El Principio de Peter
Según el principio de Peter, si un inútil tiene la posibilidad de ascender socialmente lo hará hasta lo más alto.
Esta vida está llena de ejemplos.
Según el principio de Peter, si un inútil tiene la posibilidad de ascender socialmente lo hará hasta lo más alto.
Esta vida está llena de ejemplos.
A veces uno se arrepiente de tener la bocaza que tiene y de decir según qué cosas en determinados momentos. Ayer, por un instante, sentí haber sido un bocazas. Duró poco, lo confieso, apenas unos minutos, pero enseguida vino a mi mente una cosa que me dijo mi señor padre cuando era chinorri: Sergito, no te dejes nunca pisar por nadie. A lo mejor lo inteligente hubiese sido callar y tragar, pero nunca he comulgado con ruedas de molino. Decía Emiliano Zapatay posteriormente Ernesto Guevaraque prefería morir de pie que vivir de rodillas. Y ya se sabe, siempre ha personas que prefieren vivir de rodillas, aunque al final acaban palmando igual y encima con la cabeza gacha. Otros pensamos que en un determinado momento uno tiene que demostrar que se viste por los pies, más que nada por lo de la dignidad y esas cosas tan pasadas de moda.
Aquí me tienen ustedes, cateado con un 4,5 por una profesora que corregía en función de unos nombres aparecidos en una lista negra. ¿Callar? ¿Otorgar? Pues como que no. De todas formas esta vida pone a todo el mundo en su sitio a su debido tiempo, y me consta que según qué acciones aceleran ese tiempo tan intangible. Ya lo decía un proverbio chino, sientate ea la orilla del río a esperar y verás pasar el cadaver de tu enemigo. Así que aquí estoy a la orilla de ese ríono sin antes haber acelerado su cursoesperando ver cómo pasa ése cadáver.
Decía Stefan Zweig que la peor peste del siglo XX ha sido el nacionalismo. Origen de las dos grandes guerras mundiales y de un sinfín de conflictos étnicos y fronterizos durante los últimos cien años. Dentro de estos nacionalismossi bien no en todosla mayoría han estado peligrosamente escorados hacia la derecha más totalitaria cuando no abiertamente fascista. Millones de muertos son el legado de esta ideología nacida en el siglo XIX y antagónica ya desde su génesis a los principios de lo que siginifa un Estado planteados por la Revolución Francesa.
Yo y mi tribu contra los otros. Estos otros son acusados de imperialistasincluso por regímenes como el nazi, beligerantes y antidemocráticos. Todo ello aunque estos adjetivos sean más bien propiedad exclusiva de algunos nacionalismos. La concepción del Estado nacional ha quedado, como tantas otras corrientes de pensamiento, negada por la historia. Un Estado nación no asegura una vida mejor ni un mayor respeto a los derechos individuales. Al sobreponera estos los derechos nacionales, del colectivo, se crea una situación en la que los individuos quedan indefensos ante unos supuestos derechos nacionales. De ahí al fascismo hay un paso.
Mi personal visión de lo que debe ser un Estado pasa por que éste ha de garantizar la libertad y el bienestar de sus ciudadanostanto económico como moral. Un Estado nacional no garantiza por si solo que estos objetivos se umplan. Es más, los ejemplos históricos han demostrado que el paso de un Estado plrinacional a otros nacionales casi nunca ha conllevado un aumento de la prosperidad. La herencia que dejan enfrentamientos como el de los Balcanes es de miseria, odio y destrucción, e contraposición a un sistema que, aunque imperfecto, era la envidia de la Europa oriental.
¿Sería un País Vasco independiente más democrático que ahora? ¿Sería más próspero? ¿Se hablaría más euskera? Permítanme que lo dude.
Lo malo de tener memoria histórica es que algunas situaciones recuerdan a otras pasadas. No vivimos en un mal momento, ni en cuanto al respeto a las libertades ni en cuanto a la forma de vida de los españoles. El nacionalismo cerril quiere desmarcarse porque sí, porque si se gobiernan ellos mismo su futuro será de color de rosa. ¿Y después qué? Imagínense ustedes una Euskadi independiente donde la mitad de la población se siente de otra nacionalidad. Otra vez el problema nacional. Imagínense ustedes que álaba dice que no, que se independiza del País Vascopor no hablar de Navarra. ¿Respetarían los de las pistolas que su Euskalerría quedase reducida a dos provincias en las cuales la mitad de su gente está descontenta? ¿Qué harían si un hipotético partido anexionista con España promulgase un referendumen un momento dadosi la independencia no fuera tan bien como ellos creían?
Miren ustedes, Europa camina hacia la unidad política plena. Y ello no es contradictorio con que cada uno se sienta de donde quiera y manifieste su cultura cómo y donde quiera. No vamos a ser más catalanes, vascos o españoles porque vivamos en un Estado nación. Lo seremos si tenemos total libertad para manifestarnos como tales. Lo otro sólo conduce al enfrentamiento y a la crispación. A que los nacionalistas de un bando amenacen con tanques y los de otro con pistolas. A que al final acabemos a guantazos y viviendo en la miseria.
Vivimos un momento clave en la historia de este país. Un momento en el que si no andamos con ojo las cosas se nos pueden ir de las manos. Así que o vamos poniendo las cartas sobre la mesa o nos dejamos llevar por la cháchara vacía del nacionalismo trasnochado. Así que mejor sería que el señor Ibarretxe se preocupara más de construir viviendas para los jóvenes vascos, de conseguir que mil personas vayan sin escolta por la calle por defender sus opiniones o de conseguir que las empresas no se larguen de su territorio con el consiguiente paro añadido. En pocas palabras, que a lo mejor sería más nacionalista si se preocupase más de los problemas de los vascos y las vascas que de hipotéticos reinos de hadas.
Leía ayer un artículo muy interesente linkeado en el blog de mi amigo Chorche. Jabier Ybarra escribía una parábola referente a una familia vasca y su actitud ante el Plan Ibarretxe y toda esa monserga. Miren ustedes, a uno hay cosas que ya sea por sentido común o por memoria histórica le preocupan un poquitín. Esto del plan parece, más que otra cosa, una huida hacia delante del nacionalismo vasco ante una situación de estancamiento. Y no tanto una reacción frente a la inflexibilidad del anterior gobierno del Partido Popular como un órdago de los de toda la vida.
Hace un tiempo la excusa era que desde Madrid gobernaban unos fachas que no tenían la sensibilidad necesaria para comprender las minorías nacionales. Ahora, en estos momentos de diálogo y talante, se ha demostrado que el nacionalismo es unidireccional e historicista. Su única ambición es la sobreanía, le pese a quien le pese y aunque para ello se obvie la voluntad de la mitad de la población que se pretende "desagraviar". Otra cosa son las justificaciones basadas en la historia y toda esa cantinela, mireusté. Allá cada uno con sus gustos literarios y sus fuentes de información, que para eso existe la libertad de expresión.
Lo que le preocupa es la poca responsabilidad de la clase política de este país. Sabido hasta la saciedady repetido mil veces en esta páginaes que este es un país de caínes analfabetos con muy poca mecha. En los últimos doscientos años hemos vivido la tira de guerras civiles, pronunciamientos, huelgas generales revolucionarias y motines por un tubo. Y con todo, en el 77 los españoles se pusieron de acuerdo y sacaron adelante una constitución que, si bien no al gusto de todos, por lo menos ha impedido que nos tiremos los trastos a la cabeza a la mínima de cambio. Ninguna maravilla, reitero, pero algo es algo, y más si tenemos en cuenta quienes somos y de dónde venimos.
La integridad territorial de la nación española en la convivencia y en la democraciael verdadero derecho a la autodeterminación. Pero el asunto no es el derecho a la autodetermionación en abstracto, aunque nos lo intenten vender así desde el nacionalismo ultrmontano. La supuesta nación vasca está dividida más o menos por la mitad entre aquellos que votan nacionalismo y aquellos que votan a los partidos nacionalesespañoles. Como me contaba un amigo vasco, habría que ver la legitimidad de un referendum ganado por la mitad más uno, en el caso de que se ganase, y habría que ver también cómo y quien vota. El nacionalismo moderado, en gran parte instaurado en la burguesía vasca, no vería tampoco con buenos ojos una independencia total de España. Además está la cuestión de la financiación. O a ver si no como se lo montan para mantener la sanidad y las obras públicas con dos millones y medio de contribuyentes. Sin contar la caída de las exportaciones, la fuga de capitales, etc. POr no hablñar de la anunciada secesión de Álaba del resto del País Vasco.
Pese a todo el plan sigue su marcha. Y a veces uno se pregunta si dado el caso se suspendería la autonomía, o qué pasaría si se convocase un referendum en el que una policía tendría órdenes de defenderlo y las otras de no permitirlo. Un Cristo.
Lo mejor que podrían hacer los partidos nacionales es llamar a la abstención total en este tipo de saraos. Que no vaya nadie a votar ni planes, ni referendums ni historias por el estilo. Ganarían los nacionalistas, sí, pero ¿con qué legitimidad? Y a ello también contribuiría que desde según que sectores de la derecha cavernícola se achantasen un poco y parasen de sacar proclamas incendiarias. La ley está para cumplirla, y no existe necesidad alguna de sacar tanques a la calle ni de suspender autonomías. Si alguien va contra la legalidad, que apechugue. Aun y así queda claro que la clase política de este país no está preparada para montar ciscos como este. Si se dedican a calentarle la sangre al vecindario lo más seguro es que se les vaya el asunto de las manos y, entonces sí, más de alguno se tenga que acordary esta vez con razóndel 36.
Les rocomiendo que cliquen este enlace y luego pulsen play... Se van a reir.
Ayer les hablaba de alguna moto que nos quieren vender pintada de verde. De entre todas ellas la que se lleva la palma es la del romanticismo pegajoso. Desde el siglo XIXcuando se puso de modanos ha caído la de dios es Cristo dándole vueltas al asunto del aquí te pillo. La suerte quiso que en aquella época la mayoría de la gente fuera analfabeta y sólo las clases burguesas cayeran en la trampa. Pero, amigo, luego apareció el cine y las masas aprendieron a leer, y una funesta plaga se batió sobre la población mundial: el romanticismo pegajoso.
Desde entonces millones de seres humanos se tragan las historias de las películas y las intentan extrapolar a sus vidas cotidianas haciendo el más espantoso de los ridículos, o sea. Ya me dirán ustedes la gracia de Paqui y Manolo imitando a Richard Gere y a la otra pelirroja en la peli aquella de la lumi que se enamora. Que no, hombre, que no, que la vida es mucho más puta y los tiempos son más pausados.
El problema es que hay mucha gente por ahíespecialmente personas humanas femeninasque se tragan el anzuelo y van por esos mundos buscando príncipes azules. Lo más divertido viene cuando alguna de estas va y te suelta las frases típicas de las películas: yo quiero sentirme viva o lindeces por el estilo. Aunque las mejores son las de despedida. De estas últimas he hecho una a antología con las experiencias de amigos y amigasahí he estado políticamente correctoque no tiene desperdicio. Lo de me gustaría que fuésemos amigos es para mear y no echar gota. Una risa cada vez que me lo cuentan. También tiene su tela lo de no me siento preparado/a, en este momento de mi vida no quiero (y aquí viene lo que sea) y la mejor de todos los tiempos, esto me hace más daño a mi que a ti. Sí, claro, eso resulta evidente.
Miren ustedes, hay cosas que están muy bien para irlas a ver en el cine. Igual que cuando ves en la pantalla grande a Aquiles vestido de lagarterana gay en Troya ,o cuando en Star Wars aparece un combate aereo de la segunda Guerra Mundial en el espacio sideral, que es la hostia. Son cosas del cine, recursos que le dan saborcillo a la peli, pero nada más. A nadie se le ocurre ponerse una capa rojasalvo a Ruiz Mateosy salir por ahí ejerciendo de justiciero. Pues lo mismo con el romanticismo pegajoso. La gente normal se lo curra ocho o mas horitas cada día, vive en 50 metros cuadrados y lo útlimo que quiere es que le coman la cabeza con paridas. Así que tengan ustedes en cuenta que si se enamoran de Pedrito el fontanero no les va a regalar un brillante cuando pasen por Tiffanis ni les enviará un ramo de orquídeas salvajes al trabajo. Ni aparecerá vestido de almirante Nelson y las sacará en volandas por la puerta de la fábrica. Lo más irá a buscarlas con el Saxo VTS tuneado y les dará un achuchón. Y si alguno se enchocha perdidamente de Jennifer, la cajera del Caprabo, que no intente leerle poesías de Luís Cernuda porque se va a descojonar de la risasalvo las que se envían por sms que aprecen que tienen éxito. Lo mismo para categorías socieconómicas superiores, porque al final todas las parejas acaban comentando lo bruja que es la vecina del quinto, viendo Gran Hermano y criticando a los amigos/as propios.
Y cuidado, no estoy diciendo que si el amor tal o si cual, que no van por ahí los tiros. Simplemente que la vida cotidiana y el cine se parecen como un huevo y una castaña, y que los amores esos tan desenfrenados y superchachis son más falsos que un euro de madera.
De lo poco que un servidor ve la televisión salvaría, a veces, los anuncios. Esas pequeñas películas de veinte segundos que intentan hacernos comulgar con ruedas de molino son, en muchos casos, mejores que los programas a los que interrumpen. De todas formas hay uno en particular que me repatea el higadillo. Mi primo el publicista diría que está muy bien realizado y es efectivoque al final es la madre del cordero de la publicidad. No sé, y la verdad es que me importa poco que sea o no efectivo. Lo que me preocupa es cómo se puede llegar a mercantilizar algo como la libertad.
En el anuncio en cuestióno spot como dirían en los mopdernosaparecen unas imágenes en blanco y negro y un speecho discursoen el que un tipo repasa la tabla de multiplicar de la vida moderna. A saber, que estamos atados a trabajos que son un coñazo, a una vida mediocre y a una existencia anodina. Vamos, que han descubierto la sopa de ajo. El quid de la cuestión viene al final, cuando a todo color aparece en nuevo Golf GTI. Bonito es, las cosas como son, pero que me lo intenten vender diciéndome que resulta que voy a ser más libre no cuela. A estas alturas uno ya sabe lo que le cuesta un seguro, la gasolina, las ruedas y todo lo demás. Un ojo de la cara y parte del riñón para ser más libre.
Viendo estos espots uno se pregunta si es que los publicistas se piensan que somos gilipollas o si realmente lo somos. Porque a ver de qué si no un tipo cualquiera se compra el mencionado automóvil pensando que va a ser libre como en la canción de Nino Bravo. Aunque pensándolo mejor, si existe tal clase de sujetos se merece que le soplen 4 kilos del ala por el cochecito en cuestión.
Uno ya está acostumbrado a que le intenten vender motos a la mínima que se descuida, pero hay cosas que son incómodas de ver en un anuncio. Son muchos los que se han dejado la piel en mil esquinas de este asqueroso mundo intentando alcanzar un concepto tan abstracto como la libertad. Cada uno a su manera y a su estilo, pero pegando un puñetazo en la mesa en un momento determinado si no veían las cosas claras.
En estos tiempos parece que la única libertad válida es la libertad de empresa, la libertad para comprarme un GOLF GTI de la hostia y la libertad de tener un curro mal pagado, una hipoteca y unas vacaciones en Benidorm. Pues no, mire usted, no. Todavía quedan cosas que por mucho que se quiera no se podrán comprar. Ni con un coche ni con una bicicleta. Y si al final uno es tan sumamente cretino que para sentirse un poco más se compra un pepino que coja los 200 por horaque ese es otro tema, y a la sazón se acaba empotrando contra un muro de cemento, pues mala suerte, chaval, que se vaya a pedir explicaciones al del anuncioo al maestro armero, que en este caso viene a ser lo mismo.
Día de reyes. Con casi treinta tacos esto ya no es lo que era. Ahora los regalos vienen en rebajas si es que alguien se acuerda de regalar algo. En fin, así son las cosas. De vuelta de las largas Navidades, de los langostinos devorados por kilos, la sidra y la inmersión clánica. Si tienen ustedes familia por el sur sabrán de qué es hablo.
De vuelta a Cataluñalandia. Es curioso que justo cuando pasas el Ebro aparecen las emisoras en catalán. Mi amigo Armando le da insistentemente al seek de la radio para escuchar algo en castellano pero no hay nada más allá de la COPE. Cristina emite desde las ondas herzianas su sermón de las tardes y exalta los valores de la familia cristiana de toda la vida. Ibarretxe amenaza la integridad de un Estado con más de 500 años por la geta, para montarse su chiriguito. Ya se sabe, que cambien las cosas para que nada cambie. Y para más INRI ciento cincuenta mil muertos en el Índico por causa de un maremoto que no entiende de miseria ni de geografía.
A las catástrofes mundiales se suman las personales. Mensajes de lamento de un hermano porque lo suyo se acabó. Sólo hay una mujer con diferentes rostros, le decía Lucifer a Jesús en La última tentación de Cristo. Tenía que ser el ángel caído el que hablase de amor. Paradojas.
El maño cumple treinta tacos, que se dice pronto. Dice que todo sigue igual, pero no lo creo. Las fechas son algo más que números en un calendario. Se van quemando las etapas y las cosas siguen siendo inciertas. ¿Al final qué nos queda? Sísifo surge de la mitología para reivindicar su lugar en el mundo.
Siempre nos quedará Paris, amigo mio. Nos quedarán los recuerdos, las ilusiones y las ganas de vivir. No hay recetas mágicas No future ,como decían los Sex Pistols. Carpe Diem.
Aquí me tienen ustedes pasando más frío que un perro chico por tierras granadinas. No les cuento lo del temporal de nieve porque está harto sabido. Decirles sólo que el otro día fui a tomarme una cervecita a un pueblo de las afueras de Graná y el termómetro marcaba menos tres grados y medio a las doce de la noche, una delicia.
Pues decía que aquí estoy para felicitarles el año y toda esa monserga. Las navidades bien, gracias. Vistos los comentarios sobre mi artículo anterior les diré que cada vez me reafirmo más en eso del vive y deja vivir, no jodamos. Me reafirmo en lo de que me gusta la Navidad más que a un tonto un lápiz. Miren ustedes, en Nochebuena te da un no sé qué que qué sé yo cuando ves a toda tu gente cantando villancicos y devorando langostinos. Será la sobredosis de sidra y turrónque todo puede serpero a mi se me cayó la lagrimica. Uno que es un sentimental. Y de paso me llevo by the face el último libro de Pérez Reverte, una caja con cervezas de importación y una camiseta la mar de apañá, mireusté.
Ahora viene lo peor. O lo mejor, según se mire. Nochevieja en el pueblo y cubatas a precios de cerveza en Barcelona. Vamos, que la cosa se presenta prometedora.
Atrás queda otro año, virgen santísima, como pasa el tiempo. Y otro añito más a la mochila. Otro año cargado de experiencias, de amigos, de juergas, de lágrimas de recuerdos. Otro año que se suma a uno, a lo que es, y ya no le abandonará jamás. Decía alguien que somos la suma de nuestras experiencias. Nada que objetar. Espero empezar el año siendo un poco más sabio y un poco mejor persona, que al final de eso se trata. Espero que mis amigos se acuerden de mi y me manden mensajitos. Que esa chica estupenda siga estando el año que viene y que no nos falte nadie cuando nos comamos las uvas del 2006.
Y hablando de años. Este no va a ser normal. Los años acabados en 5 tienen algo de cifra redonda que los demás no tienen. Cambio de década en el calendario personal e intransferible. Treinta tacos, treinta, que se dice pronto, que va a cumplir el menda. Pero bueno, que me quiten lo que llevo entre pecho y espalda, que no es poco.
Ya sé que queda muy cursi lo de las buenas intenciones, lo de desear un feliz año, etc. Pero no vayamos a leches, si no lo hacemos ahora el resto del año vamos a nuestra bola. Así que les deseo a todos ustedes, ya sean cristianos, musulmanes, votantes de Ansar o de Petazeta, comunistas, fontaneros y demás fauna, un feliz año 2005. Piensen ustedes que al final sólo nos queda la gente. Sólo nos quedan los amigos y la familia, los buenos momentos y el calor humano. Así que esta nochevieja emborráchense, disfruten, háganle el amor a la parienta o al maromo, o canten el Asturias patria querida, pero dense un respiropor una vezy disfruten, coño.
Feliz año a todos el mundo!!!!
PD. Vuevo para Reyes
A mi esto de la Navidad laica qué quieren que les diga, me parece una mariconada. Miren que uno no es aficionado al tema eclesiático, ni ha ido en su puta vida a la misa del gallo y le tiene algo de aversión al tema de las sotanas. Pero una cosa no quita la otra, joder. Las Navidades son lo que son y por eso son Navidades, no vayamos a leches. Lo de respetar a otras culturas, chachi, pero sin bajada de pantalones. Porque si para respetar a otras culturas tenemos que cargarnos la nuestra, aviaos vamos.
Es decir, que lo que está curioso es el belén de turno con su niño, su familia feliz, el angelico y los reyes en camello. Porque si al belén le quitan ustedes todo eso parece una miniatura de Baqueira, y ya puestos hiere la sensibilidad republicana del que escribe.
Ahora lo que se lleva es ser moderno que te rilas, hipertolerante y un poco gilipollas, para qué nos vamos a engañar. A ver cuando una Navidad va a ser lo mismo sin villancicos, sin belenes y sin toda la parafernalia. Si hasta los mismo musulmanes han dicho que de qué, que a ellos les da lo mismo que montemos el chiringuito navideño. Quizá sean ellos los que mejor entienden lo que significa una tradición y una cultura. O si no diles que no hagan Ramadán porque nos molesta a nosotros a ver el geta que te ponen.
Que no, vamos, que no. Que se puede ser muy moderno pero las cosas claras y el chocolate espeso. Bastante tenemos ya con la invasión anglosajonaesa sí que me da una grima que ni les cuento, su jalouin ese de los cojones, el gordo vestido con los colores corporativos de cocacola y los renos de las narices. A ver si no dónde coño se ha visto un reno en los últimos dos mil años por estas tierras mediterráneas.
Miren ustedes, si uno es tan y tan laico que no celebra la Navidad, pues chachi, que haga de su capa un sayo. Pero si la celebras hazlo como Dios manda.
Tendrían que ver ustedes las caras que ponen los barceloneses cuando pasan por el pesebre de la plaza de sant Jaume. No saben si descojonarse de la risa o ponerse a llorar de tan moderno y tan chupiguay que es. De nacimiento lo mínimo, diría que hasta el musgo es de diseño.
A ver si nos dejamos de hostias de una vez y no nos ponemos tan estupendos. Que montes un belén y cantes villancicos no quiere decir que escuches la COPE ni que seas un meapilas del quince. Una tradición es una tradición y nada más. La Navidad se montó en estas fechas para cristianizar la fiesta pagana del nacimiento del dios Mitra. Su simbología viene dada por el solsticio de invieno; los días son más largos y la luz triunfa sobre la oscuridad. Y de ahí al cristianismo, y del cristianismo a la reunión familiar, la cena de nochebuena con tu gente, el anuncio de turrones El Almendro vuleve a casa por Navidady toda la parafernalia. Que del niño Jesús ya no se acuerdan ni en su casa a la hora de comer, pero tampoco está la cosa como para desterrarlo del pesebre.
Además, me quitan una de mis aficiones navideñas. Si me quitan al niño uno ya no podrá cambiarlo por el cerdito del belén con la consiguiente lipotimia por parte de la señora abuela del que escribe al ver a un marrano en la cuna del salvador.
Si es que todo tiene su punto.
Les comentaba el otro día la que se había montado por el tema de las declaraciones de Pérez-Carod sobre lo de los Juegos Olímpicos de Madrid. Y es que el amigo Pérez tiene la boca más grande que la de un buzón de correos. Y claro, dice según qué barbaridades y se monta un pollo. Ahora media España va a brindar estas Navidades con sidrael que escribe no tiene problema en este asunto dada su gran afición a escanciar sidrinay las ventas parece que van a caer en picado. A ver si esto sirve de aviso para navegantes de lo que supondría para la economía del país una hipotética independencia. Y ahí tienen ustedes a los industriales del sector poniendo el grito en el cielo, y como en Cataluñalandia la pela es la pelaya se sabe, el amigo Pérez se ha tenido que comer sus declaraciones con patatas y ceba. Por bocas.
Si fuera la primera vez que el mencionado político mete la pata, pues bueno, tampoco pasa nada. Pero es que aquí mi primo va de una metida de gamba en otra. A los no nacionalistas ya nos va bien porque nos asegura el cachondeo casi semanal. Pero vamos, que tampoco es plan que un tipo que gobierna en la Chene de la imagen que está dando. Porque a ver, aquí mucho reivindicar los valores nacionales pero seny y rauxaque para los extranjeros de las españas significa algo asín como sentido comúnpoquito, más bien escaso.
Así que después de lo de ETA, de la selecciónes sobre ruedas, y de quedar como un memo el otro día frente a IbarraDios le conserve la vista, pues ya lo que nos faltaba era lo de ciscarse en el pueblo madrileño. Que ya me dirán ustedes a santo de qué lo de mezclar churras y merinas, como si Madrid tuviera la culpa hasta del cambio climático, o sea. A ver la culpa que tienen los madrileños de que por esos mundos de Dios quede gente con sentido común que opine que en un mundial de lo que sea una parte no puede jugar contra el todoy que no vengan con la chorrada de Inglaterra y Escocia porque si nos ponemos tontos le implantamos a Cataluña la autonomía que tiene Escocia, mire usted qué gracia. Porque por mucho que le joda a más de uno, aquí el menda tiene un DNI donde pone bien clarita la nacionalidad. Por lo menos de momento y si a los del talante no les da por montar los Estados Unidos de Iberia, que ya sería la leche. Pero vamos, y volviendo a lo de Pérez-Carod, que esto es lo que pasa cuando aparecen en un gobierno unos señores que hace cuatro días militaban en el MDTla HB autóctona, en el PSAN o en grupúsculos variopintos de extrema izquierda nacionalista. Así que ya ven ustedes lo que pasa cuando se mete a un panfletario a hacer Real Politik. O resumiendo y como dijo Descartes: la cagaste Burt Lancaster.
Aquí me tienen ustedes de vuelta y relajado al fin, Deo gratias. Se acabó, como decía mi amigo Jim Morrison : The End, my only friend. Por fin liberado de exámenes y memeces varias. Guardados en el cajón quedan el odioso rotulador amarillo fosforito, los apuntes, y en proceso de olvidar todo lo aprendido para dejar un hueco a cosas realmente interesantes.
Una semanita sin escribir y uno ya empezaba a notar el mono de darle a la tecla. De antemano les comunico mi total y absoluta indiferencia hacia el periodismo oficial, sus leyes deontológicas y la madre que parió a la rana Gustavo, o sea. Por fin libre, que dijo Kunta Kinte, y con unas ganas terribles de no hacer nada, de tocarme los cojones per secula seculorum, acabarme el libro de Stefan Zweig y observar un horizonte limpio de tareas programadas y rutina.
Pero miren ustedes cómo está el patio, se va uno una semana y le dan la Expo a Zaragozafelicidades mañoa Pérez-Carod le tiran de las orejas porque desde las españas han dicho que por aquí, que esta Navidad todos sidra y que compre cava la señora madre del de esquerra. Los políticos patrios con las gónadas de corbata por el discurso de una señora con más cojonesotra ves los atributos masculisno, en el fondo soy un machistaque el caballo de Espartero. Y hablando de ello; vergonzoso lo que están diciendo en la COPEya saben, esa emisora propiedad de gays vestidos de negro que no salen del armariode la susodicha señora Manjón. Es que ya ni a los muertos respetan esta panda de facciosos cavernícolas de la derecha nacional-católicapara que luego vayan de liberales. La verdad es que escuchando según que cosas a uno no le extraña que en el 36 se le encendiera la sangre al iluminado de turno y le diera candela a más de una iglesiaaunque soy perfectamente consciente de la barbaridad que acabo de decir.
Bueno pues eso, que la Navidad se presenta calentita y uno ya se ve pasando la nochebuena discutiendo con media familiavotante del PP. O no. Miren ustedes, quizás el que escribe pase completamente de todo, se deique a leer, escuchar música, charlar con la familia reposadamente y deje pasar tranquilamente las horas sin nada que hacer más que existir.
Bien pensado que le vayan dando mucho por culo a Pérez-Carod, a los del cava, a la COPE, al presidente Petazeta, a Llamazares y su secta, y a Rita la cantaora. Que se avíen, vamos. Que como dice un compadre: cuánto subnormal y qué pocas balas, joder. Pero vamos, que esto es muy políticamente incorrecto, compañeros y compañeras. Así que como la Navidad es época de paz y amor, optaremos por la solución menos drástica; aquello de la Ataraxia que decía Baroja, que viene siendo algo así como la versión chachi del a mi plin.
Disculpen ustedes que estos días no escriba artículos--sólo hasta el jueves o viernes--pero aquí el menda está muy ocupado memorizando sandeces que olvidará pasado mañana. Así funciona el sistema,: pagas una pasta, memorizas chorradas y si vomitas como Dios manda te dan un título y al paro.
Así que les dejo y sigo estudiando para que el día de mañana pueda insultar a Marujita Díaz sin rieso de pagar una pasta ni acabar en el talego.
Es que hacen un concurso de cualquier cosa. Todo sea por la bendita audiencia. Ahora les ha dado por hacer un ranking con las canciones que ocupan el corazoncito de los españoles, perdón, de los ciudadanos y ciudadanas del Estado español. Toda la historia para que algún listo se forre mandando sms con las susodicahas tonadas para que los españolitos se las pongan en el móvil, y así la Paqui de turno llevará orgullosa en su Nokia el gran éxito de Nino Bravo, mireusté.
Pero ya saben ustedes que siempre queda un justo en Sodomalo que me gustará esta frasey no hay mal que por bien no venga, verbigracia. El caso es que también uno tiene su rinconcito para la sensiblería y alguna que otra canción le toca la fibra sensible. En el caso del que escribe la premiada es Mediterraneo de Joan Manuel Serrat, un auténtico himno a todas las cosas que me ponen la piel de gallina de este rinconcito del mundo. La cosa no da para ponerla en el móvilllevo el Himno de Riego, no vayamos a lechespero se me pone la gallina de piel cuando escucho aquello de nací en el mediterraneo. Qué razón tienes bribón. A ver si no de qué lo de la pasión por tomarse unas cañas con los amigotes, lo de mirarle el culo a las señoras y lo de la afición por una buena polémica. Qué le voy a hacer si yo, nací en el Mediterráneo. Soy cantor, soy embustero, me gusta el juego y el vino, tengo alma de marinero. O sea.
Ya se lo he contado muchas veces, pero no pasa semana en la que por una cosa u otra no le agradezca al altísimo mi origen meridional. Como le contaba un día en la playa a mi compadre Toni, a mi que no me canten milongas, pero es muy triste pasarse la vida fabricando Volskwagen y comiendo arenque. Que no, mire usted, que no. A pesar de tanta globalización y de tanto niño muerto hay cosas que en la puta vida se podrán globalizar. Y una de ellas es lo que en mi tierra llaman duende o algún salao llama también pellizco. Se tiene o no se tiene. Y aunque de todo hay en la viña del señor, lo de nacer con vistas al Mare Nostrum te da un no sé qué que qué se yo. No sé si me explico. Y que vale, que de acuerdo, que fabrican unos coches de la hostiapero para bonitos los Ferrariy tienen unas señoras altas, rubias y con tetas como tinajas, pero donde se ponga una morena con ojos negros que se quiten la hijas de Odin. ¿O me van a comparar ustedes el kartofen con el pescaito frito? Vamos, hombre.
Es un viejo edificio destartalado de los años 60. Arquitectura racionalista con mucho hormigón y cristal, algunos dicen que los amplios pasillos tienen como motivo permitir cargas policiales. Hace ya muchos años que no entra la policía, pero aún se sigue respirando el antiguo aroma contestatario.
Lo situaron a la afueras de la ciudad. Quien sabe si tenía como objetivo alejar a los jóvenes descontentos del centro de la ciudad burguesa. Lo único cierto es que ahora comparte espacio con putas y travestis. Es como un guiño a aquellos que todavía se adentran en él buscando alguna respuesta. Al salir se topan directamente con seres humanos vendiendo su cuerpo. Extrañas coincidencias.
Lo están dejando morir lentamente. Hace tiempo que dejaron de restaurarlo y, como mucho, de vez en cuando aparece un nuevo parche de cemento. Los lavabos son fríos y desvencijados, las aulas carecen, la mayoría de las veces de asientos adecuados y calefacción, y el bar es un gran espacio vacío que llenan cada mañana los estudiantes.
Vuelvo a él cada viernes en busca de los pocos amigos que aún me quedan allí. Restos de un naufragio, de tiempos mejores y un futuro más incierto. Todavía siento cómo se ensancha el corazón al entrar en el vestíbulo. Contemplo cómo ya no está Luís, es conserje, aquel tipo bajito y calvete cien por cien ibérico. Ya nadie me reconoce por los pasillos, y los profesoressalvo algunas excepcionesno recuerdan ya mi cara de antiguo alumno resabido. Ya nada de aquello es mío, pero sin embargo siento que aquella es mi casa, posiblemente el único sitio de este mundo donde he sentido que encajaba.
Ahora regreso allí de visita. Un corto viaje de veinte minutos me transporta del nuevo templo del saber. La diferencia es abismal. Paso del lujo, del mármol, de tropecientos ordenadores por cabeza, de las aulas inmaculadas, de los proyectores de DVD, de las salas de edición, a un mundo simple de sillas y pizarra donde un viejo profesor descreído sigue pensando que algo se puede cambiar.
No me siento a gusto en la nueva facultad. Siento como si lo observara todo de lejos, como si aquello no fuera conmigo. Todo es frío y aséptico. Los pasillos oscuros y el bar en silencio, los ghettos de fumadores y la distancia glaciar de los docentes. No hay sentimiento. No hay nada.
Quizá por eso regreso cada semana a mi vieja facultad. Aunque sólo sea para entrar y beber agua en el surtidor. Para ver los desconchones del techo y los carteles revolucionarios de las paredes. Para oler a marihuana en el bar y tomarme una cerveza tranquilamente tumbado en el césped. Para ver por el cristal cómo el viejo Iniesta les explica a los nuevos alumnos que África es mucho más, mientras yo recuerdo cómo imaginaba en sus clases viajes por Bilad el Sudan, el país de los negros.
Decía Chejov que la medicina era su mujer y la literatura su amante. Algo similar me pasa a mi. Mi primer amor lo viví allí dentro, mi primera pasión por saber más y aprender. Ahora sólo me queda el deber. Sacarme de encima estos dos años de inutilidad y empezar de nuevo. Olvidarme de toda la cultureta y de todo el provincianismo de una facultad insulsa e inexpresiva. Sólo unos meses más.
Pero lo que no cambiará será mi visita a la vieja facultad de Historia. Mientras aguante allí y no la derriben para montar algún espacio empresarial nuevo. Me quedarán los recuerdos de los mejores años, de los mejores amigos, de cuando aún creía en algo y cuando podía amar a una mujer sin reservas.
Me queda mucho más. Me queda haberme hecho una persona allí dentro, haber pensado por mi mismo, haber sentido y luchado. Todo eso metido dentro de un viejo edificio de los años sesenta. Una construcción con los días contados, pero que aún yergue orgullosa sus torres.
Algien dijo alguna vez que siempre le quedaría París. A mi siemrpe me quedará mi vieja facultad y todo lo que ella representa frente a la mediocridad de diseño y la frialdad de les coses ben fetes.
Nunca son como en las películas, ni son guapos, ni atléticos ni ex miembros de las fuerzas especiales. Nunca se han ligado a una rubia despampanante y casi siempre pasaban por allí en el momentode los hechos. Los héroes--porque de ellos estoy hablando--son generalmente tipos normales que en un determinado momento son capaces de cosas que los demás sólo vemos en la pantalla del televisor. El de hoy se llama Santiago y es camionero. Un tipo gordito y con poco pelo, con cara de buena persona y de hincha del atletic--no me pregunten ustedes por qué pero lo he pènsado al momento--. Un tipo sencillo, con su dura vida de transportista a cuestas y una familia como las de toda la vida, con su santa y sus niños. Santiago venía esta noche conduciendo su camión cuando un hijo de la gran puta se estrelló contra un coche en el que viajaba otra familia con su padre, su madre y sus niños. Un auténtico cabrón de los pies a la cabeza del que el que escribe se alegra profundamente de su muerte y, espera, que no hay sido ni muy rápida ni muy indolora.
Ya les he comentado a veces que al que escribe todas las vida humanas no le parecen igual de sagradas. Unas lo son hasta la santidad y otras son simples estorbos en esta puta vida en la que encima tienes que tratar con subnormales de baja estofa. El tipo que se ha llevado por delante a los padres de las dos criaturas no se merecía vivir, y lo único lamentable de su muerte es que para llevarla a cabo se haya tenido que cobrar la existencia de unos padres de familia.
La cosa hubiera ido a más si Santiago no hubiese pasado por allí y no se hibiese bajado del camión con un extintor y algo para cortar los cinturones de los niños. Y para que vean ustedes de qué pasta están hechos según qué seres humanos, el bueno de Santiago aún se lamentaba y se llamaba de todo por no haber podido sacar a los padres de las criaturas del coche en llamas.
Santiago no quiere salir por la tele ni que le digan que es un héroe. Seguramente pasa tres pueblos del circo mediático que le quieren montar las televisiones para subir la audiencia y vender más detrergente. Pero Santiago es un ejemplo de lo mejor que hay en el ser humano. Como el otro, el subnormal cuyos sesos adornan el asfalto de una carretera, es el símbolo de lo más estúpido y vil que tiene el hombre.
Cuando llegue a su casa--si no lo ha hecho ya--su señora le estará esperando con la bata puesta para darle un achuchón. Seguramente mañana se hinchará en la escalera delante de las vecinas porque su Santiago ha salido por la tele y es un héroe. Sus críos estarán encantados en el cole de que sus colegas les pregunten por su viejo, y en la compañía de transportes todo quisqui dirá que es íntimo de Santiago desde la noche de los tiempos. Es el precio que hay que pagar, compadre. Pero lo que realmente será digno de mención y de medallas es que Santiago no ve nada especial en lo que ha hecho. Nada digno de tanto reconocimiento. Al fin y al cabo es lo que hubiera hecho cualquiera ¿no?
Se levanta uno tan ricamente, descansado y con ganas de echarse algo al estómago. Se va a l ordenador y algo de lo que lee en la pantalla le repatea el fundamento de su tranquila vida pequeñoburguesa. Resulta que 1.400 millones de seres humanos viven con menos de 2 dólares al día. Osea, que la mitad de los trabajadores del mundo intentan mantener a sus familias con menos de lo que muchos nos gastamos en tabaco. Lamentable. El que escribe no sabe por que no se le cae la cara de vergüenza a todo cristo cuando lee cosas como esta. Y lo peor de todo es que la cosa no va a mejorar, no crean ustedes. Para el 2015 parece que el número de personas que malviven con tan insignificante cantidad habrá ido en aumento.
Con este panorama apocalíptico a lo mejor se creen ustedes que los pobrecitos negros del África se van a quedar pasándolas putas sin abrir la boca. Luego, cuando la líen, cuando nos digan que por aquí, que pase hambre tu puta madre, a nosotros se nos pondra el culito del tamaño del de un bebé. Pero que nadie se vaya a rasgar las vestiduras, porque se ha avisado y requeteavisado del asunto.
Antiguamente los pobres creían en recetas milagrosas. Montaban un estado socialista y se estaban tranquilos unos años, tan ricamente. Los yuesei se dedicaban a sabotearlos y la antigua URSS les compraba el algodón, las bananas o el azucar a precio de oropor aquello de la solidaridad entre pueblos. ¿Pero ahora qué? Uno no se imaginaa estas alturasa nadie creando una nueva Unión Soviética. Algo ha cambiado en la mentalidad de la gente de todo el mundo en los últimos veinte años. Un camerunés, un angoleño o un afgano no quiere desfiles el primero de mayo, ni conducir un Travant ni compartir piso con cinco familias más. Lo que realmente quieren es vivir como nosotros. Por eso, día sí, día también, cruzan los estrechos de medio mundo para ganarse un puñado de dólares/euros. Para comprarse un buga, una tele panorámica y llevarse a la parienta a un restaurante el sábado por la noche. Para pegarse unas vacaciones en Benidorm, montarle a la Jenni un banquete de comunióno lo que hagan los musulmanesde la hostia, y poder ver por satélite los partidos del Kabul FC. ¿O si no de qué?
Así que o empezamos a exportar el estilo de vida europeoel americano, al final, es una mierda y crea aún más pobres que otra cosa, con su estado del bienestar, su democracia y sus historias, o a tomar por culo la bicicleta. ¿O se iban a estar ustedes quietecitos pasando más hambre que un perro?
Es que hay días que te dan el artículo hecho. Uno sólo tiene que poner un poquito de aderezo aquí y un poquito de pimentón allá y le sale tan ricamente.
Ayer precisamente les hablaba de las trincheras mediáticas y de la guerra informativa entre el peperismo y el socialistismo nacional. SER y COPE ¿recuerdan? Pues bien, aparece hoy en periodistadigital una información sobre los excesoso del Fede en su programa. Resulta que el loco de Teruel se ha pasado tres pueblos y ha tocado lo intocable, a saber, la monarquía hispánica. Les cuento. El otro día fueron los Príncipes de Asturias de viaje a Cataluñalandia, que es ese bonito país donde todo el mundo quiere ser independienteno sé si captan ustedes mi fina ironía, y en esto que los herederos de don Pelayo se fueron a comer con unos dirigentes del PSC. Craso error, pues al día siguiente ya estaba nuestro Torquemada favorito soltando exabruptos del tipo ¿Es normal que a la hora de comer con alguien en Barcelona sólo coman con los chicos del PSC? ¿Qué pasa, que no hay intelectuales de derechas o es que les da asco a los príncipes de Asturias? Porque claro, siendo príncipes de Asturias, lo suyo es tratar con el mundo marginal, con el hampa".
Claro, la Casa del Rey ya ha puesto el grito en el cielo y ha mandado la queja de rigor a la Conferencia Episcopalque es ese cenáculo de señores de dudosa sexualidad propietarios de la susodicha emisora. Y como siempre llueve sobre mojado, resulta que el gobierno socialisto ha dicho esta es la mía y también se ha quejado al mencionado cenáculo del trato dispensado a las ministras modernaslas del Vogueen la web del Grupo Risa, aparentemente afín al programa del turolense montaraz.
Así que ya ven ustedes, no están ganando para collejas en la COPE. No les voy a decir que a uno le sepan mal según qué cosas y según que collejas. Aunque lo que realmente le repatea el higadillo a l que escribe es que una caterva de ultraconservadores y posfranquistas se cuelguen tan ricamente la etiqueta de liberales y nadie les diga que de qué, que milongas las justas y que no mareen la perdiz, please. La gracia que le iba a dar a don Praxedes Sagasta escuchar al Fede cada mañana. Ni les cuento.
De todas formas--y hay cosas que se tienen que admitir--las mañanas no serían lo mismo sin FJL. Del mismo modo que las tardes perderían todo su encanto sin Gomaespuma.
Decía el otro día el señor Marína la postre presidente del Congresoque en este país se hacía una política de trinchera. Que cada mañana se vocean las consignas y por la noche todo el mundo ya tiene aprendido su discurso. No hay más que escuchar la radio matutina para darse cuenta de cómo los inquisidores herzianos sermonean a la audiencia. Desde la derecha el loco del Fedeun tipo que se ve que era bastante normal hasta que un iluminado de Terra Lliure le pegó un tiro en la rodillay al otro lado del ring el angelical Iñaki Gabilondo, esa especie de Milikito del periodismo nacional.
COPE y SER, SER y COPE, las dos españas; la misma cantinela de siempre. Poco hemos evolucionado desde aquellos tiempos en los que don Anotnio Machado escribió aquello de españolito que vienes al mundo te guarde Dios, una de las dos españas ha de helarte el corazón. Pues eso, que la tira de años después seguimos siendo tan gilipollas como siempre. Ahora a eso le sumamos la estupidez supina del aldeanismo nacionalista y la falta de valores de la izquierda patria, más interesada en cargarse la lengua española con gilipolleces como violencia de género, y ser chupiguays, que en resolver los problemas de este país.
Pues bien, decía que nil sub sole novi, o sea, que segumos con la misma copla de siempre. A veces le parece a uno que vive en aquella película entitulada La invasión de los ultracuerpos en la que todo quisqui estaba como teledirigido. Esto se presenta claramente en las reuniones familiares. El pepero contra el sociata y algún despistado del IU que pasaba por allí, o la variante nazionalista periférica. Vamos, que te dan la comida, todos hablando a base de clichés y viendo conspiraciones por todos lados. Lástima que nadie se ponga a pensar por sí mismo o que no caiga en que después de llamarse tonos del culo, los políticos se van de cañas y de putas comentándose la candela que se han dadoque lo sé de buena tinta. Pero nada, el espíritu cainita que decía aquel, y las ganas inveteradas de polémica que tenemos los mediterráneos desde el principio de los tiempos. Así que miren ustedes, que cada uno siga recitando su Corán particular embutido en su hábito ideológico como si fuera lo más normal del mundo si así son felices.
Todo esto viene a cuento porque el otro día el que escribe se topó con una frase que le dejó enganchado a la pantalla del ordenador: Dudar es mi credo ,y luego una especie de subtítulo que rezaba soy de los que nunca están contentos. Coño. Esto promete, se dijo su humilde servidor y se puso a leer la entrevista que seguía a a un viejecito italiano noventón con más mili que el caballo de Espartero. Resulta que el señor en cuestión se llamaba Norberto Bobbiocascó no hace muchoy era un filósofo italiano versado en filosofía política. Este no es ni el lugar ni el que escribe es la persona indicada para explicarles nada, así que si alguno tiene ganas y tiempo que se dedique a buscar textos suyos en Internet y lea a este autor defensor de la democracia, de la libertad individual frente al Estado peroy esto le hace interesantísimosumamente crítico con la economía liberal-salvaje y el conservadurismo. Aquí el abuelete ha dejado perlas como que Juan Pablo II era un excelente ejemplo del Papa de la Contrarreforma--ahí duele--, o los epítetos dedicados al cavalieri Berlusconi, que no tienen desperdicio. En fin, que tiene miga el gachón para dudar tanto.
Me van a permitir ustedes que me ponga estupendouna vez más.Resulta que aquí su servidor se está leyendo un interesante libro de Stefan Sweig entitulado El mundo de ayer. Se lo recomiendo, muy interesante y el Sweig este es un tipo realmente encantador. Pues resulta que este señor se poner a narrar su adolescencia en la Viena imperial de finales del XIX. Una gozada. Le dan a uno unas ganas locas de habr nacido 100 añitos antes. El caso es que allí los bachilleres iban al teatro y conocían de memoria las últimas novedades de la vida intelectual europeavamos, como ahora.
Pero ¿saben ustedes lo que más envidia le da a uno? Pues las tertulias. Fíjense que tontería. La verdad es que se pone uno a imaginar esas tertulias en un café vienés y esta gente le da una envidia increíble. Todos allí reunidos delante de sus cafeses hablando de política, de filosofía, de arte, y de la Bíblia en verso. Es que es para morirse.
Pues bien, que uno cree que hay que recuperar según qué tradiciones, y esta es una de ellas. Lo de la tertulia me refiero. Juntarse unos cuantos, cada uno hijo de su padre y de su madre. El intelectual, el periodista, el artista, el científico, el poeta, el que pasaba por allí, el señor que vende lotería y Rita la cantaora si hace falta. Rollo como las tertulias del Café Gijón que ne mi puta vida he bvisto y que tantas veces he imaginado. Precisamente recuerdo de mi época de bachiller una pintura de una tertulia del café Gijón de Madrid con toda la troupe del 27. Aquellos jovencitos sin un duro que iban a ser la generación más fructífera de las letras y las artes del siglo XX patrio. Nada más lejos que emular a aquella gente, pero las ganas de emular, de participar de la idea, de dar rienda suelta a mil cosas que en un momento dado le rondan a uno por la mente es arrebatadora. Reunir atoda una parroquia en un café con aire decadenteestoy pensando en uno que ni pintado en que el que escribe ha estado esta tardey platicando durante horas de lo humano y lo divino. Puede que no salga de ella ningún ilustre literato, pero a veces uno se siente partícipe de algo más grande, algo que le ilumina un poco por dentro.¿Se apuntan ustedes?