quedo con la segunda opción, por lo menos evitaría la humillación de muchas víctimas al ver salir a los verdugos de la cárcel. Quizá sea el precio a pagar por la paz, pero también puede que sea un precio demasiado alto cuando el triunfo del Estado de Derecho se ve tan cerca.

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