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![]() "No puede ser, pero es. El número de páginas de este libro es exactamente infinito. Ninguna es la primera; ninguna, la última. [...] Si el espacio es infinito estamos en cualquier punto del espacio. Si el tiempo es infinito estamos en cualquier punto del tiempo"
"No me gusta nada que haga postrarse a un hombre" "La libertad no hace felices a los hombres; los hace, sencillamente, hombres" |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2007.
La polémica de la Semana Santa, a falta de dinamita ECO, ha surgido en una pequeña parroquia madrileña regentada por un terceto de curas “rojos”. Al parecer los mossens se pasan la liturgia católica por el arco del triunfo, dan pan en lugar de hostias y vino Don Simón a falta de otra cosa. Leonardo Boff estaría orgulloso y a mí, este trío, me cae hasta simpático. Más que nada, debo aclararlo, porque está bien que de vez en cuando alguien se salte a la torera cualquier tipo de ortodoxia. Por otro lado, ayer domingo se juntaron todos los progres de Visa Oro de los madriles en plan compadreo solidario con los curitas. Ya se sabe, lo de estar con los pobres es algo que han mamado desde pequeños. Lo curioso es que hasta la fecha por allí sólo han aparecido putas yonkis y gente de mal vivir; a los titiriteros los veían por la tele. Uno se pregunta si dicho acto solidario se hubiera llevado a cabo si la agraviada no hubiera sido la Santa Iglesia Católica. Vamos, que éstos se apuntan a bombardeo con tal de ajustar cuentas con la curia. Así las cosas, y pese a que me considero decimonónicamente anticlerical, hay jardines en los que no me meto. Más que nada porque la Iglesia es un “club” al que uno se apunta sabiendo de qué va el baile. Al que no le gusten sus reglas, como es mi caso, puede optar por pasar olímpicamente de la institución o apuntase a la competencia, por ejemplo. Dejo constancia, de todas formas, de que a mí estos curas “rojos” me parecen más cercanos a la doctrina del Nazareno que la mayoría de obispos barrigones de la jerarquía. No me cabe la menor duda de que cuando llegue el Segundo Advenimiento y todo se vaya a tomar por saco, el Maestro, desde su trono, pasará cuentas con más de uno tocado con bonete. Ello no es óbice para que sienta que los tres curas estén meando fuera de tiesto y que harían bien dándole puerta a la Iglesia y montando una ONG. Los católicos llevan 20 siglos –que se dice pronto-- con sus ritos y tradiciones, y no van a venir ahora cuatro desharrapados a desmontarles el chiringuito. Y es que la mayoría de católicos romanos están encantados con cómo están las cosas –no hay más que escuchar la COPE-- . Así que si a alguno no les gusta, ahí está puerta. Lo demás son ganas de marear la perdiz y meterse en camisas de once varas. De igual modo que me repatea el higadillo que Benedicto XVI me diga que no use gomita cuando estoy flamenco o, en otro orden de cosas, que no experimenten con células madre para curar la parálisis medular, yo no les voy a decir a ellos cómo tienen que dar misa. Como dice el refranero, cada uno en su casa y Dios en la de todos. Este reportaje de Telemadrid ha levantado ampollas en el oasis. Tanto hablar del franquismo y al final acaban pareciéndose a él: Estaba ayer viendo la tele cuando, al ver en una serie a un grupo de iluminados que trataban de salvar al mundo, me di cuenta de lo peligrosa que es la gente que intenta salvarnos de lo que sea. Me explico. La verdad absoluta que esgrimen católicos, musulmanes, comunistas, fascistas y, lo cortés no quita lo valiente, algunos liberales, han abocado al mundo a una serie de atrocidades que han quedado escritas con sangre en la Historia. Desconfíe usted del que quiera salvarle; sólo pretenderá que viva de acuerdo con unas reglas que coartan su libertad en pos de algún supuesto fin utópico. Orwell lo plasmó a la perfección en esa joya de la literatura titulada 1984 y Arthur Koestler en esa otra que es Espartaco. Pensando sobre esto me di cuenta de otra cosa: las ideas comúnmente aceptadas como buenas por la inmensa mayoría de seres humanos son aquellas que no necesitan justificación. Nadie justifica, por ejemplo, que esté a favor de la democracia, la libertad o los Derechos Humanos. En todo caso, el fascista esgrime argumentos para justificar sus ideas totalitarias. No tienen más que darse una vuelta por la blogsfera para ver cómo algún que otro iluminado racionaliza alguna masacre, alguna dictadura o algún genocidio en pos de la raza, la clase obrera o la nación. Sus discursos están repletos de justificaciones del tipo ellos más que nosotros, era necesario y, sobre todo, de todo tipo de enemigos, contrarrevolucionarios, judíos, o cualquier variante de los mismos. Ya se sabe, el infierno está empedrado de buenas intenciones. Pero la Historia ha demostrado que las revoluciones que se han sustentado en valores democráticos son aquellas que han perdurado. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, cuando los trabajadores vieron incrementada su calidad de vida en comparación con los obreros del paraíso socialista, no se ha producido ninguna revolución que pusiera en jaque el sistema en ninguna democracia occidental. Caso contrario de lo sucedido en el llamado Socialismo Real, donde se sucedieron revueltas reprimidas con puño de hierro hasta que el sistema se colapsó y cayó víctima de sus propias contradicciones. Curiosamente fueron los trabajadores quienes acabaron con estos sistemas. Lo bueno del asunto es que se les ve el plumero. Todos los adalides del totalitarismo se sienten fascinados por la violencia, por la destrucción de lo establecido en busca de un futuro mejor y cuadriculado en el que cada ser humano será una pieza de una maquinaria perfecta. La felicidad del hombre uniformado dentro de la masa; el fin último, el Reich de los Mil Años, el Socialismo... Desconfíe usted del que le alabe, del que le diga que es más guapo por ser blanquito de piel, vasco, seguidor de Cristo, o por trabajar en una cadena de montaje. Ellos no creen en usted como individuo, sino como mecanismo. No cabe la justificación ni la pirueta intelectual; lo que está mal, lo que atenta contra la dignidad humana, está mal venga de donde venga. Esa es la línea que separa a un hombre libre de un sectario. Leo en Periodistadigital que la escritora María de la Pau Jarner se ha pasado al lado oscuro by va de número siete en las listas del PP balear. Me he quedado de piedra, ya que siempre había pensado que este mujer le bailaba el agua a la sociovergecia. Lo primero que me ha venido a la cabeza es que la Jarner ha cavado su propia tumba mediática en los medios catalanes. O no, a lo mejor, más que un suicidio mediático, lo que ha hecho es hacerse un hueco en IB3. En todo caso, y por los siglos de los siglos, esta bella mujer no va a volver a presentar un programa en TV3 hasta que las ranas críen pelo. ¿Qué por qué lo sé? Muy sencillo, aquí si no eres del establisment y te dedicas a decir "PP kaka, España KK" no sales en la foto. Ahí tienen al bueno de Rubianes, que incluso ha llegado a ser propuesto como catalán del añoi.ñ Si es que manda reaños. Volviendo al asunto, la primera ya se la han disparado en la frente y la Cheka mediática se ha dedicado a sacar los trapos sucios de la pobre Mari Pau. Que quede constancia que no entra en mis planes leerme las novelas de esta escritora, más que nada porque antes tengo un asunto pendiente con Stendhal y no quiero perder mucho el tiempo. De todas formas, es curioso cómo se acuerdan ahora de la calidad literaria de Jarner cuando aparece en las listas populares. La que más ha gritado ha sido la "independiente" Julia Otero en Punto Radio. La periodista catalano-gallega comprendió hace tiempo lo rentable que era envolverse en la senyera y predicar a los cuatro vientos lo progre que era; con sueldo millonario incluido. Así que a la Jarner la van a crucificar. Eso sí, cuando el PP vuelva a ganar las elecciones le ponen un programa en TVE y aquí no ha pasado nada. Que no se diga que en este país no somos independientes. Resulta que cada dos por tres me encuentro con algún jerifalte de PRISA en la tele. Muy digno él, defendiendo los valores del progrsisimo de salón y tal y cual. En esos casos me entra la risa floja. Más que nada porque sé de buena tinta cuánto gana un redactor de la Cadena SER. Me refiero a uno de esos periodistas que echan más horas que un reloj y que informan puntualmente en los boletines horarios. Ustedes no saben, ni tienen por qué saberlo, que los compañeros de la radio soportan un nivel de estrés difícilmente igualable. Pues bien, estos profesionales, que lo mismo se van a las tres de la madrugada a Villaciruelo de Abajo cuando a un veciono se le va la olla y se lía a escopetazos, que se chupan cualquier rueda de prensa en busca de la declaración del cantamañanas de turno, cobran 600 leuros al mes, guardias incluidas. Qué, cómo se les queda el cuerpo. El señor Polanco, tan republicano y defensor de los pobres, paga una miseria a sus trabajadores. Eso sí, sus primas donnas se llevan una morterada por bailarle el agua en todos los platós y tertulias filoprogres. Pero ¿y los periodistas? Los de verdad, no las vedettes. Ya me dirán ustedes cómo se paga un piso con 600 euritos. El diccionario de la RAE, al que acudo para despejar dudas en casos como este, define la hipocresía como "fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan", y mezquino como "que escatima excesivamente en el gasto" o "falto de nobleza de espíritu". Roma locuta disputa finita, que dirían los clásicos. Me cuantan que ayer Messi metió un gol a los Maradona. La verdad, no lo vi. Y no lo hice porque a mí el furgol ni fu ni fa. Siempre he creído que, ya puestos, estaría bien retomar las luchas de gladiadores. Aquello tenía más encanto y los mendas se jugaban el gaznate, que se dice pronto. Pero es otra noticia la que acapara mi atención. Según un investigador británico la civilización, tal y como la conocemos, debe su origen a la cerveza. Vamos, que los hombre prehistóricos empezaron a cultivar cebada y se asentaron permanentemente para poder tomarse unas cañas. Es algo que no me extraña, ya que la cerveza es, junto al fuego y la rueda, el invento de la humanidad. Qué sería de la civilización occidental sin unas cañas con sus correspondientes tapas. Hace años, en la facultad de Historia, creamos la asociación lúdico-gastronómica de Amigos de las Papa Bravas. Nuestros estatutos establecían que, al menos una vez al día, entre clase y clase (a la que no íbamos) nos teníamos que tomar unas cañas en compañía de tan exquisito manjar. De aquellas reuniones surgieron algunas de las teorías más increibles , descabelladas y desternillantes que he escuchado en mi vida. Así que no me extraña que el menda este haya descubierto algo que yo ya sabía de sobras; la cultura se fundamenta en el consumo de cerveza. Modestamente creo que Nuestro Señor debería haber reemplazado el vino por la cerveza en la eucaristía; aunque un buen rioja tampoco desmerece, dicho sea de paso. Por cierto, mi amigo chorche tiene un blog dedicado a la cerveza Ambar, una delicia que fabrican en Aragón y que tomo siempre que puedo. Federico Jiménez Losantos, alias Chiquito de Teruel, alias Pequeño talibán de sacristía, recogió el micrófono de oro como tenía previsto. Llama la atención que Luís del Olmo no tomase la de Villadiego y que el susodicho Chiquito estuviese más manso que de costumbre. Eso sí, la cabra tira al monte y dejó caer alguna de las suyas. Y Alaska, musa de La Movida y colaboradora de La Mañana de Federico Jiménez Losantos, acude a la entrega de otros premios, los que otorga Cambio 16 (éstos de un cariz más "progresista"). Tampoco tiene desperdicio lo que dice. Muchas veces, los analistas políticos se olvidan de la calle, del españolito que se gana los garbanzos echando horas extra y paga a duras penas la hipoteca. Pues bien, acabo de tener una conversación con un chaval que se dedica al transporte en carretera. Un tío de 30 tacos con un porrón de kilómetros entre pecho y espalda. Un currante, vamos. Resulta que me ha estado explicando cómo la Guardia Civil los cruje cada vez que puede, y no por aspectos relacionados con la seguridad –ahí estaba de acuerdo con que no pasaran ni una--, sino con nimiedades, papelitos administrativos, tarjetas de tal y cual, etc. Me decía que se nota que el Gobierno tiene ganas de sacar dinero de donde sea y siempre a costa del trabajador, del autónomo que se busca la vida como buenamente puede. Este chaval me decía que los funden a impuestos, que cada año se rascan el bolsillo para cumplir religiosamente con el Estado y a cambio apenas reciben contrapestaciones. Todo se limita a pasar por caja y dejarse, como mínimo, un tercio de lo que ganan. Un dinero que, por otra parte, podría generar riqueza, inversión y vaya usted a saber. Pero esta situación es normal en un país donde se grava hasta el extremo cualquier actividad económica para mantener una administración monstruosa. Este joven camionero no entendía la razón por la cual hay que soltar la mosca a tanto mantenido. Y es que parece como si unos cuantos trabajaran para que otros tantos vivieran del cuento. No sé si será la maldición de ese país en el que desde tiempo inmemorial hay gente viviendo a costa de las arcas del Estado, pero lo que es innegable es que el que acaba pagando el pato es, paradójicamente, el trabajador. Es el españolito medio quien ve cómo tiene que pagar por todo, cómo le suben los recibos sistemáticamente y cómo apenas llega a fin de mes. Y que quede claro, aquí nadie está diciendo que se supriman las pensiones de las viudas y los jubilados, ni el paro, ni nada por el estilo. No. Lo triste es que hay mucha gente viviendo con unas pensiones de miseria mientras aquí nos dedicamos a sufragar televisiones públicas, películas españolas, políticas lingüísticas y demás chorradas varias. La lista es interminable y abarca el voto cautivo de Andalucía y las 17 administraciones públicas de los reinos de taifas autónomos. Al final, y como me decía este chaval, la gente pasa un huevo de pato de declarar lo que gana y lo esconde bajo el colchón. No vaya a ser el caso de que esto reviente cualquier día y nos veamos con una mano delante y otra detrás. Hace poco se conmemoró el 59º aniversario de la declaración de independencia de Israel. Los asiduos de este blog ya conocen mi debilidad por el pueblo judío. Aquí les dejo un vídeo con una bella canción. Mazel tov javerim shel Erezt Israel. |