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El baile

El baile

Todos se preparan ya para el relevo de gobierno. Las quinielas no dejan de circular en los medios y los "ministrables" ponen su mejor cara ante las cámaras. Entre tanto el ejecutivo saliente no sabe qué hacer con tanto excargo. Le toca ahora al PP recolocar a sus dirigentes. Cualquiera pensaría que uno se mete en política por convicciones y afán de servicio público, pero a la vista del baile que se está montando parece que lo que prima es encontrar un sillón. Qué va a ser de los pobre ministros del PP; no creo que nadie se imagine a Trillo atacando a Bono como portavoz de Defensa del Partido Popular. Hay que recolocarlos, a ser posible en una buena butaca y cobrando una pasta, que al final es siempre lo que importa. Para Rato ya han reservado plaza en el FMI, ante lo cual no cabe sino preocuparse por la futura política económica del organismo. El que no parece que vaya a dedicarse a la política es Aznar. Al pobre deben de habérsele quitado las ganas al ver lo malagradecidos que son sus compatriotas y el poco afecto que le dispensan en este lado del Atlántico. Se va con una perla: el 11-S fue una declaración de guerra al mundo Occidental. Este hombre debería de dejar de leer a Huntington.
Entretanto ZP empieza a dar nombres de ministros. Pedro Solves a economía. Un neoliberal convencido para no incomodar al capital. Al parecer poca cosa va a cambiar en la política económica del nuevo gobieno; "santa Rita que me quede como estoy". Esperemos que no sigan las privatizaciones en masa y que las promesas de Zapatero tiendan a reforzar el sector público. Para Moratinos han reservado ya la cartera de exteriores, lo cual parece una idea razonable si tenemos en cuenta la trayectoria diplomática del mismo y su amplio conocimiento de Oriente Medio. Bono a defensa; esperemos que esta vez nuestros soldados viajen en primera clase. Vicepresidenta del gobierno Maria teresa Fdez. de la Vega; cara de vicepresidenta tiene la mujer, hay que reconocérselo.
La patata caliente de las tropas en Irak ya se la están pasando de unos a otros. Antes del 21 de abril ZP debe de hacerse pronunciado sobre si vuelven ya --como prometió-- o si se quedan, caso este último que sería probable si le cambian el collar al perro y los soldados pasan a llevar una funda azul en el casco. Haga lo que haga el nuevo gabinete, ZP debería tener en cuenta que gran parte de la ciudadanía le votó precisamente por su oposición a la guerra y su promesa de traer a los soldados. Veremos si el nuevo equipo de ZP se estrena con otra verdad a medias siguiendo la tradición de sus antecesores o si cumple con sus promesas electorales, cosa que por una vez en este país no estaría nada mal.

Parque Jurásico

Parque Jurásico

Le preguntaba Juan Pedro Valetín, a la sazón jefe de informativos de Tele 5, a nuestro amado prócer si se arrepentía de algo. Ansar contestó si titubear: no. Cabe entender la respuesta de Aznar; qué mente podría soportar haber llevado a millones de conciudadanos al punto de mira del terrorismo internacional. Atrás quedan sus motivos y su supuesta megalomanía, sólo nos quedan los hechos irrefutables.
Dijo Aznar, en una entrevista memorable que nada tuvo que ver con aquellas jabonosas que le hacía Urdazzi, que se iba con las manos limpias y las cuentas claras. Ni una cosa ni la otra son ciertas. No puede tener las manos limpias. No las tiene limpias de chapapote, ni las tiene limpias tras contratar aviones defectuosos para transportar soldados españoles, ni tampoco las tiene limpias de la mentira de las armas de Sadam. Puede que tenga las cuentas claras, pero serán las suyas, porque el resto de españolitos apenas pueden pagar ya pisos que valen un 111% más que hace seis años con los sueldos de unos empleos inestables y mal pagados.
Y es que el partido del gobierno en funciones se empeña en cargar las culpas en los demás. El ala dura –legionarios de Cristo Rey, opusdeianos y franquistas reconvertidos—acusa a la presión de los medios de su derrota. La vieja táctica de matar al mensajero. A la luz de las nuevas informaciones la actitud de la SER parece que no fue del todo loable. A estas alturas no creo que nadie niegue que los medios de PRISA tenían la firme intención de sacar al PP del gobierno. Pero en todo caso fue el mensaje lo que contribuyó a derrocar al gobierno; una mentira más que colmó el vaso de tanto despropósito.
La reacción del Partido Popular es la de siempre: escurrir el bulto y no moverse hasta que pase el temporal. Las responsabilidades están muy bien para pedírselas a los demás. Pero es que este partido son dos partidos. La extrema derecha mesetaria cohabita con el centro liberal en una esquizofrenia que incluye en el seno del partido a señoritos sevillanos, ejecutivos liberales catalanes y ministros exfranquistas. En estas circunstancias una posible civilización del PP pasa por un cisma. Pero el cisma pasa a su vez por una larga travesía del desierto que no muchos están dispuestos a realizar. La separación del sector más paleontológico del liberal más moderado conllevaría la aparición de un partido de extrema derecha al estilo del de Lepen en Francia. Un partido que sin duda obtendría representación parlamentaria, pero por el contrario el centro liberal se vería libre de la sombra del franquismo sociológico. Si lo que quieren es un espacio de centro-derecha a la europea tienen que desprenderse de los dinosaurios que campan a sus anchas por el partido. Es inexplicable que en pleno siglo XXI el partido de una nación moderna y democrática que se dice liberal-reformista no sea otra cosa que una mala copia castiza de Parque Jurásico.

El secuestro

El secuestro

Estaba ayer haciendo “zaping” tranquilamente cuando me encontré con un una cara familar en un debate del Canal 33. Un viejo conocido, Agustí Colomines, profesor de Historia Contemporánea de la UB. Buen tipo, aunque tuve una discusión con él acerca de si el nacionalismo catalán era una invención de la burguesía o no. Buen hombre, repito, aunque un poco exaltado. El bueno del profesor Colomines se pasó todo el debate reivindicando la soberanía nacional de Cataluña. Pese a todo lo que dijo, incluidas barbaridades como que Valencia era Cataluña –una nueva incursión en el discurso de esa barbaridad epistemológica que son “El Països Catalans” –sus palabras me hicieron reflexionar sobre algunas cuestiones. Pensaba sobre un secuestro terminológico que ha cometido la derecha patria. España. Quiero decir que se quedaron con España. La palabra parece como si les perteneciese de toda la vida, que sólo pudieran ponerla ellos en su boca. Aquí la izquierda carpetovetónica ha vuelto a hacer gala de sus complejos y sus miserias. Ser español y decirlo parece como si fuera una declaración de guerra contra toda la legión de progres de salón e independentistas que te rodean. Y como uno, que le vamos a hacer, es un progre y se rodea de congéneres tiene la ensalada servida.
Ese uno quiere creer que no es nacionalista, que lo suyo es más una cuestión sentimental que otra cosa. España no es la banderita con el aguilucho, ni la isla de Perejil, ni el 12 de octubre ni la charanga y la pandereta a la que nos tienen acostumbrados. Los tópicos suelen chocar con los hechos del pasado. Como aquella vez, en plena Batalla del Ebro, en la que un republicano malagueño entró en un pueblo de la Terra Alta gritando “Visca Catalunya lliure” cuando al otro lado de las líneas una brigada de requetés catalanes pegaba tiros en nombre de aquella patria única, grande y libre que nunca ha sido la primera cosa, a ratos la segunda y cada vez menos la tercera. Qué le vamos a hacer. Para muchos, que lo confiesan en la intimidad, España son olores, colores, sabores, salir de cañas con los amigos,las fiestas de los pueblos y, sobre todo, el cachondeo. Porque hay que reivindicar más el cachondeo como algo intrínseco a los pueblos mediterráneos y, por ende el nuestro . La verdad es que cada vez que se habla de esto uno tiene la sensación de haberse metido en un jardín. Diversidad de sensibilidades nacionales y demasiada tragedia a cuestas. El que vive en una comunidad “con fuerte identidad propia” como decía un mapa, debe de hacer un ejercicio considerable de retórica para que no le tomen por facha. Porque se puede ser español y republicano. Se puede ser español, progresista y de izquierdas. Y, sobre todo, se puede ser español entendiendo, amando y respetando los diversos pueblos que se han mezclado en esta península tan atípica durante siglos (lo de la mezcla es tan evidente como los apellidos que llevamos todos). Digo pueblos porque uno todavía cree en el concepto revolucionario francés que equipara nación con Estado; pero en esto, como en todo lo demás, la cuestión va a gustos.

Kill Bill vol.1

Kill Bill vol.1

Esta crítica es de mi amiga Paula, seguirlas en la revista mensual Go-Mag; merecen la pena.

Una burbuja está llena de aire, de vacío, y sube hacia el cielo o estalla en el camino. “Kill Bill vol.1” es una burbuja. Perfecta geometría. Forma pura. La esencia de la cuarta película de Quentin Tarantino se halla repostada en ese discurso metacinematográfico de videoclub del que el director estadounidense siempre ha hecho gala. Y una podría enumerar mil referencias, explícitas o más sutiles, de las que Tarantino se ayuda, desde el spaghetti western, el anime, el musical, las series televisivas de los 70, etc. Porque lo importante en esta película ya no es, siquiera, si la historia es o no verosímil; si el personaje de La Novia, (interpretada por Uma Thurman) se pasa trece horas escondida en el aparcamiento del hospital en el que ha matado a dos tipos y no aparece ni una mínima señal de peligro; si ésta consigue eliminar a un ejército de ochenta clones japoneses, cortándoles de cuajo los brazos, las piernas, la cabeza; si pueda ser que exista una organización pseudo-terrorista que es la parodia antagónica de Charlie y sus ángeles; si es posible pronunciar una sola palabra una vez te han cortado la cabellera. Aquí la ficción supera a la propia ficción y se convierte en un ejercicio de estilo. Epistemología tarantiniana llevada hasta el paroxismo.

Si bien, es sin duda la venganza lo que dibuja los contornos de este círculo pomposo. Vendetta poderosa de La Novia, a la que le han quitado la vida entera, y regresa como un fantasma en busca de lo arrebatado cuatro años atrás; venganza trágica de O-Ren Ishii, por siempre encaminada hacia la muerte; venganza como la nueva épica, venganza sin coartadas, instituida desde este momento como género indiscutible, como base, como shock ante el viaje alucinante que es este discurso post-postmoderno del futuro asesinato de un tal Bill.

El cráter

El cráter

Después de cualquier explosión siempre aparece un cráter. El interés del paisaje se centra, a partir de ese momento, en lo insólito de la visión. En Bagdad ayer apareció otro cráter. Esta vez han muerto apenas 3 o 4 occidentales entre las 29 víctimas que destacan los medios; como cuando aquel tren descarriló a mediados del siglo XIX y la prensa se felicitaba de que "por suerte no había ningún fallecido de primera clase". En fin, el mundo sigue girando.
En España todos llevamos un cráter dentro. Nada es cómo debería ser. Faltan 201 personas que nunca más volveán a sus trabajos, a sus clases de baile, a irse de vacaciones. También tenemos esa extraña sensación de estar como en un limbo político. Ansar no aparece ni en pintura, a Rajoy le crecen los enanos de su circo y ZP ya está perfilando la composición del nuevo gobierno en el que va a haber un ministerio de la vivienda y un ministro sindicalista. Todos tienen, tenemos, la sensación de que ese cráter antes no estaba ahí. Como insólito es también lo que declara uno de los detenidos por el 11-M. Para este sujeto por encima suyo "sólo está Diós"; por suerte en este laico país no esperamos a la otra vida para hacer justicia. Pero la sensación de cráter continúa. Llevamos una semana anormal, casi diría que irreal. La derecha se queja de manipulación informativa, Urdazzi no aparece por el Telediario y casi no se oye hablar de la boda del Borbón. Incluso el fútbol está del revés y el Zaragoza ha ganado, menos mal, la Copa del Rey. Por suerte, y pese al cráter, todavía hay cosas que siguen como siempre: Pedro Almodovar ha vuelto a estrenar una peli de maricones.

PD Felicidades, Chorcher y David, os lo habeis ganado.
PPD Perdón de antemano al colectivo gay por si les molesta lo de "maricones". Los alumnos de Arcadi sabrán por qué lo digo.

PPijos

PPijos

Los niños PPijos se han concentrado esta tarde en la calle Génova entre otros simpatizantes más granaditos del PP. Extraños estos chavales. Dice mi padre, que es un señor de derechas, que quien no es revolucionario con 20 años es gilipollas. A cada cual le corresponde catalogar a esta extraña raza de seres. A pesar de todo lo que hacen estos chicos, Burberrys al cuello y camisa impoluta, siempre les sale desnaturalizado, artificial. Cuando los veo tengo la impresión de que son cuarentones pudientes disfrazados.
Su manifestación no es la del sábado, eso no hay más que verlo. Les falta espontaneidad; es una mala réplica, una pataleta de niño bien. De chiste.
Van a darle las gracias a Ansar por todo el bien que ha hecho en estos últimos 8 años. Claro, es natural. Sus universidades no están masificadas, ni tienen unas aulas tercermundistas. Claro, es natural. Ellos no tienen el problema de encontrar un trabajo mal pagado con un contrato por horas; siempre los enchufará papá o algún coleguita del partido.
Claro, es natural. Ellos no han ido a recoger chapapote para poder salir a pescar y ganarse el pan. Claro, es natural. Ellos no se ven pagando una hipoteca con 60 años por un piso de 50 metros cuadrados; siempre podrán habitar en su ecosistema del barrio de Salamanca. Claro, es natural. Sus padres no viajarán jamás en un Yakolev desvencijado. Claro, es natural. Ellos nunca sabrán que es que les bombardee un B-52 americano.
No sé si ellos saben lo que es coger un tren de cercanías o un metro. Pero lo que sí que sé es el miedo, la indignación y la rabia que sentimos muchos cada mañana cuando nos montamos en el vagón.

El dragón y las serpientes

El dragón y las serpientes

La Historia, con H mayúscula, no sigue los mismos parámetros que esa otra historia escrita con h minúscula. Así, los siglos no siempre se corresponden con periodos de 100 años circunscritos entre guarismos acabados con un doble cero. El siglo XX empezó en San Petersburgo en 1917 y acabó en Berlín en 1989. Todo el espacio de tiempo intermedio quedó condicionado por la existencia de la Unión Soviética y su papel en el desarrollo de los acontecimientos. No se puede entender el siglo XX sin tener en cuenta al auge de los fascismos (como consecuencia directa del miedo al "bolchevismo") ni la posterior división del mundo en dos bloques enfrentados. Pero el siglo XXI es otra historia. En la centuria pasada el enemigo era el bloque socialista. El presidente Reagan, predecesor de los actuales neocons estadounidenses, no dudó el calificar como "Imperio del Mal" a la extinta URSS. Todo lo que se hallaba tras el Telón de Acero era la guarida de un dragón malvado y hambriento. Pues bien, tras la muerte del saurio legendario (perverso o no ya queda para la conciencia de cada uno) el mundo se nos ha llenado de serpientes. Las políticas de la Guerra Fría han quedado obsoletas; no se puede acabar con miles de serpientes a cañonazos, ni siquiera es posible someterlas a un bloqueo que las asfixie y las acababe derrotando por inanición. Las serpientes, como hemos podido comprobar tragicamente, se escurren por todos los huecos. No hacen ruido, son sigilosas, muerder con rapidez y se escabullen por cualquier agujero.
Las tácticas empleadas por la administración Bush para acabar con el terrorismo han demostrado que son inoperantes. De nada han servido las invasiones de Afganistan primero y de Irak después. La VI Flota nada puede contra un terrorista suicida. De nada sirven todos los bombarderos invisibles contra un grupo de fanáticos dispuestos a inmolarse o a inmolar sin ningún tipo de escrúpulos.
Es posible, y de esto no estoy muy seguro, que para acabar con las serpientes haya que utilizar hurones. Son también sigilosos y ágiles, y no dudan en introducirse en ningún agujero. Es posible, repito, que parte del peso de la lucha antiterrorista deba recaer en los servicios de inteligencia. La información es el arma más valiosa para prevenir los atentados, y eso lo sabemos muy bien los españoles. Pero también es cierto que la prepotencia lleva al odio. No se puede humillar a una civilización entera sin esperar que los elementos más intransigentes intenten devolver la bofetada. Pese a ello, nada justifica lo que vivimos la semana pasada. La muerte de un inocente no se paga con la muerte de otro. Igual de cobardes son los que aprietan asépticamente los botones que liberan las bombas, como los que dejan una mochila llena de explosivos en un tren. La solución, como casi siempre, se haya a mitad de camino. Los criminales tienen que sentir cómo en sus casas, en sus barrios y en sus ciudades la gente les da la espalda. Cuando nada puedan esgrimir para "justificar" sus actos salvo la intolerancia y el odio habremos ganado la mitad de esta nueva guerra. Insisto, no cabe el diálogo con ellos, pero sí el respeto para con sus países y su gente. Una nueva forma de relacionarse que no se base en el saqueo , sino en el apoyo para que construyan sociedades modernas y democráticas. Esta no es, o no debería ser, una guerra entre civilizaciones, sino una guerra entre la civilización y la barbarie. Si todos acabamos por esgrimir esta última, nuestras casas acabarán por llenarse, irremisiblemente, de serpientes venenosas.

Presión mediática

Presión mediática

Yo fui uno de los que escucharon la COPE el viernes por la mañana. Aquel día don Federico se pasó toda la mañana criticando a ZP porque "estaba claro" que era ETA la responsable de los atentados. Sus adláteres no pararon de ladrar en toda la sesión matutina lo imposible de la hipótesis del terrorismo islámico. La izquierda fue calificada como "el Este" y el ministro Acebes como paladín de la libertad de expresión y la transparencia informativa. Repito, esto sucedía el viernes por la mañana cuando ya había aparecido la famosa furgoneta, la cinta en árabe, se sabía que la dinamita (Goma2 Echo, no Titadine) no era la misma, Ótegui había dicho que no eran ellos (y algo sabrá), etc. Y nada, que no tenía relación la guerra de Irak con los antentados porque ¿qué tienen que ver los atentados de Bali (turistas occidentales), Turquía (miembro de la OTAN y aliado de EEUU en la zona) o Marruecos (Casa Cervantes) con la participación española en la guerra de Irak? Se puede ser más gilipollas pero no más insidioso. Esta gente miente, eso ya lo sabemos, pero que lo hagan encima de 201 muertos es ya demencial. Que para colmo digan que la que miente es la oposición es ya de psiquiátrico. Y claro, ahora las elecciones no son tan "legítimas", pero tampoco nadie dicen que no las quisieron posponer posiblemente porque se sabría la verdad y el resultado habría sido el mismo sino peor. Todavía queda gente, o muy cerril o muy fanática o poco informada, que cree que el gobierno no mintió. Pero don Federico no habla ni de la llamada del sindicato de policía a ZP, ni de la filtración del CNI justo cuando Acebes se empeñaba por enésima vez en que el atentado era obra de ETA, ni de la llamada de la Casa Real a Moncloa --preocupado el pobre Borbón porque esto ya pasaba de castaño oscuro--, ni las "petición" a los diplomáticos en el extranjero para que mintiesen, ni de las presiones a corresponsales extranjeros en España. Nada, de eso no dice nada. Don Federico sigue anclado en el 36, resentido, amargado y con la mala leche de los conversos. Este Torquemada de las ondas, este señor que toca el suelo con la frente cada vez que "Ansar" le hace un gesto, no es un periodista, es un sicario. Tuvo a ZP a tiro, le entrevistó, pero más suave que el terciopelo. Eso sí, una vez finalizada la llamada se puso el sayo y empezó de nuevo; hasta para esto es cobarde. Se puede ser liberal, se puede ser de derechas, pero la mentira y la calumnia no deberían permitirse tan a la ligera. La saña con la que este pobre hombre habla cada mañana es propia, esta vez sí, de aquellos agitadores que en el 36 pedían sangre en nombre de la sagrada unidad de España embutidos en sus camisas de color azul. Cambia la estética, cambian las formas, pero el fondo sigue siendo el mismo. Los posfranquistas no son demócratas, ni liberales, su radio es propiedad de la Iglesia, ésa que critica a las parejas homosexuales y abusa de niños en las sacristías. Su televisión ha sido condenada por un tribunal y sus periódicos hacen fotomontajes de, como mínimo, muy mal gusto. Ahora hablan de presión mediática. Cual señor Losantos: ¿la de la agencia EFE, la de TVE, la de La Razón, la de ABC o la de la COPE? Porque nosotros, los españoles, sí que sabemos lo que es la manipulación informativa. Nosotros sabemos lo que es que un telediario mienta, que oculte datos. Y si no ahí están los trabajadores de TVE. Vergüenza les tendría que dar salir ahora en sus tertulias con esa prepotencia que les caracteriza para seguir mintiendo. Ahí están los hechos, ahí están las grabaciones de la COPE del viernes 12 y del sábado 13. Y ahí están también los teletipos de EFE, y los telediarios de Urdaci. El pueblo no es tan tonto como ustedes creen y les ha pegado una patada. Una patada democrática en el culo del Sr. Aznar. Su “impecable” gestión económica no ha sido suficiente. Basta con que 201 españoles (para mí todos eran españoles, a diferencia del señor Aznar, para el que tienen que morir para serlo) fallecieran en 4 trenes. 201 trabajadores que no tenían la culpa de los sueños megalomaniacos de nuestro amado prócer. No somos tan gilipollas don Federico, no intente manipular usted también. No pasará usted a la historia como un buen periodista, ni Ud. ni su amigo Urdaci. Sus amos sí, pero como el gobierno más catatrófico y mentiroso de los últimos tiempos. Pensaba Aznar retirarse tras 8 años sin la vergüenza de Felipe González. Pensaba ascender al limbo de la política internacional. Pensaba que se iria sin haber perdido unas elecciones. Pero se equivocaba, esta no es su añorada España de 1812, aquí ya no gritamos “vivan las cadenas”. La Caverna sigue ahí, pero la mentira se ha descubierto.