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Siempre igual

Siempre igual Decir que los palestinos han decepcionado a alguien es como decir que éstos se han ganado en algún momento el respeto de cualquiera bien informado. Más allá de la retórica clásica -y comprensible- de que el pueblo palestino tiene derecho a tener un Estado, éste ha demostrado desde 1948 ser de todo menos un pueblo razonable. Precisamente desde la creación del Estado de Israel, los árabes en general y los palestinos en particular, han derrochado falta de sentido común. En estos momentos se darían con un canto en los dientes por recuperar las fronteras de 1967, sensiblemente menores en extensión a las que la ONU les concedió en el ya mencionado año 48 y que perdieron por una mezcla de arrogancia, ineptitud y falta de coordinación. Todo esto viene al caso -no se vayan ustedes a pensar-  por los resultados de las elecciones en Palestina. Hamas se ha erigido en dueño y señor del porvenir de su pueblo. Ante esto, Al-Fatah, el partido de Arafat, se echa a la calle Kalasnikov en ristre y monta el pitote padre. Una derrota, dicho sea de paso, provocada por años de corrupción de un gobierno clientelista y nepotista hasta extremos inconcebibles en cualquier país democrático serio, o sea, occidental. Las diferencias con Israel son más que notables, un cambio de gobierno en el Estado de Israel no supone nada traumático para la sociedad israelí, es más, se han dado numerosísimos casos de gobiernos formados por laboristas y miembros del Likud. En los territorios árabes, por el contrario, un cambio de gobierno supone abandonar el momio y dejar de chupar de la teta. Miles de millones de euros y dólares a cuenta de la cooperación se han derivado a cuentas corrientes suizas. Las infraestructuras son inexistentes en Palestina y la clase política oscila entre la corrupción y el fanatismo religioso. Ahora queda ver qué harán los señores de Hamas. Terroristas confesos capaces de meter a un terrorista suicida en un autobús escolar. Queda ver si serán capaces de cambiar la dinámica de corrupción y llegar a un acuerdo con los isralíes. Éstos ya han dicho de antemano que nanai, que de pactar con terroristas nada. Lógico si tenemos en cuenta la cantidad de muertos que Hamas lleva a sus espaldas. Todo ello si no vemos estallar una guerra civil entre palestinos, lo cual ya sería el colmo del ridículo. Así que o se meten por vereda y se dejan de hacer el chorra, o a los palestinos les quedan otros 50 años de ir por la calle de la amargura con el sambeniro colgado de impresentables. Alguno dirá que todo es culpa de Israel y de gente como Sharon. Un tipo vilipendiado pero que al final retornó Gaza a manos palestinas. Pero si tenemos en cuenta el territorio que Israel ha ocupado en sus diferentes guerras con los Estados árabes y su extensión actual podremos comprobar que no se han querido montar un imperio a costa de nadie. La solución ya la plantearon hace casi 60 años unos señores en Palm Springs, Nueva York: un Estado judío y otro árabe. Pero parece que después de seis décadas los árabes siguen faltos de algo indispensable para tener su propio Estado: sentido común.

Anacronismo

Cita mi amigo Chorche –que a parte de ser un poco nacionalista aragonés es un tio muy majo- en su blog interesantes líneas de Eduardo Galeano. Poéticas y muy bonitas, con un toque entre cursi y políticamente correcto que tira para atrás. Sí sí, es verdad eso de que los indios estaban en América antes que los europeos, que eran la hostia bendita y que vivían de puta madre hasta que llegaron los piojosos de los españoles y les dieron matarile, rile, la. En fin, que ya se sabe, que esto del 12 de octubre –porque supongo que por ahí irán los tiros- es un ultraje y encima salen los lejías haciendo yonging, o como coño se escriba, con un par de cabras que estarían la mar de a gusto en cualquier cerro.
La verdad es que lo más lógico, a base de que te machaquen con la misma cantinela, es tragartela doblada y creer a pies juntillas toda la retahíla de tópicos. Aquí un servidor se encuentra entre los que comulgaron con ruedas de molino, no se vayan ustedes a pensar. Pero el caso es que en la facultad tuve un profesor de Historia Moderna que nos dijo un par de cosas y nos dejó con la mosca detrás de la oreja hace ya unos años. Un tipo encantador y nada sospechoso –porque a estas alturas hay que aclarar el DNI del mencionado profesor- de inclinaciones “españolistas” del tiempo del señor bajito con bigote. El caso es que aquel buen hombre nos explicó que juzgar la Historia con los ojos del presente es una gilipollez como un castillo. Porque a ver de qué un extremeño analfabeto, más bruto que un arado y que se quitaba el hambre a guantazos iba a llegar a América y cuando se encontrara con un indio se iba a poner a pensar en los Derechos Humanos, más que nada porque aún faltaban un porrón de años para que alguien se planteara el asunto. Pues eso, que no, que eso se llama anacronismo y no lo hacen los historiadores con dos dedos de frente Además, que tampoco aquello era un jardín de rosas-y ahora soy yo el que comete el susodicho anacronismo-. Por ejemplo, cuando llega Colón a América se encuentra a los indios tahínos acojonados vivos por causa de los caribes, que eran unos cafres del quince y además se comían a la peña para desayunar. Cuando Hernán Cortés desembarca en Méjico con 500 tíos más cafres que un pitbull en una discoteca, se encuentra con que los nativos lo reciben con los brazos abiertos y le bailan el agua para ver si los libra de los más cafres todavía de los aztecas que, dicho sea de paso, montaban unas escabechinas a costa de sus vasallos que para qué les voy a contar. Y ya, si nos ponemos estupendos, el salvaje de Francisco Pizarro, que era un pájaro de cuidado, alucinó en tecnicolor con el chollo que tenían montados los incas en las minas de Potosí, llamado -el chiringuito este- la Mitra, y que era uno de los sistemas esclavistas más sanguinarios y crueles que han visto los tiempos. ahí es nada.
Todo esto no quiere decir que los españoles, los portugueses y los ingleses fueran unos benditos, de eso nada. Los europeos que fueron a las Américas eran – en su mayoría y con honrosas excepciones- unos aventureros sin escrúpulos que arramblaban con todo lo que se les ponía a tiro. Pero de ahí a decir que unos eran unos ángeles inmaculados y los otros unos malditos con cuernos dista un abismo. Al fin y al cabo todos eran seres humanos y tanto unos como otros eran expertos en darle matarile al vecino, robarle el pan y cepillarse a su señora.

El náufrago

El naufragio es algo más que un mero accidente. Es una sensación de soledad,de aislamiento, de desconsuelo. Algo parecido a lo que siente uno al vivir en una isla desierta se experimenta cada día en el ambiente de lo
políticamente correcto en Cataluñalandia. Ya saben, ese país de ensueño donde todo el mundo habla catalán y es del Barça. No es más que una burda patraña, una mentira repetida hasta la saciedad -como bien sabía Goebbles-
por los medios afines al régimen, pero que ha acabado calando hondo en la mentalidad de mis vecinos. Debería decir de mis compatriotas, siempre que me atuviera a la chapucera y ahistórica definición sobre mi nacionalidad
–sacada de los más profundo del romanticismo decimonónico alemán- que los ilustres políticos de mi parlamento autonómico han creado sin encomendarse a deidad o santo conocido. Pero por ahí no paso, tres mil años de historia no se borran de un plumazo por una serie de vendedores de motos apoltronados.
Volviendo a la cuestión principal, aquí el día de la hispanidad pasó con más pena que gloria Sólo algún grupo de nostálgicos del jurásico pusieron la nota de color dando una pena que ni les cuento y asociando la noción y la
nación de España a lo más vetusto y carrinclón de nuestra historia reciente.
Eso por no hablar de los cachorros del independentismo, incapaces de articular palabra alguna más allá de "fascista". Como bien dijo ayer mi antiguo profesor Arcadi Espada en el programa de la ínclita Maria Teresa Campos, se produce una asimetría entre catalanista y españolista. Ser catalanista tiene una connotación positiva, tiene algo de "noucentista", de "les coses ben fetes", de lucha contra la dictadura y de rancio abolengo
democrático. Por el contrario, ser españolista es sinónimo de “facha”, de franquista reciclado, de España negra, de charanga y pandereta. Todo esto mientras aquí nadie dice esta boca es mía cuando se hunde una calle del
Carmelo dejando en la calle a cientos de vecinos o cuando a Maragall se le calienta la boca y suelta aquello del tres por ciento. Dios le conserve el sentido común al president.
Y en eso andamos, más vendidos que Chiquito de la Calzada en una convención
de astrofísicos. Porque aquí, si lo que quieres es pasar inadvertido, lo mejor es achantarse cuando algún nacionalista te suelta el rollo macabeo de la financiación -la pela es la pela- o aquello tan gracioso de que lo de la nación no es un paso previo a la independencia (que baje Diós lo vea). Aquí calladito se está mejor, ya se sabe, lo de omertá ha sentado cátedra. No se te ocurra decir que el estatuto este es de agárrate que vienen curvas o que lo va a votar Rita la Cantaora, porque te crucifican y te cuelgan el sambenito de “sospechoso”. Desapego al régimen y a la nación, lo peor de lo peor, vamos, algo no visto desde los tiempos del III Reich.
Mientras tanto aquí seguimos muchos náufragos del hundimiento de este país al que muchos se quieren cepillar, bien por mala lecha congénita o por interés pecuniario, que de todo hay en la viña del señor. De vez en cuando
lanzamos –como en este caso- una botella electrónica a este mar virtual agitado por tempestades varias a ver si alguien nos hace una meaja de caso, cosa harto difícil.
Decía Julio Camba que cada país tiene los políticos y los restaurantes que se merece. En Cataluña tenemos a Carod Rovira, a Maragall… y a Ferrán Adriá. Está la cosa mu mala.

Manifiesto II

En otros tiempos hablaría de ruido de sables, pero en estos cabe hablar de algarada o algo asín. Desde que salió el manifiesto en cuestión han sido muchos los que se han decantado por el silencio, otros por la descalificación, los más por la expectativa. Dicen en los medios afines al nacional-socialismo que los abajofirmantes -los del manifiesto, se entiende- son tal o cual. Que si una panda de pijos, que si unos vividores, etc. Lo cierto es que entre la mediocridad intelectual de este oasis catalán pocos son los que pueden tratarse de tú a tú con alguno de los revoltosos. Lo que pasa es que está muy mal visto decir algunas cosas en este país de ensueño en el que nunca pasa nada ,todos hablamos catalán, vivimos con un ay en el cuerpo cuando dimite un directivo del Barsa y sentimos un orgasmo cada vez que vemos nuestra selección -fallida- de Hockey. O eso o somos fascistas, españolistas, ilustres hijos de Frasquito y su rojigualda ornitófila. Por eso mismo a muchos se les atraganta que gentes ilustradas, democráticas -pero de verdad- y desvinculadas del nacional-catolicismo digan que esto de los últimos 25 años ha sido una casa de putas. Y como buena casa de lenocinio todo aquí es irreal y sólo sale adelante a base de sablearnos la pasta por las buenas. Nadie dice que lo que se gastaron en el Forum podría habr tapado el agujero de la sanidad privada, cosa que, por otra parte, hubiese servido para evitarnos el maldito impuesto sobre los combustibles. Claro, luego sale el conseller de turno diciendo que en Madrid nos quieren mal. Fíjense ustedes, dice, cómo desde las Españas nos quitan la manduca para su uso y disfrute, hay que ver lo malditos que son estos españoles. Y todo eso después de gastarse una pasta en una policía autonómica que no hacía puta la falta, unos canales autonómicos que ya me dirán ustedes para qué sirven si no para crear símbolos nacionales artificiales, y una política linguística parecida al apartheid sudafricano de los 80 qúe no deja de solapar pasta pública para que etiqueten en catalán las anchoas de L'Escala. Resumiendo, un cachondeo. Y luego algunos montan en cólera porque unos señores con dos dedos de frente dicen que de qué. A ver si de una puta vez nos damos cuenta de que de progresista tiene poco el estar hablando siempre de la patria y echarle la culpa de todo al de fuera. Ya incluso tenemos hasta un señor bajito y con bigote... Qué mal rollo.

Negociaciones

Por una vez, y sin que sirva de precente, le voy a dar la razón a los de la caverna. Parcialmente, que quede claro. No se me caen los anillos ni nada por el estilo, lo cortés no quita lo valiente. El caso es que estamos liados con lo de si negociación con ETA sí, o negociación con ETA no. Como persona de izquierdas, de las izquierdas de antes -se entiende- el Estado, entendido como un instrumento ddel ciudadano, es intocable. Ergo, quien se mete con el Estado lo tiene chungo. A saber, si a un tipo le da, por ejemplo, por liarse la manta a la cabeza, pillar la escopeta -o el amosal- y liarse a tiros o lo que sea contra todo el mundo en nombre de la nación del patio de su casa, pues muy bien. Pero que sepa que va a pringar. Que ese mismo individuo tenga pero que muy clarito que como lo pillen le van a dar de hostias hasta en el cielo de la boca, y que luego no venga con derechos humanos ni leches que él mismo no ha tenido nunca en cuenta. Sé que esto no es políticamente correcto, pero a mi plin, es lo que me pide el cuerpo. Me pide, en concreto, que a los de los coches bomba los metan en el agujero más oscuro e incomunicado que pillen y que tiren la llave al Atlántico, for example. No es muy humanitario, pero qué leches, soy de los que piensan que los derechos humanos se aplican a los seres humanos, es decir, y para que se entienda, que cuando uno es el primero en no cumplirlos ni respetarlos, luego ha perdido toda legitimidad para reclamarlos. Me hace gracia que un tipejo que ha puesto un pepino y que se ha llevado por delante a Cristo y su madre, luego aparezca quejándose porque su pobre familia lo tiene que ir a visitar al Puerto de Santa María provincia de Cádiz. Suena como a coña. En otros tiempos, mucho más fascistas y mucho más españoles que los de ahora, la visita seguramente se la harían en su pueblo, pero en un nicho. Así que me descojono cuando hablan de negociaciones e historias por el estilo. Muerto el perro muerta la rabia, y si en una sociedad democrática te da por darle matarile a la peña, pues apechuga, tio, demuestra lo machote que eres, lo buen gudari que piensar que también eres y no vayas luego en plan madalena. El mensaje es sencillo: o dejais de matar o vamos a por vosotros. Dentro de los límites constitucionales, of course. Sin guerras sucias ni historias de varietés como antaño, pero dándoles mucha candela. A ver si encima de putas vamos a pagar también la cama. Faltaria más...

Sepharad

Y seguimos para bingo. Supongo que se habrán enterado de la pataleta de Carod-Rovira en Israel. En estas también supongo que los israelíes habrán pensado que esto de Sepharad es una casa de putas y que menos mal que a los Reyes católicos les dió por mandarlos de colonias. Imaginen ustedes si no. Esos viejecitos israelíes originarios de, pongamos, Bulgaria, que llevan escuchando hablar español desde hace 500 años y que, literalmete, se ponen a llorar como madalenas cuando les hablan de Sepharad. Imaginen que algunos incluso tienen todavía la llave de la case de Toledo, o de donde sea, de la cual tuvieron que darse el piro por culpa del fanatismo atávico de este maldito país. Unos auténticos hijo de puta. En el buen sentido. Porque los pobres no dejan de querer y admirar a un país que lo trató como a perros, igual que uno quiere a su madre aunque se dedique a hacer esquinas. Pues bueno, en eso que están allí los Isaacs y las Myriams hablando ladino con sus llaves a cuestas y aparece un sujeto como Carod Rovira. Y encima el tipo se pone de moños porque no le ponen la bandera de Cataluña. Alguno, supongo -los judíos son gente culta y algún historiador habrá- se quedará flipado cuando se entere de que el analfabeto este anda pidiendo que le pongan la enseña del rey de Aragón. Puede que ese mismo señor o señora, se ponga a pensar y a decir, coño, pero si mi familia viene de Barcelona, y no recuerdo que nos hayan transmitido sentimiento nacional periferico alguno. Joder! Yo pensando toda la vida que era sefardita, o sea, de Sepharad, y resulta que no, que soy judío catalán -o lo que sea- y que tengo que ponerme como una moto ante la bandera aragonesa. Manda huevos. Quinientos años viviendo una farsa. Menos mal que ha venido el subnormal este del bigote y me he enterado a tiempo. Y menos mal que soy israelí y, pese a tener que aguantar los zambombazos de Hamas de vez en cuando, no tengo que lidiar con sopladores de vidrio de este calibre. Oh, Sepharad! Menos mal que nos dimos el piro.

Floreros

Llevo un par de días sin escribir. No por falta de ganas sino por saturación. A este humilde periodista en prácticas le han mandado cubrir el Salón del automóvil. Ya se pueden ustedes imaginar el trajín diario que la cosa conlleva. Pues eso, que entre pitos y flautas la cosa está complicada para encontrar un hueco y darle -más si cabe- a la tecla.
El caso es que estoy disfrutando como un enano. De sobras es conocida mi afición por los vehículos contaminantes de 4 ruedas. Todo el santo día entre carros que cuestan un huevo de la cara. Pero entre tanto lujo y tanta historia hay una cosa que me ha tocado singularmente las maracas. A priori algo que debería-- y de hecho lo hace-- gustarme.- resulta que en cada estand, o como se diga, hay 3 o 4 señoritas con ropas sugerentes y con cara de hola, qué tal. Están de toma pan y moja las zagalas, tendrían ustedes que verlas. El problema viene cuando te paras a pensar un poquito sobre el tema. Al fin y al cabo son chaviltas jóvenes, de no más de 25 años, con unas pintas de diez mil y la cama aparte que alucinas (aunque la experiencia me dice que una o dos de cada diez se dedican a ello profesionalmente, cosa harto respetable por otra parte) . Vale, están tremendas y dan ganas de subirte al Jaguar y darle un repaso allí mismo a la niña. Pero, joder, cuando las ves horas y horas allí en plan estatua sin moverse y con su sonrisa profident te da un no sé qué que qué sé yo. Mal rollito, vamos, de verlas a las pobres en plan florero aguantando cincuentones babosos. A ver. Uno cree que cada cual se lo monta como puede. Y si Dios, o quien sea, te ha dado un par de domingas del 15 y un cuerpazo que quita el hipo, pues vale, sácale provecho. Lo jodido es que nos vienen a vender un par de motos con tanta posecita. A saber, que las mujeres son floreros –porque tordas con taje poquísimas— y que si te compras el útlimo modelo de Mercedes deportivo te llevas, junto con el navegador GPS, a la jaca del vestidito ceñido. Un poquito de porfavor. Y miren ustedes que uno es de todo menos feminista. Pero pasa de castaño oscuro que utilicen a la peña como ganado. Porque esas tienen padres, madres, hermanos y hermanas y toda una serie de parentela y amigos que las ven de otra manera. Y aunque, por lo que he podido escuchar, sus coeficientes intelectuales se equiparan a los del mundo vegetal, eso no quita para que cuatro pastosos se aprovechen del percal. Que no.

Pijísimos

Ayer fue uno de aquellos días en los que te pasan dos o tres cosillas que te dan que pensar. Resulta que, como ya les he dicho unas cuantas veces, trabajo en pijolandia. Concretamente en un edifico que supura capitalismo decimonónico por cada una de sus ventanas. Como obra arquitectónica tiene hasta su puntito. La mayoría de plantas están ocupadas por asesorías financieras y tinglados por el estilo. Así que, como no es de extrañar, alguna vez te cruzas con el personal al subir en el ascensor. Y ayer fue uno de esos días. Concretamente a las 18:30 hora zulú. En eso que se abren las puertas de acero pintadas de bronce y salen cuatro tipos encorbatados. Sus pelitos largos—ahora les ha dado por dejarse melena, manda narices—, sus trajes azules impecables y sus corbatas de diseño. Unos auténticos tiburones de moqueta, de esos que venden a su madre por una Opa hostil. Nada nuevo bajo el sol, uno ya los tiene muy vistos, se deberían de pensar que aquí el que escribe era un mensaka o algo por el estilo porque ni me miraron. El caso es que una vez en la redacción, en uno de esos momentos en los que no hay nada que hacer, pillo el suplemento semanal y me veo a uno calcadito a los mencionados en la portada. Resulta que le hacían una entrevista/reportaje all propietario de Globalia, un holding o como se llame de empresas dedicadas al turismo. El fulano en cuestión tiene 34 tacos y está forradísimo. Amigo íntimo de Ronaldo, mujeriego—a ver si no—y con una mansión de 1000 metros cuadrados. Un pisito de soltero. Pues el amigo le comentaba al peridista que nunca, nunca, trabaja más de ocho horas. No se nos vaya a cansar el niñó. También decía el gachón que cada noche le decía a Lita, la chahca, que le preparase un baño con sales e incienso. Que la vida está muy mala y hay que cuidarse. El tipo tenía un BMW serie 7 para ir a currar, ya saben, un utilitario que gasta poco y lo puedes aparcar facilmente.
El resto de la entrevista seguía la tónica. El amigo, igual que los tiburones que les he mencionado, llevaba sus greñitas y decía que le gustaba el Rock&Roll. Me emocioné de veras al verlo sobre la mesa del comedor de su casa—una mesa que parecía la pista de despegue de un Jumbo—con una guitarra eléctrica regalada por su amigo Brian May.
En fin, que el tipo era para echarle de comer aparte. Uno se acuerda de sus colegas, gente, en algunos casos, con dos carreras, que curran en un kiosko, de comerciales o cosas por el estilo. Y claro, una oleada de mala leche recorre tu cuerpo serrano. Ay que ver, que haya gente así en este puto mundo donde palman cada día mogollón de niños y adultos de mil cosas diferentes por no tener un duro en el bolsillo.
Pero en eso que, como uno tiene sus ligeras nociones de Historia, me acuerdo de según qué cosas. Recuerdo que, una o dos veces cada siglo, a la gente se le hinchan las pelotas de aguantar a tanto parásito y vividor de tres al cuarto. Recuerdo el afeitado a navaja que le hicieron al tonto del culo de Luís XVI. El paseo turístico guiado del que disfrutó el zar Nicolás II por Ekaterinenburgo. O, ya más recientemente, todas esas imágenes del Tercer Mundo en las que un negro, un chino, un árabe, un latinoamericano, o lo que sea, enarbola un Automatik Kalashnikov 1947 (AK-47 para los íntimos) y sonríe con con una mirada que dice te vas a enterar tú de baños con sales, hijoputa. Y en eso que me dio como un alivio, un calorcillo agradable y una sonrisa de oreja a oreja.

Carta a un Nobel

Señor Gabriel García Marquez, permítame usted que le escriba esta carta con motivo de su actual visita a la ciudad de Barcelona. Le escribo esta espístola, que usted no llegará a leer en los dos telediarios que le quedan de vida, con un motivo muy concreto. Vaya ante todo mi admiración por su obra literaria y periodística, de la cual no puede, este que escribe, decir sino halagos. Pero como lo cortés no quita lo valiente, también le diré que, a mi modesto parecer, el Nobel se lo tenían que haber dado a Borges. Dicho lo dicho, le comunico que si usted no quiere que le graben o fotografíen periodistas, se quede usted en su casa. Más que nada porque va teniendo ya usted una edad, y le pega más quedarse en el hogar leyendo en la mesita camilla que liarse en según qué saraos. Lo digo por sus declaraciones en las que advierte que como no le dejen en paz los periodistas no vuelve a Barcelona. Por mi como si se la machaca, oiga. Si no quiere usted venir a Barcelona pues muy bien. Aquí paz y después gloria. Como si no supiese usted lo que es ser periodista y montar guardia esperando a que aparezca cualquier divo para ponerte cara de asco. O a lo mejor se cree que los compañeros están a las tantas a la intemperie esperándole para ver su bonita cara arrugada. No vaya a creerse, por mucho que insista su coro de palmeros finos, la única cocacola en el desierto. Y lo dicho, si no quiere que le graben ni le fotografíen, se queda usted en su mansión o lo que tenga por Colombia. Porque si no le gusta el tema, siendo usted periodista como es y sabiendo de qué va el percal, habérselo pensado dos veces antes de ser figura pública y apuntarse a todas la jaranas. Como si le preguntasen a usted con quien se acuesta como a Marujita Díaz, vamos hombre. Así que ya lo sabe. Por mucho que le bailen el agua los cuatro tontos del culo de siempre, y por muy escritor y Nobel que sea usted, aquí gilipolleces las justas. Y le recuerdo, si me lo permite, que está en una edad ideal para jubilarse, irse a Benidorm con los de su quinta, y dejar de decir chorradas cada cinco minutos.

Moda moderna

Tengo la inmensa suerte de trabajar en uno de los lugares más bonitos de Barcelona; el Paseo de Grácia. Es una auténtica gozada bajarse del autobús una tarde de primavera y recorrer la ilustre avenida barcelonesa entre guirirs y jamonas. Lo de las jamonas se acentúa en estas épocas de calor. Qué maravilla para la vista alternar las arquitecturas modernistas con las modernísimas esculturales. Pero a lo que iba. Siempre que bajo paseando me fijo en los escaparates. Sabido es que el Paseo de Gracia es el equivalente con barretina de la Quinta Avenida neoyorquina. Aquí se instalan todas las firmas de moda de nivel. Una pasta, oigan, lo que cuesta cualquier trapito ultramoderno de los que exhiben los escaparates. Lo jodido del tema viene cuando te fijas en la ropa masculina. Me indigno. A ver de qué me voy a vestir, a estas alturas y con casi treinta tacos, de mequetrefe. Vaya pintas que tienen los pobres maniquís. Si es que dan hasta pena.
La sangre no llegaría al río si sólo se tratase de un escaparate. Pero es que lo hacen todos. Al lado del trajecito apañado de Ives Sant Lourant, o como coño se llame el amigo, siempre se exhibe un maniquí con ropa de payaso. Tampoco es que uno sea excesivamente clásico, pero todo tiene un límite, y según que ropitas se las puede ir poniendo la señora madre de alguno. Una conjura, se lo digo yo. Una auténtica maquinación sinárquica para acabar de agilipollarnos. Porque esa ropa antonta, no jodamos. Tanto colorín colorado y tanta solapa, no pueden ejercer una influencia positicva sobre el portador. Yo, por ejemplo, veo a un gachón con eso puesto y me decojono durante dos horas seguidas. Serán muy caras, muy chachis y muy modernas, pero a un servidor de ustedes no le verán pasando por la puerta. Como no sea para mirar a las dependientas no entro.
Pues eso. Que en la actual conjura por volvernos estúpidos de solemnidad, los diseñadores de moda se han unido con ahínco a la empresa. Eso por no hablar de lo poco masculino del atuendo, que ese es otro tema. Porque a ver de qué van a vestir a un servidor de loca--con todos mis respetos para las locas, que no gays, pues es otra cosa--por la jeta. Que no. Prefiero pasarme tranquilamente de moda a que me vistan de lagarterana.

Cosas veredes...

Hace cuatrocientos años un señor manco publicaba una novelita de cachondeo en la que a un hidalgo manchego se le iba la olla y salía por esos mundos de Dios a hacer el caballero andante. Un tipo flaco, cincuentón, cristiano viejo y de buena familia lo dejaba todo para ir a buscar la gloria por una Piel de Toro miserable y desagradecida.
Nacía el Quijote de la mano de un ex soldado de Felipe II. Don Miguel se dejó media vida y una mano luchando contra el turco frente a la costa griega defendiendo la fe erdadera y el honor patrio. Qué no se diga. Todavía era la época en la que los saraos nos salían bien y nos temían por medio mundo. Cafres, sí, pero con un par. En los territorios del Rey prudente no se ponía el Sol y ser español tenía su puntito. Más o menos como ser americano ahora, del norte, se entiende.
Pues aquel viejo soldado, preso en Argel, veterano del humo de mil batallas, acabó su vida más pobre que un perro. Cosa natural, por otra parte, en esta tierra de desagradecidos. El autor más importante de nuestra literatura. Lamentable.
Cuatro siglos después le montan el chiringuito del desagravio. Una jamona estupenda presenta un Telediario a la sombra de un molino manchego y nos sacan la efigie del Quijote hasta en camisetas. Programas especiales, señores ilustres y literatos encantados de haberse conocido elogiando la obra de Cervantes. Aquí, por estas tierras cervantinas periféricas, algún soplapollas se indigna porque se intente pillar algo, aunque sea de rasquis, aprovechando que el hidalgo pasó por aquí buscando el mar. Se entiende que el Quijote era u tipo hispano y, por ende, fascista. Puestos a elegir,se dicen qué coño no sacan al Tirant lo Blanc, el tirante el blanco que también leyó nuestro caballero de la triste figura.
Yo lo leí en el instituto. De aquella época también recuerdo haber leído a Shakespeare por primera vez. Tenía su gracia. Me gustó especialmente Macbeth, pedazo de hijo de puta. El caso es que el Quijote me gustó más. Y no por chovinismo sino por el cachondeo que se traía el hidalgo castellano. Pocas veces he leído algo que representase tan bien cómo somos. Personalmente creo que la gracia del Quijote se haya ahí; en lo mal que nos pone pero la gracia que tiene el jodío. Es una novela que se lee sola, divertida, trágica y con su mucho de ternura. Le coges cariño al loco, y al final te da un no se qué cuando se muera. Es, salvando las distancias, como si se muriese alguien de tu familia. El Quijote lleva muriéndose cuatrocientos años en la vida de los españoles. De él hemos sacado lecciones y ejemplos. Al fin y al cabo era un tipo que buscaba la justicia, y eso tira mucho. El mejor reconocimiento que podemos hacerle es leerlo
A pincipios de siglo XX no se leen novelas de caballerías. Se vende mucho bodrio y cualquier cantamañanas escribe una novelita por el mero hecho de lucir palmito en la tele. Aunque de todas formas siempre nos queda—a los que amamaos la letra impresa—algún rinconcito donde encontrar a gentes de valía. Alguna paradita de libros de segunda mano en la que encontrar un pequeña joya. Toda una aventura encontrar un libro amarillento. El placer de oler a rancio en sus páginas. Algo parecido a lo que debió sentir nuestro héroe cuando hojeaba el Amadís de Gaula.
Al final todos elegimos el motivo de nuestra locura. Y todos, sin excepción, cargamos al galope contra nuestros molinos de viento.
Cosas veredes, amigo Sancho. Cosas veredes....

Cultura

Un ilustre profesor de periodismo cultural me dijo—a mí y a más gente—que el elemento definitorio y sustancial de la cultura es la lengua. Lo dijo y se quedó tan ancho el hombre. N el momento de la aseveración me imaginé al pobre Levy Strauss pateándole el higadilllo al buen profesor con una botas de puntaera de acero. Uno ya se ha acostumbrado a oír barbaridades en las aulas universitarias, pero hay cosas que no te pueden dejar indiferente. El caso es que, entre el aprobado y la polémica, opté por el aprobado. Así que tras levantar la vista del periódico que estaba leyendo, puse cara de asco y continué con mi lectura.
El tipo insistía. A ver por qué narices Barcelona tiene que gastarse 20 millones de euros en promocionarse como ciudad cervantina—manda cojones—. Y a ver también por qué oscuro y españolísimo motivo tienen que representar “Fuenteovejuna” en el Teatre nacional de Catalunya. Según este maromo cultura catalana es la que se hace en catalán, y la que no, por mucho que la hagan artistas e intelectuales catalanes, no lo es ni de coña.
Así que Manuel Vázquez Montalbán no es cultura catalana, ni Eduardo Mendoza, pese a que ambos han escrito las mejores páginas sobre mi ciudad natal y bilingüe—Barcelona, mon amour—. Por esa misma regla de tres, un pintor como Tápies hace arte catalán porque pinta sus obras mientras piensa en catalán. Pero otro cualquiera que haya nacido aquí, que viva en este bendito país pero que no hable catalán, no puede ni debe incluirse en el selecto y exclusivo mundo de la cultura catalana—como si los cuadros hablasen—. Siguiendo el razonamiento del ilustre profesor, el autor de estas líneas no pertenece a la cultura catalana. Es más, su cultura es la misma que la de un guineano ecuatorial o un colombiano—gente que vive a miles de kilómetros, con estructiras mentales diferentes y, en muchos casos, creencias diferentes—pero difiere de la de su compañero de pupitre catalanoparlante—que sí comparte con uno una serie de lugares comunes y gustos—.
Esto de definir lo que es y lo que no es una cultura entra dentro de lo pantanoso. Cada vez que se intenta definir que es la cultura se tiene la impresión de haberse metido en un jardín. De la misma forma, siempre existirán flamencos como mi profesor capaces de pasarse años de investigación antropológica por el arco de triunfo y correrse de gusto ante lo más rancio del nacionalismo alemán del siglo XIX.

Rectificación

Donde dije digo, digo Diego. Resumiendo, que el artículo que escribí ayer ha quedado desfasado. De bien nacido es ser agradecido, por lo que el aquí presente enmienda el error y les comunica que ha pasado a formar parte de la sección de cultura (en Cataluñalandia) del segundo periódico más vendido de este país (sin concretar el país para no dar demasiadas pistas). Y prueba de ello son las horas intempestivas en las que escribo este artículo de hoy. Vísperas ya del día 21 en las que un servidor de ustedes le ha dado a la tecla hasta decir basta y ha firmado varias piezas que verán publicadas mañana.
Parece que la cosa se mueve.

Becarios

La figura del becario ha quedado inextricablemente ligada a la oronda figura de la señorita Lewinski y aquella celebérrima succión de miembro presidencial. La mamada, como metáfora, representa fielmente la figura del becario. Si bien se supone que uno accede a una beca para aprender, desarrollar sus capacidades y formarse como profesional, la triste realidad le confronta a uno con la faceta más chorra del ser humano. A saber: muertos, cines, programacion de televisiones locales y maquetación de artículos de opinión ajenos. Artículos que, por otra parte, son para mear y no echar gota. Tendrían ustedes que verlos, con sus faltas ortográficas y gramaticales y la incapacidad del opinador en cuestión para limitarse a un número establecido de palabras. Cuarenta del ala que se lleva el maromo al que acabo de editar por escribir cinco líneas de perugrolladas. Frustrante labor la de mamporrero, más cuando no te dan ni para pipas. En fin, la esperanza es lo último que se pierde.

Queridas

Suelen aparecer de noche, en cualquiera de esos programas que venden carne por kilos. No suelen pasar de los veintitantos, aunque existen honrosas excepciones. Suelen caracterizarse por un par de domingas siliconadas y unos labios abultados a base de Bótox. En la mayoría de los casos han llegado a la caja tonta por haberse cepillado a algún incauto futbolista, cantante o ninundis por el estilo. A base de explotar sus encantos consiguen su parcela de glória, su momento de fama, su noche en "Crónicas".
Pasar por cama ajena nunca había sido tan rentable desde los tiempos de Godoy. Y es que a su manera se lo curran. Con sus domingas esféricas y sus culitos respingones luciendo palmito por platós de medio mundo. Una nueva especie de lumi que cobra en exclusivas sus merecidos estipendios. Yano se lleva lo de que te pongan un pisito y te regalen un visón. Las modernas queridas se lo curran a golpe de pelvis. Qué narices, por fin han descbierto la emancipación de la mujer.

Queridas

Suelen aparecer de noche, en cualquiera de esos programas que venden carne por kilos. No suelen pasar de los veintitantos, aunque existen honrosas excepciones. Suelen caracterizarse por un par de domingas siliconadas y unos labios abultados a base de Bótox. En la mayoría de los casos han llegado a la caja tonta por haberse cepillado a algún incauto futbolista, cantante o ninundis por el estilo. A base de explotar sus encantos consiguen su parcela de glória, su momento de fama, su noche en "Crónicas".
Pasar por cama ajena nunca había sido tan rentable desde los tiempos de Godoy. Y es que a su manera se lo curran. Con sus domingas esféricas y sus culitos respingones luciendo palmito por platós de medio mundo. Una nueva especie de lumi que cobra en exclusivas sus merecidos estipendios. Yano se lleva lo de que te pongan un pisito y te regalen un visón. Las modernas queridas se lo curran a golpe de pelvis. Qué narices, por fin han descbierto la emancipación de la mujer.

La perdiz

No son trigo limpio, qué quieren que les diga. Uno aun sigue sin entender cómo coño se puede compaginar el marxismo y la boína—como dicen en mi pueblo—. Será que soy un romántico y los experimentos los hago con gaseosa.. El caso es que pese a todo el cirio que se ha montado con lo del Partido Comunista de las Tierras Vascas, el asunto tampoco está como para ponerse a prohibir partidos a diestro y siniestro. Una cosa es que les veas las pintas de abertzales a la legua y otra que no dejes presentar a las elecciones a quien no te caiga bien.
Los del Pepé lo tienen más claro que el agua; hay que ilegalizarlos. Lo malo es que si te pones a hacerlo así, a la buena de Dios, al final puede que aparezca un iluminado cualquiera y te ilegalice a ti por la vía la rápida, y aquí paz y después gloria. Así que ya saben, señores del Pepé y Chiquito de Teruel, si ustedes lo tienen tan y tan claro y disponen de esas pruebas tan contundentes, pues se van al juzgado de guardia y ponen allí la denuncia, no jodamos. Porque si no lo único que están haciendo ustedes es marear la alectoris rufa, o la perdiz, que para el caso viene a ser lo mismo.

Se vende Mercedes en buen estado...

Se vende Mercedes en buen estado... Asunto: Últimas declaraciones de Acebes
En estos momentos, tras la muerte del Papa, se están barajando dos
hipótesis.
La primera apunta claramente a ETA y es en la que se están centrando todos
los esfuerzos.
La segunda, de la que aún no se tienen pruebas convincentes, indicarían que
el parkinson y la avanzada edad del sujeto han sido la causa de su
fallecimiento. Pero repetimos a la ciudadanía que no se deje engañar por lo
que digan algunos medios, la hipótesis principal y sobre la cual se está
trabajando es la de ETA..

Mentiras y cintas de vídeo

Están perdiendo el norte. Si es que alguna vez han visto más norte que el que marca lo carpetovetónico. Manda huevos lo del vídeo, que diría aquel. El vídeo referido es el de la fundación FAES, que siempre me trae a la cabeza la palabra latina “fas”—a buen entendedor—. Lo dicho, que cada vez se parecen más a aquellos dóbermans del vídeo de las elecciones del 96. Hasta Chiquito de Teruel se siente traicionado por las maquinaciones del ex. Por lo visto siguen sin digerir lo de la patada en el culo. La electoral, me refiero. No sienta muy bien perder un poder de mayoría absoluta en 72 horas. Y claro, aparecen vídeos como este. Pura propaganda leninista, en el peor sentido de la palabra. Goebles se sentiría—al otro lado del espectro—o gulloso también. Ya saben aquello de que una mentira repetida mil veces pasa a ser una verdad. Porque estos si en algo son especialistas es en meter unas bolas de aquí te espero. Gilipollas deberemos de parecer, porque si no no se entiende el percal.
Que a estas alturas los hooliogans del Pepé sigan con lo de que el Pesoe montaron los atentados se puede achacar al talibanismo intrínseco de lo más vetusto de la caverna hispana. Pero que saquen el vídeo en cuestión e intenten hacernos comulgar con ruedas de molino pasa ya de castaño oscuro, mireusté. Aquí no hay más cera que la que arde, y esta gente siguen dale que te pego a ver si por descuido alguien acaba creyéndose su versión. Pero en fin, que sigan con sus vídeos y sus monsergas estos de la fundación facio, al fin y al cabo van a conseguir que se perpetúe la izquierda en el gobierno. Y si no al tiempo.