Hace un par de días murió Terry Schiavo. Ya saben, esa mujer que ha estado dos semanas sin comer ni beberaunque la pobre no podría haber hecho ni una cosa ni la otrahasta que ha muerto. No pienso posicionarme en un tema como el de la eutranasia porque creo que cada uno es libre de hacer de su capa un sayo y ya vamos siendo mayorcitos para decidir el cómo y el cuando si nos va viniendo en gana. Hombre, así, a bote pronto, lo de la pobre Terry me parece un poco salvaje. Aunque sintiera menos que un gato de escayola y estuviera hecha un vegetal eso de dejarla morir de hambre y de sed, no sé, qué quieren que les diga. Vaya por delante que creo que la libertad es el bien más preciadoA las barricadas dixity que para estar hecho un geraneo uno prefiere que le desconecten del enchufe y así de paso utilicen la electricidad para cultivar algún otro tipo de planta con fines más lúdicos. El pobre padre de Terry, además de tenerle unas ganas a su yerno que pa qué, se ha preguntado que qué clase de país es el suyo que permite legalmente un asesinato. A buenas horas mangas verdes. Porque los que ahora se ponen moños por lo de Terry son los mismosalvo honrosas excepcionesque se apiñan a las puertas de cualquier cárcel para pedir que frían a un tipo cualquiera, casi siempre negro o hispano. Lo de los yuesei no tiene nombre. Y si no les cuento una historia real como la vida misma que sucedió en el país de los cowboys hace unos años. Resulta que al principio de la era espacial los responsables de los futuros vuelos se dieron cuenta que los bolígrafos tradicionales no funcionarían en el espacio. A ver ahora con qué iban a escribir los pobres astronautas americanos. Total, que estos señores encargaron a una asesora que desarrollase un proyecto faraónico para inventar algo que escribiese por esos universos de Dios. Investigaron durante años en busca de un bolígrafo que escribiese en gravedad cero, entre unas temperaturas bajo cero y 300 grados celsius, que fuera irrompible y que fuese capaz de escribir sobre cualquier superficie incluido el cristal. Al finalizar el proyecto se habían gastado 12.000 millones de dólares. Los soviéticos utilizaron un lápiz.
Les quería hablar hoy de otra cosa, pero he amanecido con el colmillo goteante y sólo me faltaba leer lo de la estatua del Caudillo. Por Dios, esto ya es lo último. Si es que estos rojos no respetan ya nada, virgen santísima. Pues eso, que al parecer han quitado la última estatua de ese señor bajito con bigoteel amigo del abuelo de Aznarque tuvo a España en un puño durante 36 años y que dormía con el brazo incorrupto de santa Teresa a modo de aplique de la mesita de noche, casi na. En la COPEtú que vives y reinas en el reino de los cielosestán indignadísimos y han puesto en su web hasta una encuesta que pregunta si nos parece bien que se quite la estatua de Franco. Ya se pueden imaginar ustedes el resultado de la encuesta. Un 74% de visitanmtes de la página han votado que no. Santiago y cierra España se dirá más de uno. Rodeados de moros, separatistas y un gobierno repleto de marxistas ateos y masones. La cosa manda güevos pensará más de uno. Personalmete que quiten o no la estatua más bien me importa poco, este país tiene otros problemas más acuciantes. De todas formas cabe recordar que este señor fue un dictador, que se alzó en armas contra un gobierno legítimo (por muy cachondeo que muchos digan que fue la República) y que junto a unos amigotes montó la escabechina más grande que vieron los tiempos en solar ibérico. Que a muchos les caía bien este señor es harto sabido. Incluso a mucho político gaviotero y demócrata de toda la vida. Cabría preguntarse si este hombre que traicionó a falangistas de primera hora, monárquicos y carlistas sirvió a alguien más que a una clase privilegiada y carcamal de españoles dedicados desde hace siglos al parasiteo, y encarnados por el señorito sevillano y el pijo "estilo Agag". Cabría preguntarse si este señor del caballo hizo algo por España más que condenarla al ostracismo, al atraso y la mediocridad de los años del nacional-catolicismo, porque lo de que la salvó del comunismo ya no se lo cree nadie con dos dedos de frente. Más allá de sus obsesiones por rojos, masones y homosexuales, a este señor bajito y con bigote deberían de dejarle la estatua y cambiarle el pie de foto. Es decir, que bajo el pedestal se explicase lo mediocre y meapilas que fue el sujeto en cuestión. Y en un país de políticos de pacotilla como este llevarse el premio al más ridículo requiere de un esfuerzo que hasta los señores de la COPE deberían tener en cuenta.
Uno a veces se pregunta si los que mandan se creen que somos gilipollas. Me explico. Estos últimos días se ha conmemorado lo de los atentados del 11M. Haciendo un pequeño inciso y si ustedes me lo permiten, les diré que pocas veces se ha visto tanto despliegue de sentimentalismo barato y urgamiento en el dolor ajeno como en estos días. Pues bien, les decía que nuestros dirigentes se deben pensar que no tocamos o algo así. En la retahíla de declaraciones y debatessobre todo debatesde estos días unos y otros se han cansado de repetir tonterías a cuenta ajena. Los sociatas no cejan en su empeño de hacernos creer que si no hubiese sido por los atentados habrían ganado igual. Ya. A ver, que uno puede tener sus dudas sobre según qué cosas, pero los españolitos de a pie teníamos muy claro el día 10 de marzo que nos quedaba Pepé para rato, o sea. Por su parte los peperos siguen inasequibles al desaliento en su cruzada por demostrar que la autora de los atentados fue ETA. Según ellos y sus voceros copeínos el del video reivindicando las bombas era José ternera con capucha y poniendo acento moruno, paisa. Vamos, quie para ellos es más que evidente que como la prima del cuñao del que pasaba la dinamita compraba en la m9isma charcutería del sobrino de Mikel Antza pues ya está. Que fue ETA. Más claro el aguade borraja, of course. Y en esto nos tienen a todos lanzándose los trastos a la cabeza. Que si tu mandabas mensajes el 12 M, que si tu mentías, etc. Lo único claro es lo dicho anteriormente. Se deben pensar que somos gilipollas. Se piensa el ladrón...
Esta mañana Ana Rosa Quintana le preguntaba a una ex lumi de lujo si se había sentido sucia alguna vez. La chavala de 23 años paodada Virginia se llevaba 6000 euros del ala cada mes por sus servicios, y encima el asunto le ha dado para escribir un libro. Contaba que, además, había cumplido todas sus fantasías. En tales circunstancias y ante la bienpensada y politicamente correcta Ana Rosa uno se pregunta si no se sentió sucia al firmar un libro que no había escrito ella misma. Al menos la puta no engaña a nadie. La suciedad depende de los ojos de quien te mira.
El Govern de la Generalitat destinará 1100 millones de euros a política lingüística. Luego van y se quejan de que nos roban el dinero en Madrid, que no tenemos infraestructuras y que los niños extremeños tienen más ordenadores en las aulas que los catalanes. Calculen ustedes mismos la cantidad de cosas que se hacen con 1100 millones de euros. Calculen ustedes mismos la estultez del nacionalismo pazguato y sus prioridades. Coros y danzas...
Se quejaba mi buen amigo Víctor de la caída de un mito. Aquella fantástica foto de Cartier Bresson en la que unos enamorados se besaban frente a un café parisino era más falsa que un euro de madera. Al pobre aquello le tocó la fibra sensible, un icono menos. Pero si de símbolos hablamos resulta que la mayoría de ellos son gigantes con pies de barro. Si hacemos un breve repaso de algunos de los más conocidos veremos que no son del todo como la imagen que se nos ha vendido. Así, grandes conquistadores y guerreros como Julio César, Alejandro Magno o Ricardo Corazón de León tendían al dracqüinismo y a la sombra de ojos. Nada malo, por cierto, pero enfrentado a esa versión machunga y obsoleta del guerrero viril. Felipe II era un tipo bastante dialogante y un padre amoroso; Sisí de Austria era una anoréxica histérica y tiránica; Rousseau era una mala bestia con su descendencia; Wiston Churchill simpatizaba con la causa franquista y boicoteó cualquier intento de la República por obtener reconocimiento internacional; Albert Einstein le ponía a su legítima unos cuernos de aquí te espero y la trataba con la punta de la bota; y Lenin pronunció frases lapidarias como democracia ¿para qué? (mi amigo Toni lo matizará convenientemente aunque desde aquí le recuerdo la famosa carta de Rosa Luxemburg). Si seguimos por el solar hispano veremos que a Rafael Alberti--además de escribir una inmundicia de columna titulada "A paseo" durante la Guerra Civil en la que señalaba a personas susceptibles de paseos nocturnos--le gustaba organizar bailes de disfraces en un palacio requisado en el que vivía con su señora mientras que a pocos kilómetros miles de españoles se dejaban la piel en trincheras inmundas. O también que el bueno de Durruti se jactaba de haber limpiado Barcelona de Homosexuales después de haber prohibido el baile y los bares en tierras de Aragón, cosa harto libertaria. Vamos, que se mire por donde se mire los ídolos que uno pueda tener siempre acaban siendo señores de lo más normal e incluso deleznables. Así que bueno, viendo el panorama parece aconsejable tomar ciertas distancias con aquellas personas que tenemos en un pedestal, no vaya a ser que de tanto idolatrarlos se nos acabe pegando algo.
Si al final tendrá razón mi abuelo cuando decía aquello que todos son iguales. No es que lo dudase nunca, pero todos tendemos siempre a escorar para un lado. En el poco tiempo que llevan mis amigos del tripartito en el poder ya han montado una serie de pollos que pasarán a los anales de la estupidez política. Primero fue aquello de Rovireche reuniéndose con etarras en Francia, cosa que le costó el puesto. Sigió la cosa con aquella circular a los profesores para que no utilizaran el castellano, ya se sabe que es una lengua fascista y de ocupación. Para más inri volvió a salir el Rovi contando aquello tan bonito de las olimpiadas de Madrid, con la consiguiente caída del 12% en las ventas de cava en la capital del reino. Seguro que me olvido alguna, pero la memoria es selectiva. Ahora nos han sorprendido con el socavón del Carmelo. Verdadero cráter en la vida política del oasis catalán, donde según decían nunca pasa nada. Pues bien, ha pasado, y menudo problema para la lidia y disfrute del gobierno tripartitopartido en tres. Y uno se pregunta viendo las caceroladas de los vecinos del Carmelo si aquellos que tanto hablaban de transparencia y de asumir las responsabilidades cuando aquello del chapaote tienen un mínimo de vergüenza torera. Permítanme que lo dude muy seriamente. Ya se sabe, las dimisiones están muy bien para pedirlas cuando gobierna otro. Aquí no se mueve ni Dios de su poltrona oficial ni nadie renuncia al Audi con chófer en la puerta de la conselleria. Está la vida muy mala. Lo que ya toca mucho la fibra sensible es lo del apagón informativo. Ya saben, lo de no dejar pasar a la prensa, no se vayan a hacer pupita con las obras. Indignante, propio de una dictadura bananera. Mucho progresismo y mucha gaita pero al final se comportan como aquellos señores de bigotito recortado de antaño. Si esto es un gobierno progresista que baje Dios y lo vea. Si darle 1500 euros a una familia para que se compre muebles y 12000 para que se ajencien un piso es ser de izquierdas, es que la izquierda está muy malcosa harto sabida. A Maragall no paran de crecerle enanos en el circo y mucha gente ya se está planteando la analogía govern-casa de barrets. Al parecer las obras del Carmelo se hcieron tan chapuceramente por culpa de la pasta gansa que se dejaron los amigos en el Forum. Según se cuenta de aquellos polvos vienen estos lodos. Y es que se rumorea que más de uno se agenció dinero que no era syo y se quiso tapar hinchando otras obras municipales. Esto es sólo un rumor, que conste, pero a uno no le extrañaría nada que aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid algún listo se pasara del tal condición. De momento lo único que sabemos es que aparte de unos incompetentes tienen a medio barrio viviendo en hoteles y a otro medio con los mismísimos de corbata. Ahora, eso sí, el presidente Petazeta y nuestro president periférico ya se han pasado por la Zona 0 y han charlado distendidamente con 6 vecinos debidamente escogidos. Para que luego digan.
Cada tarde lo veo al pasar por la carretera que cruza el pueblo vecino al mío. Atiende amablemente a alguna viejecita, le lleva las bolsas del super o despacha atrincherado tras la máquina registradora. Embutido en su bata azul repite con monotonía la rutina del día a día. Se llama Manel, según creo recordar de la época del instituto. Algún cabronazo le puso de mote del 16 válvulas por no sé qué problema en su cerebro. Nunca me gustaron aquellos chascarrillos ni las risas autosuficientes de aquellos pisaverdes que tenía como compañeros. Ahora, años después, despacha como tendero en el colmado de su familia. Su cara expresa confianza y buena fe, esos sentimientos de aquellos que no tienen malicia ni doble fondo. Manel atiende siempre con una sonrisa, o por lo menos es así como lo observo cuando mi coche se para enfrente de su pequeño establecimiento. Una mezcla de compasión y de envidia me asalta al ver al bueno de Manel. Compasión por saber que nunca será capaz del todo de entender en qué clase de mundo vive, ni de disfrutar de tantas cosas que nos ofrece la vida. También de no poder defenderse como es debido de tanto desaprensivo suelto. Me imagino al comercial listillo de turno o a la señora encantada de haberse conocido jactándose de las pocas entendederas del pobre Manel. Pero a la vez también siento una especie de envidia por él. Envidia por su pequeño mundo de latas de conservas y botes de jabón. Una existencia simple, rutinaria y segura en la que cada día se parece al anterior y en la que pocas cosas hay que temer. A Manel no le interesa que un desaprensivo invada un país que no es el suyo, ni que cuatro iluminados jueguen con los sentimientos de millones de personas. Él vive, a su manera, en otro mundo; mucho más sencillo que el de la mayoría. Nunca se preocupará por el reconocimiento personal, por llegar a ser alguien, ni por buscarle un sentido metafísico a su propia existencia. A veces, mientras lo observo, vienen a mi aquellas palabras que el tío Iturrioz le decía a Andrés Hurtado en El árbol de la ciencia; unas palabras cargadas de amargura en las que equiparaba dolor y conocimiento. Y mientras miro a Manel sonrío al pensar que ahí radica, precisamente, su particular venganza contra todos nosotros.
El límite de la estupidez humana parece no conocer límites. Hace un par de días, haciendo zapping, recalé en las inefables costas catódicas de Crónicas Marcianas. El amigo Sardá se practicaba en público una autofelación a cuento de una pizarrita con unas líneas de colores. Las rayitas en cuestión indicaban las audiencias de su programa y dos de la competencia. Pues bien, el amigo Sardá se regodeaba de su gran audiencia en comparación con el resto de los pobre mortales. Lanzaba un aviso para navegantes en el que venía a decir que su programa, pese a críticas e improperios varios, era líder. De ahí a decir que Crónicas era bueno porque era visto por la gran masa no pasó ni un minuto. Sabido es por todosmenos por este señorque cantidad y calidad son conceptos que no van unidos casi nunca. Una cosa puede ser buena y no ser mayoritaria o al revés. Ejemplos a patadas. Como ese señor bajito con bigote a lo Charlie Chaplin que ganó unas elecciones en Alemania en el año 33, y que montó el pollo más considerable de la historia del género humano. O como la infinidad de ejemplares del Código Davinci con los que se topa uno, o la lista de discos más vendidos cuando aquello de OT. Vamos, que ya lo decía Sénecaque no tenía un pelo de tontocuando escribía aquello de aléjate de la multitud. Ahora bien, si su programa tiene éxito pues muy bien, pos m´alegro. Si las lumis que saca cada noche enseñando los pectorales le hacen subir la audiencia, pues de coña. Pero por favor, que no diga chorradas de tal calibre y se quede tan ancho. Porque por su misma regla de tres la mejor ciudad de este planeta para vivir es México DF, el mejor remedio contra la impotencia es el pene de tigre seco y la mejor película de la historia del cine español es Torrente. Ahí queda eso.
Ayer les hablaba de alguna moto que nos quieren vender pintada de verde. De entre todas ellas la que se lleva la palma es la del romanticismo pegajoso. Desde el siglo XIXcuando se puso de modanos ha caído la de dios es Cristo dándole vueltas al asunto del aquí te pillo. La suerte quiso que en aquella época la mayoría de la gente fuera analfabeta y sólo las clases burguesas cayeran en la trampa. Pero, amigo, luego apareció el cine y las masas aprendieron a leer, y una funesta plaga se batió sobre la población mundial: el romanticismo pegajoso. Desde entonces millones de seres humanos se tragan las historias de las películas y las intentan extrapolar a sus vidas cotidianas haciendo el más espantoso de los ridículos, o sea. Ya me dirán ustedes la gracia de Paqui y Manolo imitando a Richard Gere y a la otra pelirroja en la peli aquella de la lumi que se enamora. Que no, hombre, que no, que la vida es mucho más puta y los tiempos son más pausados. El problema es que hay mucha gente por ahíespecialmente personas humanas femeninasque se tragan el anzuelo y van por esos mundos buscando príncipes azules. Lo más divertido viene cuando alguna de estas va y te suelta las frases típicas de las películas: yo quiero sentirme viva o lindeces por el estilo. Aunque las mejores son las de despedida. De estas últimas he hecho una a antología con las experiencias de amigos y amigasahí he estado políticamente correctoque no tiene desperdicio. Lo de me gustaría que fuésemos amigos es para mear y no echar gota. Una risa cada vez que me lo cuentan. También tiene su tela lo de no me siento preparado/a, en este momento de mi vida no quiero (y aquí viene lo que sea) y la mejor de todos los tiempos, esto me hace más daño a mi que a ti. Sí, claro, eso resulta evidente. Miren ustedes, hay cosas que están muy bien para irlas a ver en el cine. Igual que cuando ves en la pantalla grande a Aquiles vestido de lagarterana gay en Troya ,o cuando en Star Wars aparece un combate aereo de la segunda Guerra Mundial en el espacio sideral, que es la hostia. Son cosas del cine, recursos que le dan saborcillo a la peli, pero nada más. A nadie se le ocurre ponerse una capa rojasalvo a Ruiz Mateosy salir por ahí ejerciendo de justiciero. Pues lo mismo con el romanticismo pegajoso. La gente normal se lo curra ocho o mas horitas cada día, vive en 50 metros cuadrados y lo útlimo que quiere es que le coman la cabeza con paridas. Así que tengan ustedes en cuenta que si se enamoran de Pedrito el fontanero no les va a regalar un brillante cuando pasen por Tiffanis ni les enviará un ramo de orquídeas salvajes al trabajo. Ni aparecerá vestido de almirante Nelson y las sacará en volandas por la puerta de la fábrica. Lo más irá a buscarlas con el Saxo VTS tuneado y les dará un achuchón. Y si alguno se enchocha perdidamente de Jennifer, la cajera del Caprabo, que no intente leerle poesías de Luís Cernuda porque se va a descojonar de la risasalvo las que se envían por sms que aprecen que tienen éxito. Lo mismo para categorías socieconómicas superiores, porque al final todas las parejas acaban comentando lo bruja que es la vecina del quinto, viendo Gran Hermano y criticando a los amigos/as propios. Y cuidado, no estoy diciendo que si el amor tal o si cual, que no van por ahí los tiros. Simplemente que la vida cotidiana y el cine se parecen como un huevo y una castaña, y que los amores esos tan desenfrenados y superchachis son más falsos que un euro de madera.
Día de reyes. Con casi treinta tacos esto ya no es lo que era. Ahora los regalos vienen en rebajas si es que alguien se acuerda de regalar algo. En fin, así son las cosas. De vuelta de las largas Navidades, de los langostinos devorados por kilos, la sidra y la inmersión clánica. Si tienen ustedes familia por el sur sabrán de qué es hablo. De vuelta a Cataluñalandia. Es curioso que justo cuando pasas el Ebro aparecen las emisoras en catalán. Mi amigo Armando le da insistentemente al seek de la radio para escuchar algo en castellano pero no hay nada más allá de la COPE. Cristina emite desde las ondas herzianas su sermón de las tardes y exalta los valores de la familia cristiana de toda la vida. Ibarretxe amenaza la integridad de un Estado con más de 500 años por la geta, para montarse su chiriguito. Ya se sabe, que cambien las cosas para que nada cambie. Y para más INRI ciento cincuenta mil muertos en el Índico por causa de un maremoto que no entiende de miseria ni de geografía. A las catástrofes mundiales se suman las personales. Mensajes de lamento de un hermano porque lo suyo se acabó. Sólo hay una mujer con diferentes rostros, le decía Lucifer a Jesús en La última tentación de Cristo. Tenía que ser el ángel caído el que hablase de amor. Paradojas. El maño cumple treinta tacos, que se dice pronto. Dice que todo sigue igual, pero no lo creo. Las fechas son algo más que números en un calendario. Se van quemando las etapas y las cosas siguen siendo inciertas. ¿Al final qué nos queda? Sísifo surge de la mitología para reivindicar su lugar en el mundo. Siempre nos quedará Paris, amigo mio. Nos quedarán los recuerdos, las ilusiones y las ganas de vivir. No hay recetas mágicas No future ,como decían los Sex Pistols. Carpe Diem.
A mi esto de la Navidad laica qué quieren que les diga, me parece una mariconada. Miren que uno no es aficionado al tema eclesiático, ni ha ido en su puta vida a la misa del gallo y le tiene algo de aversión al tema de las sotanas. Pero una cosa no quita la otra, joder. Las Navidades son lo que son y por eso son Navidades, no vayamos a leches. Lo de respetar a otras culturas, chachi, pero sin bajada de pantalones. Porque si para respetar a otras culturas tenemos que cargarnos la nuestra, aviaos vamos. Es decir, que lo que está curioso es el belén de turno con su niño, su familia feliz, el angelico y los reyes en camello. Porque si al belén le quitan ustedes todo eso parece una miniatura de Baqueira, y ya puestos hiere la sensibilidad republicana del que escribe. Ahora lo que se lleva es ser moderno que te rilas, hipertolerante y un poco gilipollas, para qué nos vamos a engañar. A ver cuando una Navidad va a ser lo mismo sin villancicos, sin belenes y sin toda la parafernalia. Si hasta los mismo musulmanes han dicho que de qué, que a ellos les da lo mismo que montemos el chiringuito navideño. Quizá sean ellos los que mejor entienden lo que significa una tradición y una cultura. O si no diles que no hagan Ramadán porque nos molesta a nosotros a ver el geta que te ponen. Que no, vamos, que no. Que se puede ser muy moderno pero las cosas claras y el chocolate espeso. Bastante tenemos ya con la invasión anglosajonaesa sí que me da una grima que ni les cuento, su jalouin ese de los cojones, el gordo vestido con los colores corporativos de cocacola y los renos de las narices. A ver si no dónde coño se ha visto un reno en los últimos dos mil años por estas tierras mediterráneas. Miren ustedes, si uno es tan y tan laico que no celebra la Navidad, pues chachi, que haga de su capa un sayo. Pero si la celebras hazlo como Dios manda. Tendrían que ver ustedes las caras que ponen los barceloneses cuando pasan por el pesebre de la plaza de sant Jaume. No saben si descojonarse de la risa o ponerse a llorar de tan moderno y tan chupiguay que es. De nacimiento lo mínimo, diría que hasta el musgo es de diseño. A ver si nos dejamos de hostias de una vez y no nos ponemos tan estupendos. Que montes un belén y cantes villancicos no quiere decir que escuches la COPE ni que seas un meapilas del quince. Una tradición es una tradición y nada más. La Navidad se montó en estas fechas para cristianizar la fiesta pagana del nacimiento del dios Mitra. Su simbología viene dada por el solsticio de invieno; los días son más largos y la luz triunfa sobre la oscuridad. Y de ahí al cristianismo, y del cristianismo a la reunión familiar, la cena de nochebuena con tu gente, el anuncio de turrones El Almendro vuleve a casa por Navidady toda la parafernalia. Que del niño Jesús ya no se acuerdan ni en su casa a la hora de comer, pero tampoco está la cosa como para desterrarlo del pesebre. Además, me quitan una de mis aficiones navideñas. Si me quitan al niño uno ya no podrá cambiarlo por el cerdito del belén con la consiguiente lipotimia por parte de la señora abuela del que escribe al ver a un marrano en la cuna del salvador. Si es que todo tiene su punto.
Aquí me tienen ustedes de vuelta y relajado al fin, Deo gratias. Se acabó, como decía mi amigo Jim Morrison : The End, my only friend. Por fin liberado de exámenes y memeces varias. Guardados en el cajón quedan el odioso rotulador amarillo fosforito, los apuntes, y en proceso de olvidar todo lo aprendido para dejar un hueco a cosas realmente interesantes. Una semanita sin escribir y uno ya empezaba a notar el mono de darle a la tecla. De antemano les comunico mi total y absoluta indiferencia hacia el periodismo oficial, sus leyes deontológicas y la madre que parió a la rana Gustavo, o sea. Por fin libre, que dijo Kunta Kinte, y con unas ganas terribles de no hacer nada, de tocarme los cojones per secula seculorum, acabarme el libro de Stefan Zweig y observar un horizonte limpio de tareas programadas y rutina. Pero miren ustedes cómo está el patio, se va uno una semana y le dan la Expo a Zaragozafelicidades mañoa Pérez-Carod le tiran de las orejas porque desde las españas han dicho que por aquí, que esta Navidad todos sidra y que compre cava la señora madre del de esquerra. Los políticos patrios con las gónadas de corbata por el discurso de una señora con más cojonesotra ves los atributos masculisno, en el fondo soy un machistaque el caballo de Espartero. Y hablando de ello; vergonzoso lo que están diciendo en la COPEya saben, esa emisora propiedad de gays vestidos de negro que no salen del armariode la susodicha señora Manjón. Es que ya ni a los muertos respetan esta panda de facciosos cavernícolas de la derecha nacional-católicapara que luego vayan de liberales. La verdad es que escuchando según que cosas a uno no le extraña que en el 36 se le encendiera la sangre al iluminado de turno y le diera candela a más de una iglesiaaunque soy perfectamente consciente de la barbaridad que acabo de decir. Bueno pues eso, que la Navidad se presenta calentita y uno ya se ve pasando la nochebuena discutiendo con media familiavotante del PP. O no. Miren ustedes, quizás el que escribe pase completamente de todo, se deique a leer, escuchar música, charlar con la familia reposadamente y deje pasar tranquilamente las horas sin nada que hacer más que existir. Bien pensado que le vayan dando mucho por culo a Pérez-Carod, a los del cava, a la COPE, al presidente Petazeta, a Llamazares y su secta, y a Rita la cantaora. Que se avíen, vamos. Que como dice un compadre: cuánto subnormal y qué pocas balas, joder. Pero vamos, que esto es muy políticamente incorrecto, compañeros y compañeras. Así que como la Navidad es época de paz y amor, optaremos por la solución menos drástica; aquello de la Ataraxia que decía Baroja, que viene siendo algo así como la versión chachi del a mi plin.
Es un viejo edificio destartalado de los años 60. Arquitectura racionalista con mucho hormigón y cristal, algunos dicen que los amplios pasillos tienen como motivo permitir cargas policiales. Hace ya muchos años que no entra la policía, pero aún se sigue respirando el antiguo aroma contestatario. Lo situaron a la afueras de la ciudad. Quien sabe si tenía como objetivo alejar a los jóvenes descontentos del centro de la ciudad burguesa. Lo único cierto es que ahora comparte espacio con putas y travestis. Es como un guiño a aquellos que todavía se adentran en él buscando alguna respuesta. Al salir se topan directamente con seres humanos vendiendo su cuerpo. Extrañas coincidencias. Lo están dejando morir lentamente. Hace tiempo que dejaron de restaurarlo y, como mucho, de vez en cuando aparece un nuevo parche de cemento. Los lavabos son fríos y desvencijados, las aulas carecen, la mayoría de las veces de asientos adecuados y calefacción, y el bar es un gran espacio vacío que llenan cada mañana los estudiantes. Vuelvo a él cada viernes en busca de los pocos amigos que aún me quedan allí. Restos de un naufragio, de tiempos mejores y un futuro más incierto. Todavía siento cómo se ensancha el corazón al entrar en el vestíbulo. Contemplo cómo ya no está Luís, es conserje, aquel tipo bajito y calvete cien por cien ibérico. Ya nadie me reconoce por los pasillos, y los profesoressalvo algunas excepcionesno recuerdan ya mi cara de antiguo alumno resabido. Ya nada de aquello es mío, pero sin embargo siento que aquella es mi casa, posiblemente el único sitio de este mundo donde he sentido que encajaba. Ahora regreso allí de visita. Un corto viaje de veinte minutos me transporta del nuevo templo del saber. La diferencia es abismal. Paso del lujo, del mármol, de tropecientos ordenadores por cabeza, de las aulas inmaculadas, de los proyectores de DVD, de las salas de edición, a un mundo simple de sillas y pizarra donde un viejo profesor descreído sigue pensando que algo se puede cambiar. No me siento a gusto en la nueva facultad. Siento como si lo observara todo de lejos, como si aquello no fuera conmigo. Todo es frío y aséptico. Los pasillos oscuros y el bar en silencio, los ghettos de fumadores y la distancia glaciar de los docentes. No hay sentimiento. No hay nada. Quizá por eso regreso cada semana a mi vieja facultad. Aunque sólo sea para entrar y beber agua en el surtidor. Para ver los desconchones del techo y los carteles revolucionarios de las paredes. Para oler a marihuana en el bar y tomarme una cerveza tranquilamente tumbado en el césped. Para ver por el cristal cómo el viejo Iniesta les explica a los nuevos alumnos que África es mucho más, mientras yo recuerdo cómo imaginaba en sus clases viajes por Bilad el Sudan, el país de los negros. Decía Chejov que la medicina era su mujer y la literatura su amante. Algo similar me pasa a mi. Mi primer amor lo viví allí dentro, mi primera pasión por saber más y aprender. Ahora sólo me queda el deber. Sacarme de encima estos dos años de inutilidad y empezar de nuevo. Olvidarme de toda la cultureta y de todo el provincianismo de una facultad insulsa e inexpresiva. Sólo unos meses más. Pero lo que no cambiará será mi visita a la vieja facultad de Historia. Mientras aguante allí y no la derriben para montar algún espacio empresarial nuevo. Me quedarán los recuerdos de los mejores años, de los mejores amigos, de cuando aún creía en algo y cuando podía amar a una mujer sin reservas. Me queda mucho más. Me queda haberme hecho una persona allí dentro, haber pensado por mi mismo, haber sentido y luchado. Todo eso metido dentro de un viejo edificio de los años sesenta. Una construcción con los días contados, pero que aún yergue orgullosa sus torres. Algien dijo alguna vez que siempre le quedaría París. A mi siemrpe me quedará mi vieja facultad y todo lo que ella representa frente a la mediocridad de diseño y la frialdad de les coses ben fetes.
Nunca son como en las películas, ni son guapos, ni atléticos ni ex miembros de las fuerzas especiales. Nunca se han ligado a una rubia despampanante y casi siempre pasaban por allí en el momentode los hechos. Los héroes--porque de ellos estoy hablando--son generalmente tipos normales que en un determinado momento son capaces de cosas que los demás sólo vemos en la pantalla del televisor. El de hoy se llama Santiago y es camionero. Un tipo gordito y con poco pelo, con cara de buena persona y de hincha del atletic--no me pregunten ustedes por qué pero lo he pènsado al momento--. Un tipo sencillo, con su dura vida de transportista a cuestas y una familia como las de toda la vida, con su santa y sus niños. Santiago venía esta noche conduciendo su camión cuando un hijo de la gran puta se estrelló contra un coche en el que viajaba otra familia con su padre, su madre y sus niños. Un auténtico cabrón de los pies a la cabeza del que el que escribe se alegra profundamente de su muerte y, espera, que no hay sido ni muy rápida ni muy indolora. Ya les he comentado a veces que al que escribe todas las vida humanas no le parecen igual de sagradas. Unas lo son hasta la santidad y otras son simples estorbos en esta puta vida en la que encima tienes que tratar con subnormales de baja estofa. El tipo que se ha llevado por delante a los padres de las dos criaturas no se merecía vivir, y lo único lamentable de su muerte es que para llevarla a cabo se haya tenido que cobrar la existencia de unos padres de familia. La cosa hubiera ido a más si Santiago no hubiese pasado por allí y no se hibiese bajado del camión con un extintor y algo para cortar los cinturones de los niños. Y para que vean ustedes de qué pasta están hechos según qué seres humanos, el bueno de Santiago aún se lamentaba y se llamaba de todo por no haber podido sacar a los padres de las criaturas del coche en llamas. Santiago no quiere salir por la tele ni que le digan que es un héroe. Seguramente pasa tres pueblos del circo mediático que le quieren montar las televisiones para subir la audiencia y vender más detrergente. Pero Santiago es un ejemplo de lo mejor que hay en el ser humano. Como el otro, el subnormal cuyos sesos adornan el asfalto de una carretera, es el símbolo de lo más estúpido y vil que tiene el hombre. Cuando llegue a su casa--si no lo ha hecho ya--su señora le estará esperando con la bata puesta para darle un achuchón. Seguramente mañana se hinchará en la escalera delante de las vecinas porque su Santiago ha salido por la tele y es un héroe. Sus críos estarán encantados en el cole de que sus colegas les pregunten por su viejo, y en la compañía de transportes todo quisqui dirá que es íntimo de Santiago desde la noche de los tiempos. Es el precio que hay que pagar, compadre. Pero lo que realmente será digno de mención y de medallas es que Santiago no ve nada especial en lo que ha hecho. Nada digno de tanto reconocimiento. Al fin y al cabo es lo que hubiera hecho cualquiera ¿no?
Aquí el arriba firmante reconoce que tiene la mecha corta y el muelle suelto y que se engorila con una facilidad pasmosa. Pero en esto del oficio de escribir, más cuando siempre que escribes lo haces para mentarle los muertos a alguien, acabas por llevarte por delante a alguno que pasaba por ahí. Siempre hay un justo en Sodoma y las generalizaciones nunca son ciertas se hable de quien se hable. Así que desde esta humilde página les pido perdón a todos aquellos que pasaban por allí y a los que les ha caído encima una lluvia de improperios sin venir a cuento. A los que me leen fuera de Cataluñalandia, que se que son unos cuantos, les diré que aquí, como en todos lados, hay de todo. Que nacionalistaso independentistas como dice mi compadre Niqmadlos hay de todas formas y colores y el arriba firmante se pasaa vecestres pueblos. Así que vaya esto por delante, no sin confirmar lo ya escrito sobre el susodicho soplapollas al que tan tiernas palabras le he dedicado estos días de otoño. De todas formas esto no equivale a una bajada de pantalones y una aceptación del credo barretinaire, eso ni de coña, compadres.
Dicho esto les quiero hablar de una cosa que me ha tocado la bisectriz. Resulta que al primer momento que aquí el que escribe tiene para dejarse caer sobre el sillón reclinable de su vieja, va algún gilipollas y me empiza a contar batallitas del transporte público. Para cagarse. Resulta que aquí su señor amigo es un asiduo de eso que llaman trransporte público y que cobran como privado. Aquí mucho ayuntamiento tripartito, ecosocialista y megachuli pero cada año te la meten doblada a la hora de pagar el metroo autobús--. Seis euros, seis, que cuesta la puta tarjetita con 10 miserables viajes que me ventilo cada semanita y que pago religiosamente, cada lunes por la mañana, entre la legaña de turno y el improperio vespertino de don Federico. Y eso sin contar los 1,80 euritos que cuesta el billete de autobús desde mi pueblo a las afueras hasta la capita del imperio. Un atraco, por eso voy en coche y que le vayan dando al bus, Jesús. Pues bien, decía la piezaen argot piniodísticoque el ayuntamiento estudia nuevas maneras de hacer más atractivo el transporte público. Yo como no pongan a una mama chicho despelotándose no columbro lo que me puede excitar del mencionado método de transporte colectivo. O eso o dejar de cobrar una pasta gansa. Vamos. Porque lo que el arriba firmante cree es que el metro, el autobús y el Concorde son, basicamente, transportes englobados en la categoría de caros de cojones. Porque dejarse mil del alade las antiguas pesetaspor 10 viajecitos en metro es como montarse en los autos de choque, oiga. Un timo. Así que todos estos progres del ayuntamientoque van en coche oficialque no me intenten vender una moto pintada de verde porque no. Aquí si la peña pasa un huevo y medio del transporte público es porque te meten unas clavadas del 15 y sales tiritando. A ver si se les enciende la bombilla y dedican toda la viruta que van a sacar, los muy piratas, por cobrarte por aparcar en Barcelona lo dedican a financiar el transporte público y darnos algo de vidilla. Porque si no vamos listos, compadres. Al final aquí el arriba firmante va a optar por colarse y que pague su puta madre. O sea.
El otro día nos sacaron de excursión. Qué bonito. El arriba firmante no pudo sino contener las lágrimas cuando lo llevaron al Parlament de Catlanya, un precioso edificio mandado construir por el pérfido Felipe V. Menuda choza, que diría aquel. Un palacio con un aire noucentista que tiraba para atrás. Todo muy de aquí. Mucho seny y mucha rauxa. Ahora bien, el bar era una mierda. Tan pequeño y cutre que unos cuantos nos fuimos sin pagar. Hay que joderse. Les decía que en medio de aquel ambiente democrático y solemne, ante las conmovedoras palabras y el inefable buche del President del Parlament, Ernest Benach, defensor de la patria y de la democracia, el arriba firmante no pudo contener un recuerdo y unas palabras para con su compadre Víctor. Luego te cuento una cosa de esta gente tan demócrata y tan republicana, le decía. Resulta, queridos niños, que hay gente que se llena la boca de palabras y luego se las tiene que meter por el culo. Aquí los señores de ERC no hacen más que hablar de lo malo que era Franco, de la heroica resistencia de Cataluña ante el invasor español y de lo buena persona que era Lluís Companys. Qué nivel, Maribel. Pues miren ustedes, uno es aficionado a la lectura de libros de Historia ya veces se encuentra perlas que no tienen precio. Les cuento. Doce de octubre de 1938. La Batalla del Ebro está en un punto muerto y las tropas republicanas ya no pueden aguantar por mucho tiempo más. Las tropas fascistas no paran de lanzar contraataques, les dan candela con toda la artilería que tienen y no dejan de enviar moros y cristianos contra las alambradas republicanas. La cosa está chunga, como los republicanos no aguantes se va a tomar por culo la bicicleta. Y en esto que el amigo Companys junto con su coleguita el lehendakari vasco (el mismo que rindió unilateralmente a las tropas vascas en Santoña traicionando al ejército republicano y posibilitando la caída del frente norte) envían a dos señores de excursión a Londres. Los jambos en cuestión eran Josep Maria Batista (catlán) y José F. De Lizaso (vasco). ¿Y qué van a hacer estos señores a Londres? Pues bien, queridos niños, los dos amiguitos llegan de la manoy en secretoy lo primero que hacen es felicitar al subnormal de Chamberain por el éxito diplomático obtenido en Munich. Les recoradaré a ustedes que en Munich las potencias europeas se fueron por la pata abajo y entregaron Checoslovaquia a los nazis. Así, por la geta. Pues bien. Los dos amigosuno de ERC y otro del PNVtransmitieron al gobierno británico su intención de desentenderse del lado republicano. Josep Maria Batista, mienbro de ese partido que lleva la r de republicano en su nombre, le dijo a sir Horace Wilson, consejero del primer ministro británico, que los catalanes son muy reacios a resignarse a la destrucción de su país por causa de su apoyo a la República( ) y había sido enviado para solicitar alguna intervención con vistas a salvar Cataluña ( ) que está fundamentalmente interesada, como siempre, en su propio desarrollo nacional y se siente distanciada del resto de España. Para cagarse. O sea, que en Flix, en Amposta, en Ascó y en toda la Terra Alta, soldados andaluces, castellanos, asturianos y extremeños se estaban dejando los cojones por defender la República, la autonomía catalana y su Estatut, protegiendo a Cataluña de las tropas fascistas, y los tipos de ERC se la quieren meter doblada a traición. Batista y Lizaso proponen una rendición unilateral de Cataluña a cambio de montar un protectorado que no dudan en oferecer a británcios y franceses. Al resto de la República que le vayan dando por el culo, mireusté. Bueno, señores, estos son los mismos que no paran de llenarse la boca de república, de que si Franco tal o Franco cual, que si Companys fue un heroe republicano y majaderías por el estilo. Aquí el arriba firmante tiene más documentos de este estilo. Los guardo por si alguno de mis primos nacionalistas me canta alguna milonga. Documentos que hablan de traición y de poca vergüenza torera. Así que, queridos amigos. Podrán ustedes entender una de las razones por la que el arriba firmante no se puso de pie cuando mister Benach entró en la sala donde se encontraba. Ni de coña, oiga, ni de coña.
Hay libros que desatan tormentas interiores. Pero del libro en cuestión les hablaré en unos días. Los suficientes para haberlo acabado y diregido. Sólo les digo una cosa... ¿Qué saldría de mezclar El Capital de Karl Max, la descripción histórica de El Nombre de la rosa y las teorías del Péndulo de Foucault? Hoy no escribiré ningún artículo. Les dejaré un nombre que no es de nadie--es un colectivo--y a nuestro buen amigo Google. Luther Blisset es el nombre. Busquen también por Luter Blisset Project. Reminiscencias inquietantes con otro proyecto... Proyecto Mayhem...
PD Sois unos perros pidiendo enlaces. Joder, a ver si nos buscamos la vida, juas. El maño tenía que ser... Bueno, ahí van unos cuantos para que vayais haciendo boca: http://www.lutherblissett.net/ http://www.literaturas.com/lutherblissetjuno2002.htm http://anarquiapractica.alasbarricadas.org/index.php?page=Luther+Blissett
PPD En este enlace os podeis descargas todos los textos y novelas del colectivo Wu Ming, antiguamente conocido como Luther Blisset Project. No tienen copyright y los autores declaran que permiten la difusión completa de sus obras (copyleft). ¡Cojonudo!
Nunca he pretendido en esta página hacer un estriptis de mi vida personal e intransferible. No me van esos blogs de hoy Pepito me ha dicho que me quiere, o la existencia y las tormentas aumentan mi sentido metacarpiano de la vida. Vamos, que no. Respeto mucho a cada cual y cada uno que aguante su velaque para eso están las susodichas--. El arriba firmante se dedica a opinar libremente y alguna que otra vez les cuenta a ustedes alguna historieta o alguna movida como la de las batallitas y las mujeres, o chorradas por el estilo. Dicho esto les digo que el día de hoy ha sido uno de los más hijos de puta de mis 29 primaveras. Ahí queda eso. Día jodido y miserable en el que el arriba firmante se tenía que haber quedado en la cama y liarse a guantazos con el primero que llegase a tocarle los cojones. No es un tema de cama o de mujeres, no se monten ustedes películas porque no va por ahí la cosa. Lo bueno de estos casos es que uno se pone a darle al coco. A darse cuenta de lo miserable que es nuestra existencia y de lo gilipollas que somos. Aquí pasando las horas discutiendo de naciones, de identidades y de mariconadas. Y esta vida, que es muy hija de puta, te da la vuelta en un tris y te dice que sí, chavalote, que sí. Les cuento esto porque yo en psicólogos menos que un ciego en tebeos. A mi lo que me va es darle a la tecla y cagarme en los muertos más frescos del que se ponga a tiro, que en este caso es la vida misma. Les decía que la conclusión es la de que somos gilipollas. Nos pasamos la vida mareando la perdiz sin quedarnos con la copla hasta que ya es tarde y te meten en el hoyo. Capullos capaces de deprimirnos porque nos ha dejado Maripili o porque no tengo un cuerpo danone como la rubia del quinto. Penoso. Patético. Los políticos discutiendo entre ellos y nosotros haciéndoles caso como a profetas cuando lo que debería hacer la peña es decirles que les va a votar su puta madre. Gente que se imagina problemas, que se monta películas y se deprime. Qué gracia me hace a mí esto de deprimirse. Nos deprimimos en occidente, porque en el resto del jodido mundo la peña está ocupada sobreviviendo un día más como para deprimirse. Mucho Prozac y mucha gaita y todos deprimidos frente a nuestra pantalla de plasma y nuestro DVD con dolby sorrund de mierda. A nuestros antepasados se los llevaron a guerras absurdas, pasaron hambres, pestes, y sabe Dios que más y no se deprimieron ni tuvieron que ir al psicólogo. Esta puta sociedad de mierda que nos alienay no van los tiros por el rollo marxistay nos convierte en peleles que intentamos vivir como en Melrose Place, que tiene cojones la cosa. Niños con la gorrita de beisbol enbganchados a la play y niñas a las que les regalan muñecas con pinta de zorrones que tiran para atrás. Una panda de zombis es en lo que nos están convirtiendo. Comprate este coche, pepito, que vas a follar como el Brat Pitt. Apúntate al gimnasio Maripili, que con ese culo te vas a quedar para vestir santos. Y esta mierda de word que me subraya en rojo todos los tacos que suelto. Pues que se joda. Son palabras del diccionario de la RAE y ningún meapilas americano me va a decir cómo coño escribo en mi idioma. Aquí el arriba firmante no tiene ni la menor idea de cómo se va a acabar este tinglado, pero se tiene que acabar. O él o nosotros, compadres, ténganlo ustedes claro.
Esta crítica es de mi amiga Paula, seguirlas en la revista mensual Go-Mag; merecen la pena.
Una burbuja está llena de aire, de vacío, y sube hacia el cielo o estalla en el camino. Kill Bill vol.1 es una burbuja. Perfecta geometría. Forma pura. La esencia de la cuarta película de Quentin Tarantino se halla repostada en ese discurso metacinematográfico de videoclub del que el director estadounidense siempre ha hecho gala. Y una podría enumerar mil referencias, explícitas o más sutiles, de las que Tarantino se ayuda, desde el spaghetti western, el anime, el musical, las series televisivas de los 70, etc. Porque lo importante en esta película ya no es, siquiera, si la historia es o no verosímil; si el personaje de La Novia, (interpretada por Uma Thurman) se pasa trece horas escondida en el aparcamiento del hospital en el que ha matado a dos tipos y no aparece ni una mínima señal de peligro; si ésta consigue eliminar a un ejército de ochenta clones japoneses, cortándoles de cuajo los brazos, las piernas, la cabeza; si pueda ser que exista una organización pseudo-terrorista que es la parodia antagónica de Charlie y sus ángeles; si es posible pronunciar una sola palabra una vez te han cortado la cabellera. Aquí la ficción supera a la propia ficción y se convierte en un ejercicio de estilo. Epistemología tarantiniana llevada hasta el paroxismo.
Si bien, es sin duda la venganza lo que dibuja los contornos de este círculo pomposo. Vendetta poderosa de La Novia, a la que le han quitado la vida entera, y regresa como un fantasma en busca de lo arrebatado cuatro años atrás; venganza trágica de O-Ren Ishii, por siempre encaminada hacia la muerte; venganza como la nueva épica, venganza sin coartadas, instituida desde este momento como género indiscutible, como base, como shock ante el viaje alucinante que es este discurso post-postmoderno del futuro asesinato de un tal Bill.