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Meapilas dominicales

El mejor alcalde que ha tenido mi pueblo ha sido un tipo al que toda su vida lo han tachado de “maricón”. Allí donde los “machotes” no llegaban, él sacaba pecho y ponía sobre la mesa unos atributos que algunos no creían que poseyera. Y así, poco a poco, hasta las viejas del pueblo, las más beatas y carrinclonas, le bailan el agua al alcalde con pluma.
Y es que para gobernar, como para querer, lo de menos es con quién se vaya a la cama el sujeto en cuestión. Por que ya me dirá usted, que en esta sociedad tan moderna y adelantada como la española, todavía algunos se rasguen las vestiduras cuando se habla de matrimonio entre homosexuales. Qué tendrá que ver que sean dos hombres o una moreno y una rubia. El matrimonio por definición es un contrato y, por ende, lo firman dos partes. Si dos señores (o señoras) quieren libremente casarse –craso error lo haga quien lo haga-- , que lo hagan. El estado no tiene por menos que reconocer esta unión entre dos personas; no le compete el escandalizarse por lo que hagan debajo de las sábanas.
Y es que casarse es una cosa muy seria lo haga quien lo haga, y tal y como está el tema tampoco está la cosa como para ponerle trabas a quienes quieran contraer matrimonio. Y como todo matrimonio que se precie de serlo, homosexual o no, tener hijos es una de las primeras cuestiones que se plantea la pareja. Hijos, sí, igual que cualquier otro matrimonio. ¿Por qué no? ¿Acaso no hay millones de niños pasando calamidaders en cualquier cloaca del mundo? O es que algunos, muy católicos y cristianos ellos, prefieren que un niño se muera de esnifar pegamento y de una paliza de un policía a que un par de “desviados” –sabrá Diós que le harán-- le den el amor y el cariño que sus padres biológicos heterosexuales no le quisieron dar.
Mucha hipocresía es lo que hay. Mucho meapilas y mojigato que no ve más allá del rosario que lleva colgado y que no se da cuenta de que esa Iglesia a la que asiste cada domingo es un auténtico nido de “locas”.

El debate

Veía ayer en el program de Sánchez Dragó una interesante tertulia entre partidarios de la monarquía o del régimen republicano. Los tertulianos dieron razopnes de todo tipo para defender un tipo u otro de modelo de estado. Más allá de lo que se discutía, más allá de que parece razonable que en una democracia moderna el jefe del estado sea elegido por sufragio universal, me llamaron la atención un par de cosas. La primera era que los partidarios de la monarquía eran liberales declarados. Liberales como los de EEUU, esos que se echarían las manos a la cabeza si se les plantease cambiar a su presidente por un monarca. Liberales como aquellos franceses de gfinales del siglo XVIII que practicaron el afeitado extremo sobre el cuello de Luis XVI. En fin, que estos liberales lo son de boquilla y sólo en lo económico, ya que no dudan en alinearse con las ideas más reaccionarias siempre que le viene bien.
Lo segundo que me sorprendió fue que está empezando a abrirse un debate en la sociedad española sobre la república. Un debate que por razones de sobra conocidas ha estado enterrado desde la muerte del dictador. Y es que ya es hora que en este país en el que se debate sobre si es necesario un estado más o menos centralizado, más o menso federal, alguien ponga las cartas sobre la mesa y diga claramente lo arcaico y lo poco democrático de una institución de origen medieval, confesional hasta la médula (desde los tiempos del Papa Alejandro VI nuestros monarcas tienen el título de "Católicos") y nepótica por definición. Este debería de ser el último paso de una sociedad que se dice moderna para alcanzar una plena normalidad democrática.

El mayor espectáculo del mundo

El mayor espectáculo del mundo

Ya ha comenzado la campaña electoral. Unos y otros se debaten por ser los más originales y conectar más con el vulgo. Realmente la pregunta que cabe hacerse es si nos toman por imbéciles. El PP ha optado por un eslogan muy interesante, parece que han pensado que lo mejor es hacer de la necesidad y virtud copiando el lema que les hizo salir del poder hace dos meses. Con su "pásalo" demuestran tener un sentido del humor a prueba sde bombas. Más teniendo en cuenta que por mucho que lo "pasen" no parten como favoritos en estos comicios. Mientras tanto, ese dinosaurio franquista que es Fraga dice que las elecciones del 14-M fueron "falsas". Va bien que tengan a gente así en su partido para que no nos olvidemos de quienes son en realidad.
El PSOE sigue obsesionado con el PP. Por lo menos en Cataluña, donde el lema es "Tornarem a derrotar al PP" (volveremos a derrotar al PP". Ni Europa, ni problemas sociales, ni proyecto común ni nada, cargarse al PP es lo más importamnte.
Inciativa sigue en su rollito progre-ecologista. Muy verde todo y muy de diseño. Qizá deberían replantearse su apoyo incondicional a ese fracaso megalítico es el Fórum de las culturas. Muy ecologista, pero está subvencionado por empresas con intereses poco claros --industria armamentísitca-- y nada ecológicos. Muy verde, ya digo, pero se han cargado la fachada marítima de Barcelona a base de hormigón armado.
Esquerra a lo suyo, independencia, catalán y más catalán. Lo problemas del mundo se solucionarán el día que todo el mundo hable esta lengua. Ya se sabe: "seny i rauxa". Para colmo aparece Carod presentando su coalición con otros nacionalistas de España y portando un pin con la banderita andaluza. Y es que la gente de Esquerra se han carectirazo siempre por su amor a las manifestaciones de la cultura andaluza en Cataluña; la última su apuesta por borrar del mapa la Feria de Abril.
Los nacionalistas vascos del PNV hacen piña con los violentos --como siempre-- y piden que se vote a la coalición ilegalidaza HZ. Un ejemplo más de que pase lo que pase, muera quien muera y se demuestran las relaciones que se demuestren, tienen muy claro quien son los "suyos".
Y mientras tanto unos y otros se tiran los trastos a la cabeza. Quien quiera ver en estas elecciones unos comicios europeos va listo. Por mucho que digan es una oportunidad más para asegurarse un sillón y buana tajada a costa del contribuyente. Como siempre la política sigue siendo un circo donde prima más la forma que en fondo, el eslogan que las ideas.

La fortaleza de la libertad

La fortaleza de la libertad

Las autoridades británicas hean detenido al inefable Abu Hamsa, conocido por la prensa de aquel país como "Capitán Garfio". Esta especie de muñeco diabólico del islám más radical no se ha cortado nunca un pelo en lo de alabar los atentados más viles y sanguinarios. Ex muhaidin en Afganistán y protector de terroristas, Abu Hamsa ha sido investigado por los servicios secretos de varios países por sus vinculaciones con la barbarie internacional.
Como ciudadanos de un país moderno que se rige por los principios de laicidad emanados de la Revolución Francesa, no puedemos por menos que felicitarnos. Y es que resulta extremadamente inquietante ver como algunos de estos sujetos se sirven de las libertades de nuestros países para campar a sus anchas diciendo cualquier barbaridad que se les venga en gana.
Desde el profundo convencimiento de que Islám no es igual a terrorismo, me gustaría también recalcar que el principal camino hacia una sociedad justa es el desvincularse de criterios religiosos como guías de una civilización. En plena polémica sobre si es lícito incluir una referencia a los orígenes cristianos de Europa, el ejemplo de lo que significa mezclar el estado con la religión es más que evidente. Los extremistas de cualquier índole no tienen lugar en el estado de derecho. Los que elijan como camino la apología del terror tienen que tener muy en cuenta que todo el peso de la ley caerá sobre ellos. Es extremadamente importante dejar claro que una sociedad libre no es una sociedad débil. Abu Hamsa contemplará desde ahora las andanzas de Bin Laden desde una celda de aislamiento.

Amnesia histórica

Amnesia histórica

Esquerra Republicana ya vuelve a mear fuera de tiesto. Lo de esta gente es tan sorprendente que cabe preguntarse si lo hacen a posta. La fijación que tienen con todo lo que tenga que ver con el independentismo raya la patología. Ahora les ha dado por reivindicar la memoria de los etarras que lucharon contra el franquismo. Y como maniqueos que son han vuelto a distinguir el mundo entre bueno y maolos. Estos sujetes sólo es capaz de ver el blanco y el negro, es decir, esapañoles e independentistas. Lo que ellos ignoran es que sí que ha habido matices. Ni todos los republicanos eran unos benditos ni todos los catalanes ofrecieron su pecho para defender su patria del yugo franquista.
Con esta propuesta, avalada por la izquierda progre mesetaria, meten en el mismo saco a gente como Manuel Tagüeña con asesinos como "Josu Ternera". Nada ha de reivindicarse de personajes como éste último. Incluso los republicanos más combativos vieron que era improcedente seguir la lucha armada unos años después de la guerra. Nada justificaba el terror y el sufrimiento del pueblo. Esto es lo que los diferencia de los asesinos contemporáneos. A éstos no les importa nada salvo su talibanismo nacional y su pequeña aldea. A ver si alguno de estos iluminados me explica qué tiene que Miguel Hernández con "Txomin". Unos defendían la libertad y la democracia, otros el rh.
Unas cuantas lecciones de Historia le hacen falta a los de Esquerra cuando se llenan la boca de franquismo. Unas cuantas lecciones en las que le explicasen cómo el govern de la Generalitat republicana, en conivenmcia con nacionalistas vascos, traicionaron a la República entablando negociaciones con Franco y con el Foreign Office para crear dos protectorados británicos en la península y a bandonar al resto de españoles con las tropas de Franco a las puertas. También me gustaría que supiesen la historia de los requetés catalanes o la influencia de los falangistas "con barretina" en el gobierno de Burgos. Nadie parece conveniente decirles a los nacionalistas vascos, ésos que ahora tanto se rasgan las vestiduras hablando de la dictadura, que se rendieron por su cuenta a los fascistas italianos entregando el norte de la península a cambio de un plato de lentejas. Señores, si realmente quieren rescatar la memoria histórica hagánlo de verdad. Son ustedes los primeros en tener un jardín lleno de cadáveres.

Balones y barretinas

Balones y barretinas

Yo fui uno de los que no vieron el partido de la selección catalana de ayer. Más que nada porque no me gusta el fútbol, y si encima se mezcla con el aldeanismo me produce urticaria. Según me cuentan aquello fue más un acto de reafirmación patriótica que un partido de fútbol. Más allá de la pana que los brasileños le dieron a los catalanes, la exaltación de “la raza”, los trabucaires y el baile de sardana, me reafirmo en mis convicciones de vivir en un país de pueblerinos. Y es que aquí el fútbol no es el deporte rey, lo es mirarse el ombligo y aprovechar de paso para decir lo buenos que somos. Yo estaría de acuerdo con que la selección catalana existiera en las competiciones internacionales, más que nada para que el BarÇa se jugara el título de liga con la Grama, que dicho sea de paso representa un hecho diferencial de tanto calado en Cataluña como para ser también una selección nacional. Y es que no se puede estar en misa y repicando. Si algunos quieren ir a la eurocopa encalados en sus barretinas para ondear sus esteladas que apechuguen y formen una liga propia con el Lleida y el Nástic. A ver si de paso la otra selección catalana se normaliza y deja de fichar jugadores extranjeros para defender los colores patrios frente a la galaxia madrileña, que a su vez representa los mismos valores castizos y trasnochados.

El reino de las porteras

El reino de las porteras

Decía don Antonio Machado que este era un país de “charanga y pandereta/cerrado y sacristía/devota (España) de frascuelo y de María”. También profetizaba el bueno de don Antonio su “lápida y su día”. Lo que el poeta no podría haber imaginado es que más de sesenta años después de su muerte, tras una guerra, una dictadura y una restauración borbónica (la segunda en 100 años), este país seguiría anclado en la vetustez y el casticismo.
Más que el espectáculo de la boda principesca del sábado, lo que a uno le enerva es ver a sus conciudadanos ejerciendo de cortesanos. Y es que es triste contemplar el espectáculo de una señora entrada en años arrancando la alfombra por donde pasaron los novios. Todo lo que en Madrid pregonaba la boda ha sido saqueado por un ejército de porteras ávidas de recuerdos.
Más que el fasto monárquico y el boato, lo que realmente indigna es ver cómo algunos siguen anclados en la mentalidad decimonónica. Galdós hubiera disfrutado de lo lindo el sábado por la mañana, incluso los hermanos Quintero hubiesen tenido un excelente material para un sainete. Pero ya se sabe que nuestra historia es exactamente un sainete. Desde la entrada a caballo del general Pavía en las cortes hasta aquel discurso en inglés del Caudillo. Desde el “vivan las caenas” que le coreaba el vulgo a Fernando VII hasta el “todos al suelo” de aquel guardia civil con bigotito.
Y es que lo que realmente les interesa a los españoles es el por qué no se emitió la comunión de los reyes, por qué doña Leticia estaba tan triste. Y la mala pata de que lloviese, hay que ver.
Y todavía resuenan los versos de don Antonio en la cabeza de esa otra España silenciada y olvidada. Esa España que se echó a la calle un 14 de abril para intentar cambiar las cosas y construir un país moderno y civilizado. Pero ya se sabe, transformar un país de chachas en uno de ciudadanos no es cosa de un día... Y parece que tampoco de un siglo.

PD Interesante artículo de Jesús Cacho sobre la monarquía censurado en El Mundo

Fecha límite

Fecha límite

Los Estados Unidos ya no saben qué hacer con la patata caliente que tienen entre manos en Oriente Medio. La última propuesta para Irak contempla que una fuerza internacional se haga cargo tras el 30 de junio (según publican algunos medios) de las "labores" que hasta ahora desempeñaba el ejército norteamericano. Todo ello sazonado con una incursión en Kerbala que ha dejado tras de si mas de 30 muertos. Al parecer los soldados americanos realizan sus incursiones de noche, cuando su tecnología de visión nocturna marca la diferencia con los milicianos de Muqtada al Sadr.
La situación en Irak cada vez se parece más a la que se vive en Palestina/Israel. A un ataque terrorista le sigue una venganza con todos los medios disponibles. Y a todo ello la espiral de violencia sigue y sigue sin visos de solucionarse. Ahora sólo queda esperar para ver qué pasa tras el 30 de junio. Según las tropas de la coalición se traspasará todo el poder a un gobierno irakí representativo. Sólo el tiempo dirá si las múltiples que componen el mosaico irakí son capaces de dejar a un lado sus diferencias y apuestan por un futuro democrático. Nada parece sostener esta tesis; al tradicional odio entre chiíes y suníes hay que añadir el rencor que han despertado los kurdos entre los dos anteriores por haber apoyado la intervención americana. Si lo que se pretende es crear un Estado al estilo del libanés habrá que tener en cuenta que aquél modelo entró en crisis con la intervención exterior. Esto en un país tan apetecible, tanto por sus recursos como por su posición geoestratégica, como lo es Irak. Habrá que esperar a ver cómo actúa el régimen teocrático de Irán, la vecina y laica Siria, la wahabita Arabia Saudí e incluso el omnipresente Israel. Nada apunta a que los americanos no rentabilicen los millones de dólares y los muertos que han dejado en Irak. Muchos obstáculos para un gobierno nacido de la bota de un invasor.

El Fórum

Dos días después de haber salido del famoso Fórum todavía no tengo las ideas claras acerca de lo que vi. Los diálogos, que no eran otra cosa que la típivca conferencia de toda la vida, fueron, con honrosas excepciones, algunos de los momentos más peñazo de mi vida. A esto añadamos que los buenos ponentes caían cual hojas en otoño de un cartel que, con el tiempo, se va viendo sobredimensiado por la organización. Aparte de cuatro exposiciones muy vistosas el resto era puro snobismo. La organización pretende crear al visitante una especie de complejo por contaminar el planeta, vivir en ciudades o meterse el dedo en la nariz. Un magnífico estand de Toyota nos muestra el último modelo de coche híbrido, previo pago al ayuntamiento para montar el chiringuito. Cuatro juegos mal presentados y que en la mayoría de las ocasiones no pasaban de ser variantes hindúes de las damas o del 3 en raya. Eso sí, el cabaret se salía. Buenos artistas, magníficos cómicos y un ambiente que te aislaba del circo exteriror. Sólo por ir a verlo ya merece la pena pagar lo que te clavan.
Uno se pregunta por qué pagar tantos millones de euros con la excusa de la cultura cuando se ve a simple vista que lo querían hacer es un puerto deportivo de lo más "inn". Mucho guerrero de Xian --cuatro y falsos--, mucha jaima --un supermercado de productos de diseño ecológico--, pero al final lo que quedará será una zona lúdica para la nueva Barcelona fashion de la muerte.

La boda

Los republicanos andamos muy contentos estos días. Y es que nada mejor que una boda iReal para darse cuenta de lo absurdo de la institución. Para más INRI esta ha sido la primera boda morganática de la monarquía española. Y es que en 500 años de unidad dinástica nunca un monarca se había casado con una López o una Ortiz. Contradicciones de la vida, los monarcas eran de cualquier sitio menos del país que regían. Y encima el abanico de posibilidades para buscar esposa se reducía a unas pocas familias emparentadas. Y así pasa lo que pasa y tenemos algunas fotos muy graciosas de infantas o algunas obras cumbre del arte como "La familia de Carlos IV".
Así que estamos encantados con esta boda morganática. Felices porque dentro de cuatro días el rey de España se llamará Martinez y tendrá un abuelo conductor de autobuses. Aquí se ve lo poco democrática que es la institución; sólo tiene sentido cuando la ocupan gente con un árbol genealógico como Dios manda. Y esta felicidad que sentimos llegará al máximo cuando los españolitos vean que es absurdo tener a un tio que vive del cuento y que encima ya no puede excusarse con aquello de la sangre azul. Porque cuando nuestros reyes vivan como burgueses --cosa que ya están empezando a hacer-- nos daremos cuenta de que por lo menos será mejor que el jefe del Estado lo elijamos nosotros. De ahí a la República un paso.

Problemas

Por problemas técnicos (mi ordenador no carga esta página)no he podido escribir artículos estos días. Espero poder solucionarlos en breve.

Vacaciones

Pasar la Semana Santa en un pueblo de Andalucía tiene algo más que unas simples vacaciones. Uno, que es un urbanita de pro, a veces piensa que es imposible vivir sin conexión a la red y televisión vía satélite. Pero ese uno tiene la suerte de tener las raíces muy metidas en un pequeño pueblo de la sierra norte de Granada. Raíces, que si los documentos no mienten se remontan al siglo XV. No es fácil explicar lo que se siente al regresar a la sierra tras varios meses de ajetreo barcelonés. Lo primero que le invade a uno es la alegría del retorno, luego sigue la conversación animada y más tarde una paz casi ascética ante una cerveza fría en la terraza de una bar contemplando las montañas. Muy bucólico, sí, pero hay algo más. Las procesiones son diferentes; nada de encapuchados ni barroquismo sevillano. Son procesiones de santos sencillos en tronos espartanos. La gente acude más por tradición que por sentimiento, aunque es difícil saber dónde acaba el sentimiento y se impone la tradición. Y es que tiene algo de entrañable tomarse un cubata con unos amigos que van a llevar a la virgen en cinco minutos y salen disparados del bar con alguna copa de más. Tiene algo, sí, el mirar como pasean esas estatuas de madera por las estrechas calles del pueblo.
He tenido la suerte, un año más, de quedarme en Castril esta Semana Santa. Aunque los años se empiezan a notar y las noches de copas son pocas y cada vez más breves. Siempre quedan los paseos por las peñas en compañía de un escritor local en busca de parajes para las fotografías de su nuevo libro. Siempre está ahí el reproche de la abuela por lo rojo que es uno, el chascarrillo con el amigo mujeriego y la complicidad con los tuyos. No es fácil explicarlo, quizá no haya palabras para explicar los instantes de tranquilidad absoluta y las horas empleadas, por fin, en la lectura de ese libro que se te resiste. Y es que hay algo mágico en la sierra y en las personas, en las calles empinadas y en las casas encaladas. Un algo que me atrapa en el acento atávico de las gentes, en el aceite, en las migas del café y en el moverse de las mujeres. Si los genes tienen memoria, los míos tienen un archivo infinito entre las calles de Castril.

La penúltima

A Federico le han mandado una bomba. Desde aquí mi total repulsa a los autores de la barbaridad. Las palabras no se combaten con explosivos, sino con ideas. El pobre ha sacado toda su rabia en frases como “La estrategia pancartera y golpista de socialistas, comunistas y separatistas contra todo lo que signifique derecha, las algaradas contra la guerra (cualquier guerra donde puedan atacar a Occidente) y los motines antiglobalización (donde todos los enemigos de la libertad tienen asiento) han promovido una inmensa leva de jóvenes terroristas entre los descerebrados del mundo”.
Me parece una inducción peligrosa culpar a la izquierda en general de las cartas bomba y ensalzar la defensa de la libertad de la derecha patria. También me parece harto grosera la auto comparación con los liberales del siglo XIX, que hasta muy entrado el siglo fueron republicanos y demócratas. El bueno de Fede más bien entronca con la saga de Canovas y Maura. En fin, una salvajada intelectual más, pero no como para ponerle una bomba; nadie merece la muerte por defender sus opiniones. En eso nos diferenciamos de los bárbaros; la libertad no es patrimonio de nadie.

La sinrazón

Esta mañana la policía ha descubirto una bomba en la vía del AVE en el tramo entre Toledo y madrid. Al parecer se trata de un paquete con entre 10 y 11 kilos de dinamita unidos a un cable de más de 130 metros de longitud. En estos momentos los TEDAX están analizando los explosivos.
Esperemos que esta vez nadie intente sacar provecho de este suceso que podría haberse convertido en otra tragedia. De momento el ministro en funciones no se ha precipitado en atribuir responsabilidades. Nadie imaginaba que la plaga terrorista hiciera acto de presencia tan pronto, aunque tratándose de alimañas todo es posible. Ahora le toca al nuevo gobierno mover ficha y dar caza a los que sólo saben matar. Sea quien sea el autor el resultado siemrpe es el mismo: muerte y dolor para los ciudadanos de este país.
Otro día más hablando de terrorismo, otro día más de locura y sinrazón. Parece que este mundo se está volviendo cada día un poco más loco.

El Horror

Imágenes como las que vimos ayer en Faluya le dejan a uno sin palabras. Cuatro cuerpos carbonizados y descuartizados paseados por las calles de la ciudad ante el regozijo de los asistentes. Lo que más me impresionó no fueron los despojos, fueron las caras de alegría de un par de niños ante el dantesco espectáculo. Uno se pregunta dónde está la línea divisoria entre la resistencia y el fanatismo. Y uno, que se manifestó contra la guerra, que no tiene a los americanos como santo de su devoción, uno decía, se indigna al ver lo que hacían ayer estos "resistentes". Hasta dónde puede llegar el salvajismo del ser humano, ya sea bombardeando civiles indefensos o descuartizando cuerpos. A esto llevan las acciones unilaterales y la siembra de odios. Me pregunto si hubieran hecho lo mismo si las tropas que ocupan Irak fuesen un contingente de la Liga Árabe. Si los ocupantes americanos no delegan pronto su autoridad en unas institucionies irakíes democráticas respaldadas por tropas internacionales, el odio seguirá creciendo de forma exponencial y espectáculos como el de ayer serán el pan nuestro de cada día.

La Pasión

La Pasión

Escuchaba esta mañana en la radio la polémica que se ha desatado sobre la última película de Mel Gibson. Al parecer el actor/director australiano, llevado por su integrismo católico, ha recreado la Pasión de Cristo de un punto de vista de extrema ortodoxia. No he visto la película y por lo tanto no puedo emitir un juicio de valor sobre ella, pero sí que me gustaría dejar claros unos cuantos puntos que por lo visto la película no ayuda a esclarecer. Para Gibson, como para la mayoría de católicos, Jesús murió en la cruz por culpa de la acusación de su propio pueblo, es decir, los judíos. La mitología cristiana ve a Jesús como el hijo de Dios, cosa ya de por sí suficiente para que los sacerdotes hebreos lo hubiesen acusado. Pero aquí es donde aparece el problema.
Jesús, o mejor dicho Isua ben Ioseph de Nazareth, nació aproximadamente hacia el año 10 u 8 antes de la era crisitiana (que fue la época del censo que mando hacer Augusto a todos los pobladores de las provincias del imperio). Este primer hecho ya entra en contradicción con la datación tradicional y se debe al error de un monje medieval a la hora de fijar el nacimiento de Cristo. Poco sabemos aparte del personaje histórico salvo las cuatro líneas que dejó escritas el historiador romano de origen judío Flavio Josefo: "Por este tiempo apareció Jesús, un hombre sabio (si es que es correcto llamarlo hombre, ya que fue un hacedor de milagros impactantes, un maestro para los hombres que reciben la verdad con gozo), y atrajo hacia Él a muchos judíos (muchos griegos además. Era el Cristo). Y cuando Pilatos, frente a la denuncia de aquellos que son los principales entre nosotros, lo había condenado a la Cruz, aquellos que lo habían amado primero no abandonaron (ya que se les apareció vivo nuevamente al tercer día, habiendo predicho esto y otras tantas maravillas sobre Él los santos profetas) La tribu de los cristianos llamados así por El no han cesado hasta este día." (Antiquities XVIII, iii, 3)".
Al parecer era carpintero o albañil, cosa que no queda muy clara debido a al traducción al griego, y se relacionó en su juventud con la secta ascética de los esenios. Pero lo más importante y fundamental para esta historia es que murió en la cruz aproximadamente cuando contaba 33 años. Este último dato es el que arroja dudas sobre la versión oficial que ha dado la Iglesia en los último 2000 años. El castigo en la cruz estaba reservado para aquellos que atentaban directamente contra el poder político de Roma; Espartaco fue otro cruzificado célebre y qué decir de su revuelta contra Roma. Pues bien, si Jesús hubiese sido ejecutado pro herejía, por decir que era hijo de Dios, el castigó establecido por la ley hebrea hubiese sido la lapidación. En contra de la versión ofrecida por los evangelios, Poncio Pilato fue un gobernador brutal que crucificó a miles de judíos por oponerse al poder de Roma. Ergo, a Cristo no lo mataron por ser un heterodoxo en materia religiosa sino más bien porque fue un líder político opuesto a la ocupación de su tierra por parte de una potencia extranjera. Este hecho quedó tergiversado por la aparición en escena del único apostol que no conoció personalmente a Jesús: Pablo. Fue Saulo de Tarso el que inventó el cristianismo. Él fue quien llevó el cristianismo fuera de los límites del judaísmo para desagrado del resto de los apostoles de primera hora. De hecho, éstos, encabezados por Santiago, hermano de Jesús, fueron una secta autónoma judía hasta bien entrado el siglo III. En resumen, la idea de que Cristo fue ejecutado por orden judía carece de fundamento histórico y la versión de un Cristo combatiente contra el poder imperial es la que más se acerca a los hechos históricos. Si el bueno de Pablo no hubiese realizado esta interpretación libre de la vida de Jeús, posiblemente el pueblo judío se hubiese ahorrado 2000 años de persecución. No sé que hunbiera pensado Jesús, dos milenios después, si supiese la persecución a la que se sometió a su pueblo en su propio nombre y, más paradójico todavía, que la capital de sus seguidores se situó finalmente en Roma.

Ver para creer

Ver para creer

Dos titulares con sus leads de la prensa electrónica de hoy:

Pedrojota aprovecha la polémica entre el Gobierno Aznar y el Grupo Prisa para dejar patente que tiene más olfato periodístico y es más listo y mejor profesional que Jesús Ceberio
Hace justo una semana, el director de El Mundo largaba una tremenda andanada contra la Cadena SER, acusando a la emisora de Iñaki Gabilondo, Carlos Llamas, Antonio García Ferreras y Daniel Anido de ser una panda de manipuladores, que en las horas previas a la votación del 14-M se dedicó al agit-prop a favor de Zapatero y en contra de Aznar, en lugar de hacer verdadera información.

Pedrojota, que sacó 6.600 millones de pesetas de su relación con Telefónica, acusa ahora a Alierta de haber sido socio de Blas Herrero hace 20 años
40 millones de euros (6.600 millones de pesetas). Esta es la cantidad que Pedrojota Ramírez, director de El Mundo, se embolsó en los cinco años (1997-2002) durante los que Telefónica financió sus aventuras periodísticas.

Según analistas del sector --sólo con la rescisión del contrato, Pedrojota ingresó 9 millones de euros (1.500 millones de pesetas)--, Telefónica supuso unos ingresos para El Mundo de:

-- más de 6 millones de euros en publicidad
-- más de 20 millones de euros, para programas de El Mundo TV
-- 4 millones de euros, por la revista Vía Digital

Uno de los problemas de este país es que algunos ven la paja en el ojo ajeno y no ven el puente de la autopista de Martorell en el propio. Qué le vamos a hacer.

Otro vendrá...

Otro vendrá...

Recuerdo perfectamente el día en que el expresidente Reagan bombardeó Trípoli. Si la memoria no me falla un par de F-14 "Tomcat" dejaron caer una lluvia de fuergo sobre la residencia de Gaddafi, que por aquellos tiempos era el malo de turno. En los años ochenta Libia era la meca del terrorismo internacional y el líder Libio era el mecenas de varios grupos terroristas. Aquella fue la excusa que EEUU necesitaba para poner en solfa a Gaddafi.
Los años han pasado y ahora los malos son otros. Bin Laden es el enemigo público número 1 y el integrismo islámico se perfila como la némesis de este principio de siglo. En este contexto no deja de sorprender como los líderes de las llamadas democracias hacen cola para entrevistarse con el bueno de Gaddafi y hacerse una foto con él. Hay un viejo refrán castellano que reza "otros vendrán que a mi bueno me harán". En le caso del coronel parece que el dicho sigue teniendo plena vigencia. En estos tiempos que corren cualquier aliado es bueno, más si el aliado en cuestión posee grandes reservas de petroleo y pasa a condenar al terrorismo que en otros tiempos financió. Poco tienen que ver los terroristas de los años 70 y 80 con los de ahora. Si aquellos se movían bajo los preceptos de las luchas popualres de liberación, estos lo hacen bajo una interpretación fanática de la palabra de Alá. Cuando Gaddafi se desvinculó de este nuevo tipo de terrorismo dió un primer paso para acercarse a occidente. El siguiente paso fue entregar a los responsables del atentado de Lokerbie y el pago de indemnizaciones. Ya todo estaba servido para la sesión de fotos. El último ha sido Blair, pero antes fueron Berlusconi y el propio Aznar. De Libia se traen el compromiso de un nuevo aliado y rentables acuerdos económicos. En este sentido no es de extrañar que los primeros hayan sido los europeos. Una vez en manos americanas las reseervas iraquíes, Europa intenta asegurarse el acceso a otras fuentes de petroleo.
El caso de Gaddafi es el contrario al de Saddam Hussein, éste pasó de ser aliado a ser el enemigo. Las necesidades caprichosas de la política internacional crean extraños compañeros de viaje. Uno se pregunta si, en un futuro no muy lejano, no llegaremos a ver en la portada de los periódicos alguna foto todavía mas desconcertante.

Tres días de marzo

Incluyo este artículo publicado hoy en El País por su valor informativo. Aunque es largo es de gran interés y recomiendo que os lo leáis con atención.

Tres días de marzo
JUEVES, 11
A las 7.52 del pasado 11 de marzo, Iñaki Gabilondo interrumpió el normal desarrollo del programa que dirige en la SER para anunciar que había habido una explosión en la estación de Atocha, en las vías del AVE. Se desconocían otros detalles, pero enseguida las fuentes indicaron que, por lo menos, algunas personas habían resultado heridas. Millones de familias españolas se enteraron así, a través de la radio, de las primeras noticias sobre el monstruoso atentado que costó la vida a casi dos centenares de personas. La interrogante surgió muy pronto. ¿Sería ETA o los fundamentalistas islámicos quienes estaban detrás de semejante salvajada?
La duda era lógica. La organización terrorista vasca viene actuando en España desde hace más de tres décadas, había amenazado con hacer algo sonado en Madrid antes de las elecciones legislativas, previstas para el domingo día 14, y la policía había desarticulado un par de comandos, con abundante material explosivo, que planeaban atentar contra estaciones de ferrocarril o medios de transporte en la capital. Por otra parte, Al Qaeda, y Bin Laden en persona, habían señalado ya públicamente a nuestro país como objetivo de su fanatismo terrorista, y la extensión de la amenaza del integrismo islámico era conocida de todos gracias a los constantes avisos de Washington y tras los crueles atentados de Bali y Estambul.
Los ataques a la Casa de España en Casablanca eran, además, un indicio a añadir al hecho de que nuestro país se encontraba entre los objetivos designados por Al Qaeda. Al fin y al cabo, gran parte de la conspiración previa a la agresión contra las Torres Gemelas se había fraguado en España, de donde partieron algunos de los pilotos suicidas del 11-S. En los últimos meses, los jueces y la policía española habían desarticulado y encarcelado diversas células de apoyo a la organización terrorista islámica y la coincidencia de fechas (11-S y 11-M), que a muchos no pasó inadvertida, abonaba las sospechas de quienes se inclinaban por atribuir la autoría al fundamentalismo.
A las 8.30, informes oficiales hablaban de que podía haber 15 o 20 muertos, y el lehendakari Juan José Ibarretxe citó para una conferencia de prensa, a las 9.30 en punto. El jefe del Gobierno vasco debía estar más preocupado que otros por lo que había sucedido en Madrid. Durante la campaña electoral, que tocaba a su fin, el Partido Popular se había empleado a fondo contra el líder independentista catalán Josep Lluís Carod-Rovira, por sus contactos con la banda terrorista etarra a principios de año. Después de esas conversaciones, ETA había declarado unilateralmente una tregua para Cataluña, con lo que la imagen encapuchada de dos etarras, haciendo una declaración al respecto, inundó los medios de comunicación españoles y fue reiterada hasta la saciedad en la televisión del Estado. El Gobierno de Madrid veía en todo aquello, sin duda, una ocasión para deslegitimar al recién creado Gobierno tripartito de Cataluña, del que forma parte Esquerra Republicana, el partido de Carod. La ministra de Administraciones Públicas llegó a acusar de asesinos a los seguidores de éste, aunque luego disculpó su calumnia como un lapsus. Por si todo esto fuera poco, a la semana siguiente debía comenzar a discutir el Parlamento vasco el famoso plan Ibarretxe, que enfatiza las tendencias independentistas del PNV y ha sido recurrido ante el Tribunal Constitucional por el Gobierno de Madrid. Era absolutamente previsible que un atentado de las características del de Atocha haría crecer el climax antinacionalista y la crispación que los hombres de Aznar se habían encargado de generar en torno al caso, por lo que el lehendakari se apresuró a salir a la tribuna -fue el primer gobernante en hacerlo- a fin de condenar sin tapujos el atentado, que atribuyó inequívocamente a ETA.
Mientras Ibarretxe hablaba a la opinión pública, en las redacciones de los periódicos se barajaba ya una cifra cercana a los 100 muertos como consecuencia de las bombas, y la gente comenzó a comprender que nos hallábamos ante un atentado de características nunca antes vistas en Europa. Si la responsable era ETA, no cabía duda de que se trataba de un salto cualitativo en su estrategia, con una trascendencia inimaginable. Pero el lehendakari no podía saber tampoco que, poco después de terminada su intervención, una dotación policial iba a encontrar en Alcalá de Henares una furgoneta robada, que mantenía sus placas originales, y en la que se hallaban numerosos indicios de que el atentado no había sido cometido por los etarras y sí, en cambio, podía ser responsabilidad de islamistas fanáticos.
Pese a la inicial atribución a ETA por parte del Gobierno vasco, las interrogantes sobre quién o quienes habían instalado las bombas comenzaron a crecer a lo largo de la mañana. Un alto responsable de PRISA asistió a un desayuno de trabajo, que terminó hacia las diez, en una importante institución financiera, y allí ya se analizó la posible autoría islamista, más creíble a medida que se conocían detalles del atentado y sus consecuencias. Antes de las doce del mediodía, en la dirección del grupo se recibieron llamadas de un periódico de Beirut, de varios diarios europeos y de una revista americana, y en todos se interesaban por idéntica eventualidad. Nadie que tenga dos dedos de frente, para utilizar una expresión empleada por Aznar, puede imaginar que en Moncloa y en el Ministerio del Interior no se contemplaran estas hipótesis, cuando la gente normal no hablaba de otra cosa, pero cabe admitir que la obsesión personal del presidente del Gobierno, que no cesa de presentarse a sí mismo como un superviviente del terrorismo etarra, le impidiera hacerlo. También es probable que algunos altos mandos de la policía y los servicios de inteligencia, subsidiarios de ese enfoque unilateral de la amenaza terrorista, indujeran al error. Sin embargo, en la sede del PP en la calle Génova, uno de los consejeros electorales que ayudaba en su campaña a Mariano Rajoy, Pedro Arriola, se hizo la misma pregunta, ¿ETA o Al Qaeda? Aunque no puede decirse que Arriola sea un experto en la materia, se trata de un hombre de la confianza personal de José María Aznar, hasta el punto de que negoció con la banda terrorista en representación de su Gobierno, cuando este creyó que una tregua decretada unilateralmente por aquella podría acabar, al estilo irlandés, con su rendición. ¿ETA o Al Qaeda? ¿Y qué impacto tendría un hecho tan monstruoso en las elecciones del domingo siguiente? Arriola hizo algunas llamadas telefónicas, comentó el caso con otros colegas, amigos y miembros del partido. Las conclusiones de ellos eran fruto exclusivo del sentido común: los atentados, en principio, supondrían una movilización del voto cuando las encuestas anunciaban un empate técnico entre los dos grandes partidos. Si era ETA la responsable, resultaba más que posible una concentración de electores en torno al Gobierno, cuando menos por instinto de seguridad de los votantes, y quizás veríamos volcarse las urnas a favor del PP. Pero si era Al Qaeda, los ciudadanos relacionarían las bombas con la participación de España en la invasión de Irak, y las consecuencias electorales podrían ser distintas, impredecibles en cualquier caso.
A media mañana, Arnaldo Otegi, representante de la ilegal Batasuna, compareció ante la prensa para negar que ETA tuviera relación con el atentado. Su mentís fue despreciado por el Gobierno, alegando que Batasuna es una organización terrorista y que sus palabras no merecían crédito. Todavía hoy nadie ha explicado por qué gozaban de credibilidad para el Ejecutivo los anuncios hechos por dos encapuchados sobre la tregua en Cataluña y no, en cambio, las declaraciones de alguien del mismo entorno que, cuando menos, daba la cara. La lógica hacía sospechar que, siendo Otegi un representante informal de ETA, nunca se atrevería a hacer una aseveración como la citada sin recabar antes seguridades de que los terroristas no habrían de desdecirle. El caso es que a la 13.30 el ministro del Interior compareció ante la prensa y dijo enfáticamente: "ETA buscaba una masacre en España... en esta ocasión ha conseguido su objetivo". El ministro estuvo rotundo y, como San Pedro, negó por tres veces la existencia de cualquier otra alternativa: "...las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado no tienen ninguna duda de que el responsable es ETA. Estamos asistiendo a un proceso de intoxicación que ha iniciado el señor Otegi de manera miserable para desviar la atención. No tenemos duda de que es una estrategia miserable, como todo lo que hace ETA y quienes le apoyan. No tenemos ninguna duda".
Sin embargo, alguien de entre los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado debía albergar en su cerebro, siquiera, una pequeña interrogante. Al rato de hablar el ministro, la furgoneta Renault Kangoo encontrada esa misma mañana fue transportada a dependencias policiales. Para entonces ya se habían realizado dos inspecciones oculares del vehículo y, sobre las tres de la tarde, se comprobó que tenía en su interior una cinta con versículos del Corán, ropas diversas, restos de explosivos y un puñado de detonadores de fabricación española. No se podía asegurar aún que la furgoneta tuviera relación con el atentado, pero la policía sabía que nunca ETA había utilizado detonadores de fabricación española, que nunca había dejado de cambiar las matrículas de un automóvil robado y, sobre todo, que habitualmente los etarras colocan en los coches que utilizan bombas trampa para borrar todo rastro. De modo que es comprensible que, poco después de las doce del mediodía, los policías que acompañaban a comisaría a un testigo que decía haber visto a los ocupantes de la furgoneta, le comentaran que el atentado no parecía obra de ETA. No obstante, a las 13.15 portavoces del Ministerio del Interior difundieron que el explosivo empleado era dinamita Titadyne, habitualmente utilizado por ETA. La agencia Efe transmitió a las 14.41 un cable en el mismo sentido.
Como algunas comprobaciones finales sobre las pruebas encontradas no se obtuvieron hasta las 15.30, es posible que en el momento de su comparecencia el ministro del Interior no hubiera recibido aún ninguna de dichas informaciones, pese a haber transcurrido cuatro horas desde el hallazgo del vehículo. Este es un punto que el ministro y sus colaboradores deberían aclarar, porque resulta crucial para juzgar su eficacia al frente del departamento. Por lo que fuera, Acebes no se cubrió en absoluto pese a que, en el momento de su primera rueda de prensa, no tenía ni una sola prueba material de la autoría de ETA, contaba por el contrario con un mentís de Otegi, y en alguna dependencia policial comenzaban a acumularse pruebas indiciarias de la participación islámica. Su declaración se basó en creencias o deducciones, pero descalificó además cualquier otra lógica que no fuera la suya.
Al poco de salir el ministro en televisión, compareció el presidente del Gobierno. En su alocución no citó textualmente a ETA pero aludió repetidas veces a la banda, y convocó personalmente a una manifestación gigantesca, para el viernes siguiente, en solidaridad con las víctimas y en defensa de la Constitución. Esta parte del eslogan remitía inequívocamente al conflicto vasco y desde luego, no tenía ningún sentido si se trataba de protestar contra Al Qaeda. Por lo demás, Arriola asegura que no habló con Aznar durante la mañana del jueves, pero es improbable que no hubiera alguien que informara al presidente del Gobierno de los análisis que expertos electorales habían transmitido al partido. Aznar, por su parte, había ya telefoneado al Rey y a los principales líderes de la oposición, a los que comunicó su decisión autónoma de convocar la manifestación dejando al margen a las fuerzas políticas. La pancarta, la hora y el itinerario de la marcha fueron decididas unilateralmente por el Gobierno que, junto a los esfuerzos en la investigación del crimen, volcaba otros no pequeños en organizar tamaña demostración. De todas maneras, parecía extraño que tras la rotundidad de Acebes, el propio Aznar no hubiera mentado ni una sola vez a ETA por su nombre, máxime cuando minutos antes de la aparición del ministro del Interior, el presidente del Gobierno había telefoneado a los directores de los principales periódicos: "Ha sido ETA con total seguridad", dijo. Era la primera vez en ocho años que José María Aznar daba personalmente, y de forma espontánea, una noticia al director de EL PAÍS. Después de tan firme aseveración, se retrasó la edición especial del periódico, cuyo titular rezaba "Matanza terrorista en Madrid", para sustituirlo por otro: "Matanza de ETA en Madrid". Unos 80.000 ejemplares del diario de mayor circulación y más influyente de España transmitieron así el mensaje equivocado. El presidente del Gobierno en persona se encargó de que eso sucediera, pese a no tener a mano ninguna prueba de lo que decía. Funcionarios de la Moncloa se dedicaron luego a hacer llamadas similares a los corresponsales extranjeros acreditados en Madrid, y a varios se les aseguró de nuevo que el explosivo empleado en la matanza era dinamita Titadyne. Nadie, en ninguna parte, tenía en su poder nada que pudiera atestiguar la veracidad de esa información. [En nombre del presidente, el Gobierno ha remitido a El PAÍS y a la cadena SER una insólita carta de rectificación, sugiriendo que en realidad quien miente es el director de este periódico, cuando explica cómo y por qué se cambiaron los titulares de primera página de la edición especial. Existen decenas de personas y numerosas pruebas técnicas que pueden atestiguar en contra de las nuevas aseveraciones oficiales, que arrojan mayores sospechas sobre el proceder gubernamental durante la crisis].
HABLA EL REY
Unas 12 horas después del atentado, el Gobierno había comparecido ante la opinión pública en dos ocasiones, a la 13.30 el ministro del Interior y, poco después, el presidente Aznar. Pese a que no contaban con ninguna evidencia al respecto, su mensaje era inequívoco, había sido ETA. El embajador español en la ONU solicitó una reunión urgente del Consejo de Seguridad para aprobar una resolución de condena que incluyera a la banda terrorista. Así sucedió. Sobre las cinco de la tarde, la ministra de Asuntos Exteriores envió un telegrama a todas las embajadas dando instrucciones para que insistieran en ello, descartando otras hipótesis y argumentando que el explosivo empleado y el modo de operar eran los utilizados habitualmente por ETA.
La monstruosidad del atentado había sobrecogido a la opinión pública mundial y las televisiones transmitían desde Madrid, minuto a minuto, los acontecimientos. Poco después de las ocho de la tarde, la CNN Internacional interrumpió sus emisiones para emitir un mensaje de don Juan Carlos. Efectivamente, salió el Rey y pronunció un parlamento, traducido al inglés de manera simultánea. Sin embargo, a esa misma hora, quien aparecía en las televisiones españolas era, de nuevo, el ministro Acebes. Ni rastro de la declaración del monarca. El responsable máximo de la policía continuaba igual de rotundo ("...es dinamita. La habitual de ETA"), pero reconocía que se había requisado un vehículo con una cinta magnetofónica que contenía versículos del Corán. "La cinta no tiene ninguna amenaza, se puede encontrar en distintos sitios... Ha habido muchos interesados en tratar de generar confusión y decir que esto no había sido ETA... La línea prioritaria sigue siendo la de la banda ETA, pero acabo de dar instrucciones para que no se descarte ninguna y se abran todas las vías de investigación". Sólo después de que el ministro terminara apareció la imagen de don Juan Carlos en las televisiones españolas, un cuarto de hora más tarde que en las del extranjero. Nadie ha explicado oficialmente hasta ahora semejante irregularidad, pero se sabe que el monarca pidió que, antes de su declaración, el Gobierno compareciera en público para dar a conocer que existían otras líneas de investigación diferentes a las que se habían anunciado a mediodía. Mientras Acebes lo hacía así, el ex rey Constantino de Grecia telefoneó a su cuñado para felicitarle por lo bien que había estado en la CNN. Sorpresa general en la Zarzuela, ante tanta anticipación por parte de la televisión americana.
A la hora de esta segunda comparecencia del ministro, la tesis de la responsabilidad islámica se extendía ya como un reguero de pólvora por los medios de comunicación de todo el mundo. A las 21.30, un grupo radical islámico reivindicó el atentado en un mensaje electrónico enviado a un diario árabe de Londres. Expertos británicos dijeron que no les ofrecía mucha fiabilidad. Sin embargo, a esa misma hora numerosos responsables policiales y de los servicios de inteligencia, españoles y extranjeros, y también jueces que habían inspeccionado el lugar de los hechos, transmitían su impresión de que nos hallábamos ante un atentado de los fundamentalistas islámicos.
Un magistrado comentó, además, que en zonas vecinas al escenario de los hechos se habían llevado a cabo, no hacía mucho, detenciones de presuntos sospechosos de colaborar con Al Qaeda. Otras fuentes policiales hablaron de la posibilidad de la existencia de un terrorista suicida o de que a alguno le hubiera estallado la bomba que llevaba. La SER dio la noticia, añadiendo que tanto el Ministerio del Interior como fuentes judiciales lo negaban. Forenses israelíes, experimentados en ese tipo de hechos, ofrecieron su colaboración para la identificación de los cuerpos, pero fue rechazada. EL PAÍS publicó en su edición del martes, día 16, que los forenses mantenían esas sospechas cinco días después del atentado, ante la aparición entre los restos humanos de una columna vertebral totalmente descarnada, lo que hacía suponer una extrema proximidad al explosivo por parte de la persona afectada. Esta historia del suicida, de quien un locutor de la radio episcopal llegó a comentar que a lo mejor era un becario de la propia SER, ha servido más tarde para tratar de desprestigiar, desde el Gobierno y con la colaboración de columnistas complacientes, a la cadena de radio del grupo PRISA. Fuera como fuera, la identificación de los cuerpos era tan dificultosa o se hizo en condiciones tan poco adecuadas que, dos semanas después de la masacre, fue rebajado el número oficial de víctimas, habida cuenta de que muchos de los despojos humanos con los que se trabajó pertenecían, quizás, a miembros amputados de los heridos. Varias personas siguen desaparecidas, por lo que quedan incógnitas todavía sin despejar.
A medianoche del día de los atentados, Batasuna había dicho que no había sido ETA, existía una reivindicación islámica, la policía tenía restos de explosivo y unos detonadores de características diferentes a los que la banda utiliza, le había enseñado al testigo que vio a los ocupantes de la furgoneta fotografías de ciudadanos árabes, por si los identificaba, y tenía en su poder una cinta magnetofónica con versos del Corán.
Por si fuera poco, esa tarde la policía ya había recogido una bolsa con una bomba sin explotar, que podía aportar importante información sobre los autores de la matanza. Nada de eso parecía suficiente para el Gobierno, cuyo portavoz declaró a las doce de la noche a Televisión Española que la pista principal conducía a ETA, y cuya ministra de Asuntos Exteriores dijo a la BBC que la responsabilidad más probable era la de ETA. Los representantes del PSOE que habían atribuido la autoría a los etarras, los dirigentes del PNV, quienes se dejaron arrastrar por la primera impresión del momento, reconocían mientras tanto su error.
VIERNES, 12
A las siete de la mañana del día siguiente, viernes, 12 de marzo, Iñaki Gabilondo informó en la SER sobre la doble vía abierta en la investigación, lamentando que media España "parece estar deseando que sea ETA y otra media Al Qaeda". Los comentarios de todas las tertulias se referían a la eventual influencia del atentado en los resultados electorales. La SER añadió que durante la madrugada se había desactivado una bomba, encontrada en una bolsa de deportes entre los restos de un vagón; la bolsa había sido llevada, junto con otros equipajes, a la comisaría de Vallecas, donde fue descubierta por casualidad. Los especialistas pudieron confirmar que el explosivo del artefacto no era el que ETA utiliza habitualmente y el detonador, de fabricación española, resultaba idéntico a los hallados en la furgoneta. A media mañana el presidente del Gobierno en persona dio cuenta de la reunión del Consejo de Ministros e informó sobre el atentado. Rebatió las acusaciones procedentes del partido socialista en el sentido de que el Gobierno no estaba dando toda la información que tenía. Insistió en que "no concede ni concederá ningún crédito a las declaraciones de portavoces de organizaciones ilegales que exculpan o hablan en nombre de una organización terrorista", e hizo otra vez un llamamiento a los ciudadanos para que acudieran masivamente a la manifestación. Preguntado por los periodistas sobre qué línea de investigación barajaba con mayor fuerza el Gobierno, de acuerdo con los datos en poder de las fuerzas de seguridad, espetó: "¿Es que alguien piensa que un Gobierno con dos dedos de frente en España, después de 30 años de terrorismo, ante un atentado como el de ayer, no tiene que pensar lógicamente, razonablemente, que puede ser esa banda su autora? Esa organización terrorista está hecha para matar y mata todo lo que puede. Es lo que hace y a veces lo consigue... Esa es una línea de investigación que cualquier Gobierno de España que no haya perdido la cabeza tiene que seguir y que nosotros seguimos. Naturalmente, si hay otras hipótesis, también las vamos a seguir". Y más tarde dijo: "No me pida usted, por favor, que yo juegue a las quinielas. No voy a jugar a las quinielas. Yo no evalúo quién tiene posibilidad. Nosotros jugamos sobre hechos determinados, sobre hechos constatados". No existía en ese momento ningún hecho constatado, ninguna prueba material, que apoyara la tesis de la autoría etarra, y sí muchas otras que indicaban lo contrario, pero el ministro del Interior volvió a salir en la televisión a la una de la tarde para insistir en que la principal vía de investigación seguía siendo ETA. A media tarde, el ministro repitió rueda de prensa, sobre las 18.30, en la que dio noticia de la bomba hallada en Vallecas y dijo que todavía no se habían traducido los versos del Corán contenidos en la cinta de la furgoneta. El día anterior, no obstante, había asegurado que no había en ellos ningún tipo de amenaza. Dos semanas después, nadie ha hecho público el contenido de dichos versos. Poco antes de esta comparecencia de Acebes, ETA había llamado al diario Gara y a Euskal Telebista para rechazar cualquier responsabilidad sobre el atentado. La televisión autónoma vasca tardó poco tiempo en confirmar la autenticidad del comunicado como procedente de un portavoz de la banda.
A las siete de la tarde comenzó la manifestación de Madrid. En esta, como en la de Barcelona, el presidente del Gobierno y los ministros fueron increpados por algunos ciudadanos que les interrogaban, a veces airadamente, por la autoría de los hechos. En muchos sectores cundía la sospecha de que el Gobierno manipulaba la información, igual que en una primera instancia parecía haberse querido apropiar de las manifestaciones populares que había convocado.
Por la noche, la práctica totalidad de los servicios de inteligencia europeos consideraban ya que la única pista buena era la islámica. Pero el Ejecutivo seguía insistiendo en que, para él, la línea prioritaria era la de ETA. No contaba con un solo indicio que pudiera avalarla.
SÁBADO, 13
El sábado, víspera de las elecciones y día de reflexión, en una entrevista publicada en la primera página del diario El Mundo, 48 horas después del hallazgo de la furgoneta con los detonadores, la cinta en árabe y los restos de un explosivo que no era el utilizado por los terroristas vascos, el candidato del Partido Popular, Mariano Rajoy, confesaba: "Tengo la convicción moral de que ha sido ETA". Nuevamente se trataba de deducciones, convicciones o corazonadas, frente al rigor del trabajo policial y la sensatez del análisis político. EL PAÍS publicó también ese día unas declaraciones de Rajoy. En la jornada de reflexión está prohibido que los candidatos pidan el voto, por lo que los dirigentes socialistas evaluaron la posibilidad de elevar una queja por esta vulneración de las normas. Los periódicos podrían, sin embargo, explicar que lo excepcional de las circunstancias justificaba la alteración en las fechas de publicación de la entrevista con el candidato. Por lo demás, a esa hora, los últimos sondeos apuntaban ya a una mejora considerable del PSOE en las elecciones, y les pareció superfluo hacer ruido por un tema así.
A mediodía, el ministro Acebes, cumpliendo con el deber de transparencia que el Gobierno se había impuesto a sí mismo, aseguró que ningún responsable de las fuerzas de seguridad le había dicho aún que las investigaciones se estuvieran centrando ya en Al Qaeda. El ministro debía ser, entonces, el único al que no se lo comunicaron porque, apenas hora y media más tarde de que pronunciara estas palabras, se produjeron las primeras detenciones en relación con los atentados: tres marroquíes y dos indios, algunos de ellos ya incursos en un sumario abierto por el juez Garzón. Al mismo tiempo, Miguel Platón, director de la agencia oficial Efe, ordenaba la transmisión de un telegrama noticioso: "Las pistas apuntan a ETA y descartan a Al Qaeda".
Previamente, el telediario de las tres de la tarde había sostenido la hipótesis etarra y centrado las imágenes de las manifestaciones del viernes en las pancartas contra ETA. De modo que, mientras sospechosos de colaborar con el fundamentalismo islámico entraban en comisaría, la televisión del Gobierno, la agencia del Gobierno y los ministros del Gobierno seguían asegurando que era ETA la responsable de los atentados.
A las 18.30, la cadena SER informó que cientos de ciudadanos, convocados a través de teléfonos móviles y mensajes en Internet, se estaban manifestando, desde tres cuartos de hora antes, frente a la sede del PP en Génova. La cadena noticiosa de televisión CNN+ envió cámaras para cubrir el evento en directo. Las imágenes fueron transmitidas también por CNN Internacional y otras televisiones europeas y americanas. La COPE informó igualmente de esas manifestaciones, interrumpiendo su programación deportiva. A las siete de la tarde, un ministro del Gobierno telefoneó de forma institucional, y también en nombre del candidato del Partido Popular, a un alto responsable del Grupo PRISA para protestar porque la SER y CNN+ estaban, a su juicio, "llenando las calles de manifestantes". Dijo, además, tener pruebas de que las concentraciones ilegales se habían convocado desde teléfonos del PSOE. Varias encuestas electorales anunciaban ya una posible victoria socialista para el día siguiente, aunque por estrecho margen, y en PRISA se atribuyó esa llamada al nerviosismo que probablemente había hecho presa en las filas del Partido Popular. Este reclamó una reunión de la Junta Electoral Central para que se pronunciara sobre las manifestaciones, al tiempo que Rajoy comparecía en público a fin de denunciar la ilegalidad de las mismas y de advertir sobre las eventuales consecuencias para aquellos que las hubieran instigado. Fue contestado de inmediato por Alfredo Pérez Rubalcaba, que pidió para los españoles "un Gobierno que no les mienta" e hizo uso del derecho de dúplica el ministro portavoz, Eduardo Zaplana, quien, siempre ante las cámaras de televisión, rechazó las acusaciones del dirigente socialista. En medio del guirigay, corrió el rumor de que el Gobierno se podía estar planteando un aplazamiento de las elecciones. No existe ningún indicio fiable de que eso fuera así, pero al menos pudo estar en la cabeza de alguien porque el propio diario El Mundo, en un editorial publicado el mismo día de los comicios, dijo que "ante una crisis tan grave, quizá por prudencia debería haberse aplazado la votación de hoy, si hubiera habido margen legal para ello". Por lo demás, el ministro del Interior, pasada la medianoche, y ya en jornada electoral, por lo tanto, confirmó que habían encontrado un video en el que Al Qaeda reivindicaba el atentado de Atocha. Por fin, y por vez primera, el Gobierno parecía dar credibilidad a un comunicado procedente de los terroristas y no argumentaba que la condición moral de sus firmantes impedía concederles siquiera el beneficio de la duda. Esta fue, no obstante, la única ocasión en que la comparecencia de Acebes no fue retransmitida en directo por Televisión Española, que había cambiado su programación para emitir, a esa hora, Asesinato en febrero, una película sobre la muerte del diputado socialista Fernando Buesa y su escolta, a manos de ETA.

Esto es la guerra

La guerra parece haberse desatado entre los medios de comunicación de este país. El Torquemada de la COPE no de ja de hacer el ridículo día sí, día también, con sus intentos de desprestigiar a los medios del grupo PRISA. Y aunque uno ya es perro viejo y sabe perfectamente que éstos útlimos no actuaron como actuaron por el interés general sino más bien particular, lo cierto es que El País ha contraatacado, tras la acusación formal del ejecutivo Aznar, con un artúclo interesantísimo titulado Tres días de marzo. En el mismo se incluye una cronología de las comparecencias de miembros del gobierno en la que se contrastan sus opiniones, y reitero opiniones, sobre la autoría de los atentados del 11-M. Pese a esa carta de trabajadores de la SER que corre por algunas redacciones, los hechos son los hechos. Ya sea por afán de poner al PSOE en el gobierno o por mero rigor profesional, los medios de Polanco --Jesús del Gran Poder para los amigos-- fueron de los pocos que fueron filtrando a la opinión pública el avance de las investigaciones. En su inquina contra PRISA, el gobierno saliente y sus voceros han intentado echar tierra sobre el asunto principal. Ahora la discusión se centra en si hubo una presión indigna por parte de algunos medios, aunque ya no parecen acordarse del constante bombardeo informativo por parte de los suyos (COPE, EFE, La Razón, RNE, TVE, El Mundo y las autonómicas en su poder) para señalar a la banda terrorista ETA como autora de la masacre. El ejecutivo de Aznar ha desclasificado unos papeles supuestamente de los servicios de inteligencia que, en palabras de un amigo: "los hago yo con el Word". Es tanta la diferencia de los papeles desclasificados con la realidad de la actuación policial que parece que vivían en mundos diferentes. Pese a todo, nuestro líder sigue empeñado en salvar su honor. Empeño este que parece ridículo ante la magnitud de la tragedia vivida. Y pese a todo la guerra sigue. Una guerra esta en la que resucita el espíritu más cainita de la raza ibérica y los unos apuñalan a los otros. Todo ello me recuerda cuando el PSOE era placado por la trama de los GAL y entonces, aquellos periodistas que ahora echan espuma por la boca se llenaban la misma de palabras como "libertad de expresión" o "investigación periodística". Un espectáculo lamentable que quiere desviar la atención de unos hechos y una cronología concretos. Al común de los españolitos sólo le queda sentarse en su butaca y contemplar el espectáculo de esta lucha mediática entre dos colosos. Lo más triste del asunto es que pese lo que digan unos y lo que digan otros, el principal actor de esta función ya ha actuado. Los 35 escaños que perdió el PP el 14 de marzo deberían de ser un veredicto más que contundente para acallar los ecos de la Caverna.

PD Leed con atención el anterior artículo de este blog.