No negociable
Mi ex profesora Mónica Terribas entrevistó ayer al prejubilado President de la Generalitat, Pascual Maragall. Como era de esperar, el President no hizo más que lanzar pelotas fuera. No quedó claro por qué se va, -aunque todo el mundo lo sabe- ni quedó claro lo que se había pactado en Madrid entre Petazeta y Mas –cosa que también sabe todo el mundo-.
Maragall se mostró confiado en que el Tripartito se reeditará con otras caras. Dios nos acoja confesados. Apenas puedo imaginarme otros cuatro –que al final siempre son tres- años de histeria colectiva. Si algo han demostrado estos partidos es que no están capacitados para gobernar. La mediocridad absoluta de sus líderes, la falta de savoire faire y de sentido de estado ha quedado más que evidenciada. La tabla de salvación a la que se agarran todos es el nuevo estatuto. Un aprobado por los pelo, un 5 raspado a última hora les sirve para justificar 3 años de Dragon Khan y de Simca Mil.
Y es que partir de ahora la generalitat gestionará el 60% del gasto público, los ayuntamientos otro 20% y el Estado el 20% restante. Algo que, en palabras de Maragall, “no tiene parangón en Europa”. Tanto dienro en manos de tan pocos inútiles es como para echarse a temblar. Aquí se va a subvencionar hasta la sardana boca bajo de Viladecoloms d’Avall. ¿Cuánto de ese dinero se destinará a la “construcción nacional” y cuanto a servicios públicos? Ahí está la pregunta. Luego algunos se extrañan de que te hagas liberal…
Lo que está claro es que la era post Maragall seguirá contando con próceres de la talla del bachiller Montilla o el jardinero Carod –por lo de meterse en jardines-. El proceso de invención de una nación seguirá subvencionando símbolos, músicos que los conocen en su casa a la hora de comer y novelistas pésimos cuya única virtud es escribir en la lengua de Verdaguer. La Cataluña real seguirá como siempre, con sus charlas bilingües, viendo a Fernando Alonso por la tele, discutiendo de fútbol y pagando hasta por respirar. Pero esa Cataluña es la que no interesa a los políticos.
Maragall hace bien en retirarse, en la funesta historia de presidentes de la Generalitat recibe el tercer peor puesto tras Companys y Macià. Cuesta recordar un gobierno más inestable y que haya gobernado menos. Un gobierno que ha subido impuestos y al que se le han hundido túneles. Un Gobierno cobarde incapaz de seguir con aquello del 3%. Un gobierno, en definitiva, para olvidar.
Uno de los asuntos que más despiertan la susceptibilidad de muchos es la existencia del estado de Israel. Para entender un poco la cuestión es preciso adentrarse en la historia del pueblo judío y en la más reciente historia de Oriente Próximo.
Cualquiera que se haya interesado por la historia del pueblo hebreo habrá comprobado que la mayoría de sus fiestas celebran la salvación de los hijos de Abraham de algún enemigo extranjero. Así, en Sukot se celebra el periplo por el desierto después de haber abandonado Egipto; en Hanuká se festeja la resistencia frente a los sírios-griegos; el propio judaísmo toma cuerpo en Babilonia después de la deportación a la que fueron sometidos los judíos por parte del rey Nabuconodosor en 597 a.C.
Más tarde, en concreto unos 50 años antes de nuestra Era, Pompeyo entra con sus legiones en Palestina.En el año 70 d.C. Tito arrasa Jerusalén y destruye el Templo. Más tarde, Adriano expulsa a los judíos de su tierra en el 131 d.C. tras una guerra que dejó unos 600.000 muertos hebreos..
Se inicia la diáspora, período en el que el judaísmo se extiende por Europa, África y Asia. Durante la Edad Media los judíos son marginados, desterrados e incluso eliminados de varios reinos europeos. Como paradioja cabe decir que los musulmanes siempre se mostraron tolerantes para con los hijos de Abraham. En la Europa medieval, por el contrario, se les consideraba como el origen de todos los males, siendeo habituales los progromos tras periodos de peste, hambruna o cualquier otra cosa que se pudiera achacar como excusa.
De esta tradición antisemita bebe directamente el nacionalsocialismo. No queda mucho que decir al respecto; más de 6 millones de judíos fueron exterminados por el regimen nazi hasta su derrota en 1945.
Resulta paradógico que después de este genocidio todavía fueran mal vistos en algunos países europeos. En concreto, en Polonia se originó una revuelta antisemita al finalizar la II Guerra Mundial. Todo ello por no hablar de la complicidad de naciones como las bálticas (luego tan admiradas), la croata, la húngara, y algunas más, en el propio genocidio. Incluso el propio Stalin inició campañas antisemitas dentro de la Unión Soviética.
Desposeidos de todo, la mayoría con sus familia masacradas en campos de concenytración, los judíos miran hacia Palestina como lugar donde establecerse. Con anterioridad, en 1917, lord Balfour acuerda un pacto por el que Gran Bretaña permitirá el establecimiento de un estado judío en Palestina a cambio de recibir apoyo económico durante la I Guerra Mundial. Este acuerdo quedó pronto como papel mojado y los judíos tuvieron que sortear grandes dificultades para poder emigrar a Palestina. Al final, en 1947 la ONU –recién constituida- declara la partición de Palestina en dos estados: uno judío y uno árabe. La zona que se otorga a los judíos es la costera y apenas dispone de territorios fértiles. Por el contrario, los árabes reciben la zona del río Jordán, rica y próspera.
La reacción árabe, encabezada por el Gran Mufti de Jerusalén, Hadj Amin Husseini, gran admirador y huésped durante años de Adolf Hitler, no se hizo esperar. Pronto, la liga árabe acordó “expulsar a los judíos al mar”. La incapacidad árabe, las rencillas internas y la falta de organización condujeron a la derrota de los ejércitos coaligados a manos de voluntarios judíos mal armados pero excelentemente organizados.
Suele decirse que Israel contó con el apoyo inmediato de los EE.UU.. Falso. El Secretario de Estado Marshall y los embajadores en países árabes se mostraron en contra del estado de Israel. Se llegó a proponer que Palestina se convirtiera en un protectorado bajo soberanía de la ONU. Fue la intervención pesonal del presidente Truman lo que facilitó las cosas. De todas formas, quedaba un embargo para que los judíos pudieran importar armas y suministros antes de la declaración de guerra árabe, medida a la que los árabes no estab sujetos. En un momento de desesperación, la Agencia Judía llegó a estudiar la posibilidad de aceptar tal propuesta. Los árabes, por su parte, la rechazaron seguros de que expulsarían a los judíos. En medio de este drama, el rey Abdullá de Transjordania llegó a un acuerdo con Golda Meier (una de las principales líderes judíos) para apropiarse de la zona que la ONU había destinado al futuro estado árabe. El plan era sencillo, los transjordanos se pararían en las fronteras establecidas por la ONU y se anexionarían el territorio. Este hecho ejemplifica, una vez más, el interés real de los árabes por la causa palestina.
Tampoco Gran Bretaña se mostró muy partidaria de l nuevo estado judío. Durante su último periodo en Palestina, miró hacia otro lado cuando los árabes atacaban a los judíos y reprimía con dureza a éstos cuando se defendían. El caso del bloqueo árabe de la carretera que unía Tel Aviv con Jerusalén es un claro ejemplo.
Tras la guerra de la independencia, Israel fue sucesivamente ganado territorios en todas las guerras posteriores. Guerras que, en todos los casos, fueron iniciadas por los árabes (menos la de los 6 Días, que fue un ataque por sorpresa israelí en previsión de una invasión árabe). En la Guerra del Yom Kipur, Israel se plantó a escasos kilómetro de Damasco y ocupó la península del Sinaí. Estos territorios fueron devueltos (menos los altos del Golán, ya que son las fuentes del río Jordán y los ririos pretendían cortar el suministro de agua). En 1979 se firman los acuerdos de Campo David entre Ménahem Begin y Anuar el-Sadat. En ellos Israel devuelve los ya citados territorios del Sinaí y Egipto reconoce al estado de Israel. Sadat pagó con su vida su visita a Israel y su alocución en la Knesset (el parlamento israelí), ya que en 1981 fue asesinado por un grupo de integristas durante un desfile.Desde entonces se han sucedido entifadas y enfrentamientos. Israel se ha retirado de los territorios ocupados de Gaza, y de Cisjordania y ha aceptado la existencia de la Autoridad Nacional Palestina. Por el contrario, los palestinos no han dejado de cometer ataques terroristas contra Israel. EEUU y la UE han destinado miles de millones de dólares a dotar de infraestructuras a la ANP. Todo ese dinero se ha quedado en cuentas suizas a nombre de Arafat y sus acólitos.
Ahora tenemos a Hamas gobernando la ANP y se vislumbra una guerra civil entre palestinos por el poder (más de lo mismo). Los sucesivos gobiernos de Israel han declarado que si se les garantiza su seguridad no tendrán ningún problema en seguir con el proceso de paz. Bajo mi modesto punto de vista los árabes tienen la pelota en su tejado pero son incapaces de estructurar una política razonable alejada de maximalismos y reclamaciones sin sentido 58 años después del establecimiento del Estado de Israel.
Por último, quería decir que uno puede simpatizar con el Estado de Israel y con el pueblo judío y estar en contra de las acciones de su gobierno de turno. Los asesinatos selectivos no son tan selectivos como debieran y se suele meter la pata. Todo ello no es óbice para que muchos pensemos que a estas alturas es absurdo discutir sobre si Israel tiene o no tiene derecho a existir: existe y punto. Ahora lo que toca es que los árabes intenten llegar a un acuerdo razonable con los judíos y puedan vivir en paz cada uno en su estado. Si no, los árabes llevan las de perder. Deberían de aprender de su propia historia y cambiar de líderes.
Pesea que en Israel existe nacionalismo, el estado se sustenta en los principios de cualquier democracia. Israel no pretende ser una Gran Alemania ni la Umma de los fieles, sólo quiere ser el refugio para millones de judíos perseguidos a lo largo de los siglos.
Hamas: Las sanciones nos están llevando a la bancarrota. Nuestra gente necesita comida y medicinas.
Cartel: Presupuesto de la Autoridad Nacional Palestina.
Hamas: Todo se reduce a una elección entre armas y...
Teléfono: ¡Occidente está enviando ayuda humanitaria!
Hamas: ¡El último que llegue al bazar de armas es un puto judío!![]()
Blogeando por ahí he encontrado el blog del Capitán Trueno. Les recomiendo visitarlo.
Me permito el lujo de "plagiar" alguna de las citas que el autor tiene publicadas en él.
El orgullo más barato es el orgullo nacional, que delata en quien lo siente la ausencia de cualidades individuales (J.W. Goethe)
La nacionalidad no aspira ni a la libertad ni a la prosperidad, sino que, si le es necesario, no duda en sacrificar ambas a las necesidades imperativas de la construcción nacional (Lord Acton)
El nacionalismo constituye el 90% de lo que queda de religión en nuestro tiempo (Arnold Toynbee)
El Estado es superación de toda sociedad natural, es mestizo y plurilingüe (José Ortega y Gasset)
No se mata más que en nombre de un dios o de sus sucedáneos: los excesos suscitados por la diosa Razón, por la idea de nación, de clase o de raza son parientes de los de la inquisición o la Reforma (Cioran)
Al final, la elección es entre la tribu o la ilustración (Eric Hobsbawm)
El nacionalismo es siempre una tontería, y el nacionalismo étnico, una tontería asesina (Bernard-Henri Lévy)
Lo mismo que el racismo es una forma de cretinismo moral, el nacionalismo es una forma de cretinismo político (Fernando Savater)
De la humanidad a la bestialidad por el camino de la nacionalidad (Grillparzer)
El otro día hubo un claro ganador en el referéndum por el Estatut: la playa. El partido de la playa, en coalición con el del sofá, ganó por un amplio margen la consulta. Alguien podrá pensar que es una forma algo cínica de ver el asunto, pero es que todo el proceso, hasta el final, ha sido una chirigota.
Queda claro que de la gente que fue a votar, 7 de cada 10 están a favor del nuevo texto, pero también hay que recalcar que ese mismo guarismo es aplicable a la cantidad de catalanes que se desentienden de él cuando no lo rechazan.
Lo que uno se pregunta es cómo no se les cae la cara de vergüenza a los del 90% de apoyo del Parlament o a los de la demanda clamorosa del pueblo catalán. Ahí están los números y lo demás son ganas de marear la perdiz. En democracia se aceptan los resultados y a otra cosas mariposa, pero cabría esperar de nuestros políticos un mínimo de autocrítica. Como era de recibo ésta se ha producido de pasada y se ha realizado con la boca pequeña. Después de dos años dándonos la brasa día sí y día también, nuestra clase política es incapaz de ver que la ciudadanía va por otros derroteros. En otros países -sin que esto sirva como justificación de nada- la cifra de participación habría sido insuficiente para poder darle el visto bueno a la nueva ley suprema.
¿Qué ha pasado? Pues lo de siempre, que la objetividad sigue siendo un bien escaso en Cataluñalandia. El clamor de los catalanes para que se les reconozca como nación, su ansia de autogobierno y su despecho por los malos de Madrid se ha traducido en un domingo de “costellada”, playa y paseo por el parque. Todo este proceso ha servido para alejar a los políticos de los ciudadanos, para reflejar que la Cataluña virtual no se corresponde con la real. Como legado nos quedan unas instituciones desprestigiadas y un estatuto refrendado por una tercera parte de los ciudadanos. Pero no les quede la menor duda de que nuestros políticos seguirán vendiéndonos motos pintadas de verde a costa del “sentiment nacional” y otras monsergas por el estilo.
De todas formas, algo positivo queda. Por lo menos Maragall dijo "que se ha acabado el victimismo". A partir de este momento parece ser que ya no se le podrá echar la culpa a Madrid de la mala gestión en Cataluña. Ya iba siendo hora de que apechugaran; aunque acabarán por escurrir el bulto. Y si no al tiempo.
Hoy quería dedicar esta página a un asunto diferente. Según me he enterado una persona a la que apreciaba mucho –pero de verdad- se sintió herida por un comentario que éste servidor de ustedes hizo hace un par de meses. Una conversación sobre política degeneró en un enfrentamiento.
En concreto, y discutiendo sobre el liberalismo, yo le dije –hablando de que su padre estaba en el paro: “siento que tu padre esté en el paro, pero no me culpes a mi, ni a las políticas liberales que son las que han permitido que más gente que nunca tenga trabajo en este país”. Quiero desde aquí y ante todos los que leen esta página pedir perdón por un comentario muy desafortunado. No era mi intención cargar con la culpa de nada a nadie ni minusvalorar a esta persona. El comentario fue torpe y mal escrito, con lo que se entendió algo que jamás me atrevería a decir acerca de nadie. Debería haber matizado más lo que quería decir. Mi intención era expresar una idea diferente y jamás insultar a esta persona que cuenta con todo mi respeto. Hasta el día de hoy no he sabido que esta persona se había sentido insultada por mi comentario. Pero lo cortés no quita lo valiente y ahí van mis disculpas públicas. Y dicho esto doy por zanjado definitivamente el asunto.
PD Les pido por favor que no pongan comentarios en este artículo, gracias.
Si alguno de ustedes está familiarizado con la Historia, sabrá que los años 30 en Europa fueron más que moviditos. A unos señores le dio por empezar a hablar de la raza, la cultura, la grandeza nacional (siempre en la Edad Media sino antes) y cosas por el estilo. A aquellos señores también les dio por dar palizas a la gente, vestirse con camisas de colores y hacer cosas agradables por el estilo. Mientras tanto, muchos miraban hacia otro lado y pensaban que la cosa tampoco era para tanto.
Pues bien, aquí ya se está llegando a situaciones similares.
En concreto, ayer le pegaron a un tipo de Ciutadans de Catalunya con un casco en la cabeza. La cosa no fue demasiado grave, aunque tuvo que ser hospitalizado en el Clínico. Como viene siendo habitual, la mayoría de progres de salón e iluminados de la “rouge divine” miran hacia otra parte. Total, es un facha, piensan. Claro que, en buena medida, todos estos señores luego suelen admirar a dictadorzuelos tercermundistas.
Lo tengo más que comprobado, la extrema derecha y la extrema izquierda se tocan, sólo hay quer verlos por ahí repartiendo guantazos. Los más moderados, de diestra y siniestra –jeje- luego van y los justifican o los condenan con la boca chica.
En fin, a estas alturas uno ya se ha dado cuenta que no se pueden tender puentes con según qué fanáticos e iluminados. Mientras se pueda se les ignorará y cuando no se les plantará cara. Porque a la gente se le acaban hinchando las narices de según qué gilipolleces.
De todas formas, algunos siguen creyendo que el verdadero problema de esta sociedad es que las fábricas no están nacionalizadas. Si es que tenemos que tomar ejemplo de Cuba, carajo, o no se dan cuenta ustedes de la cantidad de españoles que hacen cola ante su embajada pidiendo visados para emigrar...
En fin, me voy a comer a un Chino con un colega que también se ha pasado al lado oscuro…
Aunque mejor oscuro que gilipollas, por otra parte.
Ayer me pasé por el mitin de final de campaña de Ciutadans (del Impero del Mal). Más que nada fui a hacer bulto. Lo que me sorprendió fue la cantidad de gente que un miercoles por la noche se desplazó hasta el Velódromo de Horta (que en Barcelona está donde cristo perdió el gorro). El caso es que una vez allí me encontré a un excompañero de facultad, vi a un chaval del sindidcato de estudiantes en el que militaba de veinteañero, una compañera de trabajo y mi señor padre (que insistió en acompañarme) se encontró a un amigo suyo sindicalista de CC.OO. Como pueden apreciar, una panda de fachas de cuidado. Sorprendidos nos preguntamos : ¿tú también? Y es que allí había gente de todas las procedencias: extranjeros afincados en Cataluña (que contaban cómo tenían que explicarles a sus amigos por qué hay gente quelleva un burro en el coche), inmigrantes andaluces, sus hijos, señores catalanes de toda la vida de Manresa, universitarios. Bueno, les cuento. El caso es que aquello se llenó hasta la bandera y, según leo hoy, éramos unos 2000 -incluida una representación de la corriente Socialistas en Positivo del PSC-. De todos los actos que llevo en la política no recuerdo un mitin (del partido de mis amores) al que asistiera tanta gente. Así que me volví a casa tranquilo y feliz; 2 o 3 diputados caen seguro y más de un ecobobo y muchos nazionalistas se van a quedar con un palmo de narices. El acto se desarrolló en castellano y catalán sin problemas.
Por cierto, la foto recoge de la mitad hacia adelante de la zona habilitada, así que imagínense cuantos éramos...
Les paso un resumen de las 25 razones de nuestro no; ni pepero ni camisa parda indepe. Ahí va:
1. ¿Quién pedía un nuevo Estatuto?Un 90% de los políticos catalanes y sólo un 5% de los ciudadanos de Cataluña, segúnlas encuestas.
2. ¿Es éste un buen proyecto de Estatuto?No. Un Estatuto debe ser un marco mínimo de convivencia. Por el contrario, este proyecto es una norma intervencionista que pretende controlar la vida de los ciudadanos hasta el más mínimo extremo, desde el etiquetaje o embalaje de los productos hasta la historia de Cataluña, lo que se refleja en un documento de 223 artículos y 19 disposiciones adicionales y transitorias (la Constitución Española tiene 169 artículos yel Estatuto actual 57).
3. ¿Este proyecto de Estatuto, solucionaría los problemas de los ciudadanos?No. Es un texto pensado por la clase política para incrementar su poder y su capacida dde control e influencia sobre la ciudadanía. Los problemas reales de los ciudadanos(vivienda, seguridad ciudadana, seguridad social, empleo, enseñanza…) no han sido abordados en ningún momento por los promotores del texto.
4. Si se aprobase el proyecto de Estatutoa. ¿Cuál sería mi himno nacional? Els segadors b. ¿Cuál sería mi fiesta nacional? La Diada, el once de Septiembrec. ¿Cuál sería mi bandera nacional? La Senyera
5 - ¿Tiene algún efecto para los ciudadanos el preámbulo del Estatuto, en que se define Cataluña como Nación?Sí. A parte de su más que probable inconstitucionalidad, pretende convertir a Cataluña en una entidad jurídico-política nacional. Como ejemplo de las repercusiones que esto conlleva, la Corporación Catalana de Radio y Televisión, ha establecido unas normas de comportamiento internas para que en los medios de comunicación pagados connuestros impuestos, los términos nación, nacional, parlamento, país, serán utilizados sólo para referirse a Cataluña, y lengua solo para el catalán., llegando incluso a la actitud discriminadora de establecer una preferencia de testimonios de habla catalana sobre testimonios de habla castellana .
6.- ¿Respeta el proyecto del Estatuto el bilingüismo realmente existente en lasociedad catalana?No. Si entrara en vigor este Estatuto, el catalán sería definitivamente la lengua propia,vehicular y preferente en las administraciones públicas, en la educación y en los mediosde comunicación públicos en Cataluña, y los catalanes castellano parlantes, resultaríanaún más discriminados, si cabe, (Artículo 6.1)
7.-¿Podrían mis hijos seguir un modelo educativo bilingüe catalán-castellano ?A fecha de hoy, con la política establecida por los gobiernos de CiU y el Tripartito ya no es posible a la práctica que los padres ejerzan su derecho de escoger la lengua vehicular de sus hijos en la educación primaria, a pesar de que según la legislación vigente si podrían ejercerlo. Si entrase en vigor el nuevo Estatuto se agravaría estasituación, confirmándose legalmente, por vía estatutaria, que el catalán sería la lengua preferente, vehicular y propia en las escuelas, quedando el castellano totalmente marginado del sistema educativo casi al nivel de una lengua extranjera como el inglés.
8. ¿En que idioma me dirigirán sus comunicaciones las administraciones públicas catalanas?Exclusivamente en catalán, por obligación según el artículo 50.5.El que las quisiera en castellano tendría que solicitarlo expresamente, no siendo garantía dicha solicitud de éxito, conociendo la vulneración reiterada de la ley que hasta la fechaha llevado a cabo la Generalitat en el ámbito lingüístico individualmente ante cada administración, como si se tratara de un favor.
9. ¿Afecta la política lingüística recogida en el nuevo Estatuto a los trabajadores?La política lingüística que nazca de este Estatuto generará dos clases de trabajadores,siendo el elemento discriminador su idioma y, en consecuencia, su origen, al establecerel conocimiento del idioma catalán como una obligación. Por tanto, a la práctica, losciudadanos de habla castellana tendrán menos derechos y no podrán optar a muchospuestos de trabajo.
10. ¿Podría un trabajador de otra región venir a trabajar a la administración pública de Cataluña? ¿Afectaría la política lingüística recogida en el Estatuto lamovilidad geográfica de los trabajadores?Sólo podría si acreditase un conocimiento adecuado y suficiente del catalán, ya que el Estatuto incluye el deber de todos los ciudadanos de saber catalán, y en particular de losfuncionarios de las Administraciones Públicas que ejerzan su profesión en Cataluña.Este proyecto levantará, por tanto, una frontera lingüística entre Cataluña y el resto deEspaña.
11.- ¿Se sancionará a las empresas privadas que no rotulen sus establecimientos encatalán? Ya se está haciendo mediante las denuncias anónimas de cualquier ciudadano, que sepueden cursar en las Oficinas de Garantías Lingüísticas, creadas durante la época del Gobierno Maragall. Si se aprueba este proyecto de Estatuto se legitimará y perpetuará definitivamente esta política represiva y sancionadora.
12. ¿Era necesario un nuevo Estatuto para mejorar la financiación? No. Con el Estatuto actual ya se había modificado y aumentado la financiación de Cataluña sucesivamente y se podría haber seguido haciendo mediante otros mecanismosmenos traumáticos que un cambio de Estatuto, como por ejemplo modificando la ley orgánica de financiación de las Comunidades Autónomas (LOFCA).
13. ¿Más financiación significa mejores servicios? ¿Mejorará mi vida diaria un aumento de la financiación?No. En los últimos diez años se ha triplicado el presupuesto de la Generalitat, sin quelos servicios hayan mejorado en esa proporción, ya que se ha desviado hacia otros fines.Las subvenciones de las selecciones deportivas catalanas, de diarios deficitarios por el mero hecho de que sean publicados en catalán, la de múltiples asociaciones pronacionalistasque incluso promueven desde hace años el boicot de los productos no etiquetados en catalán, o las campañas publicitarias inculcando el uso del catalán, hansido algunos de los destinos de nuestros impuestos.
14. ¿Habría más empleo y riqueza en Cataluña con el nuevo Estatuto? No. Los gobiernos nacionalistas están más preocupados en “construir una nación” queen gestionar la economía. El fraccionamiento del mercado que han puesto en marcha yel fomento del distanciamiento entre Cataluña y el resto de España, ha afectado a lasempresas catalanas y a la creación de empleo. La economía catalana ha perdido vigor, y crece menos que la de otras regiones de España.
15.- ¿Favorecería este Estatuto que nuevas empresas y profesionales seestablecieran en Cataluña? No. La política lingüística que avala el nuevo Estatuto, y las regulaciones que aíslan el mercado catalán, como las de etiquetaje o embalaje en catalán, hacen menos interesantea Cataluña como destino de inversiones, lo cual afecta al desarrollo económico y la generación de empleo.
16- ¿Tendríamos una mejora de los servicios público-sanitarios con este Estatuto? No. El gobierno del Tripartito incrementó hace un año el precio de los carburantes con un impuesto supuestamente dedicado a la mejora de la sanidad pública catalana, haciendo que los catalanes perdiéramos poder adquisitivo y competitividad. El resultado de dicha política ha sido un fracaso, y reflejo de ello han sido las reiteradas huelgas del colectivo de médicos por la mala atención que deben prestar a los pacientes y las largas listas de espera que debemos soportar los ciudadanos.
17. ¿Si tengo algún problema con la administración de la Generalitat, podré acudiral Defensor del Pueblo? No. El Síndic de Greuges, nombrado por los políticos catalanes, supervisará concarácter exclusivo la actividad de la administración de la Generalitat, la de los organismos públicos que dependan de ella, así como de las empresas privadas quegestionen servicios públicos. También supervisará la administración local de Cataluña (Art. 78.1). Ello implica que el Defensor del Pueblo, que hasta ahora era el de todos los ciudadanos españoles, ya no sea competente para fiscalizar y denunciar los abusos dederecho de la Generalitat o de sus órganos dependientes.
18- ¿Se podrá acudir al Tribunal Supremo español como última instancia judicial? No. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña será la última instancia de todos los procesos iniciados en Cataluña, y de todos los recursos que se tramiten en su ámbito territorial. (Art. 95.2)
19 -¿Los medios de comunicación de Cataluña podrán denunciar los abusos depoder de la Generalitat o de otras entidades públicas? El Estatuto del Tripartito eleva a la categoría de órgano estatutario al Comité Audiovisual de Cataluña (CAC), cuyos miembros están nombrados por los políticos catalanes, y que tiene como principal objetivo censurar los contenidos de los programas que considere que no se ajusten a la verdad, e incluso cerrar dichos medios decomunicación. Esto refuerza el papel censor de este órgano político al servicio del Parlamento de Cataluña.
20 - ¿Es este Estatuto “el mejor para Cataluña”, como se nos presenta? Será el mejor Estatuto para la clase política nacionalista, pero no para los ciudadanos. Está pensado para perpetuar a los políticos nacionalistas en el poder, y asegurar laconstrucción nacional. Es intervencionista, discriminatorio, y rompe el consenso del pacto constitucional del año 1978. Se ha aprobado sólo con el 53 % de los votos delcongreso, y el 49 % de los votos del Senado. El Estatuto vigente parte del consenso y fue aprobado por una amplia mayoría en las Cortes Generales y en la ciudadanía.
21- ¿Plantea el proyecto de Estatuto una estructura racional y eficiente de lasinstituciones? ¿Más competencias significan mejor gestión? No. Este Estatuto, como parte de un proyecto de construcción nacional, imita las estructuras e instituciones de un estado nacional. Esto implica la creación de numerosos organismos duplicados e innecesarios, con un coste adicional para los ciudadanos.Tener más competencias no garantiza mejor competencia de quien las ejerce, y en el caso de los políticos catalanes se ha demostrado que aún menos. Como ejemplo de ello tenemos la materia de seguridad ciudadana asumida por los Mossos de Escuadra, que como es evidente, no ha significado una mejora en el servicio a los ciudadanos, sino quea la vista de los resultados, más bien todo lo contrario.
22- ¿Supone un beneficio para los ciudadanos la carta de derechos y deberes querecoge el proyecto de nuevo Estatuto? No, dicha carta tan solo pretende asimilar este texto a un proyecto de Constitución, y crear un Tribunal de Garantías Estatutarias como alternativa al Tribunal Constitucional. Los ciudadanos españoles gozamos de uno de los mejores sistemas de protección dederechos fundamentales del mundo, siendo totalmente innecesario esta duplicidad de textos y órganos. Los ciudadanos no pedían una nueva carta de derechos y obligaciones porque los derechos y libertades recogidas en la Constitución son más que suficientes,siendo este otro claro ejemplo de que el texto ha sido confeccionado a interés de los políticos.
23- ¿Qué significaría la aprobación del proyecto de Estatuto para el futuro deCataluña? Si se aprobara, supondría una hipoteca política que limitaría la libertad de acción de losciudadanos, al blindar un modelo nacionalista que no representa a todos los catalanes. Consolidaría una Cataluña homogénea y ficticia, que nada se parece a la Cataluña real, creando así una situación discriminatoria para buena parte de los ciudadanos de nuestra Comunidad Autónoma.
24- ¿Sería Cataluña más abierta y plural con el nuevo Estatuto? No. El nuevo Estatuto discrimina a las personas en función de su lengua origen. Coloca los derechos de los territorios o las lenguas por encima de los derechos de las personas. Compromete la existencia de un espacio de convivencia de todos los españoles, y plantea la creación de un espacio jurídico catalán, donde la defensa de una identidadnacional podrá estar por encima de la defensa de los derechos del individuo.
25- ¿Que sucederá si los catalanes votamos NO a este proyecto? Si el resultado del referéndum es un NO, al día siguiente de la cita electoral continuará vigente el Estatuto de todos, el del consenso de 1979, un texto que ha proporcionado a los ciudadanos de Cataluña los mejores años democráticos de su historia. Tenemos laoportunidad de mostrar nuestro rechazo a un cambio a peor, que la ciudadanía no hasolicitado en ningún momento.
4-0. España enseña los dientes frente a Ucrania. El resultado más abultado de lo que va de mundial. Parecía que Brasil se hubiese vestido de rojo. ¡A por ellos!
Como viene siendo habitual he acabado de hacer mi sesión blogeo diario. Interesante, a veces incluso más que leer los diarios. El caso es que en uno –del que no diré el nombre para no ofender al autor- he leído que a un mitín de Ciutadans de Catalunya han acudido como 8 personas. El autor se congratula de tan mínima asistencia y les dedica epítetos como insignificantes y poco menos que paranoicos.
El caso es que recuerdo conversaciones -por no hablar de otras en las que Arcadi Espada era poco menos que el hijo de Dios encarnado- en las que me decían que esta gente no llegaría nada porque montar un partido cuesta mucho, etc. Bueno, hasta aquí bien. He de decir que yo fui uno de los que asistieron al acto fundacional de Ciutadans y de los que tuvo suerte de pillar butaca en el Tívoli. Dos mil personas dentro y otras tantas fuera, que se dice pronto para un partido que no existe, más si se tengo en cuenta otros actos fundacionales a los que he asistido. El caso es que en los pocos meses de existencia de Ciutadans del Imperio (del Mal, of course) ya triplican en afiliados –por no hablar de las 39 agrupaciones locales- a lo que ha conseguido IC (junto con su escudero EUiA) en 20 tacos.
Por cierto, de cuando aquí el que escribe era buena persona, tolerante y militaba en la extrema izquierda, recuerdo actos de mi partido (de entonces) con asistencia similar. Es más, recuerdo actos que quedaron desiertos.
Que Ciutandans es una formación extraparlamentaria es algo sabido. Que posiblemente no saque más de 2 o 3 parlamentarios es normal, pero que desde la marginalidad política se critique precisamente la marginalidad me parece poco coherente.
De todas formas, en las próximas elecciones, por lo que voy oyendo por la calle, creo que 2 o 3 parlamentarios caerán. Y si eso sucede, tengo preparada una botellita de cava catalán para celebrarlo.
Por cierto, no sé si se han dado cuenta ustedes, queridos lectores, de que me estoy moderando en el estilo y en la inclusión de epítetos. Ello es porque pese a todo, pese a que le retiren a uno la palabra y le llamen fascista y otras cosas, todavía sigo albergando cierto sentimiento de lealtad -podríamos decirlo así- o incluso de afecto, por ciertas personas con las que he compartido grandes momentos de mi existencia y con las que espero -aunque cada vez menos- seguir contando en un futuro. Pero lo cortés no quita lo valiente, y ahí va todo mi apoyo a ese grupúsclo de fascistas y españolistas llamado Ciutadans de Catalunya.
Panella, magnífico. Estos italianos tienen unos puntos...
Cuando aquí el menda era un crío vivía en un país de otra dimensión. Es difícil explicárselo a los chavales de menos de 30, pero España era un país que empezaba a dejar atrás siglos de cutrez desmedida. Recuerdo de aquellos años que la televisión empezaba a la 1 del mediodía, que el programa más visto era Un, Dos, Tres y que para ver una peli en condiciones te tenías que tragar el debate de La Clave. Nosotros, los críos, veíamos La Bola de Cristal, toda una explosión de libertad catódica y de criptomarxismo para chavales que nos dejó, a quienes lo veíamos, un espíritu crítico y tolerante –si no quieres ser como ellos, lee-. Sin duda, el mejor programa infantil de la historia de la televisión en España.
También recuerdo, entre brumas, a un señor vestido de verde y con bigote –llevaba un sombrero muy raro- diciendo a otros señores que se tiraran al suelo-, el 12 a 1 contra Malta y la medalla de plata en Los Ángeles. Pero sobre todo recuerdo mi barrio. Una zona industrial/obrera de Barcelona junto al río Besós. Era un barrio gris lleno de cemento con algún parque de tierra con 4 árboles. La epítome perfecta de aquella España en la que los niños del baby boom –aquí fue a mediados de los 70- todavía jugábamos a canicas aunque ya empezábamos a soñar con los primeros ordenadores.
Todo esto viene al caso porque estaba yo el otro día viendo la Fórmula 1 y la consiguiente victoria de Fernando Alonso cuando pensé que joder, que si me hubieran dicho de crío que íbamos a tener un campeón del mundo de automovilismo, otro chaval que es un portento en tenis o por volver al motor, un campeón del Dakar. Y es que España ha cambiado un güevo de pato desde que yo era crío. Ahora semos europeos con pedigrí, Barcelona es la capital del diseño –divina que te cagas- y está llena de guiris que te dicen que qué suerte tienes de vivir aquí (???), tenemos dos coches por familia, un PC en cada casa y nos vamos de vacaciones a Praga o a Londres en vuelos de bajo coste. Eso claro, las familias de clase media-media que todavía conseguimos guardar algo para final de mes, que tal y como están las cosas, no es moco de pavo.
Les decía que España ahora sale en los telediarios de otros países, que de vez en cuando organizamos algún sarao digno de mención y que tenemos deportistas, científicos y qué se yo, dejando bien alto el orgullo patrio. Esto lo digo porque aunque le doy mucha caña a esta piel de Toro, en el fondo a uno le mola mucho ver a un españolito en un podio en, pongamos, Silverstone o París. Que luego aquí cada perro se lame su pijo y somos lo más insolidario del mundo mundial, pero qué narices, siempre hemos sido asín.
El caso es que dentro de otros 20 o 30 años espero poder seguir por aquí diciendo que joder, que cómo ha cambiado este país desde que nos pegábamos puñaladas traperas por las esquinas a costa de estatutos, treguas y otras lindeces. Porque a veces, cuando nos dejamos de gilipolleces –ha pasado un par o tres de veces en la historia- , somos capaces de darle caña al más pintado, por muy rubio y anglosajón –o germánico- que sea.
Los políticos vernáculos celebraron ayer un debate amparado por el Sr. Cuní, quintaesencia del periodismo noucentista. Izeta, Mas, Carod, piqué y Saura, expusieron sus motivos para el voto positivo o negativo al “nou estatut”. El caso es que allí sólo brillaron dos políticos: Mas y Piqué. El resto, como siempre, se quedaron en la anécdota, el folklore y la frase hecha. El pobre de Izeta no supo –o no quiso- salir del monodiscurso anti PP que motiva su vida política. PP malo, PP kaka, PP no, son las razones a favor del Estatut. No hay más que ver la campaña electoral de los socialistas catalanes para darse cuenta de ello; si es malo para el PP es bueno para Cataluña.
Por su parte, el inefable Carod ejerció a la perfección su papel de payaso serio. Sus argumentaciones eran desmanteladas por el resto dejándolo, más de una vez, en una posición algo más que incómoda –derivada de por sí de una ideología de opereta y de unas posiciones poco realistas-. Mas fue, en esta batalla mediática, el que le puso las peras a cuarto al líder de los camisas pardas. Y que conste que a mí Mas ni fu ni fa, pero ayer hasta Piqué se reía de la cera que se daban los líderes nazionalistas.
En este sentido, Piqué siguió en su línea. Mesurado, educado y contestando una por una las acusaciones de Izeta y de saura, porque carod ni lo miraba –pese a estar sentado al lado-. Lástima que en su partido no haya más gente como él que eviten ese escoramiento hacia la derecha más rancia.
Saura a su rollo, como siempre. Qué bonitos es ser progre, etc. De todas formas era de los pocos que daba datos concretos sobre el nuevo estatuto. Lo mejor para él: que se traspasaban mogollón de competencias. Ahora, a la hora de la verdad ni mu de cómo mejorar los servicios ni nada. Al parecer que las transfieran de Madrid será aguita de mayo para que se solucionen todos los problemas.
En este sentido, cabe decir que la izquierda y la derecha nazional, pretenden engordar al monstruo burocrático con la nueva remesa de competencias. Más burocracia, más impuestos –porque ahora los recogerán aquí y ya veremos- y más control, pero ni una palabra de cómo narices van a conseguir que esas transferencias transformen esta tierra en ese mítico Edén que nos quieren vender. Un bonito estatut de izquierdas, como bien dice IC en su propaganda, más que un estatut de consenso. ¿Para qué vamos a hacer un estatut de todos si podemos hacer uno de saldo? “A catalunya, les coses ben fetes”.
De todas formas nadie se engaña. Mas ya dice que este Estatut es un paso más hacia ese horizonte que tenemos como nación, ese “puerto de destino” hacia el que nos dirigimos –mirada cómplice a Carod-. Y a buen entendedor pocas palabras bastan.
Así que nadie se engañe. Aquí saldrá un estatuto con una abstención brutal que sumada a un no –por diferentes motivos- hará que la proverbial estabilidad catalana se vaya al garete. Pero bueno, ellos se lo han buscado. A ver qué dicen de aquí a 5 años cuando las cosas sigan yendo igual de mal. ¿Le echarán también la culpa a Madrid? No tengan la menor duda de ello.
El bueno de Musawa Al Zarqawi fue atropellado ayer por un misil americano. Si es que van como locos. El pobre debe de estar en el Edén con sus cien huríes correspondientes. Que Alá lo tenga en su Gloria, porque lo que es aquí , no hizo más que dar por saco, el pedazo de hijo de puta. Y que conste que lo de la guerra de Irak me sigue pareciendo una cabronada y una metida de pata memorable de la administración Bush. Que ya me dirán ustedes la falta que les hacía a los pobres tener allí a los marines montando pollos. Al Zarqawi fue a por lana y salió trasquilado. Aunque sólo sea por la cantidad de gente que se ha llevado por delante –la mayoría iaquís entre los que hay un número considerable de mujeres y niños-, que le vayan dando.
Ayer por la noche TVE me sorprendió con Carta Blanca, un programa en el que un presentador invitado monta el programa que le rota. Olvido ara, alias Alaska, fue la presentadora del programa de ayer. Me recordó a aquel magnífico programa de los 80 llamado La edad de oro, cosa que ella mismo dijo en un principio.
La cosa estuvo entretenidísima y muy divertida. Entre todos la gente que sacó me quedo con la gracia de la terremoto de Alcorcón y las pintas ochentenas del resto de invitados. Todavía se puede hacer buena televisión.
Por último, la frase del día la dijo el humorista Raul Cimas en el programa de Buenafuente. La mayor parte de las veces el humor es la mejor forma de hacer alta filosofía. En su monólogo, Cimas se preguntó –hablando de la fuga de científicos de España a otros países- por qué en la declaración de la renta no ponen una casilla como la destinada a dar pasta a la Iglesia para que se financie a los científicos. Mala idea no es. Les dejo la reflexión ahí para que vayan pensando
Mario Vargas Llosa
La palabra de moda es liberal. Pasa con ella lo que, en los sesenta, con las palabra socialista y social, a las que todos los políticos y los intelectuales se arrimaban, pues, lejos de ellas, se sentían en la condición de dinosaurios ideológicos. El resultado fue que corno todos eran socialistas o, por lo menos, sociales —socialdemócratas, social cristianos, social progresistas— aquellas palabras se cargaron de imprecisión. Representaban tal mezcolanza de ideas, actitudes y porqués que dejaron de tener una significación precisa y se volvieron estereotipos que adornaban las solapas oportunistas de gentes y partidos empeñados en “no perder el tren de la historia” (según la metáfora ferrocarrilera de Trotsky).
Ahora todos somos liberales. Lo que equivale a nadie es liberal. Para algunos, liberal y liberalismo tienen una exclusiva connotación económica y se asocian a la idea del mercado y la competencia. Para otros es una manera educada de decir conservador, e incluso troglodita. Muchos no tienen la menor sospecha de lo que se trata, pero comprenden, eso sí, que son palabras de fogosa actualidad política, que hay, por tanto, que emplear (exactamente como en los cincuenta había que hablar de compromiso; en los sesenta, de alineación; en los setenta, de estructura, y en los ochenta de perestroika).
Si uno quiere ser entendido cada vez que emplea los vocablos liberal y liberalismo conviene que los acompañe de un predicado especificando qué pretende decir al decirlos. Ello es necesario para salir al fin del embrollo político-lingüístico en el que hemos vivido gran parte de nuestra vida independiente.
Las primeras lecciones de liberalismo yo las recibí de mi abuelita Carmen y mi tía abuela Elvira, con quienes pasé mi infancia. Cuando ellas decían de alguien que era un liberal, lo decían con un retintín de alarma y de admonición. Querían decir con ello que esa persona era demasiado flexible en cuestiones de religión y de moral, alguien que, por ejemplo encontraba lo más normal del mundo divorciarse y recasarse, leer las novelas de Vargas Vila y hasta declararse libre pensador. La suya era una versión más restringida, latinoamericana y decimonónica de lo que es un liberal. Porque los liberales del siglo XIX, en América Latina, fueron individuos y partidos que se enfrentaban a los llamados conservadores en nombre del laicismo. Combatían la religión de Estado y querían restringir el poder político y a veces económico de la Iglesia, en nombre de un abanico de mentores Ideológicos —desde Rosseau y Montesquieu hasta los jacobinos— y enarbolaban las banderas de la libertad de pensamiento y de creencia, de la cultura laica, contra el dogmatismo y el oscurantismo de la ortodoxia religiosa.
Hoy podemos damos cuenta que, en esa batalla de casi un siglo, tanto liberales como conservadores quedaron entrampados en un conflicto monotemático excéntrico a los grandes problemas: ser adversarios o defensores de la religión católica Así contribuyeron decisivamente a desnaturalizar las palabras, las doctrinas y valores implícitos a ellas con que vestía sus acciones políticas.
En muchos casos excluido el tema de la religión, conservadores y liberales (latinoamericanos) fueron índiferenciables en todo lo demás y, principalmente, en sus políticas económicas, la organización del Estado, la naturaleza de las instituciones y la centralización del poder (que ambos fortalecieron de manera sistemática siempre). Por eso, aunque en esas guerras interminables, en ciertos países ganaron los unos y en otros los otros, el resultado fue más o menos similar: un gran fracaso nacional. En Colombia, los conservadores derrotaron a los liberales. Y en Venezuela estos a aquellos y eso significó que la Iglesia católica ha tenido en este último país menos influencia política y social que en aquél. Pero en todo lo demás, el resultado no produjo mayores beneficios sociales ni económicos ni a unos ni a otros, cuyo atraso y empobrecimiento fueron muy semejantes (hasta la explotación del petróleo en Venezuela, claro está).
Y la razón de ello es que los liberales y conservadores latinoamericanos fueron ambos tenaces practicantes de esa versión arcaica —la oligárquica y mercantilista— del capitalismo, a la que, precisamente, la gran revolución liberal europea transformó de raíz. Al extremo de que, en muchos países, como el Perú, fueron los conservadores, no los liberales, quienes dieron las medidas de mayor apertura y libertad, en tanto que en la economía estos practicaron el intervencionismo y el estatismo.
Lo cierto es que el pensamiento liberal estuvo siempre contra el dogma —contra todos los dogmas, incluido el dogmatismo de ciertos liberales— pero no contra la religión católica ni ninguna otra y que más bien la gran mayoría de filósofos y pensadores del liberalismo fueron y son creyentes y practicantes de alguna religión. Pero si se opusieron siempre a que, identificada con el Estado, la religión se volviera obligatoria: es decir, que se privara al ciudadano de aquello que para el liberalismo es el más preciado bien: la libre elección. Ella está en la raíz del pensamiento liberal, así como el individualismo, la defensa del Individuo singular de ese espacio autónomo de la persona para decidir sus actos y creencias que se llama soberanía, contra los abusos y vejámenes que pueda sufrir de parte de otros individuos o de parte del Estado, monstruo abstracto al que el liberalismo, premonitoriamente, desde el siglo XVIII señaló como el gran enemigo potencial de la libertad humana al que era imperioso limitar en todas sus Instancias para que no se convirtiera en un Moloch devorador de las energías y movimientos de cada ciudadano.
Si la preocupación respecto al dogmatismo religioso ha quedado anticuada desde una perspectiva latinoamericana, en la que un laicismo que no dice su nombre avanza a grandes zancadas desde hace décadas, la crítica del Estado grande como fuente de injusticia e ineficiencla de la doctrina liberal tiene en nuestros países vigencia dramática. Unos más, unos menos, todos padecen un gigantismo estatal del que han sido tan responsables nuestros llamados liberales como los conservadores. todos contribuyeron a hacerlo crecer, extendiendo sus funciones y atribuciones, cada vez que llegaban al gobierno, porque, de ese modo, pagaban a su clientela, podían distribuir prebendas y privilegios, y, en una palabra, acumulaban más poder.
De ese fenómeno han resultado muchas de las trabas para la modernización de América Latina: el reglamentarismo asfixiante, esa cultura del trámite que distrae esfuerzos e inventivas que deberían volcarse en crear y producir, la inflación burocrática que ha convertido a nuestras instituciones en paquidermos ineficientes y a menudo corrompidos; esos vastos sectores públicos expropiados a la sociedad civil y preservados de la competencia, que drenan inmensos recursos a la sociedad, pues sobreviven gracias a cuantiosos subsidios y son el origen del crónico déficit fiscal y su correlato: la Inflación.
El liberalismo está contra todo eso, pero no está contra el Estado, y en eso se diferencia del anarquismo, que quisiera acabar con aquél. Por el contrario, los liberales que no sólo aspiran a que sobrevivan los estados sino a que ellos sean Io que precisamente no son en América Latina: fuertes, capaces de hacer cumplir las leyes y de prestar aquellos servicios, como administrar Justicia y preservar el orden público, que les son inherentes. Porque existe una verdad poco menos que axiomática —muy difícil de entender en países de tradición centralista y mercantilista: que mientras más grande es el Estado, es más débil, más corrupto y menos eficaz.
Es lo que pasa entre nosotros. El Estado se ha arrogado toda clase de tareas, muchas de las cuales estarían mejor en manos particulares, como crear riqueza o proveer seguridad social. Para ello ha tenido que establecer monopolios y controles que desalientan la iniciativa creadora del individuo y desplazan el eje de la vida económica del productor al funcionario, alguien que, dando autorizaciones y firmando decretos, enriquece, arruina o mantiene estancadas a las empresas. Este sistema enerva la creación de riqueza, pues lleva al empresario a concentrar sus esfuerzos en obtener prebendas de poder político, a corromperlo o aliarse con él, en vez de servir al consumidor. Pero además, el mercantilismo provoca una progresiva pérdida de legitimidad de ese Estado al que el grueso de la población percibe como una fuente continua de discriminación o Injusticia.
Este es el motivo de la creciente informalización de la vida y de la economía que experimentan todos nuestros países. Si la legalidad se convierte en una maquinaria para beneficiar a unos y discriminar a otros. Si solo el poder económico o el político garantizan el acceso al mercado formal, es lógico que quienes no tienen ni uno ni otro trabajen al margen de las leyes y produzcan y comercien fuera de ese exclusivo club de privilegiados que es el orden legal. Las economías Informales parecieron durante mucho tiempo un problema No lo son, sino, más bien, una solución primitiva y salvaje, pero una solución, al verdadero problema; el mercantilismo, esa forma atrofiada del capitalismo, resultante del sobredimensionamiento estatal. Esas economías informales son la primera forma —y es significativo que sean una creación de los marginados y pobres— aparecida en nuestros países de una economía de libre competencia y de un capitalismo popular.
Este es el más arduo reto de la opción liberal: adelgazar drásticamente al Estado, ya que ésta es la más rápida manera de tecnificarlo y de moralizarlo. No solo se trata de privatizar las empresas públicas devolviéndolas a la sociedad civil; de poner fin al reglamentarismo kafkiano y a los controles paralizantes y al régimen de subsidios y de concesiones monopólicas y, en una palabra, de crear economías de mercado de reglas claras y equitativas, en las que el éxito y el fracaso no dependen del burócrata, sino del consumidor. Se trata, sobre todo, de desestatizar unas mentalidades acostumbradas por la práctica de siglos —pues esta tradición se remonta hasta los Imperios prehispánicos colectivistas en los que el individuo era una sumisa función en el engranaje Inalterable de la sociedad— a esperar de algo o de alguien —el emperador, el rey, el caudillo o el gobierno— la solución de sus problemas, una solución que tuvo siempre la forma de la dádiva.
Sin esa desestatización de la cultura y la psicología, el liberalismo será letra muerta.
Esto ya pasa de castaño oscuro. Ayer, si ir más lejos, un grupo de de jóvenes de dudosa paternidad le dieron un meneo al bueno de Arcadi Espada, miembro fundador de la plataforma Ciudadanos de Cataluña. Lo curioso del asunto es que encima le gritaban “feixista”. La cosa sería de guasa si no le hubiesen pegado un par de coces y dado un susto considerable. Manda reaños que en este oasis idílico no se pueden defender ideas sólo con palabras. Ellos, los fascistas catetos y aldeanos, son los que te increpan si te sales del guión de la película que tienen montada en su nación de opereta.
El incidente me toca mucho la moral porque el susodicho Arcadi Espada ha sido profesor de éste que escribe. Tipo tolerante donde los haya, buena gente y con un fino sentido del humor que hace las delicias de propios y extraños. A Arcadi se le podrán decir muchas cosas, pro no fascista. Militó en el PSUC en los 70, que era lo más de lo más cuando la izquierda española -y catalana- todavía conservaba algo de principios y decencia. Pasó por Iniciativa per Catalunya, ese enjendro que con los años ha pasado a ser un partido nazionalista más. Amigo de Vázquez Montalbán y de todos los que fueron algo en Cataluña cuando Cataluña era algo.
Pues eso, que ahí lo tienen al pobre, zarandeado por aprendices de brujo neonazis obnubilados por la izquierda abertzale; los otros nazis ibéricos dignos de mención. Sin darse cuenta, estos capullos integrales utilizan, al grito de “visca Terra Lliure”, aquello de “la dialéctica de los puños y las pistolas” que predicaba el fundador de la Falange. Fascistas, sí, con todas las letras y todo el significado que les da el ser antidemócratas, etnicistas y violentos.
Para más inri, los mossos tardaron un huevo de pato en actuar y poner orden. Quiero creer que por incompetencia supina. Esto viene a corroborar lo que ya se sabe hace la tira: que en Cataluñalandia uno no puede discrepar en público del credo oficial sin que lo pongan a caer de un burro o le den un guantazo. Alguno dirá que exagero, pero no es la primera vez, ni será la última, en la que pasa algo parecido. Desde los medios del régimen nos insultan -o nos ignosran, como es el caso- por sentir diferente para que los cachorros talibanes nos den la estocada. Esto, para quien tenga un poco de memoria histórica, huele a paseillo, a checa, a fascismo puro y duro como en los peores tiempos del III Reich.
Mientras tanto, la izquierda catalana calla, o sea, otorga. No soporta que algunos de sus hijos predilectos hayan alzado la voz y dicho que ya está bien de tanta chorrada y tanta murga. No es extraño que el amigo de toda la vida, el compañero de tantas luchas te retire el saludo o te recuerde sin diplomacia que te has vuelto un “fascista”. Manda narices, con perdón, que se pueda ser tan gilipollas. Que se puedan tragar tantos carros y carretas a costa del qué dirán. No vaya a ser que yo, con lo progre y lo chupiguay que he sido siempre, que me apunto a todas las manis y llevo pañuelo palestino, vaya a pasar ahora por un españolazo de esos, aunque mi padre sea de Córdoba y mi madre de Salamanca, en casa hablemos castellano y nos estén recortando los derechos lingüísticos por la jeta. Pero no, ya se sabe que España es un concepto fascista inventado en el siglo XVIII, como muy bien dicen todas esas cabezas pensantes y subvencionadas.
Pese a todo esto aquí seguiremos, tocándoles lo que no suena por defender lo que somos y lo que creemos que es justo. Por defender una Cataluña libre, pero libre de verdad, en la que cada cual pueda sentir y pensar de la forma que le rote, sin que ningún fascista te espere, amparado en el rebaño, para acallar tus palabras. No les tenemos miedo, ni a ellos ni a los que callan y miran hacia otro lado. Si tan nerviosos les ponemos será por algo. Y si esto es ser un facha, que baje Dios y lo vea.
De vez en cuando, entre tanto capullo integral y charlatán de tres al cuarto, uno se encuentra con personas que valen un Potosí. Y a veces –repito- te da la sensación de que esa persona y tú ya os conocéis de otra vida y no hacéis más que reencontraros en esta para tomar unas cañas y darle a la sin hueso hasta altas horas de la madrugada. Como mi Amiga Mónica, una asturiana afincada en Madrid con unos cojones más grandes que el caballo de Espartero -ése que está al lado del Retiro-. Mi amiga es una tia valiente y con más mili encima que el cabo Tres Forcas. Así lleva a los maromos, que le bailan el agua con una sola mirada de esos ojos celtas y pícaros. Porque tendrían que ver ustedes cómo le suena el móvil cada cinco minutos, con llamadas de amigos y pretendientes. Y mientras ella despacha peticiones y súplicas, uno se siente afortunado de estar allí, frente a una jarra de cerveza con una mujer como Dios manda. Y si aquí el autor no tuviera acartonado el sentimiento amoroso y no fuera un golfo de tomo y lomo, se colaría hasta los huesos de esta vallecana de adopción. Con ella tengo una deuda, que espero saldar, en parte, con estas líneas y con algunos paseos por mi querida Granada. Gracias a su paciencia infinita pude pasearme por el Prado y babear a gusto ante el retrato de Olivares y frente a la Rendición de Breda que pintó el maestro Velázquez. Pude, entre las calles de la Villa y Corte, sentirme un poco veterano de Flandes, y eso, señores, no hay dinero que lo pague.
Así que vayan por ella estas palabras, mi admiración y mi amistad incondicional. A su servicio pongo mi toledana y mi vizcaína -ella ya me entiende- por si algún día le hacen falta. Aunque lo dudo, porque hay que tener arrestos para tenerla delante con los brazos en jarras y que no te tiemblen las piernas. También va mi deseo de que encuentre pronto a ese perrito huérfano y le dé todo el amor que sólo ella es capaz de darle a un cánido. Porque como dice Mónica, los perros valen más que las personas. Será que tengo algo de cuadrúpedo, pero a mí me parece que alguien a quien no le gusten los perros no es trigo limpio. Por ello, y por tantas y tantas cosas, le mando un beso muy grande desde la orilla de este Mediterráneo que tanto le gusta.
Serafín Fanjul, Catedrático de Literatura Árabe de la UAM