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Mad Max

Se subía aquí el arriba firmante a su coche y encendía la radio tan ricamente a ver qué coño pasaba ayer en el mundo. Confieso a vuestras mercedes que desde un tiempo a esta parte ni veo la tele ni casi compro los diarios. La radio se ha convertido en mi cordón umbilical con la realidad, ya que el contacto diario con la panda de inútiles docentes de la facultad pertenece más bien al reino de la metafísica.
Decía que voy, enciendo el arradio y lo primero que oigo es que un chaval francés, más sonado que unas maracas, se ha llevado por delante a toda su familia. Resulta que el angelito pilla una escopeta del doce con posta lobera y se pone en plan Terminator en el salón de su casa. Joder. Aquí el que escribe ya se imaginaba la escena con ese poder evocador de la radio: la casa a oscuras, la pantalla encendida de la tele y la sombra del zumbado con la escopeta en la mano proyectada en la pared manchada de sangre. Muchas películas, lo reconozco, pero es lo que hay.
Los vecinos consternados afirman que el menda era un chaval de puta madre y majo como el sólo. La madamme de la esquina consternada porque el Jean Francoise –o como coño se llame el tipo--siempre le daba los bueno días y ayudaba a las ancianitas a cruzar la carretera. Para cagarse.
Al arriba firmante hay cosas que no le entran en las pocas entendederas que el altísimo ha tenido a bien concederle. Por ejemplo, que un adolescente se cepille a su familia –así, por la geta--durante la pausa del capítulo de OC. Vale que el mundo está lleno de zumbados y que cosas veredes amigo Sancho, pero a uno se le ponen los pelos como escarpias de imaginar qué clase de monstruos perturbados están creando entre todos. Dios me libre de generalizar con todos los adolescente porque no hace demasiado el que escribe pertenecía a ese género de monstruitos, pero de lo que no cabe mucha duda es de que algo falla cuando cada dos por tres aparecen episodios como estos.
En Japón lo de los chavales que se encierran por la cara en su cuarto y no salen más en su puta vida. Aquí el menda aquel que se creía un ninja y se puso en plan Tekken con su familia. En los yuesei los púberes rollito Rambo dándose los bueno días descargando el cargador de su Kalashnikov regalado por Navidad. Y lo que debe estar pasando por ahí de lo que no tenemos ni pajolera idea, ya ni les cuento, oigan. Acojonante.
Como esto no cambie, dentro de 20 años esto va a parecerse muchísimo a Mad Max episodio II --¿han visto que dominio del séptimo arte?—o, más castizamente, al coño de la Bernarda. Que todo puede ser.

Va por ustedes

Cuando empecé a escribir esta página, a principios de este año si mi mente no me falla, no sabía si sería capaz de escribir un artículo diario. Más aún. No sabía si el arriba firmante sería capaz de encontrar un tema todos los días para llenar estas páginas electrónicas. Mi referencia en un principio fue el blog decano de mis amigos, unas chispas en el viento aragonés que dejaban intuir lo que se cocía detrás de los píxeles de la pantalla.
Todo este rollo viene porque ayer, esta modesta página registró 142 visitas. Yo aún no me lo creo, pero parece que el contador no engaña. En este tiempo de confidencias con mi blog ha pasado de todo. Desde los atentados del 11 M hasta la boda del vástago de los Borbones. También el diseño de la página ha experimentado cambios, así como el propio estilo del autor. A esto útlimo me gustaría referirme.
Desde que el arriba firmante empezó a escribir como pensaba, como le salía del estómago, esta página ha llegado a triplicar el número de visitas. Joder, si hasta me leen en México. La línea editorial--si se me permite la gilipollez y la pedantería—es barriobajera, procaz y un tanto chulesca, no lo voy a negar. Aquí el arriba firmante no para de soltar tacos a diestro y siniestro y se cisca en la mayoría de convenciones sociales establecidas. Y a pesar de ello a la gente le gusta. O más concretamente, diría que eso es lo que la gente aprecia, que le digan las cosas a la cara.
También algunos se han rilado en la madre que me parió y le han repasado el árbol genealógico. Pero eso es normal y va con el oficio. Algo normal si tenemos en cuenta epítetos como aldeano, indio, irracional y otras lindezas que les suelto, día sí, día no, a mis primos nacionalistas. Pero lo que el arriba firmante no piensa hacer es dejar de repartir caña y de dar su opinión en una sociedad, como la de Cataluñalandia, en la que todos somos muy progres, muy modernos y muy políticamente correctos. Tampoco piensa callarse cuatro verdades sobre este país mío antiguamente llamado España. Un país al que quiero y al que odio al mismo tiempo. Lleno de chorizos, lumis y mercachifles, pero a la vez repleto de buena gente y de amigos con los que tomarse una cerveza mientras te cuentan su historia.
Así que bueno, como dice el dicho el gato es mío y me lo follo cuando quiero. Así que desde esta página sólo me queda darles las gracias a todos ustedes y decirles que aquí el menda va seguir repartiendo leña como el primer día. Con dos cojones.

Chorizos de Estado

Resulta que Rafael Vera dice que como lo metan en el talego se declara en huelga de hambre. Hay que joderse. ¿Pues no resulta que el mayor chorizo que esta península haya conocido se nos pone estupendo? Y a todo esto Felipe Glez y su coro de palmeros finos se rasgan las vestiduras y dan su apoyo en un manifiesto al susodicho mangui.
Leía este domingo en un artículo de El Mundo, que desde la época del duque de Lerma –a la sazón valido de Felipe III --en este país no se había mangoneado tanto a costa del erario público. El jambo este, Vera, fue el responsable de la mayor chapuza de Estado que los tiempos conocieron desde el desastre de Cavite. Aquí mi primo se forró a base de bien a costa de sacar viruta de las arcas del Estado con la excusa de cepillarse a algún que otro etarra. Al arriba firmante lo que le jodió de aquel tema no fue que el Gobierno quisiese llevarse por delante a algún que otro hijo de puta, aunque es del parecer de que la mujer del César ha de aparentar ser decente además de serlo. Quiero decir que muy bien, que el Estado no puede llevar a cabo una guerra sucia, bla bla bla. Pero de cara a la galería. Lo jodido de aquello de los Gal es lo mal que lo hicieron. Secuestraron al pobre Segundo Marei y lo dejaron tocado para el resto de su vida, por no hablar de los errores de identificación de los objetivos, que aquello ya era de juzgado de guardia. Resumiendo, lo que realmente le toca la bisectriz al que escribe es que todo el tinglado lo montaran cuatro sinvergüenzas y mangantes que aprovecharon para montarse en el dólar a costa de los impuestos que tan religiosamente pagamos entre todos.
Uno es de la opinión de que no todas las vidas humanas son sagradas. Ni que todas las vidas humanas valen lo mismo. La vida de Hitler, la de Stalin o la de cualquier etarra no valen la sábana que los cubre. Pero ese es otro tema para otro artículo. Aquí lo que es de juzgado de guardia es que los socialistas todavía estén empeñados en defender a esta caterva de choris de baja estofa que en un momento dado llegaron a las más altas magistraturas.
Si Vera se declara en huelga de hambre en el talego, pues muy bien, oiga, no coma usted y muérase de hambre como los negritos del África. Ya verán ustedes como a los tres días se está machacando un bocata de jamón. ¿O es que alguien cree que este tipo tiene principios como para dejarse morir de hambre? Vamos, hombre. Que cumpla condena y ojalá se le caiga el jabón en las duchas.

El juego del palito

Miren ustedes, a mi esto del deporte como que no. Lo único la Fórmula uno, y debido a que el arriba firmante tiene octanaje en lugar de leucocitos. Dicho esto ustedes se dirán que muy bien, que a mi como si te la machacas, chaval. Y lo entiendo, pero es que no creo que a ninguno de mis compatriotas de Cataluñalandia –ese bonito país medieval de cuento de hadas donde todo el mundo habla catalán y baila sardanas—les guste verdaderamente el deporte. Aquí lo que se estila es hacer política aprovechando que 11 tipos le dan patadas a un esférico o, más recientemente, que cuatro chavales del interior le dan con un palito a una pelotita. Aquí el arriba firmante no sabe básicamente nada de Hockey ni puta falta que le hace. Basicamente a mi plin, pikolín. Siempre he considerado que este deporte entra dentro de la misma categoría que la petanca, o el ping pong.
Bueno. No quiero irme por los cerros de Úbeda. Decía que aquí parece que, a raíz de que la selección catalana ha ganado un mundial b de este deporte, la peña ha estado toda su puñetera vida yendo a ver partidos de Hockey, y que el Sport le dedica medio diario día sí día también. Claro, que esta es la versión de esa televisión local que emite desde Sant Joan d´Espí –concretamente desde un barrio en que el arrriba firmante dio clases y que los aborígenes llamaban la tebetré--. Decía que según Telebarsa aquí todo quisqui tiene un estick en el armario y una camiseta de la selección catalana. Como dice mi buen amigo Oscar Guardingo, es extraño ver a una multitud de púberes adolescentes con la camiseta de fútbol de la selección española cuando la verdadera reivindicación atávica de la mayoría de la nación catalana es la tener selección propia. Hay que joderse. ¿Pues no resulta que el segundo lugar de España con más peñas madridistas es Cataluña? Un fenómeno paranormal como otro cualquiera, oiga. Pero claro, llena la plaza de Sant Jaume de banderas aragonesas con estrellas y parece que aquí estemos a punto de declarar el Estado Catalán. Luego, si alguien pudiese ver dentro de las casas de la gente, vería a una inmensa mayoría con un ataque de risa que te rilas. En la calle es otra caso, claro, porque si expresas públicamente la vergüenza ajena que te provoca todo el tinglado este eres un facha, un "espanyol" y hablas una lengua genocida. Estamos rodeados de indios. Como en las pelis.
Claro que si los cuatro gatos estos que tanto ruido hacen tienen tanta ilusión ,pues vale, oye, que sí, que te vistas de lagarterana si quieres. Ahora, y eso es impepinable, que el Barsa juegue una liga con el Figueres y el Nástic. ¿No querían sopa?

Hombres

La gente está muy mal. Sólo tiene uno que salir de copas con sus compadres para ver que aquí falla algo. Resulta que el que no está amargado con su currelo está en plena crisis sentimental, el otro que no folla, y el de allí se siente incomprendido por la sociedad. Hay que joderse. Si es que se le quitan a uno las ganas de acabarse la cerveza. Y aquí a quién le pides el libro de reclamaciones. Las quejar al maestro armero, y si no, dos piedras, chaval.
El arriba firmante, ya lo saben vuestras mercedes, es un antiguo. Antes la gente hasta se moría de otra manera. Las cosas claras y el chocolate espeso, que decía el sabio. No sé si será que ahora vivimos de puta madre y que todos tenemos teléfono móvil, pero la basca está atacada. Entre el mobbing, el zapping y el fist fuking –no sé si de dan cuenta ustedes de que ahora para ser moderno hay que decir cosas acabadas en ing--nos van a acabar de dar bien por el culo.
Entre todo este marasmo, aquí el que escribe conoce, mayormente, el de la crisis de la masculinidad. A todas horas sale un jambo por la tele diciendo que es metrosexual. Lo será su puta madre. Ahora resulta que te tienes que depilar el pecho, ponerte cremitas y comer danonino con bífidus activos. Y si no lo llevas claro, colega.
Esta mañana, cuando iba a comprar los periódicos, el arriba firmante se encuentra una revista –con título en inglés, of course—en la que salía un maromo rubito, anglosajón y con una pinta de trucha que echaba para atrás. Vamos, que aquí el menda se lo ha quedado mirando y ha pensado que como se ponga muy de moda esto del metrosexualismo no se va a comer un colín hasta el segundo advenimiento de Cristo.
No es que uno se sienta muy identificado con el prototipo de macho ibérico rollito Alfredo landa. Ni que piense eso de la mujer en casa y mamonadas por el estilo. Pero es que entre el tipo cavernícola y el efebo descafeinado debe de existir un término medio. Vamos, que ya no se estila lo de los hombres que se visten por los pies.
Como uno eso de lo políticamente correcto se lo pasa por el forro va a decir cuatro cosas. La primera que ya no se estila lo de ser cortés, lo de ayudar a las viejecitas en el metro, ni lo de dejar pasar a las señoras delante en una puerta. Ahora cualquier subnormal le puede mentar a uno su madre y se queda tan ancho. Lo del honor es un concepto trasnochado y lo que prima es llevarse muchos billetes a fin de mes. Cualquier gilipollas te da su palabra y luego se desdice. En fin, que como somos tan modernos acabamos siendo subnormales.
Pero claro, esto no se puede decir, alguna dirá que uno es un machista –cuando los tiros no van por ahí—y alguno podrá decir también que el arriba firmante es un bruto, un antiguo y que no es ecosocialista. Pero bueno, qué le vamos a hacer. Por la parte del que escribe, éste prefiere que le digan eso a que le llamen metrosexual y acabar con mallas y la cara embadurnada de verde. Vamos, hombre.

Su majestad católica

Yo no sé a ustedes, pero al arriba firmante le parece que esto de la monarquía cada vez se parece más al chichi de la Bernarda. Poca seriedad –para qué vamos a engañarnos—ha tenido siempre la susodicha institución. De todo quisqui son bien conocidas las aficiones lumísticas –de lumi, of course—de la dinastía. Eso, de todas formas, es lo que menos le importa al que escribe, porque el tema del hola qué tal, en mayor o menos medida, nos viene gustando a todos desde el principio de los tiempos.
No. Lo que realmente mosquea es que el tipo que se ciñe la corona y vive del cuento, se marque unas salidas de tono como la proeza que se a marcado este mes en Rumanía. Nuestro amado monarca se ha dedicado a liarse a tiros con una serie de osos y lobos que pasaban tranquilamente por allí. Si hasta parece que se cargó a una osa embarazada, que ya es tener mala leche. Osea, que se lo llevan de osos, y no sé si también se lo llevarán de zorras, para promocionar la región en concreto y que venga más peña a cepillarse osos, que como todo hijo de vecino sabe, abundan como setas en todos los bosques de Europa.
En fin. Que en Rumanía se ha montado un pollo a costa del Borbón que ni pa qué. Programas de máxima audiencia, periodistas de todos los medios diciendo que se vaya a pegar tiros donde le digan, etc.
Y es que sabemos quedar bien, joder. La simpatía ibérica y el savoir faire que nos caracteriza en el mundo entero. Es que así da gusto tener un rey, oiga, que bien que hace las funciones de representación de todos los españoles.
Hace quinientos años aún tenía sentido dejarse volar la tapa de los sesos por un tipo que defendía la verdadera fe. O te liabas a cañonazos con ingleses y holandeses por ver quien tenía más arrestos. Pero ahora qué. Ya de por sí la monarquía es un concepto trasnochado y con menos gracia que una peli gore en un jardín de infancia. Joder. Y encima la panda de yernísimos que tenemos; el conde drácula y el del balonmano, que tiene tela.
Vamos que como sigan asín les va a durar el chiringuito menos que una play station a la puerta de un colegio. Cosa de la que me alegraría, no se vayan ustedes a creer. Como ya dije una vez, cada uno ya es mayorcitro para aguantarse su vela, y a mi no me gusta pagarle el café por la cara a nadie. Hasta ahí podríamos llegar.

Crimen imperfecto

El otro día asistí a un crimen. Como se lo digo. El asesinato en cuestión fue incruento, y la vícitma, un tal Edmundo Dantés, no dijo ni pío.
Los lectores avezados ya habrán pillado de qué demonios hablo. Pues sí, queridos lectores, para aquellos de ustedes que aún no lo sepan, el otro día vi una adaptación cinematográfica de El conde de Montecristo. Algunos recordarán –quizá—como el arriba firmante les comentó hace cosa de un mes lo mucho que disfrutaba de esta novela. Más de mil cuatrocienta páginas –en dos vólumenes impecablemente editados por Cátedra—con la más bella y mejor narrada historia de una venganza que el ser humano masculino haya escrito nunca.
Pues eso. Que el otro día vi lo que los yankis hamburgueseros llaman tv movie y que en castizo de toda la vida viene a ser una peli pa la tele. Ignoro la identidad del asesino, anque intuyo que debe tratarse de un guionista de esos que hacen películas de mamporros y rayos láser hasta en las pelis de romanos. Vamos, que toda la gracia del libro a tomar por saco. Edmundo Dantés –el prota—reducido a un tipo gris, cínico y con ganas de liarse a sablazos con el primero que pasa. Hay que joderse. Pues no resulta que el tipo en cuestión parece más un mosquetero que el susodicho conde –y eso que en la novela el amigo Dantés no tira de blanca en ningún momento--. Toda la gracia de una venganza perfectamente planificada reducida a cuatro hostias mal dadas.
Y ya ni hablar siquiera del abate Faria, y de los malos –reducidos a caricaturas jolibudienses--, que dan ganas de coger al guionista y agredirle con los dos tomos anteriormente mencionados.
Uno ya columbra que adaptar una novela al cine tiene su qué. Pero es que hace cosa de un mes el que escribe vio una revisión del clásico hecha en Francia –como Dios manda--e interpretada por Gerard Depardieu o como coño se escriba. Aquello era una película en condiciones, sin tanta explosión ni tanta hostia, conservando el espíritu de la novela.
Y es que en el cine, como en todos lados, abundan los mamonazos. Un tipo que así, a la primera de cambio dice, oye Johny, escríbeme una peli del libro este de la estantería, que dice mi primo Mike que es la hostia. Y el otro, el Johny de turno, se lee por encima el libro y te hace una hamburguesa con su pepinillo y todo.
A ver si aprendemos que tres mil años de historia y de cultura no se trasnplantan tan así como así al otro lado del charco. Que por mucho que quieran les falta sensibilidad y vergüenza torera para adaptar un clásico en condiciones. No digo que no lo hagan a veces, pero en la mayoría de casos meten la gamba hasta el sobaco. Y si no me creen alquilen el DVD de Troya. Yo todavía me estoy descojonando de la risa. Oigan.

A las cinco de la tarde

Aquí mis primos de ERC tienen una facilidad asombrosa para meterse en jardines. Resulta que ahora van y dicen que los toros no se emitan en horario infantil. Lo juro. Vamos, que van a tener que cambiar el horario de las corridas y hacerlas a las 10 de la noche. Ya me imagino a Sardá comentando el pase de pecho de El Juli. Aquí el que escribe va a los toros. No mucho, es cierto, pero de vez en cuando le gusta ir a la Monumental. Hay que joderse, a mi que me hierve la sangre cuando le pegan un trancazo a un perro. Cosas veredes, amigo Sancho, cosas veredes.
Estos jambos son los mismos que los de las cabezas de magrebís, o sus tíos mayores, que todo puede ser. Ahora resulta que los toros son malos para el desarrollo intelectual y no sé qué mamonada más. A mí que un tipo me diga, oye, que no, que pobre bicho, que le claven banderillas a tu puta madre. Pues vale, oiga, sí, lo comprendo y admito mi barbaridad intrínsica y mi poca sensibilidad, pero ya somos mayorcitos y cada uno tiene sus vicios. Pero que salte un maromo aldeano de estos y me suelte, así, por la buenas, que los niños no pueden ver los toros porque les afecta no sé qué neurona, es que me descojono de la risa, oiga. Vamos, que la Península Ibérica al completo, el sur de Francia y parte de América Latina llevan siglos creando monstruitos y tipos desequilibrados. Yo siempre he dicho que este es un país de caínes y de hijoputas, pero a la hora de sacar la chirla y darle una mojada al vecino la cabeza siempre la hemos tenido muy en su sitio. Supongo que estos gachones habrán realizado algún estudio clínico para llegar a esta conclusión. Y en el susodicho habrán incluido como ejemplos de desiquilibrados a criminales y asesinos del calibre de Pablo Pacasso, Federico García Lorca, Rafael Alberti y una larga lista que sigue.
Porque lo que aquí mis primos de la aldea tampoco saben es que la segunda plaza de toros más antigua del mundo está en Olot, que Barcelona tuvo la plaza más importante de España hasta los años 60 –había gente que iba en tranvía de la Monumental a Las arenas para ver a dos toreros la misma tarde—y que, del mismo modo que en el resto de España, aquí hay mogollón de pueblos que sacan toros en sus fiestas –y que como se pongan tontos los van a correr a gorrazos--. Pero claro, los toros son “espanyols” y franquistas, y encima la peña habla en castellano –y un cojón de pato--.
Así que los toros son perjudiciales para los zagales. Que salga una lumi a las 5 de la tarde diciendo como le ha practicado un francés a Antonio David no lo es. Que los críos vean, entre teletubi y teletubi, como los hijos de Bush bombardean un hospital mutilando niños como ellos , pues tampoco. Que los colegios sean lo más parecido al chichi de la Bernarda y les ahostien hasta llevarlos al suicidio, nasti de plasti. Aquí lo malo para los chavales es que les pongan toros a las 5 de la tarde. Qué nivel, Maribel.
Lo dicho. Que si no les gustan los toros pues muy bien, a mi plin. Pero que se salgan por peteneras cuando todo quisqui sabe por donde van los tiros y a quién pretenden machacar, pues ya no, oiga. Que le vayan a tomar el pelo a Rita “pubilla” la Cantaora.

O sea

Pero qué se han creído estos maños xenófobos e intransigentes. Es que hay que joderse. No van y tienen las cabezas de cuatro magrebís del Magreb en su escudo histórico. Desde luego los reyes de ese país llamado Aragón eran unos fachas y no habían ido en su puta vida al Fórum de las culturas de su época. Desde esta humilde página exijo que se repare tal agravio que atenta contra la multiculturalidad y el yupiyupiyei. Desde la Asociación de Serees Humanos Asexuados que se Visten con Pijama, llevan Rastas y Toncan los Bongos, declaramos que los maños son muy malos, o sea. También exigimos al gobierno aragonés que retiren de su escudo todas las cruces por ser elementos confesionales que pueden resultar insultantes para el resto de minorías religiosas. Que retiren también el árbol del susodicho escudo porque incita a la deforestación.
Y ya que estamos reclamamos también que se sustituya el león de León por la vaca de Milka, ya que el felino en cuestión es un bicho carnívoro y atenta contra la fe vegetariana. Llamamos a todos y a todas , compañeros y compañeras, seres masculinos y femeninos, a que se borre inmediatamente del escudo de Castilla el castillo, ya que es un símbolo bélico y antipacifista y no mola nada. Paralelamente reclamamos que se sustituya la granada del reino de Granada por una lechuga, que es más verde ecologista que te rilas y tiene más bífidus activos. O si no que la cambien por una fresa en reconocimiento de los cultivadores de fresa de Lepe.
Y ya lo último, oye. Que quiten las cuatro barras de la antigua Corona de Aragón porque el fascista que las diseñó las hizo con sangre. Qué asco y que poco sostenible. O sea.
Desde luego, qué poco modernos y multiculturales qué somos. O sea.

Por mi parte que se vayan todos a mamarla. A Parla, of course.

Gente moderna

El sábado por la noche acabé el la fiesta de cumpleaños de un colega. Uno de aquellos saraos al estilo Carmina Ordoñez –no sé si ustedes captan mi fina ironía—en los que todo quisqui es guay de la muerte que te rilas. Ganas de mamoneos, la verdad, tenía pocas, pero el colega es un tipo muy legal que siempre se ha enrollado muchísimo con el que escribe. Así, que bueno, hice de tripas corazón y acabé por ir.
Decía que aquello era divino de la muerte. Gente moderna, gafas de pasta, chapitas en la ropa, perillas increíbles y un tipo con un collar de perro. Lo juro. Para ambientar en tinglado música del rollito underground, que viene a ser lo mismo que grupos conocidos en su casa a la hora de comer.
Pero bueno, ya que estás allí te integras y, como uno ya tinene más mili que el caballo de Prim, se mimetiza sin problema con el ecosistema. Una chavala que me insistía mucho en que era “indi” no paraba de darme la brasa con una peli de los ochenta intitulada “El club de los cinco”, que al final resulta que sí que ví un día en plena sobremesa después de un arroz de esos tan buenos que hace mi vieja. Luego otro coleguita diciéndome que bueno, que qué buen rollo que hemos tenido desde el principio de los tiempos, que amigos para siempre, nainonainonainoná. Y el arriba firmante que sí, que claro, que llevás más aditivos encima que la petroquímica de Tarragona y cualquiera te dice que no.
Lo interesante de estos encuentros es ver si te calzas alguna chavala y darle a la vena antropológica. De lo primero nasti de plasti, todas con sus legítimos, así que opté por darle al rec y quedarme con el rollito. A mi, personalmente me gusta imaginarme a la peña tan moderna vestida como hace cincuenta años. Les quitas el flequillo, la perilla, el collar de perro y los imaginas con zapatos de charol, pantalón a raya y bigotito fascista. Te das cuenta de que por mucho que nos empeñemos seguimos siendo tan gilipollas como siempre. Otra cuestión es que aquella escena costumbrista y posmoderna lo mismo podría haberse celebrado en New Cork que en Ámsterdam. Vamos, que todo el mundo acaba por uniformarse igual en todas partes con la excusa de ser diferente. Hay que joderse.
Al final me largué a las tres y pico harto de hacer cola en una conocida discoteca. Hasta el gorro de estar solo mientras la peña entraba con el pase VIP. Así que el menda se acordó de su catre y decidió que para estar pasando frío y acabar bailando en 30 centímetros cuadrados por doce euros, estaba mejor en el sobre. Lo dicho, que me piré excusando mi ausencia con un imaginario dolor de estómago.
Al día siguiente, tan pancho en mi sofá, me encontré con un reportaje de un menda que se cruzaba Afganistán con una cámara por la geta. El tipo iba a un valle perdido entre China y Pakistán donde vivían unos tipos curiosísimos llamados Tidjikes o algo asín. Viendo a aquella gente con sus yaks, sus chozas de fieltro y su vida tranquila me reconcilié un poco con la vida. Por lo menos aún queda gente que pasa de mamoneos y se lo monta como puede con cuatro cosas. Sin necesidad de modas, de Internet, de coches que valen un huevo ni vacaciones en Benidorm.
Me dieron unas ganas terribles de mandarlo todo a tomar por culo y acabar en cualquier rincón tranquilo del mundo con gente de verdad . Pastoreando mis yaks, o mis dromedarios, durmiendo en una tienda y recibiendo al delegado del gobierno de turno con una sonrisa en la boca y un kalashnikov en la mano. Así, arreglao pero informal.

Hijoputas e Hijos de puta

Me explicaba ayer mi buen amigo Víctor, que una articulista de eso que llaman periódico y entitulan “Avui”, se iba de vereta y repartía canela fina a propósito de extremeños, andaluces y tópicos variopintos.
Por lo visto, el fulano en cuestión repasaba todos los tópicos; desde el andaluz palmero y vago hasta el extremeño parásito que vive de los catalanes. He buscado el artículo para hacer lo que pienso hacer en breve con todo conocimiento de causa, pero me ha sido imposible encontrar la mierda de artículo ese por el que sin duda habrá recibido el apoyo de todo su corro de palmeros finos y talibanes.
Bien, con lo que sé y con lo que intuyo me da, dado el caso, para calificar al susodicho cantamañanas como hijo de la gran puta. Como dice el maestro Reverte esto no es lo mismo que hijoputa, todo seguido. El hijoputa no deja de ser un desgraciado de los que te encuentras por la vida, un tonto del culo que muchas veces ni sabe que lo es. El hijo de puta se hace, se lo curra. Es un personajillo que se gana a pulso el calificativo a base de tocarle los cojones al personal y de ser un mal bicho.
Lo dicho, que el tipo este es un hijo de la gran puta. Pero quiero que entiendan todo el matiz y todo el ritual. No basta con decirle, por ejemplo: S (por decir algo), eres un hijo de la gran puta. No. Como también dice el maestro, hay que arrastrar la i del comienzo, apoyarse delicadamente en la j, suave al principio, sonora al final, pasar como de puntillas sobre la preposición y el artículo y recrearse sonoramente en el gran, dando a entender lo grande que resulta su madre dentro de este venerable oficio. Lo último del asunto deviene al disparar esa p final. Debe uno de pronunciarla de forma sonora, labial, casi escupiéndola, ya que es ahí donde reside el intríngulis del asunto; en la p sonora y limpia de puta.
Ahora imagínense como pronuncio serenamente y con todo el sentimiento del que soy capaz ese S, eres un hijo de la gran puta.
Mucho mejor, sin duda. Algo en el que escribe se alivia infinitamente, pero pasaremos ahora a la faceta intelectual del asunto.
Si el arriba firmante fuera un inculto talibán, un mercachifle barato y un, repito, hijo de la gran puta, podría recrearse en la comparación histórica. Me explico, que si se me fuera la olla podría ponerme a recitar un sinfín de personajes históricos que mi tierra andaluza ha dado; desde personajes homéricos, pasando por emperadores romanos (en esto nos ganan los extremeños), conquistadores, literatos, artistas, filósofos y arquitectos. Me dejo categorías, sin duda, pero no es plan, oigan. No diría aquello tan vulgar de las fuentes de la Alhambra, de las bibliotecas de Córdoba, ni le recordaré al fulano este cómo vivían en Cataluña en la Edad Media.
No lo voy a hacer porque a parte de un mal gusto impresionante, no me quiero poner a la altura de según qué gilipollas. Tampoco le voy a recordar cómo los vagos andaluces y extremeños se han dejado la piel en la industria catalana para que según que señorito burgués pueda irse de vacaciones al santuario de Nuria o escalar Montserrat con la colla barretinaire.
Repito, de eso nasti de plasti. ¿Y saben ustedes por qué no? Pues porque yo quiero a esta tierra a pesar de subnormales de este calibre. Adoro este idioma, hermano del mío, tan suave y sedoso en el que escribían Verdaguer y Pla. Porque aunque este cateto y otros como él se empeñen en lo contrario, mi tierra y la suya son hermanas desde tiempos inmemoriales. Ya de antes de los romanos mi gente y su gente eran la misma, hablaban prácticamente el mismo idioma, rezaban a los mismo dioses y se levantaros juntos contra catagineses y romanos. Y luego más de los mismo, pero esta vez en latín. Porque según que tonto del culo ignora que en Tortosa fueron tan andalusís como los granainos. Y porque, sobre todo, catalanes y andaluces se partieron los cuernos por todo el mundo contra todos los enemigos que sus majestades católicas y españolas fueron haciendo a lo largo de los siglos. Y si no, ahí están los archivos, no jodamos, please.
Vamos, cretino, que has cortado el trigo verde. La única espinita que tengo clavada es la de que este humilde blog no lo lea tanta gente como ese periodicucho subvencionado y en bancarrota en el que escribes.
De todas formas, hijo de la gran puta, si no te queda claro algún asunto y prefieres discutirlo en un ambiente mucho más térmico, por mi ningún problema. Y así de paso te puedo hacer unas palmas, cantarte una buleria y meterte la guitarra por el agujero del culo, gilipollas.

Sobre julais y conmemoraciones

Los asiduos a esta página ya me tendrán calado. Tampoco es que el que escribe vaya disimulando de qué pie cojea a estas alturas de baile. Se me nota la vena republicana --no me gusta pagarle el café a nadie por la geta—y filo izquierdista –más de lo mismo--. Cierto es también que pese a todo, el susodicho autor de estas líneas es en el mundo del blog periodistico lo más parecido a un francotirador serbio hasta arriba de Rioja. Vamos, que no me corto un pelo.
Esto, verbigracia, lo digo porque hoy voy a dar canela fina y me voy a despachar a gusto con un tipo que, como no podía ser de otra manera, provoca suspiros y enconados artículos apologéticos y pelotísticos –que de todo hay--.
Decía que no puede ser menos porque el tipo en cuestión era un cantamañanas de agárrate que vienen curvas. Uno de esos fulanos que por no se sabe bien cómo acaban apareciendo en los libros de Historia como adalides de causas nobles. Sin cricunloquios, hoy hablaré de Lluís Companys.
Hoy hace 64 años que le dieron matarile una panda de fachas en el foso del castillo de Montjuïch. Creo que esto es lo único reseñable del jambo. Lo demás un desastre. A este tipo se le fue de las manos todo lo que se le podía ir de las manos a un sujeto en su situación. Incapaz de poner orden en ningún sítio y choteado hasta la saciedad en la totalidad de partidos y grupúsculos políticos que por aquella época configuraban la Cataluña republicana. Vamos, que se lo tomaban en serio en su casa y a la hora de comer.
Lo que me repatea el higadillo es que a este fulano no paren de dedicarle monumentos y campos de fútbol cuando lo único que hizo es esconderse tras una mesa de despacho y permitir que esto, en mayo del 37, se convirtiera en una casa de putas.
Hubo muchos que se dejaron la piel por defender sus ideas. Por dejarles una España mejor a sus hijos. Una España que siempre los trató a patadas pero que quisieron cambiar. Gentes que sin nada que perder le echaron arrestos al tema y continuaron luchando en Francia contra las tropas de Hitler. Sin nada que ganar ni nada que perder más que su pellejo. Pero con la rabia de no saberse vencidos todavía. Pidiendo una segunda oportunidad para pelear y no cascarla como conejos. Con dos cojones.
Mucho más que toda la panda de mercachifles que les arengaban desde las tribunas y no pusieron un pie en un campo de batalla en su puta vida. Ésos a los que ahora se les dedican placas y se les inauguran estatuas.
A Companys lo fusilaron en Montjuïch. Hay todavía miles de republicanos enterrados como perros en fosas comunes ignoradas de la mano de Dios.
A ver cuando nos dejamos de hostias y llamamos a las cosas por su nombre. El amigo este era un julai como la copa de un pino.

Fumando espero

Yo no sé ustedes, pero lo que es al que escribe ya le están empezando a aburrir según qué tinglados. Me explico. De todo el mundo mundial es sabido que el tabaco mata, que es malo que te rilas, y que como no lo dejemos pronto nos iremos derechitos al infierno a hacerle compañía a Belcebú. Ya lo último que les queda en su cruzada antitabaco es excomulgar a los fumadores. Y si no al tiempo.
A esta cruzada benéfica por salvar a los pobres fumadores se ha apuntado mi señora madre. La pobre mujer no para de darle la barrila al arriba firmante para que deje el cigarro y se pase al cuerpo danone. Uno ya se plantea lo de dejar de fumar, no por la salud, si no por no aguantar a una señora cincuentona en pie de guerra y con más moral que el Alcoyano.
Pero antes de dejar el mundo del humo y la nicotina, el que escribe no puede dejar pasar según qué cosas. Por ejemplo. A uno nadie le avisó de lo peligrosas que son según qué tias cuando entran en tu vida cual paquidermo elefantil por cacharrería ajena. Tampoco nadie le dijo lo puteante que es un currelo de ocho horas en una fábrica de mierda montando grifos por cuatro chavos. Ni que la mayoría de gente a la que tendría que someterse para pasar por el aro era de una mediocridad tan grande como el sombrero de un picador. Tampoco existen cartelitos luminosos para indicarnos a los hijoputas –ni sus variantes como zorrón, pelmazo, listillo—sin necesidad de realizar pruebas empíricas con el personal.
Vamos, que aquí nadie te avisa de nada. Sólo de que no corras con el coche (algo que veo hasta loable) y que no fumes. Sobre todo que no fumes. Para ello te suben constantemente el precio de la cajetilla, te ponen tu esquela pintada de negro –como las de la Vanguardia—en el paquete, te crean ghettos particulares en todos lados, y te aparecen unos señores en la tele enseñándote unos pulmones negros como el tizón.
Vale. Mensaje recibido. Si no dejo de fumar a tomar por culo la bicicleta. Lo sé, pero soy responsable y mayorcito. Así que déjenme fumar tranquilo de una puta vez y dedíquense a sacar anuncios que del tipo los F18 son perjudiciales para la salud, las minas antipersona producen impotencia, los obuses del 15 provocan problemas respiratorios, y –puestos a advertir-- que según que tipejos como George W. Bush tienen más peligro que un Tiranosaurio en un bidé. Y si no de qué.

El amigo de los niños

Le tenía ya ganas a este gachón. Con esa cara de julai que gasta y esa actitud de tipejo encantado de haberse conocido. Tan estirado que algún día se va a ahogar cuando le llueva . Decía que le tenía ganas. El amigo en cuestión se llama Jaume Guillamet y es profesor de Historia del Periodismo en la UPF. Como la mayoría de profesores universitarios es un auténtico inútil. Ya se sabe que las aulas universitarias son la mayor reserva de incapaces de toda la biosfera. Este jambo, tan peculiar él a la hora de vestir, no se corta un pelo en llevarse por delante a cualquiera con la excusa más chorra. Y esto lo hace un tipo que es incapaz de recordar la fecha de la Unión Dinástica peninsular o que suelta perlas del calibre de que el periodo que va de la Restauración Borbónica a la Segunda República fue un tiempo de relax, balneario y que aesto fue una balsa de aceite. Qué nivel, Maribel.
A mi me puteó un artículo histórico porque no le puse bibliografía. Ya me dirán ustedes qué coño de bibliografía le iba a poner si lo hice de memoria –no por chulo sino porque el que escribe es licenciado en Historia--. Así que me dio durante unos días de ir a su clase a tocarle la bisectriz al jambo este. En cuanto metía la pata yo saltaba y le decía que nasti de plasti, que como dijo Descartes, la cagaste Burt Lancarter. Dejé el tiro al pato cuando algunos compañeros empezaron a creerse que lo que hacía era pegarme el moco e ir de listillo. Así que volví al bar y seguí con mis lecturas mientras ellos copiaban barbaridades.
Pues el pavo este nos ha puesto un trabajito de agárrate que vienen curvas. Y como siempre esto no tiene nada que ver con el periodismo. Simplemente llenar plan de estudios y justificar los cuatrocientos y pico del ala que se lleva el gachón. Muchas de las asignaturas que tenemos son auténticas gilipolleces. La lección más grande de periodismo me la dieron fuera de la facultad, en Localia. Mira, chaval, ahí tienes la cámara, la batería se pone así, para mañana quiero una noticia, acábate el café y búscate la vida. Mano de santo, oiga.
Aquí mucha teoría del melindro y mucho análisis del tipo de letra del papel de váter, pero nos están convirtiendo en unos pichafrías. Mucho ordenador pero poca calle tocamos. Porque el chungo este, que yo sepa, no es tampoco una eminencia. Escribió en algún periódico rollito Telexpres y alguna vez le publican algo en plan antiglobalización. Porque esa es otra. El maromo este va de super progresista y de amigo de los niños. De solidario de los que te la meten doblada en cuanto les das la espalda. Otro progre de salón con más peligro que un mono borracho con un kalashnikov.
Pero eso sí, el que escribe está dispuesto a olvidarse de todo en cuanto ponga los pies en una redacción, buscarse la vida y convertirse tan ricamente en una puta vieja de la profesión. De esas que cuando les hablan de ética profesional se descojonan de la risa o cuando ven a un chavalito recién salido de la facultad, le dicen aquello tan chusquero de pues no te queda mili, chaval.

Día nacional

Acabé bailando el Fari. Lo juro. Aquello de vaya torito, ay torito guapo, tiene cojines, pero va descalzo. De escándalo, oiga. Claro que el que escribe estaba hasta la bandera de gintonics y se había metido no se cuanta cuerva entre pecho y espalda.
De regreso de Capetovetonia. Llego a Cataluñalandia el día de la fiesta nacional patria, de la raza, y olé. Doce de octubre, doce, pasado la mayor parte en el asiento trasero de un coche con un dolor de pierna que pa que te voy a contar. No tengo ni flores de cómo ha ido el desfile ni de si Llamazares al final se ha dejado de gilipolleces y ha ido, aunque sea sólo para hacer el paripé –que dicho sea de paso lo hace como los ángeles--.
A mi esto de los desfiles que quieren que les diga, ni fu ni fa. Lo encuentro estético por lo de los tanques, la cabra de la legión y los aviones pintando en el cielo la enseña patria. Bonito es, no me jodan, pero ya es que no sabe uno que celebra. Porque a ver qué coño se celebra el día 12. Me dirá algún avispado, verbigracia, que lo de la hispanidad y que Colón, que ni era español ni gracia que le hacíamos, se tropezó con América de potra, como cuando aciertas la bonoloto. Si fuéramos franceses celebraríamos que el pueblo se cepilló a la guardia de la Bastilla y se los puso de corbata a Luís XVI. Si estuviéramos en los yuesei nos pondriamos hasta el ojete de confeti celebrando que les dimos pal pelo a los británicos a base de cojones y muy mala leche. Pero aquí ya me dirán ustedes qué coño celebramos. Lo del dos de mayo me toca más la fibra sensible. Puestos a celebrar podríamos recordar cuando los chulapos de Madrid dijeron que hasta aquí hemos llegado, que alosanfandelapatrí tu puta madre, y empalmando las de Albacete se lanzaron a darles pal pelo a los gabachos. Por cafres y por meterseen corral ajeno.
Aquí antes se celebraba de otra manera. Los republicanos el 14 de abril y los nacionales el 18 de julio. Eran días de fiesta en los que nos acordábamos de algo que nos salió bien, por una vez. Pero ahora esto está como descafeinado. Joder, si hasta aparece el molt honorable salundando a los tercios .Esto ya no es lo que era. Eso sí, luego tendremos tiempo de vitorear el 11 de septiembre y el día de la patria vasca, que ni sé cuando es ni puta falta que me hace.
Yo por mi parte tuve mi día de afirmación nacional el pasado viernes. Tras una barrera de troncos a escasos centímetros de un bicho con dos cuernos como dos catedrales. Allí, bebiendo cuerva hasta decir basta, mientras mi compadre Charlie me contaba como se había levantado a una maestra del pueblo. No veas qué loba, hasta las tantas me tuvo dándole que te pego, decía el gachón. Y yo allí con mi camiseta taurina, observando los getos de la gente que bien podría haber pintado don Francisco de Goya hace doscientos años. Y en esto que la banda toca un pasodoble, Francisco Alegre corasón mío. La peña por las barreras dándose la paz y arrimándose para bailarlo como Dios manda. Dos zagales de no más de diez años, pero con unos cojones más grandes que los del caballo de Espartero, corriendo delante de la vaca. Y yo allí, callado como un pasmarote pero feliz. Viendo a mi gente disfrutar. Sin reivindicaciones inventadas, sin mercachifles marcando el paso,sin subirse a trenes baratos ni pintando motos de verde. Unicamente mi gente allí disfrutando y agarrando una tajada como un castillo. Qué nivel, Maribel. Y sin poder remediarlo yo con una sonrisa grande como el sombrero de un picador

Panoramix en Estrasburgo

El aldeanismo vuelve a la carga, qué bien. Hacía ya unos días que no se me ponían a tiro y que quieren que les diga, se les echa de menos. Son como el saco que cuelga del techo de los gimnasios, a base de darle de hostias le coges cariño.
Decía que los irreductibles galos, atrincherados en su rincón de la Historia – y del sentido común—ahora vocean que van a votar en contra de la Constitución europea. Alguno se extrañará, no el que escribe, que los tiene calados. Si es que se veía venir. Esto es demasiado moderno para ellos, acostumbrados los pobreticos a vivir en la Edad Media. Claro, la nueva constitución no recoge que sus lenguas sean oficiales, y eso jode mucho. En el parlamento europeo no se podrá hablar catalán, ni se traducirán al vasco los millones de documentos oficiales, ni se desperdiciarán cientos de miles de euros para que cuatro gatos se corran de gusto al escuchar las musicales notas de su idioma. Que se enteren entre ellos o no es lo de menos, aquí lo que toca es que cada uno manifieste sus peculiaridades y Panoramix reparta la poción mágica.
Ni una referencia a la constitución en sí. Ni una palabra sobre los derechos fundamentales, el avance social, la profundización del Estado del bienestar como leiv motive de la UE. Que va, a quién coño le importa que tengas derecho a una vivienda, que se profundice en la laicidad de Europa frente a los integrismos de toda índole si a ti te reconocen el patio de tu casa como nación histórica.
Volkgeist. Una palabreja alemana que utilizaron los románticos germanos del siglo XIX para describir el “espíritu de un pueblo”. Enfrentados a la Razón y al sentido común emplearon este término para legitimar el nacionalismo. Una nación es porque quiere ser. Qué bonito.
Pero esta es un arma de doble filo, y los muy capullos van a tener que aguantar que los valencianos pidan también el reconocimiento de su lengua en Europa. Que risa, oiga, la cara de pardillo que se le pondrá a más de un o cuando vea que los catalanes y los valencianos utilizan traductores diferentes y la cosa suene igual. O cuando columbren que los textos traducidos se diferencian por cuatro putas letras. Yo quiero verlo, lo juro. Y de paso a ver si me puedo llevar una bolsa de chetos y una cocacola porque la cosa promete y puede ser de risa.
Si digo que esta caterva no es europeísta no descubro la sopa de ajo. Sólo un ejemplo. Aquí hemos sufrido un regímen nacionalista durante cuarenta años. Lo mismo, oiga. Bailes populares, coros y danzas, raza, misa de domingo (no sé yo que fijación tienen todos con la Iglesia), toros hasta en la sopa y el gol de Zarra. Ahora imagínense ustedes una extrapolación. Imagínense que sería esto, un infierno.
Porque si yo en mi carpeta llevase una bandera española de kilo, una torito de osborne, una foto de las mozas de mi pueblo bailando seguidillas y alguna frase tipo “unidad de destino en el devenir” a mi me cruzificaban por facha y por cateto. Pero claro, si exhibes impudicamente la virgen de Montserrat; un castell de 9 por 5 dividido por 2 con folre, manilles y la madre que los parió; una estelada monstruosa; la foto de Rafael de Casanovas heroico antes los invasores y el Cant dels Ocells en formato MIDI (todo ello en la carpeta, lo juro); pues nada, mire usted, que es una muestra de progresismo y de europeísmo
Pues no, a Dios lo que es de Dios y al césar lo que es del césar, y un gilipollas será siempre un gilipollas. La única variante del cretino en sí será la que le de el color de su bandera.
Así no podemos ir a Europa y que nos tomen en serio, no jodamos.

El desfile

Dejo escrito mi artículo de hoy. Cuando vuestras mercedes lean esto estaré de camino al sur. No imaginan ustedes el gustazo que da pasar la frontera de Murcia y llegar a Andalucía. Me dirijo a mi Ítaca, el único lugar de este jodido mundo en el que sé quien soy: el nieto de Antonio el de la fragua. Quinientos años, oiga, cinco siglos de muertos de mi familia abonando esa tierra amarilla y pedregosa. Se dice pronto. Desde que don Hernando de Zafra, a la postre secretario de los Reyes Católicos, le dio un pedazo de tierra y una casa a un tal Francisco Muñoz –expropiada a un pobre moro que debió de alucinar con el cambalache y que se ciscaría en el arbol genealógico de los Trástamara per secula seculorum-- con la condición de que no se moviese de allí en treinta años. Y joder si lo cumplió, como que el primero de la saga en darse el piro fue mi viejo.
Bien. Decía que me abro a tierras sureñas: a Granada. Me voy a pasar unos días a la feria de mi pueblo. Toreando vacas, bebiendo cuerva hasta bailar pasodobles y leyéndome “Patente de corso” a ver si se me pega algo.
Pero antes de irme no podía dejar pasar la oportunidad de hablar sobre una cuestión que me quita el sueño. El pobre ZP no ha invitado a los yankis al desfile del 12 de octubre. Horror, pánico, un estremecimiento recorre mi cuerpo. Sabido es que en el pasado desfile de modelos,el entonces candidato a sátrapa nacional no se levantó cuando pasaron los hijos de Bush. Aquello, sin duda, le reportó algún puñado de votos que luego le fueron de perlas. Tal y como estaba –y está—el patio mundial me pareció hasta digno de elogio, oiga. Además, ya teníamos a Mr Ansar arrodillado y practicandole un francés –de los de succión, porque el francés propiamente dicho no estaba para monsergas--al amigo americano.
Así que esta vez no habrá marines en el desfile, vendrán los suodichos franceses (también aquí hay algo de succión, lo cortés no quita lo valiente) para llenar el hueco. A mi siempre me han caído mejor dentro de la hijoputez. Puestos a dar mojadas, por lo menos tienen estilo y te venden la moto aquella de liberté, egalité, fraternité. Que siempre se agradece cuando te la están endiñando, mire usted. Pero vamos, volviendo al séptimo de caballería, a mi como si se la machacan, que bastante desfile tienen cada día en Bagdad como para no pasarse por el arco del triunfo a la cabra de la legión.
Pero claro, la reacción pone el grito en el cielo. No olvidemos que el caudillo duró lo que duró por darle la bienvenida a Mr Marshall recitando aquello de: “americanos, os recibimos con alegría, viva el salero, viva mi madre y viva mi tía” o como coño fuese aquel sarao. Y claro, los hijos de la gran… tecnocracia opusdeiana son tan agradecidos como bien nacidos (por la pasta, se entiende; que a sus señoras madres no he tenido el gusto).
Miren ustedes, que vengan o no los yuesei no pasa de ser algo folklórico. Puede dormir en paz la reacción. Al final Bono se bajará los pantalones, se untará bien el ojete de vaselina y volverá a mandar a los tercios a Irak. Que ya lo ha dicho el buen hombre. Y si por casualidad gana Kerry (peste bubónica o peste negra; ahí está el matiz), y mandan al tejano a cultivar nabos a Nashville , mejor que mejor. Entonces ya serán todos los que se pongan en pompa y empecen a restregarse en la bragueta del nuevo emperador como perras en celo. Y pelillos a la mar. Que no se diga que los españoles somos rencorosos. Como las parejas de novios: que no, tonto, que te lo decía en broma, dame un beso.
Lo dicho, vaselina.

Ética

Dime de qué presumes y te diré de qué careces. Así reza un refrán que, como todos, resume perfectamente la totalidad del comportamiento humano.
Dice la profesora, altiva y segura de sí misma encima del estrado, que la ética es el principio regio del periodismo de investigación. Esto lo dice una señora que no duda en incluir toda su bibliografía –la propia, la escrita por ella—en el temario de la asignatura. Claro, qué ético señora Q que sus alumnos se compren sus libros y de paso engrosen su cuenta bancaria. Y hablando de cuentas bancarias, la susodicha, la ética, ve la cosa más normal del mundo que un tipo que curra en un banco te pase el movimiento pecuniario de cualquier maromo. Hay que joderse. Osea, que tú, como peridista nasti de plasti, no te pringues, pero si el pobre currito se juega el culo para pasarte información confidencial es su problema. Joder, así yo también me lleno la boca de ética y deontología profesional. Claro, tú en tu pedestal de investigador, no te comprometes y no pringas, que para eso están los incautos. Si el tipo es un incompetente es su problema. Si se juega el pan de sus hijos por darte una información ayá él. Y el periodista tan ancho y tranquilo al saber que el baile no va con él. Servicio público, diga que sí.
No, si esto es el pan nuestro de cada día. Cada catedrático en su reino de taifa creyéndose el ombligo del mundo. Desde su pedestal otorgando la gracia a los pobres mortales. Decidiendo qué es la ética y quienes serán los periodistas recordados en los libros de Historia.
Que les vayan dando, mire usted. A mi no me la dan con queso, y menos una tipa que no tiene inconveniente en llevarse por delante al Manolo de turno, incauto él, que le pasa información reservada para que ella firme su página gloriosa en la historia del periodismo.
Pues no te queda mili, Maruja.

Nadie es perfecto

Nadie es perfecto

Dios mío, que me está pasando; me gusta el Jazz. Increible. Hasta yo me sorprendo de las vueltas que da la vida. Aún recuerdo el tiempo cuando llevaba mi melena al viento, chupa de cuero y flipaba escuchando Matallica. Lo que hay que ver, cómo está la vida. Esto es un síntoma de algo. Antes, cuando hacía zapping y me encontraba con “Jazz entre amigos” me parecía un tostón insoportable de pseudointelectualoides pesados. ¿Cómo coño les podía gustar eso? Si siempre es lo mismo: tururutú/tururutú.
Ay que joderse. No sé si será mi subconsciente o qué, pero ya he visto dos veces la serie de historia del Jazz y no paro de bajarme discos de Charlie Parker. Ahora que lo pienso, creo que la culpa la tuvo el mamonazo de Jack kerouak. Veleidades de postadolescente me llevaron a leer “On the road”. Vamos, el En la carretera de toda la vida. Un novelón. Moriarti y toda la troup beatnick, hasta el culo de marihuana, recorriéndose los EE.UU de garito en garito escuchando algo que se llamaba Bee Bop.
Yo me decía que aquello no podía estar tan mal, que todo era empezar. Y bueno, sí, me gustó algo pero todavía me faltaba rodaje. Lego ya se sabe, amigos músicos, películas de culto (Los Rebeldes del Swing, La Generación perdida, Bird) y como quien no quiere la cosa acabas con un CD de Miles Davis en las manos y lo flipas con el Take a Five. Cojonudo.
Y precisamente ahora me sale curro en una revista de música moderna. Entrevistas y críticas de grupos sosos de adolescentes con granos en la cara que van de supermodernos. Tenía que ser ahora. Que palo, oiga. A mi en este momento no me apetece escuchar a un tipo rapeando cagándose en su abuela. Qué quiere que le diga, nos hacemos mayores. Me parecen mucho más irreverentes los sombreros de Thelonius Monk, que además los sacaba en plenos 40 con toda la basca de KKK quemando cruces por las esquinas. O el mismo Bird en París diciendo que se quedaba allí, que los yuesei son una mierda si eres negro y que vive le France.
A ver cómo acaba todo esto, pero ya me veo cualquier día de estos en Vitoria-Gasteiz con boina, porque las gafas de pasta ya las tengo. Será cuestión de tomárselo con calma. Nadie es perfecto.

Un piso, por favor

Yo quiero un piso. Nada del otro mundo, de unos 50 metros y en cualquier barrio de clase media. Uno ya no está para aguantar según qué cosas. joder, que a tus 29 años tengas que seguir con las mismas historias que a los 14. Es que no puede ser,oiga, que ya va apeteciendo tener tu lobera y hacer lo que te rote. Nada en especial; llegar cuando me apetezca, lavar los platos cuando me rote y llevarme a la amiguita de turno sin tener que pagar pensiones ni meublés. Que me sale el polvo por 6 verdes de los de antes. Tampoco está la cosa como para pedirle el piso a los colegas cada vez que se tercia.
La culpa es mía, tampoco me voy a rasgar las vestiduras a estas alturas del baile. Pero qué quieren que les diga, no me puedo comprar un piso. A ver de donde saco 30 kilos estudiando periodismo. Claro, podría irme de alquiler y vivir con el ay en el cuerpo, pero me prometí acabar de estudiar cuanto antes y si me lio con un piso olvidate de la historia. Si viviese en Dinamarca ya tendría un pisito con la subvención del Estado. Pero claro, hasta para esto somos diferentes. Y es que no me apetece compartir piso con nadie, que cada uno es hijo de su padre y de su amdre y tonterías las justas, oiga.
A ver cuando ponen pisos para gente joven a precios asequibles, porque esto no hay quien lo aguante. me digo. aguanta, Sergito, que sólo te queda un año. Pero a veces un año parece toda una eternidad. A ver qué hacemos y a quién engaño a estas alturas.
Qué ganas tengo de tener 40 tacos. Esto de ser joven es un asco. Y encima por la tele no paran de decir que follamos como locos. Serán los demás, porque el que escribe va a uno por trimestre, como las notas.
A ver para cuando lo de las actuaciones habitacionales del gobierno. A mi ya me queda poco, pero a los que vienen detrás les compadezco. Vaya mierda de país y vaya mierda de sociedad.
Joven, universitario busca...