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![]() "No puede ser, pero es. El número de páginas de este libro es exactamente infinito. Ninguna es la primera; ninguna, la última. [...] Si el espacio es infinito estamos en cualquier punto del espacio. Si el tiempo es infinito estamos en cualquier punto del tiempo"
"No me gusta nada que haga postrarse a un hombre" "La libertad no hace felices a los hombres; los hace, sencillamente, hombres" |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2007.
No deja de sorprenderme la facilidad verborreica con la que se aplica el término "fascista". Como lo cortés no quita lo valiente, este servidor de ustedes se incluye en el "pack", ya que en demasiadas ocasiones lo utilizó para refereirme al nacionalimso periférico peninsular. Dicho esto, he de decir que el fascismo, para ser purista, sólo se dio en Italia entre el periodo que va de 1923 a 1945. Así, en Alemania lo que dio fue en régimen nacionalsocialista, en la Unión Soviética una dictadura comunista y en España una dictadura autocrática de corte ultraconservador (llamada nacionalcatolicismo). De hecho, en esta querida Piel de Toro se aplicaron con cuentagotas las ideas del nacionalsindicalismo de Jose Antonio primo de Rivera, ideología esta inspirada en el fascismo italiano. Dicho esto, lo que sí me gustaría aclarar es que el fascismo es una ideología ultranacionalista en la que se reivindica un pasado glorioso, se acusa de todos los males a un enemigo interno o externo, se rinde culto a un líder y se desprecia profundamente el sistema liberal-democrático. Saquen ustedes sus propias conclusiones de quiénes son los neofascistas de hoy o aquellos que más puntos de contacto tienen con esta ideología. La llamada "democracia burguesa" defiende principios como la libertad individual, el sufragio universal, la propiedad privada y el concepto de Nación que se originçó durante las revoluciones liberales de los siglos XVIII y XIX. Por su parte, muchos de los que se llenan la boca con la palabra "fascista" lo único que pretenden es crear un Estado totalitario que intervenga en cada una de las actividades de los súbditos que viven bajo su bota. La democracia liberal ha sido el único sistema que ha mejorado la calidad de vida de sus ciudadanos y que ha sabido adaptarse a los retos del devenir histórico (una característica que sus enemigos desprecian profendamente). Y esto es un hecho. Ningun regimen totalitario, ya sea de izquierdas o de derechas, ha conseguido igualar los estándares de vida de una democracia liberal ni prolongarse tanto en el tiempo. Es más, a la hora de la verdad, ninguno de estos sistemas dictatoriales ha pasado la prueba del algodón de unas elecciones libres. Ni en Rusia, ni en Polonia, ni en Ucrania ni práctiamente en ningún país del antiguo bloque socialista han ganado unas elecciones los neocomunistas. Sólo en repúblicas bananeras de sudamérica, donde las elites económicas han acaparado el poder durante generaciones a través de la corrupción institucionalizada, los populismo de izquierda han logrado acceder a un poder que monopolizan rápidamente. Como conclusión, me gustaría resaltar que aquellos que aplican alegremente el término "fascista" para referirse a liberales y demócratas son los que más tienen que callar al respecto. Líderes como Lenin, Stalin, Fidel Castro, Pol Pot, Kim Il Sung y un largo etcétera no se han caracterizado precisamente por su respeto a los Derechos Humanos (algunos hablan de 100 millones de muertos durante el siglo XX). En la actualidad, los aprendices de brujo de Hugo Chávez o Evo Morales despiertan una ola de simpatía entre aquellos que dicen defender la libertad de los oprimidos. Falsa retórica que sólo conduce al totalitarismo y a la miseria. Y por mucho que se empeñen, ahí está la Historia para demostrarlo. Así que ¿quién es el fascista? No se preocupe, presidente, sólo empleamos lo último en tecnología médica proletaria. Hasta la fecha ningún medio de comunicación catalán se ha hecho eco de una noticia que pone de manifiesto, una vez más, el odio y la persecución de que es objeto la lengua española en Cataluña. Una caso semejante se produjo hace tres semanas cuando el diario El Mundo denunció que la Corporació Catalana de Ràdio i Televisió (CCRT) "aconsejó" a los responsables de programas de la televisión y la radio pública que ningún invitado o tertuliano castellanoparlante fuera invitado a participar en entrevistas, tertulias o debates si existía la posibilidad de hacerlo con alguien catalanoparlante. Este "apartheid" lingüístico se ha extendido, además, al único cuerpo policial que depende de la Generalitat. Con anterioridad, muchos agentes fueron advertidos de que "no era conveniente" que escucharan la COPE en los coches patrulla mientras estuvieran de servicio. Además, hay que añadir que este no es un hecho aislado, ya que se ha sabido de la existencia de otras circulares repartida en centros educativos y sanitarios en las que en la que se advertía a los profesionales de los mismos de que el catalán era la única lengua que debían utilizar. El folklorismo izquierdista imperante en Cataluñalandia, añadido a la mentalidad progre de los mandatarios y periodistas de este oasis, se deja ver, de una forma más que evidente, en la televisión pública vernácula. Un ejemplo de lo dicho lo encontré el otro día en un reportaje emitido por el Canal 33 sobre Raul Castells, líder del movimiento “piquetero” argentino. El film trataba de presentar a este señor como una especie de Robin Hood de la Pampa. Él mismo se describía como un “revolucionario” admirador de Fidel Castro y seguía los cánones clásicos de cualquier populista sudamericano. De este modo, no era extraño verle ocupando hoteles o casinos en busca de alimentos para los más necesitados o encabezando manifestaciones de desempleados. Lo curioso del asunto, pese a la imagen beatífica que de él se quería dar, es que bastaron un par de declaraciones suyas para romper el encanto. A saber, el tal Castells se declaró seguidor incondicional de la Revolución Cubana, con todo lo que ello tiene de siniestro. No es de extrañar que, en un momento del reportaje, el líder proletario asegurase que, en caso de llegar al poder, sería necesario fusilar a 2.000 personas el primer día (a imagen y semejanza de lo que ocurrió en Cuba en 1959). Por otra parte, Castells declaró que si viviera en Palestina pertenecería a Hamás y empuñaría una metralleta contra los imperialistas. Este hecho pone de manifiesto la fascinación de todos estos revolucionarios de opereta con el fanatismo islámico. Por otro lado, el piquetero se mostraba a favor de la ética revolucionaria utilizada por los anarquistas por la cual no se debía de pisar el césped para no matar ningún “bichito” pero era lícito poner una bomba para reventar a un burgués. Ya ven, un alama cándida el tal Castells. Por mucho que se empeñen algunos, este malvado sistema “burgués” no ejecuta a nadie por oponerse a él. El propio Castells puede seguir con su circo sin que le peguen un tiro en una cheka por pensar diferente. Ahí radica la superioridad moral de un sistema liberal; en el profundo respeto por las libertades individuales. Por mucho toda esta gente se ponga moños su alternativa, su “otro mundo mejor”, pasa por la miseria, la persecución y el control férreo del Estado. El bueno de Castells no es más que otro aprendiz de genocida de esa izquierda que pretende salvarnos a todos a base de grilletes y hambre. Algo que, tristemente, cuenta con muchos seguidores en esta Cataluñalandia de pijo-progres. |