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"No puede ser, pero es. El número de páginas de este libro es exactamente infinito. Ninguna es la primera; ninguna, la última. [...] Si el espacio es infinito estamos en cualquier punto del espacio. Si el tiempo es infinito estamos en cualquier punto del tiempo"

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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2004.

Resumen

Presión mediática

facha.jpgYo fui uno de los que escucharon la COPE el viernes por la mañana. Aquel día don Federico se pasó toda la mañana criticando a ZP porque "estaba claro" que era ETA la responsable de los atentados. Sus adláteres no pararon de ladrar en toda la sesión matutina lo imposible de la hipótesis del terrorismo islámico. La izquierda fue calificada como "el Este" y el ministro Acebes como paladín de la libertad de expresión y la transparencia informativa. Repito, esto sucedía el viernes por la mañana cuando ya había aparecido la famosa furgoneta, la cinta en árabe, se sabía que la dinamita (Goma2 Echo, no Titadine) no era la misma, Ótegui había dicho que no eran ellos (y algo sabrá), etc. Y nada, que no tenía relación la guerra de Irak con los antentados porque ¿qué tienen que ver los atentados de Bali (turistas occidentales), Turquía (miembro de la OTAN y aliado de EEUU en la zona) o Marruecos (Casa Cervantes) con la participación española en la guerra de Irak? Se puede ser más gilipollas pero no más insidioso. Esta gente miente, eso ya lo sabemos, pero que lo hagan encima de 201 muertos es ya demencial. Que para colmo digan que la que miente es la oposición es ya de psiquiátrico. Y claro, ahora las elecciones no son tan "legítimas", pero tampoco nadie dicen que no las quisieron posponer posiblemente porque se sabría la verdad y el resultado habría sido el mismo sino peor. Todavía queda gente, o muy cerril o muy fanática o poco informada, que cree que el gobierno no mintió. Pero don Federico no habla ni de la llamada del sindicato de policía a ZP, ni de la filtración del CNI justo cuando Acebes se empeñaba por enésima vez en que el atentado era obra de ETA, ni de la llamada de la Casa Real a Moncloa --preocupado el pobre Borbón porque esto ya pasaba de castaño oscuro--, ni las "petición" a los diplomáticos en el extranjero para que mintiesen, ni de las presiones a corresponsales extranjeros en España. Nada, de eso no dice nada. Don Federico sigue anclado en el 36, resentido, amargado y con la mala leche de los conversos. Este Torquemada de las ondas, este señor que toca el suelo con la frente cada vez que "Ansar" le hace un gesto, no es un periodista, es un sicario. Tuvo a ZP a tiro, le entrevistó, pero más suave que el terciopelo. Eso sí, una vez finalizada la llamada se puso el sayo y empezó de nuevo; hasta para esto es cobarde. Se puede ser liberal, se puede ser de derechas, pero la mentira y la calumnia no deberían permitirse tan a la ligera. La saña con la que este pobre hombre habla cada mañana es propia, esta vez sí, de aquellos agitadores que en el 36 pedían sangre en nombre de la sagrada unidad de España embutidos en sus camisas de color azul. Cambia la estética, cambian las formas, pero el fondo sigue siendo el mismo. Los posfranquistas no son demócratas, ni liberales, su radio es propiedad de la Iglesia, ésa que critica a las parejas homosexuales y abusa de niños en las sacristías. Su televisión ha sido condenada por un tribunal y sus periódicos hacen fotomontajes de, como mínimo, muy mal gusto. Ahora hablan de presión mediática. Cual señor Losantos: ¿la de la agencia EFE, la de TVE, la de La Razón, la de ABC o la de la COPE? Porque nosotros, los españoles, sí que sabemos lo que es la manipulación informativa. Nosotros sabemos lo que es que un telediario mienta, que oculte datos. Y si no ahí están los trabajadores de TVE. Vergüenza les tendría que dar salir ahora en sus tertulias con esa prepotencia que les caracteriza para seguir mintiendo. Ahí están los hechos, ahí están las grabaciones de la COPE del viernes 12 y del sábado 13. Y ahí están también los teletipos de EFE, y los telediarios de Urdaci. El pueblo no es tan tonto como ustedes creen y les ha pegado una patada. Una patada democrática en el culo del Sr. Aznar. Su “impecable” gestión económica no ha sido suficiente. Basta con que 201 españoles (para mí todos eran españoles, a diferencia del señor Aznar, para el que tienen que morir para serlo) fallecieran en 4 trenes. 201 trabajadores que no tenían la culpa de los sueños megalomaniacos de nuestro amado prócer. No somos tan gilipollas don Federico, no intente manipular usted también. No pasará usted a la historia como un buen periodista, ni Ud. ni su amigo Urdaci. Sus amos sí, pero como el gobierno más catatrófico y mentiroso de los últimos tiempos. Pensaba Aznar retirarse tras 8 años sin la vergüenza de Felipe González. Pensaba ascender al limbo de la política internacional. Pensaba que se iria sin haber perdido unas elecciones. Pero se equivocaba, esta no es su añorada España de 1812, aquí ya no gritamos “vivan las cadenas”. La Caverna sigue ahí, pero la mentira se ha descubierto.
16/03/2004 20:12 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

El dragón y las serpientes

manos.jpgLa Historia, con H mayúscula, no sigue los mismos parámetros que esa otra historia escrita con h minúscula. Así, los siglos no siempre se corresponden con periodos de 100 años circunscritos entre guarismos acabados con un doble cero. El siglo XX empezó en San Petersburgo en 1917 y acabó en Berlín en 1989. Todo el espacio de tiempo intermedio quedó condicionado por la existencia de la Unión Soviética y su papel en el desarrollo de los acontecimientos. No se puede entender el siglo XX sin tener en cuenta al auge de los fascismos (como consecuencia directa del miedo al "bolchevismo") ni la posterior división del mundo en dos bloques enfrentados. Pero el siglo XXI es otra historia. En la centuria pasada el enemigo era el bloque socialista. El presidente Reagan, predecesor de los actuales neocons estadounidenses, no dudó el calificar como "Imperio del Mal" a la extinta URSS. Todo lo que se hallaba tras el Telón de Acero era la guarida de un dragón malvado y hambriento. Pues bien, tras la muerte del saurio legendario (perverso o no ya queda para la conciencia de cada uno) el mundo se nos ha llenado de serpientes. Las políticas de la Guerra Fría han quedado obsoletas; no se puede acabar con miles de serpientes a cañonazos, ni siquiera es posible someterlas a un bloqueo que las asfixie y las acababe derrotando por inanición. Las serpientes, como hemos podido comprobar tragicamente, se escurren por todos los huecos. No hacen ruido, son sigilosas, muerder con rapidez y se escabullen por cualquier agujero.
Las tácticas empleadas por la administración Bush para acabar con el terrorismo han demostrado que son inoperantes. De nada han servido las invasiones de Afganistan primero y de Irak después. La VI Flota nada puede contra un terrorista suicida. De nada sirven todos los bombarderos invisibles contra un grupo de fanáticos dispuestos a inmolarse o a inmolar sin ningún tipo de escrúpulos.
Es posible, y de esto no estoy muy seguro, que para acabar con las serpientes haya que utilizar hurones. Son también sigilosos y ágiles, y no dudan en introducirse en ningún agujero. Es posible, repito, que parte del peso de la lucha antiterrorista deba recaer en los servicios de inteligencia. La información es el arma más valiosa para prevenir los atentados, y eso lo sabemos muy bien los españoles. Pero también es cierto que la prepotencia lleva al odio. No se puede humillar a una civilización entera sin esperar que los elementos más intransigentes intenten devolver la bofetada. Pese a ello, nada justifica lo que vivimos la semana pasada. La muerte de un inocente no se paga con la muerte de otro. Igual de cobardes son los que aprietan asépticamente los botones que liberan las bombas, como los que dejan una mochila llena de explosivos en un tren. La solución, como casi siempre, se haya a mitad de camino. Los criminales tienen que sentir cómo en sus casas, en sus barrios y en sus ciudades la gente les da la espalda. Cuando nada puedan esgrimir para "justificar" sus actos salvo la intolerancia y el odio habremos ganado la mitad de esta nueva guerra. Insisto, no cabe el diálogo con ellos, pero sí el respeto para con sus países y su gente. Una nueva forma de relacionarse que no se base en el saqueo , sino en el apoyo para que construyan sociedades modernas y democráticas. Esta no es, o no debería ser, una guerra entre civilizaciones, sino una guerra entre la civilización y la barbarie. Si todos acabamos por esgrimir esta última, nuestras casas acabarán por llenarse, irremisiblemente, de serpientes venenosas.
17/03/2004 23:10 Enlace permanente. Hay 4 comentarios.

PPijos

ppijos.jpgLos niños PPijos se han concentrado esta tarde en la calle Génova entre otros simpatizantes más granaditos del PP. Extraños estos chavales. Dice mi padre, que es un señor de derechas, que quien no es revolucionario con 20 años es gilipollas. A cada cual le corresponde catalogar a esta extraña raza de seres. A pesar de todo lo que hacen estos chicos, Burberrys al cuello y camisa impoluta, siempre les sale desnaturalizado, artificial. Cuando los veo tengo la impresión de que son cuarentones pudientes disfrazados.
Su manifestación no es la del sábado, eso no hay más que verlo. Les falta espontaneidad; es una mala réplica, una pataleta de niño bien. De chiste.
Van a darle las gracias a Ansar por todo el bien que ha hecho en estos últimos 8 años. Claro, es natural. Sus universidades no están masificadas, ni tienen unas aulas tercermundistas. Claro, es natural. Ellos no tienen el problema de encontrar un trabajo mal pagado con un contrato por horas; siempre los enchufará papá o algún coleguita del partido.
Claro, es natural. Ellos no han ido a recoger chapapote para poder salir a pescar y ganarse el pan. Claro, es natural. Ellos no se ven pagando una hipoteca con 60 años por un piso de 50 metros cuadrados; siempre podrán habitar en su ecosistema del barrio de Salamanca. Claro, es natural. Sus padres no viajarán jamás en un Yakolev desvencijado. Claro, es natural. Ellos nunca sabrán que es que les bombardee un B-52 americano.
No sé si ellos saben lo que es coger un tren de cercanías o un metro. Pero lo que sí que sé es el miedo, la indignación y la rabia que sentimos muchos cada mañana cuando nos montamos en el vagón.
17/03/2004 23:30 Enlace permanente. Hay 4 comentarios.

El cráter

za.jpgDespués de cualquier explosión siempre aparece un cráter. El interés del paisaje se centra, a partir de ese momento, en lo insólito de la visión. En Bagdad ayer apareció otro cráter. Esta vez han muerto apenas 3 o 4 occidentales entre las 29 víctimas que destacan los medios; como cuando aquel tren descarriló a mediados del siglo XIX y la prensa se felicitaba de que "por suerte no había ningún fallecido de primera clase". En fin, el mundo sigue girando.
En España todos llevamos un cráter dentro. Nada es cómo debería ser. Faltan 201 personas que nunca más volveán a sus trabajos, a sus clases de baile, a irse de vacaciones. También tenemos esa extraña sensación de estar como en un limbo político. Ansar no aparece ni en pintura, a Rajoy le crecen los enanos de su circo y ZP ya está perfilando la composición del nuevo gobierno en el que va a haber un ministerio de la vivienda y un ministro sindicalista. Todos tienen, tenemos, la sensación de que ese cráter antes no estaba ahí. Como insólito es también lo que declara uno de los detenidos por el 11-M. Para este sujeto por encima suyo "sólo está Diós"; por suerte en este laico país no esperamos a la otra vida para hacer justicia. Pero la sensación de cráter continúa. Llevamos una semana anormal, casi diría que irreal. La derecha se queja de manipulación informativa, Urdazzi no aparece por el Telediario y casi no se oye hablar de la boda del Borbón. Incluso el fútbol está del revés y el Zaragoza ha ganado, menos mal, la Copa del Rey. Por suerte, y pese al cráter, todavía hay cosas que siguen como siempre: Pedro Almodovar ha vuelto a estrenar una peli de maricones.

PD Felicidades, Chorcher y David, os lo habeis ganado.
PPD Perdón de antemano al colectivo gay por si les molesta lo de "maricones". Los alumnos de Arcadi sabrán por qué lo digo.
18/03/2004 17:00 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Kill Bill vol.1

killbill.jpgEsta crítica es de mi amiga Paula, seguirlas en la revista mensual Go-Mag; merecen la pena.

Una burbuja está llena de aire, de vacío, y sube hacia el cielo o estalla en el camino. “Kill Bill vol.1” es una burbuja. Perfecta geometría. Forma pura. La esencia de la cuarta película de Quentin Tarantino se halla repostada en ese discurso metacinematográfico de videoclub del que el director estadounidense siempre ha hecho gala. Y una podría enumerar mil referencias, explícitas o más sutiles, de las que Tarantino se ayuda, desde el spaghetti western, el anime, el musical, las series televisivas de los 70, etc. Porque lo importante en esta película ya no es, siquiera, si la historia es o no verosímil; si el personaje de La Novia, (interpretada por Uma Thurman) se pasa trece horas escondida en el aparcamiento del hospital en el que ha matado a dos tipos y no aparece ni una mínima señal de peligro; si ésta consigue eliminar a un ejército de ochenta clones japoneses, cortándoles de cuajo los brazos, las piernas, la cabeza; si pueda ser que exista una organización pseudo-terrorista que es la parodia antagónica de Charlie y sus ángeles; si es posible pronunciar una sola palabra una vez te han cortado la cabellera. Aquí la ficción supera a la propia ficción y se convierte en un ejercicio de estilo. Epistemología tarantiniana llevada hasta el paroxismo.

Si bien, es sin duda la venganza lo que dibuja los contornos de este círculo pomposo. Vendetta poderosa de La Novia, a la que le han quitado la vida entera, y regresa como un fantasma en busca de lo arrebatado cuatro años atrás; venganza trágica de O-Ren Ishii, por siempre encaminada hacia la muerte; venganza como la nueva épica, venganza sin coartadas, instituida desde este momento como género indiscutible, como base, como shock ante el viaje alucinante que es este discurso post-postmoderno del futuro asesinato de un tal Bill.
18/03/2004 17:33 Enlace permanente. Tema: Autor Hay 1 comentario.

El secuestro

mapa.JPGEstaba ayer haciendo “zaping” tranquilamente cuando me encontré con un una cara familar en un debate del Canal 33. Un viejo conocido, Agustí Colomines, profesor de Historia Contemporánea de la UB. Buen tipo, aunque tuve una discusión con él acerca de si el nacionalismo catalán era una invención de la burguesía o no. Buen hombre, repito, aunque un poco exaltado. El bueno del profesor Colomines se pasó todo el debate reivindicando la soberanía nacional de Cataluña. Pese a todo lo que dijo, incluidas barbaridades como que Valencia era Cataluña –una nueva incursión en el discurso de esa barbaridad epistemológica que son “El Països Catalans” –sus palabras me hicieron reflexionar sobre algunas cuestiones. Pensaba sobre un secuestro terminológico que ha cometido la derecha patria. España. Quiero decir que se quedaron con España. La palabra parece como si les perteneciese de toda la vida, que sólo pudieran ponerla ellos en su boca. Aquí la izquierda carpetovetónica ha vuelto a hacer gala de sus complejos y sus miserias. Ser español y decirlo parece como si fuera una declaración de guerra contra toda la legión de progres de salón e independentistas que te rodean. Y como uno, que le vamos a hacer, es un progre y se rodea de congéneres tiene la ensalada servida.
Ese uno quiere creer que no es nacionalista, que lo suyo es más una cuestión sentimental que otra cosa. España no es la banderita con el aguilucho, ni la isla de Perejil, ni el 12 de octubre ni la charanga y la pandereta a la que nos tienen acostumbrados. Los tópicos suelen chocar con los hechos del pasado. Como aquella vez, en plena Batalla del Ebro, en la que un republicano malagueño entró en un pueblo de la Terra Alta gritando “Visca Catalunya lliure” cuando al otro lado de las líneas una brigada de requetés catalanes pegaba tiros en nombre de aquella patria única, grande y libre que nunca ha sido la primera cosa, a ratos la segunda y cada vez menos la tercera. Qué le vamos a hacer. Para muchos, que lo confiesan en la intimidad, España son olores, colores, sabores, salir de cañas con los amigos,las fiestas de los pueblos y, sobre todo, el cachondeo. Porque hay que reivindicar más el cachondeo como algo intrínseco a los pueblos mediterráneos y, por ende el nuestro . La verdad es que cada vez que se habla de esto uno tiene la sensación de haberse metido en un jardín. Diversidad de sensibilidades nacionales y demasiada tragedia a cuestas. El que vive en una comunidad “con fuerte identidad propia” como decía un mapa, debe de hacer un ejercicio considerable de retórica para que no le tomen por facha. Porque se puede ser español y republicano. Se puede ser español, progresista y de izquierdas. Y, sobre todo, se puede ser español entendiendo, amando y respetando los diversos pueblos que se han mezclado en esta península tan atípica durante siglos (lo de la mezcla es tan evidente como los apellidos que llevamos todos). Digo pueblos porque uno todavía cree en el concepto revolucionario francés que equipara nación con Estado; pero en esto, como en todo lo demás, la cuestión va a gustos.
19/03/2004 13:07 Enlace permanente. Hay 3 comentarios.

Parque Jurásico

tyrannos.gifLe preguntaba Juan Pedro Valetín, a la sazón jefe de informativos de Tele 5, a nuestro amado prócer si se arrepentía de algo. Ansar contestó si titubear: no. Cabe entender la respuesta de Aznar; qué mente podría soportar haber llevado a millones de conciudadanos al punto de mira del terrorismo internacional. Atrás quedan sus motivos y su supuesta megalomanía, sólo nos quedan los hechos irrefutables.
Dijo Aznar, en una entrevista memorable que nada tuvo que ver con aquellas jabonosas que le hacía Urdazzi, que se iba con las manos limpias y las cuentas claras. Ni una cosa ni la otra son ciertas. No puede tener las manos limpias. No las tiene limpias de chapapote, ni las tiene limpias tras contratar aviones defectuosos para transportar soldados españoles, ni tampoco las tiene limpias de la mentira de las armas de Sadam. Puede que tenga las cuentas claras, pero serán las suyas, porque el resto de españolitos apenas pueden pagar ya pisos que valen un 111% más que hace seis años con los sueldos de unos empleos inestables y mal pagados.
Y es que el partido del gobierno en funciones se empeña en cargar las culpas en los demás. El ala dura –legionarios de Cristo Rey, opusdeianos y franquistas reconvertidos—acusa a la presión de los medios de su derrota. La vieja táctica de matar al mensajero. A la luz de las nuevas informaciones la actitud de la SER parece que no fue del todo loable. A estas alturas no creo que nadie niegue que los medios de PRISA tenían la firme intención de sacar al PP del gobierno. Pero en todo caso fue el mensaje lo que contribuyó a derrocar al gobierno; una mentira más que colmó el vaso de tanto despropósito.
La reacción del Partido Popular es la de siempre: escurrir el bulto y no moverse hasta que pase el temporal. Las responsabilidades están muy bien para pedírselas a los demás. Pero es que este partido son dos partidos. La extrema derecha mesetaria cohabita con el centro liberal en una esquizofrenia que incluye en el seno del partido a señoritos sevillanos, ejecutivos liberales catalanes y ministros exfranquistas. En estas circunstancias una posible civilización del PP pasa por un cisma. Pero el cisma pasa a su vez por una larga travesía del desierto que no muchos están dispuestos a realizar. La separación del sector más paleontológico del liberal más moderado conllevaría la aparición de un partido de extrema derecha al estilo del de Lepen en Francia. Un partido que sin duda obtendría representación parlamentaria, pero por el contrario el centro liberal se vería libre de la sombra del franquismo sociológico. Si lo que quieren es un espacio de centro-derecha a la europea tienen que desprenderse de los dinosaurios que campan a sus anchas por el partido. Es inexplicable que en pleno siglo XXI el partido de una nación moderna y democrática que se dice liberal-reformista no sea otra cosa que una mala copia castiza de Parque Jurásico.
25/03/2004 23:49 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

El baile

aznarue2--200x160.jpegTodos se preparan ya para el relevo de gobierno. Las quinielas no dejan de circular en los medios y los "ministrables" ponen su mejor cara ante las cámaras. Entre tanto el ejecutivo saliente no sabe qué hacer con tanto excargo. Le toca ahora al PP recolocar a sus dirigentes. Cualquiera pensaría que uno se mete en política por convicciones y afán de servicio público, pero a la vista del baile que se está montando parece que lo que prima es encontrar un sillón. Qué va a ser de los pobre ministros del PP; no creo que nadie se imagine a Trillo atacando a Bono como portavoz de Defensa del Partido Popular. Hay que recolocarlos, a ser posible en una buena butaca y cobrando una pasta, que al final es siempre lo que importa. Para Rato ya han reservado plaza en el FMI, ante lo cual no cabe sino preocuparse por la futura política económica del organismo. El que no parece que vaya a dedicarse a la política es Aznar. Al pobre deben de habérsele quitado las ganas al ver lo malagradecidos que son sus compatriotas y el poco afecto que le dispensan en este lado del Atlántico. Se va con una perla: el 11-S fue una declaración de guerra al mundo Occidental. Este hombre debería de dejar de leer a Huntington.
Entretanto ZP empieza a dar nombres de ministros. Pedro Solves a economía. Un neoliberal convencido para no incomodar al capital. Al parecer poca cosa va a cambiar en la política económica del nuevo gobieno; "santa Rita que me quede como estoy". Esperemos que no sigan las privatizaciones en masa y que las promesas de Zapatero tiendan a reforzar el sector público. Para Moratinos han reservado ya la cartera de exteriores, lo cual parece una idea razonable si tenemos en cuenta la trayectoria diplomática del mismo y su amplio conocimiento de Oriente Medio. Bono a defensa; esperemos que esta vez nuestros soldados viajen en primera clase. Vicepresidenta del gobierno Maria teresa Fdez. de la Vega; cara de vicepresidenta tiene la mujer, hay que reconocérselo.
La patata caliente de las tropas en Irak ya se la están pasando de unos a otros. Antes del 21 de abril ZP debe de hacerse pronunciado sobre si vuelven ya --como prometió-- o si se quedan, caso este último que sería probable si le cambian el collar al perro y los soldados pasan a llevar una funda azul en el casco. Haga lo que haga el nuevo gabinete, ZP debería tener en cuenta que gran parte de la ciudadanía le votó precisamente por su oposición a la guerra y su promesa de traer a los soldados. Veremos si el nuevo equipo de ZP se estrena con otra verdad a medias siguiendo la tradición de sus antecesores o si cumple con sus promesas electorales, cosa que por una vez en este país no estaría nada mal.
26/03/2004 14:52 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Tres días de marzo

Incluyo este artículo publicado hoy en El País por su valor informativo. Aunque es largo es de gran interés y recomiendo que os lo leáis con atención.

Tres días de marzo
JUEVES, 11
A las 7.52 del pasado 11 de marzo, Iñaki Gabilondo interrumpió el normal desarrollo del programa que dirige en la SER para anunciar que había habido una explosión en la estación de Atocha, en las vías del AVE. Se desconocían otros detalles, pero enseguida las fuentes indicaron que, por lo menos, algunas personas habían resultado heridas. Millones de familias españolas se enteraron así, a través de la radio, de las primeras noticias sobre el monstruoso atentado que costó la vida a casi dos centenares de personas. La interrogante surgió muy pronto. ¿Sería ETA o los fundamentalistas islámicos quienes estaban detrás de semejante salvajada?
La duda era lógica. La organización terrorista vasca viene actuando en España desde hace más de tres décadas, había amenazado con hacer algo sonado en Madrid antes de las elecciones legislativas, previstas para el domingo día 14, y la policía había desarticulado un par de comandos, con abundante material explosivo, que planeaban atentar contra estaciones de ferrocarril o medios de transporte en la capital. Por otra parte, Al Qaeda, y Bin Laden en persona, habían señalado ya públicamente a nuestro país como objetivo de su fanatismo terrorista, y la extensión de la amenaza del integrismo islámico era conocida de todos gracias a los constantes avisos de Washington y tras los crueles atentados de Bali y Estambul.
Los ataques a la Casa de España en Casablanca eran, además, un indicio a añadir al hecho de que nuestro país se encontraba entre los objetivos designados por Al Qaeda. Al fin y al cabo, gran parte de la conspiración previa a la agresión contra las Torres Gemelas se había fraguado en España, de donde partieron algunos de los pilotos suicidas del 11-S. En los últimos meses, los jueces y la policía española habían desarticulado y encarcelado diversas células de apoyo a la organización terrorista islámica y la coincidencia de fechas (11-S y 11-M), que a muchos no pasó inadvertida, abonaba las sospechas de quienes se inclinaban por atribuir la autoría al fundamentalismo.
A las 8.30, informes oficiales hablaban de que podía haber 15 o 20 muertos, y el lehendakari Juan José Ibarretxe citó para una conferencia de prensa, a las 9.30 en punto. El jefe del Gobierno vasco debía estar más preocupado que otros por lo que había sucedido en Madrid. Durante la campaña electoral, que tocaba a su fin, el Partido Popular se había empleado a fondo contra el líder independentista catalán Josep Lluís Carod-Rovira, por sus contactos con la banda terrorista etarra a principios de año. Después de esas conversaciones, ETA había declarado unilateralmente una tregua para Cataluña, con lo que la imagen encapuchada de dos etarras, haciendo una declaración al respecto, inundó los medios de comunicación españoles y fue reiterada hasta la saciedad en la televisión del Estado. El Gobierno de Madrid veía en todo aquello, sin duda, una ocasión para deslegitimar al recién creado Gobierno tripartito de Cataluña, del que forma parte Esquerra Republicana, el partido de Carod. La ministra de Administraciones Públicas llegó a acusar de asesinos a los seguidores de éste, aunque luego disculpó su calumnia como un lapsus. Por si todo esto fuera poco, a la semana siguiente debía comenzar a discutir el Parlamento vasco el famoso plan Ibarretxe, que enfatiza las tendencias independentistas del PNV y ha sido recurrido ante el Tribunal Constitucional por el Gobierno de Madrid. Era absolutamente previsible que un atentado de las características del de Atocha haría crecer el climax antinacionalista y la crispación que los hombres de Aznar se habían encargado de generar en torno al caso, por lo que el lehendakari se apresuró a salir a la tribuna -fue el primer gobernante en hacerlo- a fin de condenar sin tapujos el atentado, que atribuyó inequívocamente a ETA.
Mientras Ibarretxe hablaba a la opinión pública, en las redacciones de los periódicos se barajaba ya una cifra cercana a los 100 muertos como consecuencia de las bombas, y la gente comenzó a comprender que nos hallábamos ante un atentado de características nunca antes vistas en Europa. Si la responsable era ETA, no cabía duda de que se trataba de un salto cualitativo en su estrategia, con una trascendencia inimaginable. Pero el lehendakari no podía saber tampoco que, poco después de terminada su intervención, una dotación policial iba a encontrar en Alcalá de Henares una furgoneta robada, que mantenía sus placas originales, y en la que se hallaban numerosos indicios de que el atentado no había sido cometido por los etarras y sí, en cambio, podía ser responsabilidad de islamistas fanáticos.
Pese a la inicial atribución a ETA por parte del Gobierno vasco, las interrogantes sobre quién o quienes habían instalado las bombas comenzaron a crecer a lo largo de la mañana. Un alto responsable de PRISA asistió a un desayuno de trabajo, que terminó hacia las diez, en una importante institución financiera, y allí ya se analizó la posible autoría islamista, más creíble a medida que se conocían detalles del atentado y sus consecuencias. Antes de las doce del mediodía, en la dirección del grupo se recibieron llamadas de un periódico de Beirut, de varios diarios europeos y de una revista americana, y en todos se interesaban por idéntica eventualidad. Nadie que tenga dos dedos de frente, para utilizar una expresión empleada por Aznar, puede imaginar que en Moncloa y en el Ministerio del Interior no se contemplaran estas hipótesis, cuando la gente normal no hablaba de otra cosa, pero cabe admitir que la obsesión personal del presidente del Gobierno, que no cesa de presentarse a sí mismo como un superviviente del terrorismo etarra, le impidiera hacerlo. También es probable que algunos altos mandos de la policía y los servicios de inteligencia, subsidiarios de ese enfoque unilateral de la amenaza terrorista, indujeran al error. Sin embargo, en la sede del PP en la calle Génova, uno de los consejeros electorales que ayudaba en su campaña a Mariano Rajoy, Pedro Arriola, se hizo la misma pregunta, ¿ETA o Al Qaeda? Aunque no puede decirse que Arriola sea un experto en la materia, se trata de un hombre de la confianza personal de José María Aznar, hasta el punto de que negoció con la banda terrorista en representación de su Gobierno, cuando este creyó que una tregua decretada unilateralmente por aquella podría acabar, al estilo irlandés, con su rendición. ¿ETA o Al Qaeda? ¿Y qué impacto tendría un hecho tan monstruoso en las elecciones del domingo siguiente? Arriola hizo algunas llamadas telefónicas, comentó el caso con otros colegas, amigos y miembros del partido. Las conclusiones de ellos eran fruto exclusivo del sentido común: los atentados, en principio, supondrían una movilización del voto cuando las encuestas anunciaban un empate técnico entre los dos grandes partidos. Si era ETA la responsable, resultaba más que posible una concentración de electores en torno al Gobierno, cuando menos por instinto de seguridad de los votantes, y quizás veríamos volcarse las urnas a favor del PP. Pero si era Al Qaeda, los ciudadanos relacionarían las bombas con la participación de España en la invasión de Irak, y las consecuencias electorales podrían ser distintas, impredecibles en cualquier caso.
A media mañana, Arnaldo Otegi, representante de la ilegal Batasuna, compareció ante la prensa para negar que ETA tuviera relación con el atentado. Su mentís fue despreciado por el Gobierno, alegando que Batasuna es una organización terrorista y que sus palabras no merecían crédito. Todavía hoy nadie ha explicado por qué gozaban de credibilidad para el Ejecutivo los anuncios hechos por dos encapuchados sobre la tregua en Cataluña y no, en cambio, las declaraciones de alguien del mismo entorno que, cuando menos, daba la cara. La lógica hacía sospechar que, siendo Otegi un representante informal de ETA, nunca se atrevería a hacer una aseveración como la citada sin recabar antes seguridades de que los terroristas no habrían de desdecirle. El caso es que a la 13.30 el ministro del Interior compareció ante la prensa y dijo enfáticamente: "ETA buscaba una masacre en España... en esta ocasión ha conseguido su objetivo". El ministro estuvo rotundo y, como San Pedro, negó por tres veces la existencia de cualquier otra alternativa: "...las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado no tienen ninguna duda de que el responsable es ETA. Estamos asistiendo a un proceso de intoxicación que ha iniciado el señor Otegi de manera miserable para desviar la atención. No tenemos duda de que es una estrategia miserable, como todo lo que hace ETA y quienes le apoyan. No tenemos ninguna duda".
Sin embargo, alguien de entre los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado debía albergar en su cerebro, siquiera, una pequeña interrogante. Al rato de hablar el ministro, la furgoneta Renault Kangoo encontrada esa misma mañana fue transportada a dependencias policiales. Para entonces ya se habían realizado dos inspecciones oculares del vehículo y, sobre las tres de la tarde, se comprobó que tenía en su interior una cinta con versículos del Corán, ropas diversas, restos de explosivos y un puñado de detonadores de fabricación española. No se podía asegurar aún que la furgoneta tuviera relación con el atentado, pero la policía sabía que nunca ETA había utilizado detonadores de fabricación española, que nunca había dejado de cambiar las matrículas de un automóvil robado y, sobre todo, que habitualmente los etarras colocan en los coches que utilizan bombas trampa para borrar todo rastro. De modo que es comprensible que, poco después de las doce del mediodía, los policías que acompañaban a comisaría a un testigo que decía haber visto a los ocupantes de la furgoneta, le comentaran que el atentado no parecía obra de ETA. No obstante, a las 13.15 portavoces del Ministerio del Interior difundieron que el explosivo empleado era dinamita Titadyne, habitualmente utilizado por ETA. La agencia Efe transmitió a las 14.41 un cable en el mismo sentido.
Como algunas comprobaciones finales sobre las pruebas encontradas no se obtuvieron hasta las 15.30, es posible que en el momento de su comparecencia el ministro del Interior no hubiera recibido aún ninguna de dichas informaciones, pese a haber transcurrido cuatro horas desde el hallazgo del vehículo. Este es un punto que el ministro y sus colaboradores deberían aclarar, porque resulta crucial para juzgar su eficacia al frente del departamento. Por lo que fuera, Acebes no se cubrió en absoluto pese a que, en el momento de su primera rueda de prensa, no tenía ni una sola prueba material de la autoría de ETA, contaba por el contrario con un mentís de Otegi, y en alguna dependencia policial comenzaban a acumularse pruebas indiciarias de la participación islámica. Su declaración se basó en creencias o deducciones, pero descalificó además cualquier otra lógica que no fuera la suya.
Al poco de salir el ministro en televisión, compareció el presidente del Gobierno. En su alocución no citó textualmente a ETA pero aludió repetidas veces a la banda, y convocó personalmente a una manifestación gigantesca, para el viernes siguiente, en solidaridad con las víctimas y en defensa de la Constitución. Esta parte del eslogan remitía inequívocamente al conflicto vasco y desde luego, no tenía ningún sentido si se trataba de protestar contra Al Qaeda. Por lo demás, Arriola asegura que no habló con Aznar durante la mañana del jueves, pero es improbable que no hubiera alguien que informara al presidente del Gobierno de los análisis que expertos electorales habían transmitido al partido. Aznar, por su parte, había ya telefoneado al Rey y a los principales líderes de la oposición, a los que comunicó su decisión autónoma de convocar la manifestación dejando al margen a las fuerzas políticas. La pancarta, la hora y el itinerario de la marcha fueron decididas unilateralmente por el Gobierno que, junto a los esfuerzos en la investigación del crimen, volcaba otros no pequeños en organizar tamaña demostración. De todas maneras, parecía extraño que tras la rotundidad de Acebes, el propio Aznar no hubiera mentado ni una sola vez a ETA por su nombre, máxime cuando minutos antes de la aparición del ministro del Interior, el presidente del Gobierno había telefoneado a los directores de los principales periódicos: "Ha sido ETA con total seguridad", dijo. Era la primera vez en ocho años que José María Aznar daba personalmente, y de forma espontánea, una noticia al director de EL PAÍS. Después de tan firme aseveración, se retrasó la edición especial del periódico, cuyo titular rezaba "Matanza terrorista en Madrid", para sustituirlo por otro: "Matanza de ETA en Madrid". Unos 80.000 ejemplares del diario de mayor circulación y más influyente de España transmitieron así el mensaje equivocado. El presidente del Gobierno en persona se encargó de que eso sucediera, pese a no tener a mano ninguna prueba de lo que decía. Funcionarios de la Moncloa se dedicaron luego a hacer llamadas similares a los corresponsales extranjeros acreditados en Madrid, y a varios se les aseguró de nuevo que el explosivo empleado en la matanza era dinamita Titadyne. Nadie, en ninguna parte, tenía en su poder nada que pudiera atestiguar la veracidad de esa información. [En nombre del presidente, el Gobierno ha remitido a El PAÍS y a la cadena SER una insólita carta de rectificación, sugiriendo que en realidad quien miente es el director de este periódico, cuando explica cómo y por qué se cambiaron los titulares de primera página de la edición especial. Existen decenas de personas y numerosas pruebas técnicas que pueden atestiguar en contra de las nuevas aseveraciones oficiales, que arrojan mayores sospechas sobre el proceder gubernamental durante la crisis].
HABLA EL REY
Unas 12 horas después del atentado, el Gobierno había comparecido ante la opinión pública en dos ocasiones, a la 13.30 el ministro del Interior y, poco después, el presidente Aznar. Pese a que no contaban con ninguna evidencia al respecto, su mensaje era inequívoco, había sido ETA. El embajador español en la ONU solicitó una reunión urgente del Consejo de Seguridad para aprobar una resolución de condena que incluyera a la banda terrorista. Así sucedió. Sobre las cinco de la tarde, la ministra de Asuntos Exteriores envió un telegrama a todas las embajadas dando instrucciones para que insistieran en ello, descartando otras hipótesis y argumentando que el explosivo empleado y el modo de operar eran los utilizados habitualmente por ETA.
La monstruosidad del atentado había sobrecogido a la opinión pública mundial y las televisiones transmitían desde Madrid, minuto a minuto, los acontecimientos. Poco después de las ocho de la tarde, la CNN Internacional interrumpió sus emisiones para emitir un mensaje de don Juan Carlos. Efectivamente, salió el Rey y pronunció un parlamento, traducido al inglés de manera simultánea. Sin embargo, a esa misma hora, quien aparecía en las televisiones españolas era, de nuevo, el ministro Acebes. Ni rastro de la declaración del monarca. El responsable máximo de la policía continuaba igual de rotundo ("...es dinamita. La habitual de ETA"), pero reconocía que se había requisado un vehículo con una cinta magnetofónica que contenía versículos del Corán. "La cinta no tiene ninguna amenaza, se puede encontrar en distintos sitios... Ha habido muchos interesados en tratar de generar confusión y decir que esto no había sido ETA... La línea prioritaria sigue siendo la de la banda ETA, pero acabo de dar instrucciones para que no se descarte ninguna y se abran todas las vías de investigación". Sólo después de que el ministro terminara apareció la imagen de don Juan Carlos en las televisiones españolas, un cuarto de hora más tarde que en las del extranjero. Nadie ha explicado oficialmente hasta ahora semejante irregularidad, pero se sabe que el monarca pidió que, antes de su declaración, el Gobierno compareciera en público para dar a conocer que existían otras líneas de investigación diferentes a las que se habían anunciado a mediodía. Mientras Acebes lo hacía así, el ex rey Constantino de Grecia telefoneó a su cuñado para felicitarle por lo bien que había estado en la CNN. Sorpresa general en la Zarzuela, ante tanta anticipación por parte de la televisión americana.
A la hora de esta segunda comparecencia del ministro, la tesis de la responsabilidad islámica se extendía ya como un reguero de pólvora por los medios de comunicación de todo el mundo. A las 21.30, un grupo radical islámico reivindicó el atentado en un mensaje electrónico enviado a un diario árabe de Londres. Expertos británicos dijeron que no les ofrecía mucha fiabilidad. Sin embargo, a esa misma hora numerosos responsables policiales y de los servicios de inteligencia, españoles y extranjeros, y también jueces que habían inspeccionado el lugar de los hechos, transmitían su impresión de que nos hallábamos ante un atentado de los fundamentalistas islámicos.
Un magistrado comentó, además, que en zonas vecinas al escenario de los hechos se habían llevado a cabo, no hacía mucho, detenciones de presuntos sospechosos de colaborar con Al Qaeda. Otras fuentes policiales hablaron de la posibilidad de la existencia de un terrorista suicida o de que a alguno le hubiera estallado la bomba que llevaba. La SER dio la noticia, añadiendo que tanto el Ministerio del Interior como fuentes judiciales lo negaban. Forenses israelíes, experimentados en ese tipo de hechos, ofrecieron su colaboración para la identificación de los cuerpos, pero fue rechazada. EL PAÍS publicó en su edición del martes, día 16, que los forenses mantenían esas sospechas cinco días después del atentado, ante la aparición entre los restos humanos de una columna vertebral totalmente descarnada, lo que hacía suponer una extrema proximidad al explosivo por parte de la persona afectada. Esta historia del suicida, de quien un locutor de la radio episcopal llegó a comentar que a lo mejor era un becario de la propia SER, ha servido más tarde para tratar de desprestigiar, desde el Gobierno y con la colaboración de columnistas complacientes, a la cadena de radio del grupo PRISA. Fuera como fuera, la identificación de los cuerpos era tan dificultosa o se hizo en condiciones tan poco adecuadas que, dos semanas después de la masacre, fue rebajado el número oficial de víctimas, habida cuenta de que muchos de los despojos humanos con los que se trabajó pertenecían, quizás, a miembros amputados de los heridos. Varias personas siguen desaparecidas, por lo que quedan incógnitas todavía sin despejar.
A medianoche del día de los atentados, Batasuna había dicho que no había sido ETA, existía una reivindicación islámica, la policía tenía restos de explosivo y unos detonadores de características diferentes a los que la banda utiliza, le había enseñado al testigo que vio a los ocupantes de la furgoneta fotografías de ciudadanos árabes, por si los identificaba, y tenía en su poder una cinta magnetofónica con versos del Corán.
Por si fuera poco, esa tarde la policía ya había recogido una bolsa con una bomba sin explotar, que podía aportar importante información sobre los autores de la matanza. Nada de eso parecía suficiente para el Gobierno, cuyo portavoz declaró a las doce de la noche a Televisión Española que la pista principal conducía a ETA, y cuya ministra de Asuntos Exteriores dijo a la BBC que la responsabilidad más probable era la de ETA. Los representantes del PSOE que habían atribuido la autoría a los etarras, los dirigentes del PNV, quienes se dejaron arrastrar por la primera impresión del momento, reconocían mientras tanto su error.
VIERNES, 12
A las siete de la mañana del día siguiente, viernes, 12 de marzo, Iñaki Gabilondo informó en la SER sobre la doble vía abierta en la investigación, lamentando que media España "parece estar deseando que sea ETA y otra media Al Qaeda". Los comentarios de todas las tertulias se referían a la eventual influencia del atentado en los resultados electorales. La SER añadió que durante la madrugada se había desactivado una bomba, encontrada en una bolsa de deportes entre los restos de un vagón; la bolsa había sido llevada, junto con otros equipajes, a la comisaría de Vallecas, donde fue descubierta por casualidad. Los especialistas pudieron confirmar que el explosivo del artefacto no era el que ETA utiliza habitualmente y el detonador, de fabricación española, resultaba idéntico a los hallados en la furgoneta. A media mañana el presidente del Gobierno en persona dio cuenta de la reunión del Consejo de Ministros e informó sobre el atentado. Rebatió las acusaciones procedentes del partido socialista en el sentido de que el Gobierno no estaba dando toda la información que tenía. Insistió en que "no concede ni concederá ningún crédito a las declaraciones de portavoces de organizaciones ilegales que exculpan o hablan en nombre de una organización terrorista", e hizo otra vez un llamamiento a los ciudadanos para que acudieran masivamente a la manifestación. Preguntado por los periodistas sobre qué línea de investigación barajaba con mayor fuerza el Gobierno, de acuerdo con los datos en poder de las fuerzas de seguridad, espetó: "¿Es que alguien piensa que un Gobierno con dos dedos de frente en España, después de 30 años de terrorismo, ante un atentado como el de ayer, no tiene que pensar lógicamente, razonablemente, que puede ser esa banda su autora? Esa organización terrorista está hecha para matar y mata todo lo que puede. Es lo que hace y a veces lo consigue... Esa es una línea de investigación que cualquier Gobierno de España que no haya perdido la cabeza tiene que seguir y que nosotros seguimos. Naturalmente, si hay otras hipótesis, también las vamos a seguir". Y más tarde dijo: "No me pida usted, por favor, que yo juegue a las quinielas. No voy a jugar a las quinielas. Yo no evalúo quién tiene posibilidad. Nosotros jugamos sobre hechos determinados, sobre hechos constatados". No existía en ese momento ningún hecho constatado, ninguna prueba material, que apoyara la tesis de la autoría etarra, y sí muchas otras que indicaban lo contrario, pero el ministro del Interior volvió a salir en la televisión a la una de la tarde para insistir en que la principal vía de investigación seguía siendo ETA. A media tarde, el ministro repitió rueda de prensa, sobre las 18.30, en la que dio noticia de la bomba hallada en Vallecas y dijo que todavía no se habían traducido los versos del Corán contenidos en la cinta de la furgoneta. El día anterior, no obstante, había asegurado que no había en ellos ningún tipo de amenaza. Dos semanas después, nadie ha hecho público el contenido de dichos versos. Poco antes de esta comparecencia de Acebes, ETA había llamado al diario Gara y a Euskal Telebista para rechazar cualquier responsabilidad sobre el atentado. La televisión autónoma vasca tardó poco tiempo en confirmar la autenticidad del comunicado como procedente de un portavoz de la banda.
A las siete de la tarde comenzó la manifestación de Madrid. En esta, como en la de Barcelona, el presidente del Gobierno y los ministros fueron increpados por algunos ciudadanos que les interrogaban, a veces airadamente, por la autoría de los hechos. En muchos sectores cundía la sospecha de que el Gobierno manipulaba la información, igual que en una primera instancia parecía haberse querido apropiar de las manifestaciones populares que había convocado.
Por la noche, la práctica totalidad de los servicios de inteligencia europeos consideraban ya que la única pista buena era la islámica. Pero el Ejecutivo seguía insistiendo en que, para él, la línea prioritaria era la de ETA. No contaba con un solo indicio que pudiera avalarla.
SÁBADO, 13
El sábado, víspera de las elecciones y día de reflexión, en una entrevista publicada en la primera página del diario El Mundo, 48 horas después del hallazgo de la furgoneta con los detonadores, la cinta en árabe y los restos de un explosivo que no era el utilizado por los terroristas vascos, el candidato del Partido Popular, Mariano Rajoy, confesaba: "Tengo la convicción moral de que ha sido ETA". Nuevamente se trataba de deducciones, convicciones o corazonadas, frente al rigor del trabajo policial y la sensatez del análisis político. EL PAÍS publicó también ese día unas declaraciones de Rajoy. En la jornada de reflexión está prohibido que los candidatos pidan el voto, por lo que los dirigentes socialistas evaluaron la posibilidad de elevar una queja por esta vulneración de las normas. Los periódicos podrían, sin embargo, explicar que lo excepcional de las circunstancias justificaba la alteración en las fechas de publicación de la entrevista con el candidato. Por lo demás, a esa hora, los últimos sondeos apuntaban ya a una mejora considerable del PSOE en las elecciones, y les pareció superfluo hacer ruido por un tema así.
A mediodía, el ministro Acebes, cumpliendo con el deber de transparencia que el Gobierno se había impuesto a sí mismo, aseguró que ningún responsable de las fuerzas de seguridad le había dicho aún que las investigaciones se estuvieran centrando ya en Al Qaeda. El ministro debía ser, entonces, el único al que no se lo comunicaron porque, apenas hora y media más tarde de que pronunciara estas palabras, se produjeron las primeras detenciones en relación con los atentados: tres marroquíes y dos indios, algunos de ellos ya incursos en un sumario abierto por el juez Garzón. Al mismo tiempo, Miguel Platón, director de la agencia oficial Efe, ordenaba la transmisión de un telegrama noticioso: "Las pistas apuntan a ETA y descartan a Al Qaeda".
Previamente, el telediario de las tres de la tarde había sostenido la hipótesis etarra y centrado las imágenes de las manifestaciones del viernes en las pancartas contra ETA. De modo que, mientras sospechosos de colaborar con el fundamentalismo islámico entraban en comisaría, la televisión del Gobierno, la agencia del Gobierno y los ministros del Gobierno seguían asegurando que era ETA la responsable de los atentados.
A las 18.30, la cadena SER informó que cientos de ciudadanos, convocados a través de teléfonos móviles y mensajes en Internet, se estaban manifestando, desde tres cuartos de hora antes, frente a la sede del PP en Génova. La cadena noticiosa de televisión CNN+ envió cámaras para cubrir el evento en directo. Las imágenes fueron transmitidas también por CNN Internacional y otras televisiones europeas y americanas. La COPE informó igualmente de esas manifestaciones, interrumpiendo su programación deportiva. A las siete de la tarde, un ministro del Gobierno telefoneó de forma institucional, y también en nombre del candidato del Partido Popular, a un alto responsable del Grupo PRISA para protestar porque la SER y CNN+ estaban, a su juicio, "llenando las calles de manifestantes". Dijo, además, tener pruebas de que las concentraciones ilegales se habían convocado desde teléfonos del PSOE. Varias encuestas electorales anunciaban ya una posible victoria socialista para el día siguiente, aunque por estrecho margen, y en PRISA se atribuyó esa llamada al nerviosismo que probablemente había hecho presa en las filas del Partido Popular. Este reclamó una reunión de la Junta Electoral Central para que se pronunciara sobre las manifestaciones, al tiempo que Rajoy comparecía en público a fin de denunciar la ilegalidad de las mismas y de advertir sobre las eventuales consecuencias para aquellos que las hubieran instigado. Fue contestado de inmediato por Alfredo Pérez Rubalcaba, que pidió para los españoles "un Gobierno que no les mienta" e hizo uso del derecho de dúplica el ministro portavoz, Eduardo Zaplana, quien, siempre ante las cámaras de televisión, rechazó las acusaciones del dirigente socialista. En medio del guirigay, corrió el rumor de que el Gobierno se podía estar planteando un aplazamiento de las elecciones. No existe ningún indicio fiable de que eso fuera así, pero al menos pudo estar en la cabeza de alguien porque el propio diario El Mundo, en un editorial publicado el mismo día de los comicios, dijo que "ante una crisis tan grave, quizá por prudencia debería haberse aplazado la votación de hoy, si hubiera habido margen legal para ello". Por lo demás, el ministro del Interior, pasada la medianoche, y ya en jornada electoral, por lo tanto, confirmó que habían encontrado un video en el que Al Qaeda reivindicaba el atentado de Atocha. Por fin, y por vez primera, el Gobierno parecía dar credibilidad a un comunicado procedente de los terroristas y no argumentaba que la condición moral de sus firmantes impedía concederles siquiera el beneficio de la duda. Esta fue, no obstante, la única ocasión en que la comparecencia de Acebes no fue retransmitida en directo por Televisión Española, que había cambiado su programación para emitir, a esa hora, Asesinato en febrero, una película sobre la muerte del diputado socialista Fernando Buesa y su escolta, a manos de ETA.
27/03/2004 16:27 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Esto es la guerra

La guerra parece haberse desatado entre los medios de comunicación de este país. El Torquemada de la COPE no de ja de hacer el ridículo día sí, día también, con sus intentos de desprestigiar a los medios del grupo PRISA. Y aunque uno ya es perro viejo y sabe perfectamente que éstos útlimos no actuaron como actuaron por el interés general sino más bien particular, lo cierto es que El País ha contraatacado, tras la acusación formal del ejecutivo Aznar, con un artúclo interesantísimo titulado Tres días de marzo. En el mismo se incluye una cronología de las comparecencias de miembros del gobierno en la que se contrastan sus opiniones, y reitero opiniones, sobre la autoría de los atentados del 11-M. Pese a esa carta de trabajadores de la SER que corre por algunas redacciones, los hechos son los hechos. Ya sea por afán de poner al PSOE en el gobierno o por mero rigor profesional, los medios de Polanco --Jesús del Gran Poder para los amigos-- fueron de los pocos que fueron filtrando a la opinión pública el avance de las investigaciones. En su inquina contra PRISA, el gobierno saliente y sus voceros han intentado echar tierra sobre el asunto principal. Ahora la discusión se centra en si hubo una presión indigna por parte de algunos medios, aunque ya no parecen acordarse del constante bombardeo informativo por parte de los suyos (COPE, EFE, La Razón, RNE, TVE, El Mundo y las autonómicas en su poder) para señalar a la banda terrorista ETA como autora de la masacre. El ejecutivo de Aznar ha desclasificado unos papeles supuestamente de los servicios de inteligencia que, en palabras de un amigo: "los hago yo con el Word". Es tanta la diferencia de los papeles desclasificados con la realidad de la actuación policial que parece que vivían en mundos diferentes. Pese a todo, nuestro líder sigue empeñado en salvar su honor. Empeño este que parece ridículo ante la magnitud de la tragedia vivida. Y pese a todo la guerra sigue. Una guerra esta en la que resucita el espíritu más cainita de la raza ibérica y los unos apuñalan a los otros. Todo ello me recuerda cuando el PSOE era placado por la trama de los GAL y entonces, aquellos periodistas que ahora echan espuma por la boca se llenaban la misma de palabras como "libertad de expresión" o "investigación periodística". Un espectáculo lamentable que quiere desviar la atención de unos hechos y una cronología concretos. Al común de los españolitos sólo le queda sentarse en su butaca y contemplar el espectáculo de esta lucha mediática entre dos colosos. Lo más triste del asunto es que pese lo que digan unos y lo que digan otros, el principal actor de esta función ya ha actuado. Los 35 escaños que perdió el PP el 14 de marzo deberían de ser un veredicto más que contundente para acallar los ecos de la Caverna.

PD Leed con atención el anterior artículo de este blog.
27/03/2004 16:17 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Otro vendrá...

_39963753_blair_ap203.jpegRecuerdo perfectamente el día en que el expresidente Reagan bombardeó Trípoli. Si la memoria no me falla un par de F-14 "Tomcat" dejaron caer una lluvia de fuergo sobre la residencia de Gaddafi, que por aquellos tiempos era el malo de turno. En los años ochenta Libia era la meca del terrorismo internacional y el líder Libio era el mecenas de varios grupos terroristas. Aquella fue la excusa que EEUU necesitaba para poner en solfa a Gaddafi.
Los años han pasado y ahora los malos son otros. Bin Laden es el enemigo público número 1 y el integrismo islámico se perfila como la némesis de este principio de siglo. En este contexto no deja de sorprender como los líderes de las llamadas democracias hacen cola para entrevistarse con el bueno de Gaddafi y hacerse una foto con él. Hay un viejo refrán castellano que reza "otros vendrán que a mi bueno me harán". En le caso del coronel parece que el dicho sigue teniendo plena vigencia. En estos tiempos que corren cualquier aliado es bueno, más si el aliado en cuestión posee grandes reservas de petroleo y pasa a condenar al terrorismo que en otros tiempos financió. Poco tienen que ver los terroristas de los años 70 y 80 con los de ahora. Si aquellos se movían bajo los preceptos de las luchas popualres de liberación, estos lo hacen bajo una interpretación fanática de la palabra de Alá. Cuando Gaddafi se desvinculó de este nuevo tipo de terrorismo dió un primer paso para acercarse a occidente. El siguiente paso fue entregar a los responsables del atentado de Lokerbie y el pago de indemnizaciones. Ya todo estaba servido para la sesión de fotos. El último ha sido Blair, pero antes fueron Berlusconi y el propio Aznar. De Libia se traen el compromiso de un nuevo aliado y rentables acuerdos económicos. En este sentido no es de extrañar que los primeros hayan sido los europeos. Una vez en manos americanas las reseervas iraquíes, Europa intenta asegurarse el acceso a otras fuentes de petroleo.
El caso de Gaddafi es el contrario al de Saddam Hussein, éste pasó de ser aliado a ser el enemigo. Las necesidades caprichosas de la política internacional crean extraños compañeros de viaje. Uno se pregunta si, en un futuro no muy lejano, no llegaremos a ver en la portada de los periódicos alguna foto todavía mas desconcertante.
28/03/2004 18:39 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Ver para creer

images.jpegDos titulares con sus leads de la prensa electrónica de hoy:

Pedrojota aprovecha la polémica entre el Gobierno Aznar y el Grupo Prisa para dejar patente que tiene más olfato periodístico y es más listo y mejor profesional que Jesús Ceberio
Hace justo una semana, el director de El Mundo largaba una tremenda andanada contra la Cadena SER, acusando a la emisora de Iñaki Gabilondo, Carlos Llamas, Antonio García Ferreras y Daniel Anido de ser una panda de manipuladores, que en las horas previas a la votación del 14-M se dedicó al agit-prop a favor de Zapatero y en contra de Aznar, en lugar de hacer verdadera información.

Pedrojota, que sacó 6.600 millones de pesetas de su relación con Telefónica, acusa ahora a Alierta de haber sido socio de Blas Herrero hace 20 años
40 millones de euros (6.600 millones de pesetas). Esta es la cantidad que Pedrojota Ramírez, director de El Mundo, se embolsó en los cinco años (1997-2002) durante los que Telefónica financió sus aventuras periodísticas.

Según analistas del sector --sólo con la rescisión del contrato, Pedrojota ingresó 9 millones de euros (1.500 millones de pesetas)--, Telefónica supuso unos ingresos para El Mundo de:

-- más de 6 millones de euros en publicidad
-- más de 20 millones de euros, para programas de El Mundo TV
-- 4 millones de euros, por la revista Vía Digital

Uno de los problemas de este país es que algunos ven la paja en el ojo ajeno y no ven el puente de la autopista de Martorell en el propio. Qué le vamos a hacer.
29/03/2004 21:35 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

La Pasión

_39979073_2jesusafp203indx.jpegEscuchaba esta mañana en la radio la polémica que se ha desatado sobre la última película de Mel Gibson. Al parecer el actor/director australiano, llevado por su integrismo católico, ha recreado la Pasión de Cristo de un punto de vista de extrema ortodoxia. No he visto la película y por lo tanto no puedo emitir un juicio de valor sobre ella, pero sí que me gustaría dejar claros unos cuantos puntos que por lo visto la película no ayuda a esclarecer. Para Gibson, como para la mayoría de católicos, Jesús murió en la cruz por culpa de la acusación de su propio pueblo, es decir, los judíos. La mitología cristiana ve a Jesús como el hijo de Dios, cosa ya de por sí suficiente para que los sacerdotes hebreos lo hubiesen acusado. Pero aquí es donde aparece el problema.
Jesús, o mejor dicho Isua ben Ioseph de Nazareth, nació aproximadamente hacia el año 10 u 8 antes de la era crisitiana (que fue la época del censo que mando hacer Augusto a todos los pobladores de las provincias del imperio). Este primer hecho ya entra en contradicción con la datación tradicional y se debe al error de un monje medieval a la hora de fijar el nacimiento de Cristo. Poco sabemos aparte del personaje histórico salvo las cuatro líneas que dejó escritas el historiador romano de origen judío Flavio Josefo: "Por este tiempo apareció Jesús, un hombre sabio (si es que es correcto llamarlo hombre, ya que fue un hacedor de milagros impactantes, un maestro para los hombres que reciben la verdad con gozo), y atrajo hacia Él a muchos judíos (muchos griegos además. Era el Cristo). Y cuando Pilatos, frente a la denuncia de aquellos que son los principales entre nosotros, lo había condenado a la Cruz, aquellos que lo habían amado primero no abandonaron (ya que se les apareció vivo nuevamente al tercer día, habiendo predicho esto y otras tantas maravillas sobre Él los santos profetas) La tribu de los cristianos llamados así por El no han cesado hasta este día." (Antiquities XVIII, iii, 3)".
Al parecer era carpintero o albañil, cosa que no queda muy clara debido a al traducción al griego, y se relacionó en su juventud con la secta ascética de los esenios. Pero lo más importante y fundamental para esta historia es que murió en la cruz aproximadamente cuando contaba 33 años. Este último dato es el que arroja dudas sobre la versión oficial que ha dado la Iglesia en los último 2000 años. El castigo en la cruz estaba reservado para aquellos que atentaban directamente contra el poder político de Roma; Espartaco fue otro cruzificado célebre y qué decir de su revuelta contra Roma. Pues bien, si Jesús hubiese sido ejecutado pro herejía, por decir que era hijo de Dios, el castigó establecido por la ley hebrea hubiese sido la lapidación. En contra de la versión ofrecida por los evangelios, Poncio Pilato fue un gobernador brutal que crucificó a miles de judíos por oponerse al poder de Roma. Ergo, a Cristo no lo mataron por ser un heterodoxo en materia religiosa sino más bien porque fue un líder político opuesto a la ocupación de su tierra por parte de una potencia extranjera. Este hecho quedó tergiversado por la aparición en escena del único apostol que no conoció personalmente a Jesús: Pablo. Fue Saulo de Tarso el que inventó el cristianismo. Él fue quien llevó el cristianismo fuera de los límites del judaísmo para desagrado del resto de los apostoles de primera hora. De hecho, éstos, encabezados por Santiago, hermano de Jesús, fueron una secta autónoma judía hasta bien entrado el siglo III. En resumen, la idea de que Cristo fue ejecutado por orden judía carece de fundamento histórico y la versión de un Cristo combatiente contra el poder imperial es la que más se acerca a los hechos históricos. Si el bueno de Pablo no hubiese realizado esta interpretación libre de la vida de Jeús, posiblemente el pueblo judío se hubiese ahorrado 2000 años de persecución. No sé que hunbiera pensado Jesús, dos milenios después, si supiese la persecución a la que se sometió a su pueblo en su propio nombre y, más paradójico todavía, que la capital de sus seguidores se situó finalmente en Roma.
31/03/2004 19:08 Enlace permanente. Hay 1 comentario.


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